El Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Filadelfia pide donaciones de insumos varios requeridos para seguir con el gran despliegue que busca sofocar las llamas en la región chaqueña. Los aportes serán canalizados a través del número 0981 112 017, atendido por la propia tesorera de la compañía.
Se dio a conocer un listado de las necesidades básicas que incluyen alimentos, elementos de protección y medicamentos, entre otros. Solicitan picadillo, vaka´i, criollitas, agua, agua tónica y Powerade.
Así también, el personal precisa de colirio para ojos, lágrimas artificiales e ibuprofeno, además de tapabocas 3M, toallas húmedas y alcohol en gel.
“La zona de Alto Paraguay está siendo afectada por un gran incendio que hasta ahora no se ha podido controlar. Varios equipos están trabajando incansablemente para frenar la propagación del fuego”, expresaron los bomberos en un material difundido en redes sociales.
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Algunos voluntarios con afecciones respiratorias
“Las donaciones recolectadas serán destinadas a los combatientes y a todo aquel compañero de batalla que lo requiera”, añade.
La Nación intentó hablar con voceros del citado cuartel, pero informaron que todos se encuentran en el área de trabajo mientras otros están con afecciones derivadas de los humos que aspiraron durante la intervención.
“En este momento, el comandante tiene muchos compromisos, y el encargado de hacer entrevistas por parte del cuartel es otro. El presidente también está en reuniones, y están con varias gestiones en este momento. El comandante también tiene un cuadro respiratorio muy severo, está afónico y apenas puede hablar”, señaló Raquel Cabrera, tesorera y operadora del cuartel.
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Corea del Sur: incendios forestales causan 27 muertos y destruyen templos
- Andong, Corea del Sur. AFP.
Los trabajadores del milenario Templo Gounsa envuelven delicadamente una estatua gigante de Buda con una manta ignífuga. Horas después, gran parte del templo arde en uno de los incendios forestales más mortales que ha azotado a Corea del Sur y amenaza su patrimonio. En todo el sureste del país, monjes y funcionarios se apresuran a reubicar objetos históricos invaluables y a proteger los sitios clasificados por la Unesco de unos incendios que ya destruidos miles de hectáreas de bosque y causado 27 muertes.
En la muy turística aldea de Hahoe, protegida por la Unesco, los bomberos y los empleados del patrimonio cultural rocían agua y productos protectores contra el fuego sobre los edificios de techo de paja. “Es muy desgarrador y doloroso ver que se pierden templos que tienen más de mil años”, dice a AFP Deung-woon, un monje de 65 años. Cuando uno de sus compañeros, Joung-ou, de 68 años, supo que el Templo Gounsa había sido destruido por las llamas se sintió “tan devastado que no podía volver en sí”.
“Fue un sentimiento extremadamente doloroso y me pregunté por qué puede ocurrir algo así”, asegura. Los reporteros de AFP que regresaron al templo tras el incendio encontraron el lado norte del edificio convertido en escombros carbonizados. El gigantesco Buda dorado que presidía el centro del edificio sobrevivió gracias a la manta ignífuga. Una pesada campana que colgaba de una vieja estructura de madera yacía rota sobre los escombros. “Haremos todo lo posible para restaurar el templo,” promete el monje Joung-ou.
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“Intrínsicamente vulnerable”
Gran parte del patrimonio cultural de la zona es “intrínsecamente vulnerable a los incendios”, explica Lee Sang-hyun, profesor de estudios del patrimonio cultural en la Universidad Nacional de Gyeongkuk. La Unesco define la distribución y ubicación de Hahoe, “entre montañas boscosas y con vista a un río y campos agrícolas abiertos”, como “reflejo de la distintiva cultura aristocrática confuciana de la primera parte de la dinastía Joseon (1392-1910)”.
Pero precisamente esta ubicación hace al lugar más vulnerable, explica el experto. “Es difícil aplicar medidas de protección contra un incendio forestal”, subraya. “Los incendios forestales representan una amenaza significativa para la preservación de estos tesoros culturales. El uso predominante de madera en estas estructuras las hace aún más vulnerables a los fuegos”, agrega.
El cercano Byeongsan Seowon también está incluido en la lista de patrimonio de la Unesco. Salvar ambos lugares es una prioridad para las autoridades surcoreanas, dijo a AFP un funcionario del Servicio de Patrimonio. “Es imposible predecir la situación actual debido al viento y los cambios en otras condiciones, pero actualmente no hay daños en la aldea de Hahoe”, afirmó.
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“Si Hahoe fuera destruida por el fuego, su valor como patrimonio mundial podría verse significativamente comprometido”, explica Byun Ji-hyun, especialista de programas de la Unesco. Además de decenas de bomberos, el Servicio de Patrimonio coreano ha desplegado a 750 personas para trasladar o proteger urgentemente los tesoros antiguos en caso de no poder moverlos.
Hasta ahora, al menos 15 lugares u objetos considerados importante patrimonio nacional han resultado dañados y dos designados como “tesoros nacionales” fueron completamente destruidos. Cientos de artículos fueron trasladados a lugares seguros, incluidos libros y otros elementos del Templo Bongjeongsa de Andong.
La agencia ha “realizado inspecciones sobre el terreno para evaluar si los sitios de patrimonio nacional están en riesgo”, dijo en un comunicado. “Está en marcha la reubicación urgente de bienes culturales custodiados por templos y otras instituciones”, afirmó, agregando que están “movilizando a todo el personal disponible de la Administración de Patrimonio Cultural y sus agencias afiliadas”.
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Tipuani, un pueblo de Bolivia hundido por la fiebre del oro y el clima
Muebles y autos hundidos asoman sobre las aguas verdes que inundan desde hace dos meses Tipuani, un poblado minero boliviano a doce horas de La Paz. Cada día, la balsa improvisada de Rafal Quispe navega en este paisaje de abandono y desolación.
Debido a la intensa extracción de oro cerca del cauce y lluvias fuera de lo común que científicos asocian al cambio climático, esta localidad de Bolivia de 7.500 habitantes queda sumergida por sectores por el desborde del río Tipuani. Son hasta 500 viviendas bajo el agua desde que empezaron las riadas a mediados de enero, de acuerdo con el municipio, que no ha reportado heridos ni víctimas mortales.
“Este pueblo, tan lindo que era, ahora es un desastre”, dice Quispe, un minero de 54 años. Con la ayuda de un largo palo, el hombre atraviesa todos los días las aguas con la esperanza de ver resurgir por completo su hogar de dos plantas. La primera, donde tenía un bar, lleva un tiempo sumergida.
Hay calles que incluso llevan más de un año empantanadas en un líquido verdoso, una mezcla de aguas de río, lluvia y desagües colapsados. Es el tercer verano consecutivo que el pueblo queda inundado.
Sin alternativa al oro
La fiebre del oro -cuyo precio ha aumentado 260 % en los últimos 10 años- está desfigurando la zona que incluye varios centro poblados dispersos. Tipuani y Chima son los más afectados. Las cooperativas mineras remueven “terreno que no tendría que removerse” y ocasionan “que en períodos de lluvia el río busque su cauce y que derive en inundaciones de las poblaciones”, explica Alfredo Zaconeta, investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla).
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El 92 % de la población se dedica a labores relacionadas con la minería, según datos del municipio. “Puede desaparecer el pueblo, porque nosotros tenemos que seguir trabajando. ¿De qué vamos a vivir si no trabajamos?”, sostiene Manuel Barahona, un hombre canoso de 63 años cuya casa de dos pisos quedó bajo el agua en Chima.
Allí, mineros afectados como Marco Anibarro debieron alquilar habitaciones en las zonas más altas, mientras familiares migraron a otras ciudades. “Es una incomodidad tremenda. Mi casa está hace un año dentro del agua y nadie dice nada”, se queja este hombre de 54 años.
En Chima, los niños chapotean y montan en bicicleta entre las aguas contaminadas sin advertir los riesgos. El colegio de la localidad no está en condiciones de abrir. Con una señal de internet débil, los alumnos que aún están en el pueblo tratan de tener clases virtuales.
Hay al menos 14 cooperativas en todo Tipuani que trabajan sobre el cauce del río. “Esto no es de ahora, sino de muchos años atrás. Todos los desmontes han ido al río”, reconoció Rolando Vargas, presidente de la Cooperativa Chima.
Aseguró que su organización dejó esa práctica desde hace dos años. ¿Se sienten responsables? “Una mínima parte, pero tampoco tanto”, sostiene. Tras la entrevista con la AFP, Vargas fue reportado como desaparecido. Su camioneta fue encontrada arrastrada por el río, según dijo su familia en redes sociales.
“Pecado”
En Tipuani, cerca de donde antes vivía Sinforiano Checa, un exminero de 67 años, se puede ver a los cerdos que se revuelcan en calles empantanadas. Afectado por una grave silicosis, un mal pulmonar derivado de sus años de trabajo, Checa vive ahora a pocos metros del desastre, en una carpa que hasta el momento resiste las lluvias. Nunca trabajó cerca del río, dice, sino en los cerros.
Las cooperativas “no van a decir nada, porque lo que han hecho es un pecado”, afirma. Pero “algún día llegará su castigo”, asegura, con dificultad para respirar. A la extracción de oro, se suman los efectos del cambio climático.
Las lluvias de enero pasado en Tipuani fueron muy atípicas. Han sido las más intensas en ese mes al menos desde 2012, según el estatal Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi). “Es totalmente anómalo”, pues el país atraviesa el fenómeno de la Niña, que debería significar menos precipitaciones, indica Lucía Walper, jefa de la unidad de pronósticos de esa institución.
La especialista asegura que los incendios forestales del año pasado en el oriente, los más devastadores registrados en Bolivia y que afectaron más de 10 millones de hectáreas, “han repercutido directamente en el altiplano”. A raíz de la menor vegetación por los fuegos, las zonas boscosas ya no retienen las nubes que viajan por la Amazonía y pasan con mucha facilidad al altiplano, escenario ahora de lluvias anormales.
Fuente: AFP
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Disminuyen en 2025 incendios forestales
La presidenta del Instituto Forestal Nacional (Infona), Cristina Goralewski, informó que mermaron los incendios forestales principalmente en las áreas afectadas del Chaco. Se constató que el 100 % de las quemas son provocadas por cazadores furtivos y pescadores quienes utilizan el fuego para la cacería y también como una costumbre.
“Nosotros vemos una disminución, principalmente en la cantidad de hectáreas y en la cantidad de focos. Este año vimos una menor cantidad de hectáreas afectadas en el Chaco. Vemos que hay un poco más de conciencia, pero todavía falta más”, señaló a la 1020 AM.
Detalló que el mayor número de focos se dio en la región Oriental y estuvieron ligados justamente con cazadores furtivos y recolectores de miel. Uno de los puntos críticos se dio en la ruta Luque-San Bernardino y otro en la zona del lago Ypoá.
Las intensas campañas educativas desplegadas en los últimos meses aparentemente dieron un resultado positivo. “También los mecanismos de control, yo creo que la ciudadanía no estaba del todo consciente al nivel de control que nosotros podríamos llegar”, expresó Goralewski.
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Ocho compañías y 50 bomberos trabajan para controlar el gran incendio en Bañado Sur
Ocho compañías de bomberos están abocadas arduamente a controlar el incendio que se está registrando en los barrios barrios San Cayetano, ubicado detrás del vertedero Cateura y Caacupemí. Asimismo, más de 50 bomberos voluntarios están trabajando para controlar el fuego y que no llegue a las viviendas ubicadas en las inmediaciones del sitio.
El Capitán Cristián Tabares, del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay, señalo al programa Tarde de Perros de la 970 AM que “estamos realizando el trabajo de contención, tratando de que las llamas no lleguen a las viviendas”. Sostuvo que “tenemos ocho móviles y 50 bomberos trabajando para poder controlar el fuego”.
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Agrego que “en el borde de la laguna se tenía una gran cantidad de basura y aparentemente se inició en ese sitio el incendio, que estamos trabajando para controlar”.
Añadió que “estamos trabajando para evitar que el fuego llegue a las casas que están en la zona. No tenemos conocimiento de que se tenga personas heridas”, refirió. Los pobladores indicaron que el calor, sumado a las ramas secas que se arrojan en el vertedero contribuyeron a que el fuego se propague rápidamente por el lugar.
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