El informe de puesta en marcha de 60 páginas del telescopio espacial James Webb (JWST) incorpora dos fotos nuevas de Júpiter, en las que además aparecen sus lunas Europa, Tebas y Metis.
Las instantáneas brillantes del gigante gaseoso fueron tomadas por el instrumento NIRCam del telescopio cuando estaba siendo probado. El informe afirma que las imágenes “demostraron que JWST puede rastrear objetivos en movimiento incluso cuando hay luz dispersa de un planeta joviano brillante”.
La NASA eligió nueve objetivos para probar la capacidad del telescopio para rastrear objetos que se mueven rápidamente, que se mueven a velocidades de hasta 67 milisegundos de arco por segundo.
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Otros instrumentos a bordo probados incluyen el generador de imágenes de infrarrojo cercano y el espectrógrafo sin rendija (NIRISS) y el instrumento de infrarrojo medio (MIRI), que detectan y estabilizan diferentes longitudes de onda.
Júpiter fue el objetivo más lento, moviéndose a solo 3,3 milisegundos de arco por segundo, pero todas las pruebas fueron exitosas. Estas imágenes también demuestran su capacidad para capturar detalles como anillos y lunas alrededor de planetas brillantes.
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El informe de puesta en servicio explica: “Se esperaba que observar un planeta brillante y sus satélites y anillos fuera un desafío, debido a la luz dispersa que puede afectar el instrumento científico empleado, pero también el sensor de guía fina (FGS) debe rastrear estrellas guía cerca del planeta brillante.
“Estas observaciones verificaron la expectativa de que la adquisición de estrellas guía funciona con éxito siempre que Júpiter esté al menos a 140″ del FGS (Fine Guidsnce Sensor), de acuerdo con el modelo previo al vuelo. El éxito en esta prueba abre la posibilidad de que el telescopio rastree asteroides cercanos a la Tierra (NEA), cometas y otros objetos interestelares.
Fuente: Europa Press.
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FAO destaca rol de Paraguay en el impulso a la agricultura familiar
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Paraguay destacó el liderazgo de Paraguay en la promoción de la agricultura familiar, durante XLIV Reunión Especializada de la Agricultura Familiar (REAF) del Mercosur.
Asimismo, se valoró el papel que el espacio se encuentra desempeñando durante más de dos décadas como una plataforma de diálogo político y construcción colectiva de políticas públicas para el sector.
Así lo explicó Iván León Ayala, representante de la FAO en Paraguay, quien resaltó que la amplia participación de gobiernos, organizaciones de productores y otros actores constituye uno de los principales activos del mecanismo, permitiendo una integración más inclusiva y cercana a las necesidades de los territorios rurales.
El momento que atravesamos exige hoy la construcción de estrategias concretas en áreas claves. “La variabilidad climática, el desafío de conservar nuestros recursos naturales, de reducir las desigualdades, acelerar la adopción tecnológica, no son desafíos del futuro, son elementos que están reconfigurando de manera continua nuestros territorios rurales”, comentó.
Destacó además que los temas que fueron priorizados para los días de diálogo fueron enmarcados en una agenda de crecimiento económico, social, ambiental, garantizando un desarrollo que no deje a nadie atrás.
“En ese contexto, cerrar las brechas productivas, fortalecer el acceso a mercados, entre otros temas, son habilitantes de la transformación activa de los territorios”, aseguró.
El representante también advirtió que la región enfrenta desafíos cada vez más complejos, entre ellos la variabilidad climática, la conservación de los recursos naturales, la reducción de las desigualdades y la aceleración de la adopción tecnológica.
En ese contexto, consideró fundamental fortalecer espacios de concertación como la REAF para impulsar estrategias que promuevan el acceso al financiamiento, la asistencia técnica, la innovación, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, así como una mayor inserción de los productores en los mercados.
Igualmente, subrayó la importancia de incorporar en el centro del debate a los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes y las organizaciones de productores, destacando que sus conocimientos y experiencias son esenciales para avanzar hacia sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, sostenibles y resilientes.
Sumado a ello, desde el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) resaltaron el papel fundamental del financiamiento como herramienta para fortalecer la producción familiar y promover el desarrollo sostenible del sector rural, reafirmando el compromiso con el fortalecimiento de la agricultura familiar campesina e indígena, mediante la promoción de herramientas financieras que contribuyan al desarrollo rural sostenible.
“Este importante espacio de diálogo y construcción de políticas públicas reúne a representantes gubernamentales, organizaciones de la agricultura familiar y organismos internacionales para abordar temas clave como el acceso al financiamiento, la inserción en mercados, entre otros”, destacaron desde el CAH.
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Un espacio de aprendizaje y resguardo de los saberes tradicionales
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
En el marco de las actividades que se realizan como parte del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, una institución cultural ubicada en Piribebuy busca rescatar su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas de este emblemático tejido paraguayo.
“La Escuela de Salvaguarda responde a la necesidad de transmitir, preservar y fortalecer la técnica tradicional de elaboración del poncho. Su enfoque no corresponde al de una capacitación convencional orientada únicamente a la inserción laboral, sino a una formación cultural e integral, donde se comprende la elaboración del poncho desde la experiencia cultural, la práctica social, los saberes ancestrales y el valor del objeto cultural como patrimonio vivo”, explica Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), respecto a la reciente habilitación de la Escuela de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, en Piribebuy.
Esta iniciativa que se da en el marco del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, que consolida un espacio de formación orientado a fortalecer la transmisión intergeneracional de esta técnica.
La sistematización de los saberes vinculados a la elaboración del poncho para’i de 60 listas no surge de manera reciente ni aislada. El IPA viene desarrollando desde hace varios años un proceso sostenido de documentación, preservación y promoción de técnicas y saberes tradicionales.
DIMENSIÓN CULTURAL Y TRADICIONAL
“Dentro de este proceso se han desarrollado materiales de apoyo y registro, entre ellos publicaciones como el libro ‘Poncho para’i de 60 listas’, actualmente en proceso de actualización, además de contenidos metodológicos y lineamientos formativos que sirven de base para la Escuela de Salvaguarda. Todo ello busca organizar y transmitir el saber empírico de las artesanas respetando su dimensión cultural y tradicional”, explica el director.
La Escuela de Salvaguarda inició sus actividades el pasado 13 de abril. La institución está dirigida a participantes con trayectoria previa en la técnica, lo que permite desarrollar un proceso de enseñanza más profundo, sostenido y personalizado. En este modelo, las maestras artesanas Rosa Segovia, Fidelina Burgos y Adriana Ávalos Santacruz ocupan un rol central no solo como transmisoras de la técnica, sino como portadoras vivas de un sistema cultural integral.
El proceso formativo abarca múltiples dimensiones que se transmiten de manera directa y experiencial: la técnica del tejido, el conocimiento tradicional, incluyendo el uso de terminología en guaraní, las prácticas sociales vinculadas al trabajo artesanal y el valor simbólico del poncho dentro de la comunidad. De este modo, la enseñanza trasciende lo técnico y se convierte en una experiencia de aprendizaje cultural integral.
ESPACIO DE INTERPRETACIÓN
El Centro de Interpretación del Poncho Para’i de 60 Listas funciona en la sede del Museo Histórico Pedro Pablo Caballero de Piribebuy, un distrito del departamento de Cordillera con mucha historia. El espacio fue concebido para acercar a la comunidad y a los visitantes a la historia, el simbolismo y la relevancia cultural de este tejido tradicional.
“El museo y espacio de interpretación responden a la necesidad de generar un lugar donde la ciudadanía pueda comprender las distintas dimensiones del poncho para’i de 60 listas: su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas”, comenta Agüero.
Esta acción forma parte de un conjunto de estrategias articuladas que integran el plan de salvaguarda de esta técnica reconocida en la lista de patrimonio cultural inmaterial que requiere de medidas de salvaguarda urgente de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
El espacio del Poncho Para’i de 60 Listas expone un acervo vinculado tanto al objeto cultural como a todo el universo sociocultural que lo rodea. Además de los ponchos, se exhiben herramientas tradicionales utilizadas en su elaboración, como telares e hilos, así como materiales que permiten comprender el proceso de producción, la historia del poncho, las técnicas artesanales y los saberes transmitidos de generación en generación.
ACCIONES INTEGRALES
Los pilares para fortalecer la valoración del poncho para’i de 60 listas abarcan distintas etapas del proceso de salvaguarda: formación, diseño, promoción y comercialización.
“En primer lugar, se trabaja en la formación y fortalecimiento de las propias artesanas, entendiendo que la valoración del poncho comienza desde quienes lo elaboran y transmiten el saber tradicional. Asimismo, se impulsa la actualización de propuestas estéticas, como la incorporación de nuevas gamas cromáticas y diseños que permitan ampliar su uso y acercarlo a nuevos públicos, siempre respetando la técnica tradicional”, explica el funcionario.
El plan incorpora también el trabajo en la promoción y difusión del valor histórico, cultural y artesanal del poncho mediante campañas en redes sociales, espacios museográficos y materiales de difusión.
COMERCIALIZACIÓN
El último eslabón sería la comercialización, que constituye otro eje fundamental, buscando posicionar el poncho como una pieza artesanal de alto valor cultural y patrimonial.
“La salvaguarda del poncho para’i de 60 listas es un proceso continuo que requiere tiempo, planificación y sostenibilidad. En ese marco, además de la habilitación de la Escuela de Salvaguarda, se prevé asegurar la continuidad de los procesos formativos para que, año tras año, nuevas instructoras y artesanas puedan seguir transmitiendo este saber tradicional”, agrega.
Entre otras acciones, el pasado miércoles 20 de mayo se realizó el Concurso de Maestría en la Elaboración del Poncho Para’i de 60 Listas, una iniciativa orientada a reconocer y visibilizar la destreza técnica de las artesanas.
Asimismo, se encuentran en desarrollo la actualización y reedición del ya citado libro, además de estrategias de promoción y difusión cultural. Todas estas acciones forman parte de un proceso integral de salvaguarda que busca garantizar la preservación y transmisión de este patrimonio cultural inmaterial a futuras generaciones.
“EMPEZÓ A VENDERSE MÁS COMO PIEZA CULTURAL”
Adriana Ávalos es una tejedora de Piribebuy que ve el reconocimiento del poncho y en la escuela oportunidades de preservar su oficio.
“La escuela garantiza que la técnica no se muera. El problema grande es que hay pocos jóvenes tejiendo. La escuela forma a la próxima generación y eleva el nivel técnico de todos. Esperemos que sea una escuela permanente para enseñar”, comenta Ávalos, artesana tejedora de poncho para’i de 60 listas de Piribebuy.
Para las trabajadoras de esta pieza, el reconocimiento por parte de la Unesco en 2023 abrió una oportunidad para la puesta en valor de su producto.
“En Piribebuy el reconocimiento ayudó a que el cliente entienda por qué el poncho para’i de 60 listas vale más. El impacto en general es positivo para quienes ya hacen productos de calidad. El poncho empezó a venderse más como pieza cultural, utilizándose en apliques en uniformes en instituciones publicas”, comentó Ávalos, quien es una de las transmisoras de conocimientos de artesanía en la escuela recientemente habilitada.
Desde su mirada, el trabajo de puesta en valor puede permitirles llegar a un precio final rentable y sostenible en el tiempo, considerando la inversión en materia prima y tiempo de trabajo invertidos en la creación de cada poncho.
“La gente local a veces no paga el precio real. Hace falta educar al comprador paraguayo para que entienda por qué cuesta lo que cuesta. Sin eso, dependés solo del turista”, señaló.
En ese marco, considera que el espacio de interpretación del museo permite difundir más sobre el modo de producción de cada pieza y lo relevante de su aporte.
“Pasa de ser un producto a ser una historia. El museo da contexto, preserva técnicas antiguas y le da prestigio. Cuando un cliente entra y ve el proceso, deja de regatear tanto. También sirve para atraer turismo”, concluyó.
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Un espacio de libertad, encuentro y pensamiento crítico
- Jimmi Peralta
- Fotos: Mariana Díaz
Medio siglo de existencia celebra hoy el Centro Cultural de España Juan de Salazar (CEEJS), uno de los íconos de la actividad cultural de Asunción. El Gran Domingo de La Nación conversó con su directora, Laura Mesa, quien comparte algunas novedades que ofrecerá el espacio en este especial aniversario en el que reabre sus puertas con importantes reformas.
La apuesta institucional concreta a la divulgación cultural y la creación en Asunción tiene como uno de sus referentes fundamentales al Centro Cultural de España Juan de Salazar, que hoy celebra sus 50 años de existencia, reabriendo sus puertas y estrenando novedades edilicias.
Este proyecto, que nació en 1976, pasó por diferentes etapas, siendo un refugio de libertad en momentos de dictadura, una escuela de divulgación y formación de público en otro, y el sostén de proyectos emblemáticos de la ciudad posteriormente.
La reapertura del Juande tendrá lugar hoy a las 19:00 con música y una propuesta gastronómica, además de otras actividades que se irán desarrollando a lo largo de la semana.
En el marco de este aniversario, La Nación/Nación Media conversó con la actual directora del Centro, Laura Mesa.
–¿Qué representa para la comunidad del Juande y la AECID la celebración de estos 50 años?
–Un hito histórico. Por un lado, somos el primer centro y, por tanto, el más antiguo de la Red de Centros Culturales de AECID en el exterior y, por otro, siempre ha sido reconocido a nivel local como un lugar emblemático, donde se ha trabajado impulsando y acompañando muchos procesos culturales locales, al mismo tiempo que se abrían espacios de diálogo e intercambio tanto a nivel iberoamericano como con España. También supone una gran oportunidad para evaluar lo construido y empezar a pensar en cómo imaginamos los próximos 50 años, en un momento en el que el mundo enfrenta diferentes crisis y donde la cultura puede seguir siendo ese motor de desarrollo, además una herramienta excelente de mediación.
REESTRUCTURACIÓN DE LA CASA
–¿Qué trabajos de branding, de metas o de infraestructura tienen planificados en este marco?
–Llevamos los dos últimos años haciendo una reestructuración importante de la “casa”. Tanto a nivel de seguridad y cumplimiento de la normativa vigente como pensando en una redefinición de espacios en función de los usos para los que más son demandados. Durante estos cuatro meses que hemos cerrado las puertas al público hemos trabajado en la actualización de nuestras salas de exposiciones, la renovación del auditorio, que incluye toda su caja escénica y el patio de butacas, así como una planta completa de luces y nuestros nuevos telones, trabajos todos ellos muy coordinados y con el apoyo de los mejores técnicos locales, que conocen a la perfección el funcionamiento de un auditorio como el nuestro, que tiene la particularidad de ser reversible y poder realizar funciones tanto hacia el interior como hacia nuestro jardín. Estrenamos nueva recepción, sumamos un nuevo espacio expositivo más, un jardín vertical en el camino hacia convertir nuestro patio en un lugar que se convierta en un refugio climático y otros equipamientos que nos conecten más y mejor con nuestro entorno, con nuestros vecinos, como son el parklet, que invitan a recuperar esa tradición de “veredear” y refuerza nuestro trabajo por el derecho a la ciudad y el apoyo en la revitalización del centro histórico de Asunción.
–¿Cuáles son los eventos más importantes que planean para este año?
–Este año reabrimos las puertas recordando también el centenario de la llegada de Josefina Plá a Paraguay y por ello hemos puesto varias acciones en marcha. A principios de año se incluyó su legado in memoriam en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y le hemos dedicado nuestra fachada de Herrera, con un mural de gran dimensión desarrollado por un colectivo de jóvenes artistas urbanas, coordinadas por la artista Raya del Río. Este mural se inspira en sus grabados y estará acompañado de una muestra en el nuevo espacio expositivo de la antesala de nuestro auditorio, un trabajo en el que se muestran por primera vez muchos de los grabados de colecciones particulares, así como otras ilustraciones raras de la artista, junto a cerámicas de la colección del propio Centro.
LA CULTURA COMO DERECHO
–Haciendo una revisión histórica, ¿cuáles fueron los objetivos cumplidos más relevantes en estas décadas?
–Ha sido, sigue siendo y continuará siendo un espacio de libertad, de encuentro, de pensamiento crítico, una auténtica casa común para creadores, colectivos y públicos diversos. A lo largo de cinco décadas, el Centro ha demostrado que la cultura es un derecho, pero también un bien público y una poderosa herramienta de cooperación, que no hay desarrollo posible sin diversidad cultural, sin participación ciudadana, sin diálogo entre comunidades, en definitiva, sin derechos culturales. El Centro Cultural de España en Asunción puede ser un ejemplo de cómo la cooperación cultural se construye desde el respeto, desde la escucha y desde el trabajo en red hoy. Tras su renovación, miramos al futuro con el mismo compromiso: seguir impulsando una cultura viva, crítica y transformadora, capaz de responder a los desafíos de nuestro tiempo. Porque si algo nos enseñan estos 50 años del Juan de Salazar, es que la cultura no es un lujo ni un complemento para el desarrollo. Es, sin duda, uno de sus pilares más fundamentales.
–¿Existen eventos, acciones o anécdotas concretas que hayan ocurrido en estos 50 años que se celebren o se recuerden en el marco del aniversario?
–50 años dan para escribir todo un libro, una novela ficcionada en la que muchos se verían reconocidos. Hacemos una media de 250 proyectos al año, sin contar con aquellos de la cesión de espacios y solo el año pasado alcanzamos a un público de 30.000 personas. Si lo multiplicamos por 50, nos dan muchos ratos para anécdotas. Por el centro han pasado muchos artistas y profesionales españoles muy destacados de todos los tiempos: Paco Ibáñez, Chano Domínguez, Clara Montes, Alberto García Alix, Javier Ruibal, Mona Martínez. Muchas personalidades de la cultura e instituciones, pero lo que sin duda impacta mucho es conocer de primera mano cómo el centro ha formado parte de los inicios y de la vida de tantos profesionales de Paraguay. En el marco del 50 aniversario y con el objetivo de dar voz a muchas de ellas, fuimos contactando poco a poco y el sí rotundo acompañado del relato de su relación con nuestro espacio fue el denominador común. Es muy emocionante escuchar el cariño con el que todos recuerdan las diferentes etapas en las que estuvieron involucrados.
VÍNCULOS HISTÓRICOS
–¿Cómo se pueden juzgar y/o valorar el interrelacionamiento entre las culturas de España y de Paraguay logrado a través de los distintos proyectos del Centro?
–Los vínculos históricos, culturales, literarios, migratorios, diplomáticos y políticos son muchos. Paraguay es un país hermano. El Centro Cultural de España Juan de Salazar se ha convertido en un espacio que forma parte de la memoria cultural y democrática de Paraguay y que es muy importante para la AECID desde su nacimiento en 1976. En un contexto político complejo, este Centro ha sido mucho más que un lugar para la cultura. Esto no hubiera sido posible si la construcción del Centro como un gran proyecto no hubiera ido acompañada del apoyo y trabajo de proximidad tanto con las instituciones públicas locales, pero sobre todo con las comunidades que conforman su sociedad civil, ya que trabajamos con colectivos no solo del sector cultural, sino en temas mucho más amplios como derechos humanos, igualdad, medioambiente, patrimonio, etc.
–El Juande fue durante la dictadura un espacio de resistencia y de protección para los artistas comprometidos. ¿Qué representa para la historia del Centro eso?
–Para la historia del Centro Cultural ese pasado representa una de sus capas más profundas y constitutivas. El Centro Cultural ha sido históricamente un espacio de encuentro donde ejercer libremente la libertad de expresión y de ideas. Ha sido fundamental su papel durante la dictadura militar como “refugio” para creadores e intelectuales, así como también ha sido y es un espacio que apuesta por el acceso, la defensa y la promoción de los derechos culturales.
Representa además la convicción de que la cultura es un derecho. En el ejercicio del arte y de la libertad de expresión en un contexto restrictivo, la cultura permitió generar fisuras, ofreciendo un lugar donde circularan ideas, lenguajes y sensibilidades que no encontraban otros canales.
LLEGADA A NUEVOS PÚBLICOS
–Como espacio de divulgación y de propuestas, ¿cuál es la forma en la que el Juande piensa hoy su relación con los artistas y el público?
–En los últimos años hemos trabajado por la mejora del acceso a nuestro espacio común de trabajo, haciendo un esfuerzo en la transparencia a la hora de presentar las propuestas locales, que se enmarcan sobre todo en el eje de trabajo de apoyo a la creación, festivales e intercambio de experiencias y para lo que sacamos anualmente nuestra Ventanilla de Iniciativas, pero también trabajando bilateralmente en la programación anual del Centro, fruto de diferentes espacios de trabajo. Es cierto que el proceso de reestructuración nos ha requerido un esfuerzo extra para lograr una mejor sistematización y ordenación, pero llegamos a este aniversario con nuestras energías renovadas y el convencimiento de seguir abriendo espacios de diálogo y escucha, y apoyando el acceso a la cultura como un bien público global de primera necesidad. Trabajar en la construcción de nuevos públicos es una tarea continua del equipo, por un lado, para incorporar temas de actualidad y, por otro, para llegar a esas otras franjas etarias a las que no estábamos llegando tanto, adolescentes y adultos mayores.
–El rol educativo y de “creación de público” fue importante en la agenda asuncena en estos años. ¿Buscará el Juande ampliar en un futuro mayormente su territorio de influencia?
–La descentralización de la cultura es fundamental, sobre todo en un país donde las oportunidades en los territorios se reducen significativamente y así lo pensamos desde el Juan de Salazar. Desde hace varias décadas venimos trabajando en el programa extramuros con experiencias muy significativas como el trabajo en los bañados o el proyecto Laboratorio del Alma, desarrollado junto con Lizza Bogado y Dahia Valenzuela en el penal femenino del Buen Pastor. Nuestra gran asignatura pendiente es salir del Gran Asunción, pero en ese sentido, este año hemos comenzado una colaboración con la Casa del Bicentenario de las Artes Visuales, con quienes acabamos de finalizar un recorrido de cine con motivo del 8 de marzo que ha llevado la película española “Soy Nevenka” a lugares como Pilar, Villarrica, Encarnación o Ciudad del Este y la idea es darle continuidad a lo largo de todo el año.
En lo educativo, el año pasado pusimos en marcha un programa de mediación con las escuelas del Centro Histórico, que incluye visitas guiadas a todas nuestras exposiciones y trabajo del equipo en las escuelas.
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UMAX inauguró su Aula Magna Digital
La Universidad María Auxiliadora (UMAX) marca un nuevo hito en la educación superior paraguaya, con la puesta en marcha del Aula Magna Digital, el primer espacio pionero en innovación educativa del Paraguay.
El Aula Magna Digital de la Universidad María Auxiliadora (UMAX) es un espacio innovador que une tecnología, conocimiento y experiencia, transformando la enseñanza universitaria en una experiencia inmersiva y sin fronteras.
UMAX marca un nuevo hito en la educación superior paraguaya, presentada durante la inauguración oficial el 21 de octubre en las instalaciones de la Universidad, ubicada en Mariano Roque Alonso.
Con esta nueva infraestructura, la casa de estudio reafirma su compromiso con la excelencia académica y la innovación pedagógica, posicionándose como pionera en entornos educativos digitales e inteligentes en el país y en la región.
El Aula Magna Digital está equipada con tecnología de clase mundial; Kramer, Sennheiser y Microsoft Teams Rooms, lo que permite la integración de recursos audiovisuales en tiempo real, transmisiones en vivo desde el Centro de Simulación Médica y una experiencia educativa que conecta a estudiantes presenciales y remotos de manera simultánea.
Cuenta con dos pantallas interactivas de 86 pulgadas, audio profesional de alta fidelidad, conectividad de alta velocidad y 70 butacas ergonómicas en disposición escalonada, garantizando visibilidad, confort y calidad en cada clase o conferencia.
El espacio permitirá realizar conexiones académicas internacionales, clases híbridas y demostraciones clínicas en vivo, acercando a los estudiantes a experiencias reales desde las aulas universitarias.
A la ceremonia de inauguración asistieron directivos, docentes, colaboradores y miembros de la comunidad universitaria, así como autoridades nacionales e internacionales invitadas, quienes fueron testigos de este importante avance tecnológico y académico para la educación superior en Paraguay.
Innovación que transforma la educación. Con una inversión superior a 5.000 millones de guaraníes y el respaldo de marcas tecnológicas líderes, el Aula Magna Digital representa un paso firme hacia la educación del futuro.
La Universidad María Auxiliadora continúa demostrando que “el conocimiento no tiene límites”, impulsando proyectos que integran ciencia, tecnología y aprendizaje colaborativo para formar a los profesionales del mañana.