La secretaria general de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Mirta Arias reiteró que se instaló un discurso de rechazo a la creación de la Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones, y eso generó la preocupación de los trabajadores. Responsabilizó a sectores con fuertes intereses financieros en distorsionar este proyecto de ley, que ya fue sancionado por el Congreso Nacional.
“Hay mucho temor en los trabajadores porque se instaló un discurso, es fácil estar en algún medio que todos sabemos apostó a defender sus intereses como lo hace siempre. La patria financiera es muy fuerte en este país”, indicó Arias, este jueves, en entrevista al programa “Arriba hoy” de GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
La sindicalista sostuvo que esta iniciativa se discutió con los sectores afectados y que se llegó a los acuerdos correspondientes para incluir modificaciones que fueron tomadas en cuenta en la Mesa Sectorial de Diálogo Social sobre Seguridad Social, desarrollada con la dirigencia gremial, sindical y de los jubilados con el Consejo Consultivo Tripartito liderado por los ministros Mónica Recalde (Trabajo), Carlos Fernández (Economía), Javier Giménez (Industria) y el procurador general Marco González.
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Cajas urgen control
“Hay que explicarles, a pesar de que hay muchos compañeros que nos critican que no tenemos representación, varios improperios que no vienen al caso. Nosotros nos sentamos por primera vez, no hubo acuerdo, rechazamos y nos levantamos de la mesa. En esta ocasión hemos debatido, hemos planteado varios artículos con los que no estuvimos de acuerdo y se han incluido dentro de la ley”, aseveró.
La representante de la CUT resaltó que las modificaciones propuestas fueron incluidas en el Congreso, e instó a la calma de los trabajadores, ya que esta normativa controlará los fondos jubilatorios y pensiones que actualmente se encuentran con varios problemas.
“Los parlamentarios hicieron otra vez algunas modificaciones, que me parecen bien, porque hay temas que generaba cierto temor o ruido, pero lo único que podemos decirles a todos los trabajadores del Paraguay, a toda la ciudadanía, que lo que no podemos dejar de hacer algo porque todas las cajas de jubilaciones están con serios problemas, y se inicia por el control”, apuntó.
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Pakistán castigará la desinformación con tres años de cárcel
Pakistán adoptó el martes una ley que castiga la desinformación en internet con hasta tres años de cárcel, una decisión que grupos de periodistas denunciaron como una forma de reprimir la disidencia. “Escuché más ‘sí’ que ‘no’, así que la ley es adoptada”, declaró Syedaal Khan, vicepresidente del Senado pakistaní, en medio de protestas de opositores y periodistas.
La nueva ley va dirigida contra cualquiera que “divulga intencionalmente” informaciones en internet de la cual las autoridades “tienen motivos para creer que son falsas o fabricadas y podrían causar temor, pánico o desasosiego o problemas”.
La ley fue aprobada la semana pasada por la Asamblea Nacional antes de ser votada el martes por el Senado. Ahora deberá ser ratificada por el presidente para entrar en vigor. Asif Bashir Chaudhry, miembro del Sindicato Federal de Periodistas de Pakistán, dijo a AFP que el gobierno le aseguró a los reporteros que serían consultados, pero que fueron “traicionados”.
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“Realmente queremos una ley contra la desinformación, pero si no se hace mediante una discusión abierta, sino a través del miedo y la coerción, la vamos a enfrentar en todas las plataformas disponibles”, aseguró Chaudhry. “Incluso bajo dictaduras, las leyes no eran pasadas por la fuerza en el parlamento de la manera en que lo hace este gobierno”, reclamó.
Analistas señalaron que el gobierno tiene problemas de legitimidad luego de ser elegido en unas elecciones cuestionadas en las que el ex primer ministro Imran Khan, el político más popular del país, fue encarcelado por cargos de corrupción que su partido asegura tienen motivaciones políticas.
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La red social X fue cerrada antes de las elecciones de febrero por la proliferación de mensajes sobre la manipulación electoral. El nombre de Khan también fue censurado de la televisión y los canales han denunciado un creciente monitoreo de su programación.
El senador Syed Shibli Faraz, del partido de Khan, calificó la nueva ley como “altamente antidemocrática” y que provocará la persecución de sus seguidores. Sin embargo, el ministro de Industrias y Producción, Tanveer Hussain, aseguró que la ley se centraría en controlar las redes sociales. “Estoy seguro de que, en el futuro, la anarquía causada en la sociedad por las redes sociales será controlada”, afirmó
Fuente: AFP.
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Repuesta de Meta sobre fact-checking no convence a Brasil
Meta informó ayer martes a Brasil que “por el momento” no cerrará su programa de verificación de datos fuera de Estados Unidos, pero el gobierno insistió en su “grave preocupación” porque las nuevas políticas de la empresa favorezcan un “Lejano Oeste digital”. Brasil había dado el viernes al gigante tecnológico 72 horas para explicar sus nuevas políticas, luego de que el fundador y director de la empresa Mark Zuckerberg anunció el cierre de su programa de fact-checking en Estados Unidos y otros cambios.
“Meta aclara que, por el momento, está cerrando su programa de verificación de datos independiente sólo en Estados Unidos”, afirmó la compañía dueña de Facebook, WhatsApp e Instagram. En su respuesta a Brasil, publicada el martes en el sitio de la agencia de defensa legal del Estado (AGU), Meta indicó que su nuevo sistema de verificación de datos será primero “probado” en Estados Unidos “antes de iniciar cualquier expansión a otros países”.
Basado en las notas de contexto, el nuevo sistema es similar al que usa la red social X, donde los propios usuarios son llamados a desmontar las mentiras, en vez de periodistas especializados en fact-checking. Meta dijo que su objetivo es “buscar el equilibrio ideal entre libertad de expresión y seguridad”, y se comprometió a “remover todo contenido que incite a la violencia” o represente “una amenaza a la seguridad pública”.
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“Lejano Oeste digital”
El gobierno del presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, que libra una batalla contra la desinformación en línea, se mostró inconforme. Los cambios comunicados por Meta “no se adecuan a la legislación brasileña”, advirtió en una nota la AGU, que había dado el ultimátum a la empresa a explicarse bajo amenaza de “medidas legales”.
Ese órgano expresó su “grave preocupación” por “algunos aspectos” de la respuesta de Meta. En particular, la “Política de Conductas de Odio” de la empresa, advirtió, puede ser “terreno fértil para la violación de (...) derechos fundamentales”. “Medidas como las anunciadas por Meta son malas porque chocan con los derechos fundamentales y la soberanía nacional, promoviendo un Lejano Oeste digital”, afirmó el flamante ministro brasileño de Comunicación, Sidonio Palmeira, en su toma de posesión.
“Lamentamos que el extremismo esté desvirtuando el concepto de libertad de expresión para viabilizar la libertad de manipulación y agresión”, reclamó. Las exigencias de Brasil al gigante estadounidense de las redes sociales son “una cuestión de soberanía nacional. Somos un país que tiene leyes”, dijo luego a la prensa el flamante ministro.
La AGU anunció una audiencia pública con presencia de “órganos del gobierno y entidades de la sociedad civil encargados del tema de redes sociales”, así como expertos y representantes de agencias de fact-checking. La audiencia, inicialmente fijada para el jueves, fue prorrogada para la semana que viene, por razones de organización.
Vulnerable a las mentiras
Mark Zuckerberg, número 1 de Meta, sacudió el mundo de las comunicaciones al anunciar el 7 de enero que cesará el fact-checking en Estados Unidos, un giro que se alinea con las prioridades del próximo presidente estadounidense, Donald Trump. En Brasil, un país de 203 millones de habitantes, ultraconectado y vulnerable a la desinformación, las autoridades levantaron las alarmas: el viernes Lula convocó una reunión para evaluar las nuevas políticas de la compañía.
Pero los cambios en Meta fueron bienvenidos por el campo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, aliado de Trump. Bolsonaro está inhabilitado políticamente hasta 2030 por haber diseminado informaciones falsas sobre las urnas electrónicas usadas en Brasil.
El mayor país de Latinoamérica ya había ganado protagonismo mundial en torno a la cuestión de las plataformas digitales en agosto, cuando la red X fue bloqueada durante 40 días por decisión de la corte suprema por desobedecer órdenes judiciales relacionadas con el combate a las noticias falsas. La Agence France-Presse (AFP) trabaja con el programa de verificación de contenidos de Facebook en 26 idiomas. Facebook paga para usar las verificaciones de unas 80 organizaciones a nivel global en su plataforma, así como en WhatsApp e Instagram.
Fuente: AFP.
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¿Qué son las notas de contexto que implementará Meta?
- Por Daxia Rojas y Tom Barfield.
Meta anunció que pondrá fin al programa de verificación digital en Estados Unidos para reemplazarlo por un sistema de notas de contexto, similar al que usa la red social X. Las notas de contexto son una herramienta de moderación colectiva de contenidos. Aparecen por debajo de algunas publicaciones potencialmente engañosas. Twitter las usa desde 2021 y en 2022 fueron generalizadas en la red social, comprada por Elon Musk en 2022 y renombrada X.
Las notas son propuestas y redactadas por usuarios voluntarios, que previamente deben inscribirse, y no son editadas por los equipos de X. Después, “otros usuarios evaluarán si la nota es útil o no, según diferentes criterios, como la pertinencia de las fuentes y la claridad de la información”, precisó a AFP Lionel Kaplan, presidente de la agencia de creación de contenidos en las redes sociales Dicenda.
“Si hay suficientes valoraciones positivas de la nota, ésta aparecerá debajo del tuit para aportar información adicional”, detalló. Las valoraciones “tienen en cuenta no solo el número de colaboradores que calificaron una publicación como útil o inútil, sino también si las personas que la valoraron parecen proceder de diversos ámbitos”, explica X en su sitio web.
El principio es el mismo que en Wikipedia. “Nos basamos en los usuarios más activos de una red social o plataforma para aumentar la calidad de los contenidos”, añadió Kaplan. Meta, que anunció que su programa de notas será similar al de X, lo considera un sistema “menos parcial” que el fact-checking.
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¿Cuáles son los riesgos?
Facebook dispone de un programa de fact-checking en más de 26 idiomas que remunera a más de 80 medios en el mundo, entre ellos la AFP, para usar sus “fact-checks” en su plataforma, en WhatsApp y en Instagram. Con las valoraciones, “el problema es que la verificación depende de la multitud”, señala Christine Balagué, profesora del Instituto Mines-Télécom y fundadora de la red de investigación “Good in Tech”, que trabaja sobre la desinformación.
“La multitud puede decir lo correcto, pero también puede haber gente malintencionada que esté ahí para difundir información errónea”, asegura. “Esta decisión afectará a los usuarios que quieren información precisa y fiable”, comenta en X Angie Drobnic Holan, responsable estadounidense de la red internacional de Fact-Checking (IFCN, por sus siglas en inglés).
“Los fact-checkers nunca han mostrado parcialidad en su trabajo y estas críticas provienen de personas que piensan que pueden exagerar los hechos y mentir sin ser refutados o contradichos”, añadió, destacando el clima de presión política en Estados Unidos en vísperas de la investidura del presidente electo Donald Trump.
Bill Adair, cofundador de la red IFCN dijo que es “inquietante ver a Mark Zuckerberg haciéndose eco de los ataques políticos a los fact-checkers porque sabe que los que participaron en su programa eran signatarios de una carta de principios que exigen transparencia e imparcialidad”.
Trump, que se mostró especialmente crítico con Meta y su jefe en los últimos años, dijo que “probablemente” influyó en la decisión. Su aliado Musk calificó la decisión de “genial” y publicó una captura de pantalla de un artículo titulado “Facebook echa a los fact-checkers en un intento de ‘restaurar’ la libertad de expresión”.
Meta se muestra “dispuesto” a servir “la agenda” de Trump, criticó por su parte Joao Brant, el responsable de políticas digitales de la presidencia de Brasil, donde X estuvo suspendido 40 días por orden del Supremo Tribunal Federal por no apegarse a decisiones judiciales.
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¿Son las valoraciones eficaces contra la desinformación?
Investigadores mostraron que las notas de contexto “reducen la difusión de desinformación en torno a un 20 %” en la red X, admitió Christine Balagué. Y aunque este sistema “no es fiable al 100 %”, Kaplan considera que las notas de contexto son eficaces y permiten procesar un mayor volumen de información que el fact-checking.
También apunta a un funcionamiento “democrático”, que permite “tener y confrontar diferentes puntos de vista”. X, sin embargo, es regularmente acusado de permitir que se difunda información errónea desde que Elon Musk redujo drásticamente los equipos de moderación.
Pero, según este experto, se debe sobre todo a que “X fomenta el radicalismo” y, en consecuencia, hace que la información falsa sea más visible que en otros lugares. Meta indicó que los usuarios podrían empezar a inscribirse a partir del lunes para escribir notas cuando se ponga en marcha el programa, sin dar detalles sobre los criterios de participación.
Fuente: AFP.
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¿El fact-checking está condenado?
- Por Anne-Pascale Reboul, Aurélie Carabin, Philippe Grelard.
La decisión de Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp) de poner fin a su programa de verificación de información en Estados Unidos preocupa a medios de comunicación en todo el mundo. ¿Qué futuro les espera a estas prácticas de verificación en un contexto de proliferación de noticias falsas?
Convertido en un formato periodístico por derecho propio, el fact-checking se desarrolló a principios de la década de 2000 en Estados Unidos, impulsado por internet y medios interesados en confrontar las declaraciones de figuras políticas con la realidad. Ejemplo de esto es el sitio PolitiFact, lanzado en 2007 y ganador del premio Pulitzer en 2009.
Desde la corrección de cifras en tiempo real en televisión hasta artículos en línea etiquetados como “verdadero o falso”, el método se extendió rápidamente por todo el mundo. Sin embargo, hubo un punto de inflexión en 2016 con la elección de Donald Trump y el referéndum del Brexit.
Ante la avalancha de noticias falsas y teorías conspirativas en redes sociales, gigantes tecnológicos como Meta promovieron programas de verificación más allá de la política, asociándose con medios que veían en esto una oportunidad financiera en un contexto económico difícil.
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Recursos vitales para ciertos medios
Diez organizaciones se ven afectadas por la decisión de Meta, que por ahora solo se aplica en Estados Unidos. Algunas dependen completamente del gigante tecnológico, como Check Your Fact, según el medio estadounidense Business Insider. Otras, como PolitiFact, parecen menos vulnerables, obteniendo poco más del 5 % de sus ingresos de esta asociación, según The New York Times.
La Agence France Presse trabaja con el programa de verificación de contenidos de Facebook en 26 idiomas. Facebook paga para usar las verificaciones de unas 80 organizaciones a nivel global en su plataforma, así como en Whatsapp e Instagram. “Estamos evaluando la situación”, señaló la dirección.
La situación es especialmente delicada en África. “Existen modelos económicos totalmente dependientes de Facebook”, como Africa Check en Dakar y Data Check en Camerún, señaló Laurent Bigot, miembro de la Red Internacional de Fact Checking (IFCN). Advirtió que si Meta retira su financiación en el continente, “este trabajo de verificación no se hará en ningún otro lugar, y la desinformación mata todos los días en esos países”.
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Objetivo de críticas
Como argumento para esta decisión, el presidente de Meta, Mark Zuckerberg, afirmó que los verificadores “han estado demasiado politizados y contribuyeron a reducir la confianza más que a mejorarla, especialmente en Estados Unidos”. Según él Meta busca “restaurar la libertad de expresión en sus plataformas”.
Propietario de X (antes Twitter) y cercano al presidente electo Donald Trump, Elon Musk, junto con varios políticos republicanos, lleva años acusando a los programas de fact checking de “censurar” voces conservadoras.
Angie Holan, directora de la IFCN, que agrupa a 137 organizaciones, respondió que este periodismo “nunca censuró ni eliminó publicaciones”. Los verificadores “agregan información y contexto a afirmaciones controvertidas siguiendo principios transparentes y no partidistas”.
En períodos electorales, las presiones y amenazas contra equipos de verificación digital suelen intensificarse, como ocurrió en 2024 en India, Corea del Sur y Croacia. Con la nueva política de Meta, Reporteros Sin Fronteras expresó su preocupación por una “deriva antiperiodística”.
Una situación anómala
La periodista filipina y premio Nobel de la Paz María Ressa advirtió que Facebook permitirá “que las mentiras, la ira, el miedo y el odio infecten a cada persona en la plataforma”, lo que podría llevar a un “mundo sin hechos”.
“El anuncio de Meta solo pone fin a una situación anómala”, afirmó Bigot. Según este experto en comunicación de la Universidad de Tours, “las plataformas son grandes vehículos de desinformación que intentan limpiar su imagen con estos programas”.
El diario francés Libération abandonó su asociación con Meta en 2021. Según Cédric Mathiot, jefe de la sección Checknews, estos contratos pueden ser “un soporte económico útil”, pero también pueden “frenar” la revitalización de la verificación de información. Sin Meta, “paradójicamente esto podría empujar al fact checking a ser más ambicioso”, con investigaciones más profundas y temas más variados, insistió.
Fuente: AFP.