Un grupo de inadaptados destrozó el móvil del canal GEN durante la manifestación contra el Gobierno en las inmediaciones de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR). Los vándalos dejaron con severos daños el vehículo, utilizado por los trabajadores de prensa para cubrir la movilización.
Los responsables rompieron los vidrios del auto e hicieron chocar contra una columna de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), luego de haberlo empujado por más de 100 metros. Otros rodados también fueron dañados por los vándalos.
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“Durante la manifestación frente a la ANR, nuestro móvil fue destrozado por un grupo de inadaptados. No entiendo en qué suman estos tipos de hechos. Varios vehículos particulares también fueron rapiñados”, reportó el periodista de Wilson Cardozo.
El vandalismo y la presencia de violentos contratados por políticos de oposición van ahuyentando a los ciudadanos de las movilizaciones y desvirtuando la iniciativa de la gente, que genuinamente salió a las calles contra el Gobierno, como se notó en la convocatoria vía redes sociales.
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Los autores del hecho no solo dejaron destrozado el móvil del canal GEN, integrante del Grupo Nación, sino que también fue saqueado. Afortunadamente, los trabajadores de prensa se encuentran bien y no quedaron con lesiones tras el lamentable suceso.
El lunes nuevamente la ciudadanía se concentró en las inmediaciones del Congreso Nacional, en el cuarto día de movilización contra el Gobierno por los hechos de corrupción, la falta de insumos en los hospitales y la escasa cantidad de vacunas contra el COVID-19 que llegó al país hasta el momento.
Los manifestantes piden la renuncia o destitución del presidente de la República, Mario Abdo Benítez, quien realizó algunos cambios en su Gabinete tras la movilización que se inició el pasado viernes en Asunción. En varias ciudades del interior, como Caaguazú, Ciudad del Este, General Resquín, Paraguarí, Pedro Juan Caballero y Encarnación, la gente también salió a las calles para alzar su voz de protesta.
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¡Vamos! GEN celebra 1 millón de seguidores en TikTok
La cuenta de TikTok de GEN/Nación Media llegó al millón de seguidores este martes. El perfil, que suma más de 47 millones de “me gusta” y que lidera a nivel país con las cápsulas de noticias tituladas “En Un Flash”, llegó a la codiciada cifra de un millón de fanáticos y las reacciones no se hicieron esperar.
“¡1 millón de gracias! Llegamos al millón en TikTok y es gracias a cada uno de ustedes que nos sigue, comenta, comparte y nos banca todos los días. Esto es solo el comienzo, porque vamos por más. ¿Qué te gustaría ver en esta nueva etapa?”, se escribió en el perfil de TikTok de GEN/Nación Media.
El agradecimiento continuó con el escrito: “Esto es gracias a vos, que bancás cada video, cada locura y cada momento con nosotros. Sin ustedes, esto no sería posible. Seguimos creciendo, seguimos rompiéndola y esto recién empieza… ¡Nos vemos en la cima!”. Algunas de las reacciones por este logro fueron: “Se festeja como un gol”, “Felicidades GEN”, y “¡Bravo compañeros! Felicidades a todos”.
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Sobre GEN
A finales del 2017 se emitió por primera vez la señal del joven canal de televisión capitalino, GEN. Desde sus inicios, GEN pisó fuerte con una programación enteramente local, siendo parte de la grilla de todas las cableoperadoras del país y llegando al resto del mundo a través de la transmisión online de su web oficial: gen.com.py.
GEN se caracteriza por ofrecer una programación variada que incluye noticias, deportes y entretenimiento. Algunos de sus programas más conocidos son: “Arriba Hoy”, “Versus”, “Residentas”, “Universo Paralelo” y “Noche de Furia”. Cabe mencionar que posee una radio asociada, llamada Universo 970 AM, que emite en la frecuencia 970 AM.
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Brasil: Bolsonaro moviliza a sus simpatizantes y pide “amnistía”
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, que enfrenta un juicio por un presunto intento de golpe de Estado y no puede ser reelegido hasta 2030 por decisión de la Justicia, afirmó este domingo frente a miles de partidarios que su caso constituye “una negación de la democracia”.
“Quiero decir a quienes no me quieren en Brasilia: unas elecciones sin Bolsonaro son una negación de la democracia en Brasil”, expresó durante una manifestación en la famosa playa de Copacabana, en Río de Janeiro. Según un fotógrafo de la AFP, había en el acto menos gente que en una concentración realizada en el mismo lugar en abril de 2024.
El dirigente de extrema derecha que presidió Brasil entre 2019 y 2022 llegó alrededor de las 10:15 locales (13:15 GMT) al estrado, abriéndose paso entre manifestantes vestidos de amarillo y verde, los colores de Brasil. En el escenario, un cartel mostraba al presidente estadounidense Donald Trump con el puño en alto, después del ataque que sufrió en julio durante la campaña electoral en Pensilvania.
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“Vamos a enviar un mensaje a Brasil y al mundo”, afirmó el ultraderechista en un video publicado en redes sociales. “Estoy aquí porque quiero dejar un Brasil mejor para mis hijos. Vivimos un momento oscuro”, declaró a la AFP uno de los manifestantes, el exmilitar de 64 años José de Souza Vitorino.
El lema de la manifestación es reclamar una “amnistía” para las personas condenadas por su implicación en los disturbios del 8 de enero de 2023 en Brasilia. Ese día, miles de bolsonaristas asaltaron y vandalizaron el palacio presidencial, el Congreso y la sede de la corte suprema, una semana después de la investidura del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva. Mientras Bolsonaro se encontraba en Estados Unidos, sus simpatizantes exigían una intervención militar para derrocar a Lula, quien había derrotado a su líder en las elecciones de 2022.
Esos disturbios son una de las razones que llevaron a la fiscalía a inculpar en febrero al expresidente por un supuesto plan de golpe de Estado para mantenerse en el poder. Se le acusa de ser el líder de una “organización criminal” que conspiró durante meses con ese propósito. Podría enfrentar una pena acumulada superior a 40 años de prisión.
Candidato “por el momento”
El jueves, la Fiscalía refutó los argumentos de la defensa, que sostenía, entre otras cosas, que la corte suprema no era competente para juzgar a Bolsonaro, junto con otras 33 personas, incluidos exministros y altos mandos militares. La próxima etapa será el 25 de marzo, cuando el máximo tribunal examinará si existen suficientes elementos para abrir un juicio.
Bolsonaro, de 69 años, asegura que es víctima de una “persecución” política para impedir que sea candidato en las elecciones presidenciales de 2026. Fue inhabilitado hasta 2030 por cuestionar la fiabilidad del sistema brasileño de urnas electrónicas, pero él espera que la condena sea anulada, o que se reduzca su pena, para postularse a un segundo mandato.
“Por el momento, soy candidato”, reiteró el miércoles. “¿Por qué debería renunciar a mi capital político para apoyar a alguien?”. Sueña con un regreso al estilo Donald Trump, de vuelta en la Casa Blanca a pesar de sus problemas judiciales, y espera que el presidente estadounidense, a quien admira, ejerza “influencia” a su favor.
“Enviar un mensaje”
El año pasado tuvieron lugar tres grandes concentraciones a favor de Bolsonaro. Mientras que la primera, en febrero en Sao Paulo, atrajo a cientos de miles de personas, las otras dos tuvieron menos éxito. Para el analista político André Rosa, el objetivo de la manifestación del domingo va “mucho más allá de lograr la amnistía” para los agitadores de Brasilia.
Se trata de “enviar un mensaje a sus competidores dentro de la derecha (...) y reafirmar su intención de ser candidato en 2026″. Bolsonaro se resiste a respaldar a otro candidato, aunque se ha animado a mencionar como posibles relevos a su esposa Michelle y su hijo el diputado Eduardo Bolsonaro.
Pero suenan sobre todo otras figuras como el gobernador del estado de Sao Paulo y exministro de Bolsonaro Tarcisio de Freitas y el popular cantante Gusttavo Lima. “Sigue activo con la esperanza de lograr las condiciones jurídicas para disputar las elecciones”, explica a la AFP Rosa.
La incertidumbre también rodea a la izquierda: Lula, de 79 años y con una popularidad lastrada principalmente por la inflación, se mantiene ambiguo sobre sus intenciones de aspirar a la reelección. Mientras tanto, no deja de atacar a su predecesor, a quien tilda de “cobarde” por haber “planeado un golpe de Estado” antes de “huir” a Estados Unidos a finales de 2022.
Lula llamó el sábado a “defender cada día la democracia contra quienes todavía hoy tienen como proyecto el regreso del autoritarismo”, con motivo del 40º aniversario del fin de la última dictadura militar, que Bolsonaro evoca con nostalgia.
Fuente: AFP
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Las secuelas que dejó la pandemia en las sociedades
- Fotos: Emilio Bazán
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe al sociólogo Carlos Peris y al filósofo José Manuel Silvero para reflexionar sobre los cinco años de la irrupción de la pandemia del coronavirus en el mundo. Además del saldo de muertes y pérdidas económicas, los catedráticos advierten que la emergencia sanitaria generó una ola de desinformación que ha persistido, además de un miedo que ha socavado la confianza y polarizado a las sociedades.
–¿Cómo podrían describir lo que nos pasó como sociedad con la pandemia?
–CP: Ya pasaron cinco años y me parece que podríamos decir que la pandemia nos vino a mostrar las debilidades de nuestra sociedad en el sentido de que muchas veces vemos a nuestras sociedades como un todo armónico, racional, hiperconectado y de repente vino un virus que nadie sabe bien en dónde apareció y nos metió a todos en nuestras casas. Y lo segundo es que vino a acelerar un montón de procesos que ya estaban presentes, pero que con la pandemia se aceleraron como, por ejemplo, las noticias falsas, la sociedad que se divide en dos partes dicotómicas, irreconciliables. Las sociedades están más fanáticas, cada vez se dialoga menos. Eso no es evolucionar hacia tiempos mejores.
–JMS: La pandemia vino a demostrarnos la fragilidad de ciertos sistemas que, en función a ciertos relatos, eran casi indestructibles. Desde el relato podemos decir que todo está bien y luego cuando un hecho como una pandemia te confronta ahí te das cuenta cómo los relatos van cayendo. Y a mí especialmente me interesa reflexionar sobre el impacto que la pandemia pudo haber tenido o tuvo en cierta franja etaria, especialmente en los niños, que tuvieron que quedar confinados y el proceso de socialización, que es fundamental en cierta edad, se interrumpió y todo el sistema escolar a nivel mundial en gran medida tuvo que sostenerse gracias a la solidaridad, entre comillas, de grandes empresas tecnológicas.
Es decir, los Estados no estaban preparados para enfrentar esta pandemia. Estoy hablando de la educación, podemos trasladar luego a los sistemas sanitarios, pero en cuanto a la educación se impusieron ciertos criterios tecnológicos, tuvimos que aprender a convivir con ciertas lógicas que no eran propias de la didáctica y de las teorías que veníamos discutiendo y en un momento dado de la noche a la mañana todo cambió. Evidentemente no hemos podido construir una autonomía digital y en un momento dado nos dimos cuenta de que efectivamente ciertos desarrollos tecnológicos son indispensables.
RUPTURA DEL PACTO SOCIAL
–Esta pandemia ocurrió en un momento de máximo orgullo científico en el mundo médico, en el que prácticamente ya hay pocas enfermedades irreversibles. ¿Hubo una cuestión de frustración que fue muy marcante en este proceso?
–CP: Yo creo que fue volver a la realidad. Es cierto que ya había ciertos aires de la posverdad y quizá se pensó que se podía controlar y que iban a volver los discursos racionales, que otra vez iban a volver ciertas perspectivas de confianza en la ciencia. Después vino la pandemia y cuando se impone el discurso sanitario los propios médicos te decían “nosotros tampoco sabemos qué hacer, nosotros tampoco sabemos cómo actuar”. Es más, se estaban desarrollando múltiples vacunas y esas múltiples vacunas otra vez se iban a acelerar los pasos para que estén lo antes posible. Es decir, todo ese discurso que se tenía de la ciencia, del progreso, de cómo le vas a discutir a la ciencia, también vino la pandemia y de un hachazo cortó. Y volvimos a discutir absolutamente todo. Antes nunca habíamos discutido el censo, pero ahora tanto discutimos absolutamente todo que aparecen los discursos que dijeron que el censista se va a ir a tu casa a sacarte información personal para que utilicen las empresas de (George) Soros. Es decir, esos pactos sociales que nunca se discutieron, de creer que algunas políticas públicas tienen que llevarse sí o sí, ahora todo se discute. Eso tiene su origen en la pandemia. Es decir, la pandemia fue una vuelta a la realidad.
–Si tan solo fuera debate o discusión, estaría genial, pero estamos hablando de la polarización que hubo entre nada menos que entre creencia y razón, que es un problema.
–CP: Pero también nos viene a mostrar la pandemia cuánto cambiaron los medios de comunicación y los referentes de opinión en la sociedad. ¿Por qué? Porque probablemente si ocurría la pandemia hace 20 años, cuando no existían las redes sociales, cuando no existían los influencers, cuando no existían las plataformas que en un día te pueden llegar a tener 200 millones de vistas, entonces aparecían esos referentes de opinión en los medios de comunicación y en gran medida ellos imponían una visión que después bajaba a la opinión pública. Ahora el conspiranoico, el que duda de todo, el que tiene esa posición extrema, ya tiene su canal en Youtube, ya tiene su canal en Facebook, ya tiene su canal en un montón de plataformas, tiene un alcance global, tiene un alcance mucho más rápido, puede interactuar al instante y efectivamente que es un discurso que se expande mucho más rápido y que a lo mejor tiene más efecto que los medios tradicionales.
SHOW DEL YO
–Pero vamos al asunto de la comunidad mundial orgullosa versus el sopapo de la pandemia.
–JMS: La vacuna en gran medida nos ayudó a protegernos contra una enfermedad, pero la situación que hemos vivido de alguna forma ha multiplicado un verdadero ejército de idiotas y voy a ir al término. “Idiotes” en griego significa el que se ocupa únicamente de sus cosas y se desentiende de las cuestiones sociales y de las cuestiones políticas. Yo llegué a ver profesionales que te hablaban de que podías beber lejía para enfrentar la enfermedad y un montón de barbaridades. Y muchas veces esa actitud irracional, oscurantista, retrógrada si se quiere, violenta al mismo tiempo, está muy ceñida, muy ligada al show del yo, en función a esa necesidad de generar contenido de manera constante.
–¿Podés explicarnos cómo actúa esto?
–JMS: Hay una urgencia de que el yo esté constantemente en una especie de escenario siempre vigente. No se desarma ese escenario. En ese sentido, a mí me parece preocupante que la academia haya perdido fuerza. Que la comunidad de científicos, de todos esos profesionales que investigan, que trabajan y que han ayudado a que la vacuna se desarrollara, eso se vio confrontado por un verdadero ejército de charlatanes, de idiotas, que se ocupan solamente de sus cosas, que al mismo tiempo ganaron adeptos a una velocidad impensable en otros tiempos. Y en poquísimo tiempo empezamos a tener un grupo grande de jóvenes y adultos que se resistían a la fuerza de la ciencia, a la fuerza del conocimiento, a la fuerza de la razón, que históricamente ha sido motivo de orgullo de la humanidad. Por otro lado, yo creo que la pandemia también vino a acelerar ese proceso de adopción de ciertas tecnologías que rápidamente se convirtieron en hegemónicas y globales. No nos preparamos, eso significa que en el cálculo prospectivo hemos fallado, de que tenemos que insistir en imaginar escenarios. Necesitamos imaginarnos cómo sería la reacción de los Estados de aquí a diez años si vuelve otra pandemia. Pero esa imaginación tiene que empujarnos a prepararnos.
VIVENCIA DE LA MUERTE
–Hablemos del fenómeno de la muerte y cómo golpeó como fenómeno comunitario.
–CP: Hay un autor extremadamente interesante, Norbert Elias, que escribió un pequeño ensayo que se llama “La soledad de los moribundos”. Y él dice que el hecho de morir no es solamente el estar en los minutos finales de la vida, sino que es además también cómo le tratamos a los ancianos, es decir, el proceso de envejecimiento y luego el proceso final. Todo eso implica el hecho de morir. Él dice que las sociedades más desarrolladas están más lejos de la idea de la muerte, porque la muerte deja de ser cotidiana. En definitiva, si estás enfermo tenés un mejor sistema de salud, tenés más sistema de contención social, tenés más posibilidades de otros tipos de terapias y en el caso de que no se pueda los cuidados paliativos son más grandes. Ahora, en los países menos desarrollados se mueren los más jóvenes, se mueren los niños, se mueren los adolescentes, se mueren los presentes, pero en definitiva en las sociedades menos desarrolladas cualquiera se puede morir. Entonces, la muerte se vuelve más cotidiana y uno en definitiva se puede morir por cualquier cosa, por dengue, por agua en mal estado, etc.
En la pandemia no hubo ni sociedad desarrollada ni sociedad no desarrollada, porque trajo consigo una gran cantidad de muertes, les niveló a todos porque todos los sistemas de salud colapsaron y en todo el mundo la muerte se hizo cotidiana. En el punto más álgido de la pandemia fue noticia de todos los medios de comunicación el mostrar durante toda una mañana el lugar donde se iban a incinerar a los muertos. Esa es una escena que ni en guerra hay. Entonces, vino la muerte, se volvió cotidiana y nos niveló a todos.
–¿Y qué representa hablar de lo que no se habla en una sociedad humana?
–JMS: Tabú. La muerte en gran medida es un finiquito incómodo. La pandemia vino a mostrar nuestra fragilidad. La condición humana sigue siendo una condición de fragilidad. Ahora bien, desde hace más o menos 30 años hay un movimiento muy importante transhumanista que habla de la posibilidad de que el ser humano pueda vencerle a la muerte. Y es un movimiento que algunos consideran extremadamente fantasioso y otros sí lo están agarrando muy en serio. Tan en serio que hay un laboratorio dentro del conglomerado de Alphabet donde están investigando cómo prolongar la vida. Calico se llama el laboratorio y están invirtiendo mucho dinero. Estamos en una época en la que hay grupos de investigadores que creen firmemente que de aquí a 50, 100 años y ahora con la inteligencia artificial vamos a tener novedades con respecto a la muerte.
ESCENARIO FUTURO
–¿Y qué pasaría si en ese periodo enfrentamos otra pandemia?
–JMS: Yo no sé si ahí por el medio aparece otra pandemia cómo vamos a reaccionar, pero nos estamos entusiasmando con la posibilidad de que los seres humanos le podemos vencer a la muerte. La pandemia nos demostró de manera fehaciente los frágiles que somos. ¿Cuál fue la respuesta? Por un lado, investigadores trabajando en superlaboratorios y, por el otro lado, charlatanes que te vuelven a inundar de relatos donde el exitismo está en el orden del día. La fiesta ha subido el consumo de alcohol de manera considerable y la enorme cantidad de jóvenes y de niños incluso que se aferran a las ideas de youtoubers, influencers como grandes referentes de una sociedad y de una comunidad que está tratando de reencantarse. Después de tanta muerte, después de tanto sufrimiento, hay que reencantar el mundo. ¿Cómo lo estamos haciendo? A fuerza del show del yo, por un lado, por el otro lado invirtiendo más en tecnología en ciertos lugares del mundo, mientras que en otros lugares del mundo se están retirando los fondos para la investigación.
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Argentina: manifestación de barrabravas dejó 20 heridos y más de 100 detenidos
- Buenos Aires, Argentina. AFP.
Una manifestación de jubilados apoyada ayer miércoles por hinchas de fútbol y organizaciones sociales en Argentina derivó en enfrentamientos con la policía que dejaron más de 100 detenidos y al menos 20 heridos, uno de ellos grave, y desecandenó cacerolazos nocturnos en repudio al gobierno de Javier Milei.
En la tarde del miércoles, manifestantes, muchos identificados con camisetas y banderas de una treintena de clubes de fútbol, fueron desplazados por la policía de la zona del Congreso y de la Plaza de Mayo con balas de goma, gases lacrimógenos y camiones hidrantes.
Los disturbios comenzaron a media tarde cuando los manifestantes, convocados también por organizaciones sociales y sindicales, desafiaron los cordones policiales que buscaban despejar las vías frente al Congreso.
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Un patrullero y una moto policial se prendieron fuego y más de 100 personas fueron detenidas, informó la policía. “¡Que se vayan todos!” era un canto a veces unánime, y algunos manifestantes lanzaban piedras tomadas de veredas rotas, petardos y bombas de estruendo, mientras un numeroso cordón policial avanzaba sobre las calles.
El herido grave es un periodista identificado como Pablo Grillo, que fue alcanzado por un proyectil mientras tomaba fotos, según puede verse en un video replicado en redes sociales.
En la noche del miércoles, una vez finalizados los incidentes en el Congreso y la Plaza de Mayo, se registraron cacerolazos en distintos puntos de Buenos Aires, y cientos de manifestantes se movilizaron nuevamente a la casa de gobierno.
“Hoy encendieron la mecha”, dijo Georgina, una empleada pública de 49 años que prefirió no dar su apellido por temor a represalias y se acercó a la movilización nocturna con una pancarta casera con la inscripción “Pablo Grillo somos todos”.
“Las ranas no se dan cuenta que las están cocinando, porque primero las meten en agua fría y les calientan el agua de a poquito, eso nos están haciendo a nosotros, tenemos que saltar antes que nos terminen de cocinar”, dijo a la AFP.
En su primer año, el gobierno de Javier Milei llevó la inflación de 211,4% en 2023 a 117,8% en 2024 y consiguió superávit fiscal, pero la contracara fue un ajuste que derivó en la pérdida de 200.000 empleos, la paralización de la obra pública y un aumento de los índices de pobreza e indigencia.
“Agenda”
Desde hace años, cada miércoles los jubilados se movilizan, la mayoría de las veces de a decenas, contra la degradación de su poder adquisitivo, sobre todo tras la caída brutal de sus haberes en los primeros meses de la presidencia de Milei. En los últimos meses, estas protestas han sido reprimidas por la policía con gases y empujones a los adultos mayores.
Las imágenes de un jubilado con la casaca de Chacarita, alcanzado por el gas de la policía durante una de las marchas, dispararon la presencia la semana pasada de un puñado de hinchas de ese club, en apoyo a los jubilados.
El sociólogo Jorge Elbaum explicó a la AFP que “en años anteriores no había represiones furiosas (contra los jubilados) como las que se han visto en las últimas semanas y eso ha generado una reacción de la sociedad que queda atónita viendo cómo se gasea a adultos mayores”.
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“Nuestros abuelos”
La convocatoria corrió como río entre las llamadas “peñas” de los clubes, espacios sociales donde los hinchas se reúnen también a debatir, y el número de manifestantes se multiplicó exponencialmente este miércoles. “Tenemos que hermanarnos y salir a la calle para defender nuestros derechos y nuestra soberanía”, dijo a la AFP Patricia Mendía, de 60 años, que se acercó a la manifestación con la camiseta del club Quilmes acompañada de su madre de 84 años.
Grupos de manifestantes cantaron a la policía: “Qué feo debe ser pegarle a un jubilado para poder comer” y apuntaron contra la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Bullrich destacó el operativo policial, dijo que las personas que se acercaron a la manifestación “venían preparadas para matar” y agregó que “seguramente muchos de ellos tenían antecedentes penales”, en una entrevista televisiva en el canal LN+.
También mencionó al fotógrafo herido y dijo que “Pablo Grillo es un militante kirchnerista (oposición) y está preso”, aunque el reportero gráfico ya se encontraba internado en grave estado por la herida en su cabeza. La política de Milei de liberar los precios duplicó en un año el valor de los medicamentos y las tarifas de los servicios esenciales.
Casi un 60% de los jubilados cobra el haber mínimo, equivalente a unos 340 dólares. El gobierno congeló el año pasado un bono de refuerzo que recibe este grupo de pasivos equivalente a 70 dólares.
“Creo que se está despertando el pueblo, después de tantas cosas que hace este gobierno malparido”, dijo Cristina Delgado, de 85 años y quien recibe la jubilación mínima. “Es muy injusto porque tenemos derecho a manifestarnos, los jóvenes y nosotros que venimos de manifestarnos toda la vida, yo pasé cuatro dictaduras, pero esto es peor, porque es en democracia”.