Después de más de 30 años volando, la compañía estatal inició un proceso de privatización, fue vendida y después dejó de existir.

  • Por Melissa Palacios

Un 8 de marzo, pero de 1994, dejaba de ope­rar la compañía esta­tal Líneas Aéreas Paraguayas (LAP) debido a que el negocio ya no era muy rentable para el Estado, e inició el proceso de privatización. Más de 30 años de servicio cesó sus vuelos.

El comunicado fue realizado en pleno vuelo, en el último viaje que se realizaba desde Santiago de Chile a Asunción, según comentó a La Nación/ Nación Media el historiador aeronáutico Antonio Luis Sapienza. “Ese día se realiza­ron tres vuelos: uno venía de Miami, otro de San Pablo-Río, y el último de ese día venía de Santiago”, recordó.

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Antonio Luis Sapienza, historiador aeronáutico

El cese de operaciones no fue anunciado con antelación. “Cuando se acercaba ese último despegue cuyo comandante fue el general Blas Ramírez, de las FF. AA., quien recibe la comunicación por radio desde la torre de Asunción, cuando ya estaba acercándose a la capital y que ese era el último vuelo de LAP”, dijo.

Luego, Ramírez se encargó de comunicarlo al resto de la tri­pulación. “No te imaginás la tristeza de esa gente, de que­darse en tierra, porque es qui­zás lo peor para la gente que trabaja en una aerolínea que la empresa deje de volar”, remarcó a LN.

RAZONES DEL CESE

Son muchas las razones por las cuales LAP dejó de volar: una flota vieja de aeronaves, una superpoblación de empleados desde su época como empresa pública (1.500 en total), pero que bajó a unos 300 con su pri­vatización luego de que dejó de operar, asesores con sueldos muy altos, y seguros de alto costo.

“Todo eso fue contribuyendo a que en marzo del 94 tenga una deuda de aproximadamente USD 22 millones. Lamentable­mente, el Parlamento decidió que dejase de volar para que no se sigan acumulando las deu­das”, añadió.

Lamentó que se haya per­dido el nombre que nos iden­tificaba como país en los cie­los y también la conectividad que teníamos antes. “Porque podías subirte acá y bajarte en Miami, Madrid, Bruselas, o Frankfurt, y no hacer varias escalas o conexiones”, enfa­tizó.

LAP comenzó a volar como empresa del Estado desde 1963 hasta el 8 de marzo de 1994. En octubre de ese año se presentaron tres oferentes y al final el ganador fue el con­sorcio paraguayo-ecuatoriano Cielos de América, que compró la empresa por USD 20 millo­nes. Ya en vistas de una futura privatización comenzó a lla­marse Líneas Aéreas Paragua­yas Sociedad Anónima (Lapsa).

¿QUÉ PASÓ CON LAS RUTAS?

Las rutas comerciales no se vendieron, solo fue concedida a la empresa compradora por 10 años. “Eso terminó en 2004, ya que las rutas le pertenecían al Estado y LAP las operaba con acuerdos bilaterales de gobierno a gobierno”, explicó Ramírez. Los tramos volvie­ron a estar disponibles para cualquier empresa que qui­siera explotarlas, pero hasta el momento no se presentó nin­guna empresa que desee volar­las. “A Europa, por ejemplo, ni siquiera la ruta a Miami”, expresó.

Los vuelos de LAP iban semi­llenos, siendo los de Miami y Europa los de mayor concu­rrencia. “A veces los de Miami tenía que ponerse en lista de espera porque no había lugar”, mencionó. En la región, tenían embarques a Buenos Aires, Montevideo, San Pablo y Río, luego Santiago, Santa Cruz de la Sierra, La Paz y Lima. En Europa, a Madrid, Frankfurt, y en 1982 a Bruselas. Dos des­tinos que se intentaron fueron Panamá y México, pero no fue­ron rentables.

En promedio se usaban entre 4 hasta 7 aeronaves hasta 1990 con las propias que el Estado había comprado, pero desde 1991 se comenzaron a alquilar aviones, lo cual le resultó muy costoso a la larga.

Consultado sobre si se está planteando una posible reac­tivación de la extinta aerolínea de bandera paraguaya, el presi­dente de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), Nelson Mendoza, comentó que en nuestro medio hasta el momento no existe ninguna información.

La empresa estatal tenía una superpoblación de empleados (1.500 en total), que bajó a unos 300 con su privatización

BANDERA NACIONAL

En contacto con LN/NM Angie de Hollanda, exazafata de la aerolínea desde 1969, mencionó que hoy el país necesita una compañía con bandera nacio­nal porque el flujo de pasajeros al mundo va en aumento. “Con las rutas que teníamos era muy impresionante y la compañía era excelente con una calidad de atención y entrenamientos de alto nivel al igual que la capa­citación”, dijo.

Hollanda remarcó que el año pasado junto a exintegrantes de la empresa se realizó un evento en conmemoración a 30 años del cese de vuelos, con comisarios, pilotos, copi­lotos, azafatas, demostrando la pasión de lo que significó la firma para sus integrantes y pasajeros.

“Uno desea que vuelva por­que representó al país con mucha calidad y dignidad, competíamos con grandes empresas de otros destinos. El eslogan era la atención como en su casa y había un cuidado con mucha excelen­cia en primer lugar, desde los tripulantes hasta lo más mínimo”, finalizó.

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