La Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos (AIAMP) distinguió a la exfiscal general del Estado, Sandra Quiñónez, por su gestión al frente del Ministerio Público. Foto: Archivo
Fiscales generales de Iberoamérica destacan la gestión de la exFGE, Sandra Quiñónez
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La Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos (AIAMP), entregó un reconocimiento a la destacada gestión de la exfiscal general del Estado, Sandra Quiñónez, por su labor al frente del Ministerio Público, durante su gestión (2018-2023). Fue durante la XXX Asamblea General Ordinaria, de dicho organismo, que se desarrolla en Punta Cana, República Dominicana.
Al momento de su intervención, que realizó de manera virtual, la doctora Quiñónez agradeció en primer lugar al presidente de la AIAMP, el fiscal general de la Nación de Colombia, Francisco Barbosa Delgado, con quien guarda una estrecha amistad; por su destacada labor y liderazgo en el constante apoyo que ha brindado al Ministerio Público del Paraguay en el marco de la cooperación para identificar a los responsables materiales e intelectuales del asesinato del fiscal contra el crimen organizado de Paraguay, Marcelo Pecci Albertini.
En ese sentido, enfatizó que el reconocimiento que le ha otorgado la AIAMP, no solo es a su persona, sino también para su colega asesinado Marcelo Pecci, como también para todos sus colegas fiscales paraguayos, que día a día luchan por lograr una sociedad más segura.
“La colaboración entre nuestros países ha sido fundamental para avanzar en la lucha contra la impunidad y el crimen organizado transnacional que tanto afecta a nuestros pueblos. Asimismo, quiero destacar nuevamente la figura de Marcelo Pecci, un gran amigo y mártir paraguayo, quien dedicó su vida a la lucha contra el crimen organizado y cuyo legado sirve y servirá de inspiración a todos los fiscales para continuar en esta tarea tan importante”, remarcó.
Agradeció la estrecha cooperación
Quiñónez recalcó que la lucha contra el crimen organizado transnacional sin la estrecha colaboración entre los países es una tarea imposible, por lo que remarcó su gratitud por la incondicional cooperación que siempre han brindado al Paraguay.
“A pesar de las carencias en materia de recursos, hemos implementado estrategias innovadoras y, sobre todo, recurrido al gran coraje y valentía de nuestros fiscales y funcionarios para mejorar la eficiencia y eficacia del Ministerio Público de Paraguay. Además, hemos desarrollado programas de capacitación y formación para fiscales y otros operadores de justicia con el fin de mejorar sus habilidades y conocimientos en la lucha contra el crimen organizado transnacional”, expresó.
Finalmente, Quiñónez insistió en su gratitud por el acompañamiento durante estos años al frente del Ministerio Público, y por el reconocimiento a su labor, pero que no se limita a su persona, sino a todo el funcionariado del Ministerio Público paraguayo y que a pesar de haber culminado en sus funciones el pasado marzo, hoy recibe con mucho placer esta distinción.
“Es un honor haber sido parte de esta comunidad de fiscales que trabajan incansablemente para hacer justicia y proteger a nuestros ciudadanos de los delitos más graves como el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas, el lavado de activos y otros delitos que afectan nuestra región. Juntos, podemos lograr un futuro más seguro y justo para todos nuestros ciudadanos, por lo que seguiré trabajando incansablemente desde donde me toque para lograrlo”, concluyó.
El ñai’upo, en busca de ser reconocido como patrimonio de la humanidad
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por Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Gentileza
Preservado por un puñado de artesanas, esta práctica ancestral y tradicional de hacer cerámica está en un momento en el que “requiere de salvaguarda”. La idea es que el reconocimiento internacional ayude a multiplicar la práctica de este tipo de alfarería manual apuntalando su difusión y valoración como hecho artístico y comunitario.
“Nuestra candidatura ha pasado un filtro importante, por lo que somos optimistas de que será aprobado en la reunión venidera”, dice Sergio Ríos, de la Dirección de Estudios, Antropología, Arqueología y Paleontología de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).
Lo hace explicando que en diciembre de este año, en Nueva Delhi, India, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) podría dar un paso importante para darle estatus protectivo a la tradicional técnica alfarera nacional.
De superar este paso, en la próxima reunión general del organismo se podría dar el reconocimiento. En este sentido, Ríos apunta que “con esta declaración será posible ejecutar acciones específicas que contribuyan a su salvaguarda y que permitan que la elaboración artesanal del ñai’ũpo pueda continuar en las próximas generaciones. Por otra parte, será también una prueba más de la enorme riqueza cultural que tenemos en Paraguay y de que debemos incentivar la preservación de nuestras prácticas del patrimonio inmaterial, como parte de nuestro acervo nacional”.
Lo cierto es que son pocas ya las artesanas que vienen custodiando esta práctica. Alrededor de cinco en Itá y otras ocho en Tobatí, según el registro de la SNC. “Recientemente falleció Rosalina Robles de Yaguarón, distinguida como tesoro nacional vivo y existen también otras mujeres, además de sus familias, que contribuyen activamente al proceso de elaboración del ñai’upo”, dice Ríos describiendo el cuadro.
“El taller de alfarería Ña Rosalina Robles en Peguahó, Yaguarón, administrado por la familia de nuestra artesana en su honor, también es un espacio que contribuye a la visibilización de estas prácticas y a que las mismas se mantengan vivas”, destaca.
KAMBUCHI APO
Vicenta Rodríguez es la lideresa del colectivo de mujeres alfareras Kambuchi Apo y espera que la eventual declaración “pueda incentivar a los jóvenes, a los niños, para que puedan aprender y para que siga adelante nuestra tradición, nuestra cultura, el oficio que nos dejaron nuestras abuelas, nuestras mamás”, expone.
La idea es que el reconocimiento las ayude en la valorización del trabajo “para que podamos vender en los precios justos y para que los ceramistas tengamos una vida estable también”.
Vicenta, verdadera maestra de ceramistas, recuerda que el ñai’ũpo se destaca por ser un trabajo hecho a mano: “No se usa moldes ni torno”. Por ello, asume que un destaque internacional de su técnica puede ayudar a multiplicar los talleres que vienen haciendo para enseñar este particular contacto con el barro a las nuevas generaciones
LABOR PEDAGÓGICA
“En Itá, más o menos 25 familias son las que se dedican y en nuestra asociación trabajamos ocho mamás juntas buscando que sea taller, escuela de cerámica y que los niños, los jóvenes y todas las personas que quieran aprender puedan tener acceso a ello. Ese es nuestro objetivo”, resalta.
Kambuchi Apo tiene un local de exposición y venta que trabaja de lunes a lunes en la avenida General Marcial Samaniego de Itauguá, donde puede verse la exquisita producción de este tesonero grupo de ceramistas.
Vicenta recuerda que mucha de la tarea la hicieron con el apoyo del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), la SNC y el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec). “Nosotras preparamos proyectos y conseguimos fondos para hacer nuestros libros (‘Ñai’ũpo rape’ y ‘Kuña okambuchi apo’), nuestra feria, nuestro festival anual que solemos hacer en el mes de setiembre”, cuenta. También se brindaron talleres en escuelas, en la comunidad y en las plazas de Itá.
Vicenta Rodríguez, lideresa del colectivo de mujeres alfareras Kambuchi Apo
TRADICIÓN Y FUTURO
Memorando la tradición surge el nombre de Gumercinda Irala, mujer que preservó la técnica por 60 años, cuenta Elena Dielma, ceramista joven que sueña con poder seguir transmitiendo el conocimiento. “¡No queremos que se pierda, queremos que siga de generación en generación el trabajo hecho a mano!”, exclama.
Cuenta que en el trabajo de difusión del arte ceramista “llegamos a muchas comunidades, incluso indígenas, que están queriendo volver al ñai’ũpo, a esta tradición guaraní”, comenta.
Añade que, a pesar de las dificultades, decenas de familias en Itá y Tobatí siguen adelante con la difícil tarea. Destaca para ello los apoyos oficiales y recuerda que las ceramistas pudieron viajar y mostrar lo suyo en el país, con lo que se fueron dando acciones para “revalorizar” el ñai’ũpo, que espera que la declaración de la Unesco ayude a reforzar.
Elena se considera “una aprendiz de la cerámica, pero cada día estoy más fortalecida, más inspirada para seguir en la lucha constante, porque vivir de esto cuesta muchísimo en el sentido de que a veces hay buena temporada, a veces no, entonces es un poco difícil”.
No obstante, apunta que valió la pena el esfuerzo, ya que “gracias a que las maestras artesanas persistieron entre tantas necesidades logramos ahora posicionar al ñai’ũpo. Así que la posibilidad de que pueda lograrse el reconocimiento de la Unesco hace que sienta tanta admiración por esas maestras artesanas y estoy segura de que se va a lograr”.
La joven ceramista Elena Dielma sueña con la preservación de la
técnica artesanal
UNA PREPARACIÓN RITUAL
La ceramista Elena Dielma cuenta que todo comienza con la preparación de la arcilla, “que se extrae del estero, se trae en pelotas, se pone en una pileta y ahí se pica. Luego se saca y se pone encima de una bolsa y se amasa con los pies. Se le agrega un poco de polvo de ladrillo, se sigue apisonando y luego pasa a un amasado, ya con las manos, donde se limpia la arcilla. Después pasa para el moldeado y la cocción en el horno”.
La joven relata que se inició en esta técnica hace seis años con la maestra Vicenta Rodríguez, en Kambuchi Apo. Vale decir que hay un componente familiar, ya que Vicenta es la suegra de Elena, por lo que considera que “mi familia está unida a través del ñai’upo”.
Recuerda entonces que “en realidad mi abuela fue alfarera, fue ceramista, pero mi mamá ya no siguió… se cortó eso con mi mamá, pero yo volví gracias a Vicenta”.
Luego explica cómo se dio esa continuidad: “Empecé haciendo el bruñido (pulido de las piezas) y luego ellas me insistieron en que toque la arcilla y realmente hasta hoy puedo sentirme orgullosa porque desde el primer momento en que la toqué, no puedo explicar lo que yo puedo hacer con mis manos en el barro. Es como que no sabía que yo sabía hacer esto, que estaba en mí eso gracias a mi abuela, que está también en mi sangre ser ceramista”, dice.
Esa iniciación impactó en su vida, ya que según apunta “me estaba preparando para ser licenciada en enfermería y no lo logré por muchas razones, y no estoy arrepentida. No es algo que me afectó psicológica o emocionalmente, sino es algo que seguramente me preparó para estar ahora donde estoy”.
Cuenta que comparte este amor por la cerámica con su hermana, que también fue iniciada en el arte por su marido, “que es hijo de la afamada Rosa Brítez. Entonces, somos dos en la familia que logramos recuperar una tradición”, dice.
“A través del ñai’upo aprendí a trabajar en comunidad, aprendí de muchas mujeres que lo hacen con la misma pasión que nosotras, pude conocer la historia de las maestras que pasaron tantas cosas años atrás con este trabajo que se denigraba muchísimo, que no valía nada, que era prácticamente sin valor para mucha gente y ahora ver que se está logrando todo esto para mí es muy importante, como lo es ser parte de ello también”.
La preparación ritual del producto
TRÁMITE PENDIENTE
La Unesco confirmó recientemente que la candidatura del arte del ñai’upo, cerámica ancestral, presentada por Paraguay, será considerada en la 20.ª Reunión del Comité Intergubernamental de la Unesco, programada para este año, para su posible inscripción en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que Requiere de Salvaguardia Urgente. En este contexto, la SNC se encuentra ultimando los detalles del dossier técnico que respaldará esta propuesta, un paso crucial para su reconocimiento internacional.
La técnica de alfarería ñai’upo (quehacer cerámico) es una práctica ancestral que se ha transmitido de generación en generación, principalmente entre mujeres artesanas de Itá y Tobatí. Consiste en la elaboración de piezas de cerámica, como cántaros y utensilios, utilizando métodos tradicionales que incluyen la recolección de arcilla, su preparación y modelado, seguido de la cocción en hornos artesanales. Estas piezas no solo cumplen una función utilitaria, sino que también poseen un significativo valor cultural y artístico.
En junio de 2021, la SNC declaró al ñai’upo como patrimonio cultural inmaterial nacional, reconociendo la importancia de su preservación y promoción.
La técnica de alfarería ñai’upo (quehacer cerámico) es una práctica ancestral
La simple apreciación de escuchar el canto de los pájaros puede estimular la gratitud, dando paso a una sensación de armonía que conecta directamente con ese instante especial
La simple apreciación de escuchar el canto de los pájaros puede estimular la gratitud, dando paso a una sensación de armonía que conecta directamente con ese instante especial. La conexión es real y se caracteriza por activar la capacidad de admirar, lo que abre las puertas de la curiosidad y de la observación. Entonces, el paisaje se involucra en el momento y extiende el margen de visualización del lugar, de ese aquí cobijante, habilitando a otras manifestaciones de la belleza y permitiendo que brote la naturaleza en su esplendor.
Existe lo que se denomina predisposición hacia ese estado de gratitud. Diferentes corrientes de investigación ahondan en el tema. En un trabajo relevante, Gloria Bernabé-Valero, Joaquín García-Alandete y José F. Gallego-Pérez, identifican las concepciones teóricas al respecto y para quienes “la gratitud podría entenderse como una predisposición a reconocer, valorar y responder a los aspectos positivos de la existencia personal, experimentados como dones recibidos”.
Hay fuentes abundantes que fomentan gratitud, partiendo de la propia estima, que permite la grandiosa utilización de los sentidos, para que la percepción capte la presencia del otro y su vitalidad, que representa a la humanidad. Toda acción que genere el bienestar del prójimo se constituye naturalmente en una matriz de gratitud.
Los autores citados precedentemente sostienen: “Las personas agradecidas podrían encontrar aspectos positivos incluso ante los acontecimientos generadores de sufrimiento, valorando estos elementos para integrarlos en su existencia. No se trataría de teñir las experiencias de afecto positivo, sino de extraer aspectos positivos de cada situación, por adversa que fuese, para integrarla en la propia vida. Este aspecto de la gratitud también se reflejaría ante situaciones adversas, de manera que las personas serían capaces de superar y reconvertir en beneficiosas por los aprendizajes vitales a los que da lugar”.
En el goce de lo finito se posan las sorpresas del día. La consistencia de la conducta orientada a la valoración del entorno encuentra en los detalles un flujo constante de renovación, que le permite mantener el rasgo que la caracteriza. En donde hay gratitud se potencian los vínculos, se aproximan las relaciones, se gestionan las emociones positivas y se sigue aprendiendo a vivir.
Premios Héroes: siete paraguayos fueron reconocidos por su labor y aporte social
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En una velada cargada de mucho significado y emoción, este viernes siete paraguayos fueron galardonados en la quinta edición de los Premios Héroes, una ceremonia que reconoce a aquellas personas e instituciones que, con su labor social, cultural, deportiva y humanitaria, han contribuido significativamente en el desarrollo y bienestar de la sociedad paraguaya.
La gala fue organizada por el grupo Nación Media reuniendo a personalidades destacadas en un evento trasmitido en exclusiva por el canal GEN. En este espacio se celebró el espíritu solidario y el esfuerzo de quienes trabajan por un Paraguay mejor y merecen el reconocimiento de todo el país por sus esfuerzos.
El evento se realizó en coincidencia con la conmemoración de una fecha de suma relevancia: el Día Nacional de los Héroes, en el que se recuerda la muerte del Mariscal Francisco Solano López y también se rinde tributo a todos los baluartes de nuestra historia.
La conducción y presentación de las siete categorías estuvo a cargo de Alejandro Rojas, mientras que la entrega de los reconocimientos las realizaron diferentes figuras destacadas del grupo Nación Media. En esta ocasión se dio a conocer las historias de vida de los galardonados, destacando su contribución al desarrollo y al bienestar de nuestra sociedad.
Los premiados
El grupo de voluntariosBatallón de Amor fue reconocido en la categoría “Héroe Popular”, ya que con su dedicación y amor, han transformado la vida de adultos mayores en situación de abandono, conquistando el corazón de la gente. La condecoración la recibieron de Yvonne Boss y Domingo Ayala.
El grupo de voluntarios Batallón de Amor fue reconocido como “Héroe Popular", en esta edición. Foto: Matías Amarilla
Gracias a su gran talento en la música se convirtió en un ejemplo de perseverancia y creatividad, motivando a las nuevas generaciones a creer en sí mismas y a luchar por sus metas, por lo que Aye Alfonso se llevó el reconocimiento como “Héroe Joven” de la mano de Dora Ceria, Sharon García y Fabrizio Ferreira.
El "Héroe Joven", Aye Alfonso, ídola de los jóvenes y los no tanto. Foto: Matías Amarilla
Fernando Szmuc, quien demostró un profundo sentido de gratitud y solidaridad al remodelar seis consultorios pediátricos y ocho salas de internación en el Instituto de Medicina Tropical (IMT), en agradecimiento por la atención brindada a su hijo fue reconocido en la categoría “Héroe Civil”, recibiendo el galardón de las manos de Mica Chamorro y Susan Paradeda.
El "Héroe Civil", Fernando Szmuc, un padre agradecido que cambió la realidad luego de reconocer la ayuda recibida en el sistema de salud. Foto: Matías Amarilla
En la categoría “Héroe de la Amistad” fue reconocido Gustavo Alfaro, quien desde su rol como director técnico de la Albirroja, logró unir a todo un país bajo un mismo sentimiento de pasión y orgullo. Con su liderazgo, no solo llevó al equipo a grandes victorias, sino que también fortaleció el espíritu de unidad entre los paraguayos. El galardón le fue entregado por María E. Núñez y Salvador Hicar.
Gustavo Alfaro, el técnico de la Selección Paraguaya, recibió el premio "Héroe Amistad". Foto: Matías Amarilla
Reconocido por su invaluable servicio y asistencia a personas en situación de vulnerabilidad, creando la Fundación San Rafael para brindar esperanza y apoyo a quienes más lo necesitan la figura del Padre Aldo Trento fue reconocida en la categoría “Héroe Insignia”, recibiendo esta distinción el licenciado Óscar Escobar, representante de la fundación de la mano de Sara Ayala y Mariano Mercado.
Oscar Escobar recibe el premio "Héroe Insignia" en representación del padre Aldo Trento. Foto: Matías Amarilla
Como “Héroe Deportivo”, en esta ocasión fue galardonada Pamela Bóveda, quien hizo historia al obtener el primer título mundial de Jiu-Jitsu para Paraguay en el World IBJJF Jiu-Jitsu No-Gi Championship, llevando en alto el nombre del país en el ámbito deportivo. El premio lo recibió Ágata Bóveda de manos de Jimena Alder y Sabrina Montes.
Como está fuera del país, el "Héroe Deportivo", Pamela Bóveda, envió a su representante, su hermana Ágata, para ser parte de la fiesta de la gala. Foto: Matías Amarilla
En la categoría “Héroe del Año” fueron reconocidos los Bomberos voluntarios, por su incansable lucha contra los incendios, especialmente los que afectaron la zona del cerro Chovoreca, demostrando valentía y compromiso en la protección de vidas y recursos naturales. La entrega del reconocimiento estuvo a cargo de Richard Moreira y Fabiola Martínez.
Richard Moreira y Fabiola Martínez entregaron el premio "Héroe del Año" a los Bomberos Voluntarios. Su lucha incansable frente a los grades incendios, incluso en el norte del país recibió el reconocimiento de Nación Media. Foto: Matías Amarilla
Los Premios Héroes son una iniciativa que busca visibilizar y celebrar las historias de quienes, con su esfuerzo y dedicación, inspiran a otros a construir un país más solidario y comprometido, por lo que desde el Grupo Nación Media se busca impulsar y visibilizar estas acciones que generan un impacto altamente positivo.
Distinguen a yuyeras por su labor de preservación y transmisión del tereré
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En el marco de los festejos por el Día del Tereré, las yuyeras del Paseo de los Yuyos del Mercado Municipal n.º 4 de Asunción recibieron un reconocimiento de parte de la Secretaría Nacional de Cultura, atendiendo a lo clave de su labor para la preservación y transmisión de las prácticas y saberes tradicionales del tereré y el pohã ñana.
Las trabajadoras recibieron sus certificados de la mano de la ministra de Cultura, Adriana Ortiz, quien aprovechó el momento para destacar el papel de las mismas como promotoras de una tradición declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El pintoresco acto no solo contó con la presencia de varias autoridades, sino que también con el acompañamiento de la Banda de la Policía Nacional, que ofreció una serenata en honor a las homenajeadas y a esta fecha que celebra una de las costumbres más arraigadas con la que cuentan los paraguayos y que no solo distingue nuestra cultura, sino que la enriquece.
“Su labor garantiza que cada tereré compartido lleve consigo más que un simple sabor: un legado de identidad y tradición. El tereré, símbolo de identidad y unidad”, reza parte del comunicado oficial de la Secretaría Nacional de Cultura en el que se destaca esta fecha festiva en el calendario paraguayo.
Cada último sábado de febrero se celebra el “Día del Tereré”, patrimonio cultural de la humanidad y sello nacional del Paraguay. Foto: Nestor Soto
Cada último sábado de febrero se celebra el “Día del Tereré”, patrimonio cultural de la humanidad y sello nacional del Paraguay. Varios historiadores coinciden en que los primeros sorbos de tereré se dieron en la época precolombina, tiempo en que el calor era extremo y, para mantenerse hidratados, empezaron a tomar una infusión fría del mate. Ya en el siglo XVIII, los jesuitas registraron en sus cartas el consumo de la refrescante bebida, que además les daba energía debido a la cafeína de la yerba, y se convirtió en un hábito el consumo.
En diciembre de 2020, el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco aprobó la inclusión de las “Prácticas y Saberes Tradicionales del Tereré en la Cultura del Pohã Ñana. Bebida ancestral guaraní en Paraguay” en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.