La amigdalitis ocurre cuando las dos masas de tejido ubicadas después de la garganta y al lado de la faringe, más conocidas como amígdalas, se inflaman a raíz de la infección de un virus o una bacteria. La función de ambas es defender al organismo de los gérmenes, por lo que son consideradas la primera línea de defensa que tiene nuestro sistema inmunológico.

Uno de los síntomas más comunes de la enfermedad es el dolor de garganta, pero no como los que se sienten cuando uno está engripado o con la voz ronca. Este dolor de garganta, además de hacerse visible a través de las amígdalas rojas e inflamadas, incluso a veces con pus, provoca una dificultad para tragar todo tipo de alimentos.

A estos síntomas pueden sumarse otros que, si no son tratados con tiempo, pueden empeorar, entre ellos aparecen el mal aliento, la fiebre, la tos o el dolor de cabeza. Es importante acudir a un médico para detectar cuál es la causa de la infección y así determinar cuál es el mejor medicamento para curarla.

Así como con el coronavirus, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS) recomienda tomar ciertos métodos de higiene como medidas de prevención ante la enfermedad, entre los cuales citan: el lavado frecuente de manos, especialmente después de ingerir alimentos y de ir al baño; asimimo, evitar compartir alimentos, vasos, botellas y/o utensilios; también reemplazar el cepillo de dientes luego de la confirmación de la enfermedad y estornudar y/o toser en un pañuelito en la parte interna del codo y posteriormente lavarse las manos.



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