Cada 1 de noviembre, la feligresía católica conmemora el Día de Todos los Santos, quienes todos los días interceden por nosotros ante Jesús. Así también, se debe recordar que no solo debemos pedirles favores o intersección a los santos, sino que también debemos tenerlos como ejemplos de vida cristiana e imitar sus acciones para lograr ser santos tras nuestra muerte.

Según el padre Antonio Rafael, los católicos tienen tres iglesias: la peregrinante, que son las que están en la tierra; la purgante, constituida por aquellos que han fallecido, y la triunfante, conformada por los que lograron la santidad y ahora están junto a Jesús, todos los santos.

“Ser santos no quiere decir que estén en el altar, significa que ya están con Dios. Algunos eran muy famosos y conocidos y están en los altares; otros son gente anónima y son santos igual porque están en el cielo. Hoy es un día de solemnidad, como Navidad u otra fiesta celebrada por los católicos”, detalló en contacto con La Nación.

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Aseguró que las tres iglesias trabajan unidas y puso como ejemplo que los peregrinantes mañana rezarán por los purgantes –las almas que están en espera para ver al Señor– y que hoy la triunfante –que son todos los santos– interceden por los que aún estamos en la tierra.

“La lectura del día dice que se lavan sus vestiduras por la sangre del cordero y se han purificado por seguir sus obras y el programa de Cristo. Esto quiere decir que lograron llegar a la santidad mediante Jesús, a quien tienen como ejemplo, así debe ser la vida de los peregrinantes, tener como ejemplo las obras de los santos”, aseguró.

El padre resaltó que los santos son los que ruegan por nosotros ante Jesús para que pueda obrar en lo que estamos pidiendo. “Los santos son intercesores, ellos no nos dan los favores; ni la virgen María da, ella también intercede, por eso cuando rezamos decimos ruega por nosotros pecadores. El único mediador es Jesucristo”, resaltó.

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Día de Todos los Santos, día de solemnidad para la Iglesia Católica. Foto: Pánfilo Leguizamón.

Los santos deben ser ejemplos

El sacerdote apuntó que los santos no son solo intercesores, sino que nos guían con sus ejemplos para llegar a la santidad. “Son también piedras vivas en el camino que nos llevan hasta Jesús. Son ejemplos de vida cristiana y eso muchas veces es olvidado. Tener devoción a un santo no es solo para que nos conceda, es también para que lo imitemos y que sean una luz”, indicó.

Lamentó que muchas personas solo los usen para ser mediadores, para recibir favores, ya que la mayor cualidad de los santos son las obras que realizaron a lo largo de su vida y que se puede conocer mediante la lectura de sus libros. “Es como que vas por un camino oscuro y te ponen pequeñas luces, bueno ellos son esas luces que te guían”, refirió.

La fiesta de todos los santos tuvo sus inicios en el siglo IV a causa de la excesiva cantidad de mártires en honor a la Iglesia. Más adelante, el 13 de mayo del año 610, el papa Bonifacio IV dedicó el Panteón Romano al culto cristiano. Desde ese año se empezó a celebrar esta gran fiesta. Posteriormente, el papa Gregorio IV, en el siglo VII, trasladó la fiesta al 1 de noviembre.

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