Los excesos de comidas y bebidas por los eventos sociales son comunes en diciembre, por eso desde la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA, a través de su departamento de Tratamiento Multidisciplinario de la Obesidad, brindan recomendaciones para evitarlos y sobrellevarlos de una manera saludable.
La licenciada Rocío Argüello, nutricionista del departamento de Obesidad del Hospital de Clínicas, explicó que es importante aprender a compartir de una manera equilibrada cuando se trata de los eventos, cuidando la salud de forma integral.
“Lo que debemos hacer es comer de forma consciente, inteligente e intuitiva, escuchando a nuestro cuerpo. El control de las raciones es fundamental en las comidas y las bebidas que son ingeridas, además de no olvidar de la realización de actividades físicas”, acotó.
Poniendo un ejemplo, si la cena es un asado lo mejor es optar siempre por carnes magras, teniendo en cuenta que el tamaño de la carne no sea mayor al de la palma de la mano y acompañando con ensalada de vegetales frescos como lechuga, tomates, rúcula, entre otros.
En cuanto a los condimentos utilizados son recomendables el aceite de oliva o el limón. Asimismo, para guarniciones como sopa paraguaya o chipa guasú, la nutricionista recalcó que la porción justa es de un pedazo (1/4 del plato de comida).
Para las bebidas, sean estas sin gas, gasificadas o saborizadas es bueno sumar rodajas de naranja, limón o hierbas frescas. A la hora de ingerir bebidas alcohólicas, Argüello habla de una copa de vino tinto al día para la mujer y hasta dos copas para el hombre, como las porciones más recomendables. Igualmente, lo ideal es elegir agua.
Además, se debe tener en cuenta que con el calor es preferible elegir postres frescos y para esto las mejores opciones son frutas o ensaladas de frutas, así la gente puede disfrutar de unas fiestas sin preocuparse por los malestares al día siguiente.
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Este error al guardar comida hace que se llene de moho
- Madrid. Europa Press.
La presencia de hongos y moho en los alimentos es un problema frecuente que puede comprometer su seguridad y calidad. Factores como la humedad, la temperatura y el almacenamiento inadecuado favorecen su desarrollo, acelerando el deterioro de frutas, verduras, pan y otros productos.
Sin embargo, evitar su aparición es posible con ciertas precauciones. En este sentido, el cocinero y divulgador Heinz Wuth, conocido en TikTok como @soycienciaycocina, ha compartido un método sencillo para prevenir la proliferación de moho en los alimentos y conservarlos en buen estado por más tiempo.
Uno de los principales errores al guardar comida es no utilizar recipientes herméticos. Estos envases son esenciales para evitar la presencia del aire, que favorece a la proliferación de microorganismos. Además, es importante llenar el recipiente al máximo, ya que el espacio vacío también acelera este proceso. “Por eso, al ir consumiendo, es recomendable reducir el tamaño del recipiente”, argumenta el cocinero.
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Al guardar alimentos, especialmente cuando están calientes, es común que se produzca condensación en el interior del recipiente. Esta humedad favorece el crecimiento de los microorganismos por lo que sí se aprecia condensación tras unas horas, es recomendable secar el interior del envase. De esta manera, se elimina un factor que facilita la proliferación de moho.
Si un alimento ya contiene moho visible, se debe descartar. Los hongos no solo afectan a la parte visible, sino que suelen dejar residuos que contaminan el resto del mismo. En el caso de que un envase haya estado en contacto con un producto contaminado, es recomendable “lavar y aplicar alcohol una vez seco se puede volver a utilizar”, asegura Wuth.
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Cocinero defiende el guiso de cerdo: “Está prohibido porque es demasiado rico”
El famoso chef e influencer paraguayo Pedro Rüger, más conocido por su canal “En el Horno con Peta” en redes sociales, presentó en sus cuentas de Instagram y Threads una receta de guiso de cerdo con arroz, que integra el menú del programa de alimentación escolar Hambre Cero, y defendió este plato, alegando que deberían prohibirlo porque está demasiado rico.
“¡Alerta! Menú prohibido de Hambre Cero: guiso de cerdo. Dicen que está prohibido porque es demasiado rico y puede causar filas kilométricas en el recreo. Así que, bajo tu propio riesgo, te dejo la receta. Metemos condimentos porque el sabor manda”, comenta Peta en el reciente video.
Además, el cocinero compartió que en unos 20 minutos se puede hacer un exquisito menú con lomo de cerdo y arroz, utilizando recetas básicas. Siguiendo con el plan de desmitificar a este nutriente se inició una serie de notas en el programa “Tribuna” de Paraguay TV, el jueves último, con la nutricionista Lourdes Ortiz Soria, que destacó sus múltiples beneficios y la calidad nutricional de la carne porcina frente a otras carnes.
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“La grasa del cerdo es rica en ácidos grasos monoinsaturados, similares a los que encontramos en el aceite de oliva, y es incluso más saludable que el aceite de girasol”, afirmó Ortiz Soria. Además, la carne porcina, dependiendo del corte, posee menos colesterol que la carne vacuna, lo que la convierte en una opción más saludable dentro de una alimentación equilibrada.
La profesional desmiente así uno de los mitos más comunes en que se cree que la carne de cerdo es excesivamente grasosa y perjudicial para la salud. A nivel mundial, la carne de cerdo ocupa el segundo lugar en nutrición, solo detrás de la carne de aves, mientras que la carne vacuna se posiciona en tercer lugar.
Fuente de proteínas
La carne de cerdo es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico (PAVB), esenciales para la formación y mantenimiento de los tejidos del cuerpo. También aporta un importante conjunto de vitaminas y minerales clave para el crecimiento y desarrollo, como la tiamina (B1), cobalamina (B12), piridoxina (B6); los minerales: hierro, zinc, potasio, selenio y fósforo. Estos micronutrientes juegan un papel fundamental en la salud neuromuscular, la producción de glóbulos rojos y el funcionamiento del sistema inmunológico.
Este alimento llega a los niños y jóvenes dentro del menú de Hambre Cero a través del plato de picadito de carne de cerdo, que se venía sirviendo los jueves en escuelas de Asunción, Central y Presidente Hayes. Sin embargo, un pequeño puñado de padres de la escuela San Jorge de Mariano Roque Alonso realizó un malintencionado montaje con restos de comidas en baldes insalubres para crear un falso “kure caldo”; y luego prohibieron que 600 alumnos recibieran este nutriente, aprobado y recomendado por especialistas en nutrición y destacados cocineros.
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Fiestas para madres ganan popularidad en Francia
- París, Francia. AFP.
“¡Nadie nos mira, me encanta, es la libertad!”, se exclama Nathalie, mientras olvida por unas horas sus obligaciones familiares y profesionales en una de las fiestas sólo para mujeres que, bajo el concepto “Mamá se va a bailar”, ganan popularidad en Francia. Son las 19:30 de un martes en París, pero la pista de baile de la sala Raspoutine, cerca de los Campos Elíseos, está repleta y seguirá así hasta las 22:00. Es “Fiesta de Divas” en el club, donde decenas de mujeres bailan al ritmo de viejos temas discotequeros.
Los únicos hombres en la sala son los camareros y un animador contratado para lanzar coreografías y “desacomplejar a aquellas que no se atreven a bailar”. “Vamos de fiesta de inmediato, es eficaz”, afirma Julie, una responsable de comunicación de 37 años que llegó directamente al salir del trabajo.
“Es un concepto ‘afterwork’, de siete a diez de la noche, exclusivamente femenino, destinado a las madres, aunque no únicamente. Es para aquellas que quieran desconectar después de la jornada laboral o al salir del túnel de escuela-deberes-baño-cena de los niños”, explica Constance d’Amécourt, que organiza estos eventos con dos amigas.
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El concepto “Mamá se va a bailar” nació en Alemania y en los últimos meses han surgido versiones en varias ciudades de Francia por iniciativa de jóvenes mujeres. Las 260 entradas para la segunda “Fiesta de Divas” en la capital, celebrada en marzo, se vendieron en cinco días.
Las asistentes, en su mayoría entre 30 y 60 años, llegan después del trabajo y muchas van en grupo. “Nos conocimos haciendo kite surf y nos vemos dos veces por mes, en restaurantes o clases de danza. Esta es una actividad más”, explica una doctora.
Flore, que trabaja en recursos humanos y es madre de cuatro niños de entre 3 y 9 años, acude con cinco amigas. En casa “la atmósfera es complicada en este momento, es bueno distraerse, es una burbuja de alegría”, se regocija Martine, de 71 años, a cuyo marido “no le gusta bailar”.
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“Nos sentimos seguras”
“Mi esposo me mostró un documental sobre estas fiestas en Alemania, llamé a personas en el mundo de los eventos, lo mencioné a mi alrededor y me dije ‘¡vale la pena intentarlo!’”, explica una de las organizadoras, Lucie de Gourcuff, que se propone celebrar dos “Fiestas de Divas” en París cada mes.
La tercera está prevista para el 8 de abril en un club que podrá recibir al doble de personas. ¿Por qué sin hombres? “Con la presencia de hombres, las mujeres prestan más atención a su aspecto, se preguntan qué van a pensar de ellas o están en el modo de seducción. Aquí nos liberamos”, confiesa Isaure, madre de dos niños de 5 y 7 años.
“Algunas aprecian no ser molestadas por el género masculino que puede ser un poco insistente en las fiestas. Cuando salgo, no suelto mi vaso por miedo a que le pongan algo. Aquí nos sentimos seguras”, explica Kelly Forêt, de 32 años, que trabaja en el sector inmobiliario y ha lanzado las fiestas “Mamá y sus amigas” en la ciudad de Nantes, en el oeste de Francia.
Los vasos se dejan sobre las mesas sin supervisión. En el bar, se sirve champán sin alcohol, vino rosado, sodas. La fórmula de las “Fiestas de Divas”, por 45 euros (casi 49 dólares), incluye bebidas y un bufet ligero compuesto por salmón, frutas, tomates cherry y pasteles.
Son las 22:00 y el club se dispone a cerrar. “Tengo la sensación de que ya son las dos de la madrugada”, se exclama Indre, madre de dos niños de uno y cinco años. “Pero no estamos ebrias, ni cansadas. A las once estaré en la cama y mañana lista a las siete para el desayuno de los niños”, afirma Elisabeth con una sonrisa.
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The Offline Club populariza fiestas sin teléfonos ni redes sociales
- Londres, Reino Unido. AFP.
“¡Con mucho gusto se lo dejo! Para eso vine”, dice Lois Shafier, desprendiéndose de su teléfono móvil a la entrada de una fiesta del “Offline Club” de Londres. Aquí no hay mensajes, ni redes sociales, sino reuniones, en el mundo real. Las entradas para estas “desintoxicaciones digitales” de dos horas, en este “Club sin Conexión”, están agotadas. A mediados de febrero, la taquilla volvió a mostrar el cartel de “completo”, con más de 150 personas presentes, la mayoría jóvenes de entre 20 y 35 años.
Por disfrutar de ese momento sin teléfono pagaron 9,50 libras (unos 12 dólares). “Somos la generación de la tecnología y las redes sociales, pero estamos hartos. Queremos reconectarnos con el mundo real”, afirma Bianca Bolum, de 25 años. Esta es la segunda vez que esta diseñadora de joyas participa en una velada. Viene sola y espera conocer a otras personas.
Según Ofcom, organismo regulador y supervisor del sector de telecomunicaciones, radiodifusión y servicios postales de Reino Unido, los británicos de entre 25 y 34 años se conectan una media de cuatro horas y tres minutos por día a su móvil. Liliann Delacruz, de 22 años, explica que pasa unas diez horas diarias conversando con su familia o amigos y navegando en redes sociales. “Estoy aquí para salir de mi burbuja”, señala esta estudiante.
En las mesas en las que se sientan los participantes hay juegos y material para pintar. “Haber dejado mi teléfono es liberador”, afirma Harry Stead, un ingeniero de 25 años. “A menudo siento la necesidad de mirarlo”, por miedo a perderse algo.
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“Epidemia de soledad”
Lois Shafier se confiesa “adicta” al teléfono y afirma “odiar” eso. Esta ejecutiva de 35 años vino acompañada de una amiga con la que conversa mientras cose. Si estuviera en casa “seguro”, que estaba pegada a su teléfono. De hecho, cuando la velada termina, lo enciende rápidamente. Resulta irónico que los participantes conocieron la existencia del club a través de las redes sociales. “No estoy en contra de la tecnología. No digo que hay que deshacerse del teléfono”, explica Ben Hounsell, fundador del club de Londres. Pero “mucha gente se da cuenta de que dejarlo unas horas les hace bien”, afirma el joven de 23 años.
Desde que se abrió el club a finales de octubre, han participado más de 2.000 personas. “Está creciendo rápidamente”, explica. Este tipo de club ha llegado también a París, Barcelona y Dubái. El primero fue creado hace un año en Ámsterdam, por Ilya Kneppelhout y dos amigos. Para Kneppelhout, existe “adicción” al móvil y a las redes sociales. “Nos enganchamos sabiendo que no nos hace bien”, señala. Estos clubes sin conexión también responden a “una epidemia de soledad”. “La gente busca una interacción real con otras personas, lejos de las pantallas”, explica.
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“Tomar el control”
Ilya Kneppelhout se inspiró en clubes de lectura, como Reading Rhythms, en Nueva York, o el Silent Book Club, en varias ciudades del mundo, donde la gente se reúne para leer en compañía de otras personas. Para desconectarte del teléfono durante varios días, existen lugares de retiro en muchos países.
Incluso ‘influencers’ intentaron bajar el ritmo. La francesa Léna Mahfouf relató a sus millones de seguidores su “mes sin conexión” en noviembre. Venetia La Manna, escritora y creadora de contenido, conocida por su trabajo en temas de justicia social, sostenibilidad y bienestar emocional, se desconecta todos los fines de semana y lo da a conocer con el hashtag #offline48. “Estoy más con mis seres queridos. Duermo mejor. Soy más creativa”, explica a AFP.
En la mayoría de la gente, los móviles y redes sociales “no dañan la salud mental”, afirma Anna Cox, profesora de la Universidad UCL de Londres, especializada en la interacción entre humanos y tecnologías. Se trata más, según ella, de “oportunidades perdidas” de conversar con tu pareja.
Pero existen “estrategias excelentes” para controlar el uso del teléfono y redes sociales, como aplicaciones que establecen límites de tiempo. Configurar las pantallas en blanco y negro también las hace menos atractivas. “Necesitamos educarnos, especialmente los jóvenes, para controlar nuestros dispositivos”, enfatiza.