Fernando Verón y Walter Velázquez son dos jóvenes con discapacidad y ambos viven en el edificio del ex dia­rio Patria, parte del cual fue incendiado por el grupo de violentos que se adueñó del microcentro capitalino, cau­sando innumerables daños materiales tras saqueos a locales comerciales e incluso atacando vehículos particu­lares.

“Walter y yo somos dos per­sonas con discapacidad y no nos podemos defender. Uste­des tienen que morir quema­dos, nos gritaban”, indicó Fer­nando, uno de los residentes del lugar atacado. Explicó que ellos no tienen la culpa de lo que sucede a nivel político en el país y solo están allí por la solidaridad de algunos diri­gentes partidarios.

Fernando sufre de proble­mas de motricidad y Walter, de crecimiento. Ambos viven en la residencia desde hace tiempo y fueron rescatados por el personal de seguridad que se encontraba en la sede partidaria. “Somos residentes nomás y no porque vivamos en este lugar tenemos que ver con esto. No nos merecemos esto, es una injusticia por­que no tenemos dónde vivir, no tenemos un hogar y aquí podemos tener una vida tran­quila”, explicó.

DELINCUENTES Y ASESINOS

La violenta turba llegó hasta la sede de la ANR luego de enfrentarse con agentes de la Policía Nacional en otros sectores del centro capitalino tras la sesión de la Cámara de Diputados en la que no prosperó el juicio político a las cabezas del Poder Ejecu­tivo. “Estos no son ciudada­nos, son delincuentes y ase­sinos. Vinieron a atropellar este lugar donde viven jóve­nes universitarios. Vinie­ron a atacarnos, tiraron una bomba molotov, tengo que darle las gracias a estos señores que están tomando mate o me hubieran estado velando”, agregó.

Fernando se emociona al recordar el difícil momento que le tocó vivir en la noche del miércoles, en medio de los hechos violentos en la sede partidaria donde vive.

“Se van a morir los dos, son una plaga al igual que este partido. Comencé a desespe­rarme y pedí auxilio, enton­ces vino el guardia y nos sacó a los dos. Ellos entraron para matarnos. Ustedes tienen que morir quemados, nos grita­ban”, recordó Fernando.

Manifiestó que es muy cruel lo que les hicieron a él y su amigo Walter. “Me duele lo que hicieron, es muy cruel porque nosotros no nos merecemos, somos gente humilde, sacrifi­cada, no tenemos dónde vivir. Me robaron hasta mi teléfono, que me servía para comuni­carme con mi hermana espi­ritual”, explicó visiblemente afectado el joven.

NO FUE ESCUCHADO

Pedro Alliana, presidente del Partido Colorado, dijo que no fue escuchado por el coman­dante de la Policía Nacio­nal. “Lastimosamente no nos escuchó el comandante, hablamos con el ministro del Interior, le hicimos llegar nuestra preocupación, no es la primera vez que están ata­cando la sede”, expresó.

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