Artesanas de la comunidad indígena Ishir, provenientes de las localidades de Bahía Negra y Fuerte Olimpo del departamento de Alto Paraguay, llegaron desde muy lejos a vender sus artesanías en Asunción esta semana, hasta este próximo viernes.
Ellas vinieron hasta la capital del país con la esperanza de vender sus hermosos trabajos y poder regresar a sus hogares con ingresos para poder sostener a su comunidad. En el caso de Bahía Negra es un viaje de 824 kilómetros, que supera las 13 horas de recorrido; y para Fuerte Olimpo son 760 kilómetros por tierra.
Sus trabajos de cestería estarán a la venta, hasta el viernes 14 de agosto, en la sede central del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), que se ubica en Dr. Prieto entre Teófilo del Puerto y Capitán Blilof, frente al Colegio del Sol, a una cuadra de la Municipalidad de Asunción. El horario es de 8:00 a 15:00, con atención a todas las medidas sanitarias para prevenir el contagio de COVID-19.
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¿Quiénes son los Ishir?
Ishir significa hombre, ser humano. La organización Tierraviva refiere que el arte plumario era una de las destrezas del pueblo. Aplicaban la técnica de caza del ave que tenía como principio obtener las plumas sin que estuvieran manchadas de sangre del animal.
No poseen viviendas fijas. Habitan en los tobich, chozas cónicas, formadas por ramas en forma de techo. La economía se basa en la recolección, la caza y la pesca. Existe una marcada diferenciación entre varones y mujeres, los primeros son los que tienen el protagonismo religioso.
Del pueblo Ishir llegó a ser muy conocido el artista plástico Ogwa Flores Balbuena (1937-2008), quien dejó un importe legado artístico a través de sus pinturas, en las que se destacaron la reivindicación de aspectos de su cultura, costumbres y mitología al igual que los paisajes chaqueños y las diversas especies animales que lo habitan.
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Artesanas Chamacoco impulsan la economía de sus comunidades gracias a la formalización
Artesanas de la parcialidad Chamacoco, que forman parte de la Asociación de Parcialidades Indígenas (API), lograron una mejora para su comunidad y el bienestar económico, gracias a la formalización. Algunos de los productos que elaboran son pantallas, cuadros, sombreros, carteras y trajes típicos.
Fueron las primeras en obtener la Cédula Mipyme. Gracias a la formalización pudieron ser bancarizadas, lo que les pkermitió acceder a créditos del Banco Nacional de Fomento para la compra de sus materias primas. Esto también les permitió contar con el sistema de transferencias bancarias para el pago de sus productos, aumentando así sus ventas.
“Nosotros estamos trabajando para vender nuestro producto. Y gracias a nuestro trabajo nuestros hijos están estudiando. Mi hija terminó su facultad, ahora se va a recibir como administradora. Esto y muchas cosas más logramos gracias a nuestro trabajo”, manifestó la presidenta de la API, Dina Ceballos.
Las emprendedoras de esta asociación, que agrupa a unas 20 mujeres, son oriundas de Bahía Negra, departamento de Alto Paraguay, pero actualmente residen en la ciudad de Luque. En este contexto, Dina Caballos comentó que muchas de las emprendedoras que se encuentran aún en la ciudad de Bahía están apostando a la formalización al ver el desarrollo de sus negocios.
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Diversifican sus productos
Ulises Ruiz Diaz, jefe de Fomento de la Cultura Emprendedora del MIC, manifestó que actualmente se encuentran trabajando con la Asociación para la renovación de sus productos, con el objetivo de diversificar sus mercados para el crecimiento de sus negocios.
Así también, se está trabajando para lograr una conexión con otros emprendedores y mipymes de diferentes rubros, de manera a generar una conexión comercial para este segmento económico. Gracias al apoyo de las instituciones del Estado, actualmente están fabricando productos para las instituciones estatales y empresas del sector privado.
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El ñai’upo, en busca de ser reconocido como patrimonio de la humanidad
- por Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Preservado por un puñado de artesanas, esta práctica ancestral y tradicional de hacer cerámica está en un momento en el que “requiere de salvaguarda”. La idea es que el reconocimiento internacional ayude a multiplicar la práctica de este tipo de alfarería manual apuntalando su difusión y valoración como hecho artístico y comunitario.
“Nuestra candidatura ha pasado un filtro importante, por lo que somos optimistas de que será aprobado en la reunión venidera”, dice Sergio Ríos, de la Dirección de Estudios, Antropología, Arqueología y Paleontología de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).
Lo hace explicando que en diciembre de este año, en Nueva Delhi, India, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) podría dar un paso importante para darle estatus protectivo a la tradicional técnica alfarera nacional.
De superar este paso, en la próxima reunión general del organismo se podría dar el reconocimiento. En este sentido, Ríos apunta que “con esta declaración será posible ejecutar acciones específicas que contribuyan a su salvaguarda y que permitan que la elaboración artesanal del ñai’ũpo pueda continuar en las próximas generaciones. Por otra parte, será también una prueba más de la enorme riqueza cultural que tenemos en Paraguay y de que debemos incentivar la preservación de nuestras prácticas del patrimonio inmaterial, como parte de nuestro acervo nacional”.
Lo cierto es que son pocas ya las artesanas que vienen custodiando esta práctica. Alrededor de cinco en Itá y otras ocho en Tobatí, según el registro de la SNC. “Recientemente falleció Rosalina Robles de Yaguarón, distinguida como tesoro nacional vivo y existen también otras mujeres, además de sus familias, que contribuyen activamente al proceso de elaboración del ñai’upo”, dice Ríos describiendo el cuadro.
“El taller de alfarería Ña Rosalina Robles en Peguahó, Yaguarón, administrado por la familia de nuestra artesana en su honor, también es un espacio que contribuye a la visibilización de estas prácticas y a que las mismas se mantengan vivas”, destaca.
KAMBUCHI APO
Vicenta Rodríguez es la lideresa del colectivo de mujeres alfareras Kambuchi Apo y espera que la eventual declaración “pueda incentivar a los jóvenes, a los niños, para que puedan aprender y para que siga adelante nuestra tradición, nuestra cultura, el oficio que nos dejaron nuestras abuelas, nuestras mamás”, expone.
La idea es que el reconocimiento las ayude en la valorización del trabajo “para que podamos vender en los precios justos y para que los ceramistas tengamos una vida estable también”.
Vicenta, verdadera maestra de ceramistas, recuerda que el ñai’ũpo se destaca por ser un trabajo hecho a mano: “No se usa moldes ni torno”. Por ello, asume que un destaque internacional de su técnica puede ayudar a multiplicar los talleres que vienen haciendo para enseñar este particular contacto con el barro a las nuevas generaciones
LABOR PEDAGÓGICA
“En Itá, más o menos 25 familias son las que se dedican y en nuestra asociación trabajamos ocho mamás juntas buscando que sea taller, escuela de cerámica y que los niños, los jóvenes y todas las personas que quieran aprender puedan tener acceso a ello. Ese es nuestro objetivo”, resalta.
Kambuchi Apo tiene un local de exposición y venta que trabaja de lunes a lunes en la avenida General Marcial Samaniego de Itauguá, donde puede verse la exquisita producción de este tesonero grupo de ceramistas.
Vicenta recuerda que mucha de la tarea la hicieron con el apoyo del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), la SNC y el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec). “Nosotras preparamos proyectos y conseguimos fondos para hacer nuestros libros (‘Ñai’ũpo rape’ y ‘Kuña okambuchi apo’), nuestra feria, nuestro festival anual que solemos hacer en el mes de setiembre”, cuenta. También se brindaron talleres en escuelas, en la comunidad y en las plazas de Itá.
TRADICIÓN Y FUTURO
Memorando la tradición surge el nombre de Gumercinda Irala, mujer que preservó la técnica por 60 años, cuenta Elena Dielma, ceramista joven que sueña con poder seguir transmitiendo el conocimiento. “¡No queremos que se pierda, queremos que siga de generación en generación el trabajo hecho a mano!”, exclama.
Cuenta que en el trabajo de difusión del arte ceramista “llegamos a muchas comunidades, incluso indígenas, que están queriendo volver al ñai’ũpo, a esta tradición guaraní”, comenta.
Añade que, a pesar de las dificultades, decenas de familias en Itá y Tobatí siguen adelante con la difícil tarea. Destaca para ello los apoyos oficiales y recuerda que las ceramistas pudieron viajar y mostrar lo suyo en el país, con lo que se fueron dando acciones para “revalorizar” el ñai’ũpo, que espera que la declaración de la Unesco ayude a reforzar.
Elena se considera “una aprendiz de la cerámica, pero cada día estoy más fortalecida, más inspirada para seguir en la lucha constante, porque vivir de esto cuesta muchísimo en el sentido de que a veces hay buena temporada, a veces no, entonces es un poco difícil”.
No obstante, apunta que valió la pena el esfuerzo, ya que “gracias a que las maestras artesanas persistieron entre tantas necesidades logramos ahora posicionar al ñai’ũpo. Así que la posibilidad de que pueda lograrse el reconocimiento de la Unesco hace que sienta tanta admiración por esas maestras artesanas y estoy segura de que se va a lograr”.
UNA PREPARACIÓN RITUAL
La ceramista Elena Dielma cuenta que todo comienza con la preparación de la arcilla, “que se extrae del estero, se trae en pelotas, se pone en una pileta y ahí se pica. Luego se saca y se pone encima de una bolsa y se amasa con los pies. Se le agrega un poco de polvo de ladrillo, se sigue apisonando y luego pasa a un amasado, ya con las manos, donde se limpia la arcilla. Después pasa para el moldeado y la cocción en el horno”.
La joven relata que se inició en esta técnica hace seis años con la maestra Vicenta Rodríguez, en Kambuchi Apo. Vale decir que hay un componente familiar, ya que Vicenta es la suegra de Elena, por lo que considera que “mi familia está unida a través del ñai’upo”.
Recuerda entonces que “en realidad mi abuela fue alfarera, fue ceramista, pero mi mamá ya no siguió… se cortó eso con mi mamá, pero yo volví gracias a Vicenta”.
Luego explica cómo se dio esa continuidad: “Empecé haciendo el bruñido (pulido de las piezas) y luego ellas me insistieron en que toque la arcilla y realmente hasta hoy puedo sentirme orgullosa porque desde el primer momento en que la toqué, no puedo explicar lo que yo puedo hacer con mis manos en el barro. Es como que no sabía que yo sabía hacer esto, que estaba en mí eso gracias a mi abuela, que está también en mi sangre ser ceramista”, dice.
Esa iniciación impactó en su vida, ya que según apunta “me estaba preparando para ser licenciada en enfermería y no lo logré por muchas razones, y no estoy arrepentida. No es algo que me afectó psicológica o emocionalmente, sino es algo que seguramente me preparó para estar ahora donde estoy”.
Cuenta que comparte este amor por la cerámica con su hermana, que también fue iniciada en el arte por su marido, “que es hijo de la afamada Rosa Brítez. Entonces, somos dos en la familia que logramos recuperar una tradición”, dice.
“A través del ñai’upo aprendí a trabajar en comunidad, aprendí de muchas mujeres que lo hacen con la misma pasión que nosotras, pude conocer la historia de las maestras que pasaron tantas cosas años atrás con este trabajo que se denigraba muchísimo, que no valía nada, que era prácticamente sin valor para mucha gente y ahora ver que se está logrando todo esto para mí es muy importante, como lo es ser parte de ello también”.
TRÁMITE PENDIENTE
La Unesco confirmó recientemente que la candidatura del arte del ñai’upo, cerámica ancestral, presentada por Paraguay, será considerada en la 20.ª Reunión del Comité Intergubernamental de la Unesco, programada para este año, para su posible inscripción en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que Requiere de Salvaguardia Urgente. En este contexto, la SNC se encuentra ultimando los detalles del dossier técnico que respaldará esta propuesta, un paso crucial para su reconocimiento internacional.
La técnica de alfarería ñai’upo (quehacer cerámico) es una práctica ancestral que se ha transmitido de generación en generación, principalmente entre mujeres artesanas de Itá y Tobatí. Consiste en la elaboración de piezas de cerámica, como cántaros y utensilios, utilizando métodos tradicionales que incluyen la recolección de arcilla, su preparación y modelado, seguido de la cocción en hornos artesanales. Estas piezas no solo cumplen una función utilitaria, sino que también poseen un significativo valor cultural y artístico.
En junio de 2021, la SNC declaró al ñai’upo como patrimonio cultural inmaterial nacional, reconociendo la importancia de su preservación y promoción.
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Itapúa: Minna realiza denuncia contra líderes indígenas por exposición de niños en las calles
Este lunes, desde el Ministerio de la Niñez y Adolescencia (Minna) denunciaron a dos comunidades indígenas del departamento de Itapúa, por explotación de niños en las calles. Estos chicos piden monedas o venden limones a los visitantes tanto en la costanera y distintas playas, todos son menores de edad.
Según el ministro Walter Gutiérrez, la situación ya es insostenible dentro del departamento y reciben varias denuncias por día. Se trata de niños, niñas y adolescentes de dos comunidades indígenas, que aparentemente son obligados por los líderes para salir a pedir limosnas a los turistas y se presume que todo lo recaudado durante el día es entregado a los adultos que encabezan las comunidades.
“Son menores provenientes de dos comunidades indígenas que están altamente asistidas por el Gobierno Nacional, Gobierno Departamental y otras instituciones. Hablamos con la fiscal Molas sobre la explotación laboral infantil dentro de las comunidades indígenas”, detalló Gutiérrez, en entrevista con el programa “Dos en la Ciudad” de canal Gen y Universo 970/Nación Media.
Se trata de la comunidad Guaviramí en Trinidad y otra en Bella Vista. Afirmó que se tienen dos denuncias previas sobre la misma situación, ambas realizadas por el Minna, por lo que piden a las autoridades que tomen cartas en el asunto porque las denuncias de la ciudadanía siguen, lo que significa que estos chicos permanecen en las calles.
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“Queremos que analicen todo lo que estamos presentando y que paguen los responsables de esta situación, que se apliquen sanciones correspondientes. Tenemos dos denuncias previas y estamos dando todas las herramientas para que tomen cartas en el asunto. Hay situaciones donde inck6luso están prestando a los niños para hacer este tipo de trabajos. Mariano Olitte es uno de los principales responsables de la explotación”, apuntó.
Agregó que no existe ningún tipo de problema social dentro de ambas comunidades, ya que son las que más ayudas reciben por parte de la institución del Gobierno. “Esto no es un problema social, porque están dentro del programa Hambre Cero, tienen el programa Abrazo con educadoras, no hay excusas. Por favor no den monedas o billetes para parar esta situación”, confirmó.
Refirió que cada niño está llevando más de 100.000 guaraníes por día para entregar a los líderes de sus comunidades. “No puede ser lo del derecho consuetudinario porque este no se debe anteponer si colisiona con otro derecho de rango constitucional porque como en este caso es Derecho de Protección al Niño, en su artículo 54 que deben ser protegidos contra la explotación”, puntualizó.
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Indagan explotación de indígenas
- Ciudad del Este. Agencia Regional
Las fiscalas Vivian Coronel y Julia González intervinieron el fin de semana en las carpas de indígenas instaladas en el parque Alejo García (exaeropuerto) y en los alrededores de la Terminal de Ómnibus de Ciudad del Este. Investigan supuestos hechos punibles de explotación laboral, sexual y proxenetismo en las citadas comunidades.
Del procedimiento también participaron el Instituto Nacional del Indígena (Indi), la Consejería Municipal por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente (Codeni), el Ministerio de la Niñez y la Defensoría Pública de la Niñez.
En el parque Alejo García encontraron a 30 adultos y 15 niños, mientras en la Terminal de Ómnibus estaban 25 adultos y 12 niños, según informó la directora de Codeni, abogada Graciela Sánchez.
De los alrededores de la terminal rescataron a diez niños que no cuentan con ningún adulto como responsables y por ello fueron derivados al Centro Abierto del Ministerio de la Niñez, en Ciudad del Este, hasta determinar las comunidades de donde provienen, según Sánchez.
Todos los indígenas hallados en los dos citados lugares fueron trasladados por el Indi, hasta las diferentes comunidades a las que pertenecen y que se encuentran en otros departamentos. Previamente, fueron entregadas cestas básicas a cada familia.
Dijo además que, de acuerdo a la denuncia, existirían casos de niños muy pequeños enviados a pedir dinero en la calle, líderes indígenas que estarían cometiendo rufianería con las mujeres adultas de la comunidad, proxenetismo y explotación sexual de adolescentes.