Un grupo de 104 compatriotas fueron repatriado a nuestro país en un vuelo humanitario, en el contexto de la cuarentena por el COVID-19, según informó la Embajada de la República del Paraguay en el Estado Plurinacional de Bolivia.
El vuelo arribó a territorio nacional, procedente de Santa Cruz de la Sierra. El grupo está conformado por connacionales residentes en los diversos departamentos de Bolivia: 14 de Cochabamba; 18 de La Paz; 6 de Sucre y 66 de Santa Cruz.
Una vez terminados los trámites de rigor, los recién llegados se acogerán a las medidas sanitarias implementadas por las autoridades del MSP, como ser la cuarentena en albergues y hoteles salud habilitados.
Este vuelo pudo ser posible gracias al trabajo del Centro de Coordinación Interinstitucional de Apoyo al MSPBS y con las gestiones de la Cancillería Nacional y la Secretaria de Desarrollo para Repatriados y Refugiados Connacionales, así como con el trabajo conjunto de la embajada paraguaya en Bolivia y el Consulado General en la ciudad de Santa Cruz.
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La legación diplomática paraguaya ha venido acompañando la situación de los compatriotas desde el inicio de la pandemia por el coronavirus en tierras bolivianas.
Este es el tercer vuelo que trae de regreso a compatriotas varados en Bolivia. Dos fueron humanitarios y uno solidario. Por tierra hubo un operativo de retorno.
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Canciller recibió informe de embajador paraguayo sobre situación con Brasil
El embajador paraguayo con representación ante la República Federativa del Brasil, Juan Ángel Delgadillo, mantuvo una reunión este jueves con el canciller Rubén Ramírez Lezcano, en la sede de la Cancillería Nacional, tras ser convocado por el Ministerio de Relaciones Exteriores para brindar información al Gobierno respecto a la acción de inteligencia de parte del Brasil contra el Paraguay.
De acuerdo a un informe de la Cancillería Nacional, señalan que, durante el encuentro, el embajador Delgadillo brindó informe detallado al canciller Ramírez sobre la acción de inteligencia ordenada por Brasil contra Paraguay. Asimismo, habló sobre cómo se está desarrollando esta información y las implicancias que está teniendo el tema en el país vecino.
Informaron además que Ramírez Lezcano entregó instrucciones precisas al embajador y acordaron mantener un monitoreo constante del caso para seguir de cerca los avances de los resultados y el alcance que tiene el hecho.
Cabe recordar que, a raíz de la confirmación por parte del gobierno de Brasil, sobre la orden de una acción de inteligencia contra el Paraguay que se ejecutó entre junio 2022 y marzo del 2023, el gobierno paraguayo encabezado por el presidente Santiago Peña, tomó la determinación de poner en ejecución cuatro acciones concretas, entre ellas convocar al representante diplomático paraguayo en el vecino país a brindar información sobre todo el tema referente.
Igualmente, se le convocó al embajador de Brasil ante Paraguay, José Antonio Marcondes, para que ofrezca explicaciones detalladas sobre este hackeo que realizó su gobierno, con el fin de conocer la posición paraguaya en las negociaciones entre ambos países -ahora suspendidas- sobre el precio de la energía de la hidroeléctrica binacional Itaipú, según reveló la prensa brasileña.
El diplomático brasileño mantuvo la reunión con el viceministro de Relaciones Exteriores, Víctor Verdún, quien le entregó un documento en donde se requiere una explicación detallada sobre la acción de inteligencia ordenada a la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), entre junio del 2022 y marzo del 2023.
Asimismo, las autoridades nacionales informaron que el Mitic inició una investigación detallada de los eventos ocurridos en la fecha de junio 2022 y marzo del 2023. Así como quedó totalmente suspendida de forma indefinida toda negociación relacionada al Anexo C de la Itaipú, hasta tanto el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva brinde las aclaraciones correspondientes al gobierno del Paraguay.
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Productores piden mediación de Cancillería para negociar con la UE
El sector productivo del país mantuvo una reunión con el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano. El titular de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, explicó que analizaron con el canciller la posibilidad de que técnicos del sector productivo, acompañados por el embajador paraguayo en Bruselas, puedan concretar reuniones con el Comité Europeo y buscar así potenciales importadores, basado en el cumplimiento de las exigencias del mercado europeo.
Cristaldo sostuvo que desde el año pasado vienen trabajando en la creación de una plataforma privada voluntaria para la adaptación de los productos a los requerimientos del mercado europeo. La plataforma que están desarrollando servirá para que las empresas locales puedan tener un respaldo para demostrar que están cumpliendo con las exigencias establecidas en el Reglamento 1115/2023 de la Unión Europea. Esto puede servir como una carta de ingreso a Europa y así expandir el mercado para la producción nacional.
“Con la Cancillería se trabajó bien. Una vez que se definan las fechas y vaya el equipo a Bruselas, conoceremos el estado de las situaciones. En Paraguay trabajamos durante casi 11 meses y es momento de ir a conversar con los europeos para ver si están interesados, ver qué canales están habilitados para los que cumplan las exigencias”, refirió Cristaldo.
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Recordó que el envío de soja y sus derivados a Europa representa apenas el 4 % de las exportaciones paraguayas. Sin embargo, existe una relación indirecta vía Argentina, que compra más del 70 % de la producción nacional, con la que se completa una exportación de alrededor del 25 % al Viejo Continente.
“Para no perder esa línea de mercado la gente va a tener que trabajar para implementar el sistema y cumplir con las exigencias; la gente que no está en esa línea no tiene ningún problema (...) El que quiera vender a Europa, tendrá que formar su cadena de proveedores que cumpla con las exigencias que piden los europeos”, señaló en entrevista con la radio 920 AM.
También participaron de la reunión el presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), José Berea, el presidente de la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), Alfredo Fast y la gerente general de Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), Sandra Noguera.
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Hace cinco años, la OMS calificó al covid-19 como “pandemia”
- Ginebra, Suiza. AFP.
“Hemos considerado que el covid-19 puede ser calificado de pandemia”. Hace cinco años, el 11 de marzo, el jefe de la Organización Mundial de la Salud soltó la frase que hizo tomar conciencia al mundo entero de la gravedad de la situación.
Pero ya desde el 30 de enero, la OMS había declarado su más alto nivel de alerta frente al nuevo coronavirus detectado en China a mediados de diciembre de 2019: la Urgencia de Salud Pública de Alcance Internacional o USPPI. Una fórmula que no impactaba en la opinión pública.
Presionado por las preguntas de los periodistas, Tedros Adhanom Ghebreyesus también mencionó “la amenaza de la pandemia” el 9 de marzo, pero el electrochoque tuvo lugar dos días después.
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Una sala, un ambiente
El miércoles 11 de marzo, muchos periodistas se agolparon en torno a las mesas en forma de U en una pequeña sala en las entrañas de la imponente sede de la OMS en las alturas de Ginebra, no lejos de la frontera francesa.
La conferencia de prensa, prevista para las 17H00 locales, pudo ser seguida en las redes sociales, por teléfono y por Zoom.
Frente a los periodistas, Tedros, a su derecha Mike Ryan, encargado de urgencias en la OMS, y a la izquierda la directora general, Maria Van Kerkhove, encargada del expediente del covid-19. Esta científica desconocida del gran público encarnará desde entonces la lucha contra la pandemia.
El jefe de la OMS sacó dos bolígrafos de su saco, ajustó sus gafas y leyó su declaración.
“Estamos profundamente preocupados tanto por los niveles alarmantes de propagación y de gravedad, así como por los niveles alarmantes de inacción” en el mundo, dijo.
Y entonces declaró: “Hemos considerado que el covid-19 puede ser calificado de pandemia”.
En ese momento, menos de 4.300 personas habían muerto en el mundo, según cifras oficiales.
Cinco años más tarde los muertos se cuentan por millones, pero a mediados de marzo de ese año todavía no habían empezado los confinamientos, los hospitales no estaban desbordados y el hundimiento de la economía no se avizoraba.
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“Todos empezaron a actuar”
“La palabra ‘pandemia’ cambió la situación”, recuerda John Zarocostas, periodista que cubre para la AFP las agencias y ONG internacionales desde hace más de 30 años. “Tengo la impresión de que tenían que hacerlo” porque no lograban la reacción esperada de los Estados miembros desde el desencadenamiento de la USPPI
Para este veterano de las relaciones internacionales, “eso modificó la dinámica en términos de reacción de los gobiernos nacionales: todos empezaron a actuar”. Un retardo que frustró a la OMS. “El mundo está obsesionado por la palabra pandemia”, dijo Mike Ryan, para quien la advertencia de enero era más importante.
Nuevo botón de alarma
¿Puede repetirse una catástrofe similar? Para la OMS, la próxima pandemia solo es cuestión de tiempo. En diciembre de 2021, los Estados miembros de la organización, conscientes de las graves fallas frente al covid-19, comenzaron a trabajar en torno a un acuerdo internacional y obligatorio sobre la prevención y la preparación a las pandemias, para tratar de evitar que vuelvan a repetirse los mismos errores.
Las negociaciones son difíciles y una última sesión de negociaciones está aun prevista del 7 al 11 de abril, para finalizar el proyecto a tiempo para la asamblea anual de la OMS en mayo.
En espera, los países miembros lograron desempolvar el reglamento sanitario internacional. Y a partir de septiembre de este daño, el jefe de la OMS podrá declarar una “urgencia pandémica”.
En los cinco años transcurridos desde marzo de 2020, la OMS declaró la USPPI en dos ocasiones, ambas por epidemias de mpox.
El jefe de la OMS advierte regularmente a los países que no repitan el ciclo de negligencia seguido de pánico que caracterizó la pandemia de covid-19.
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Cuarentena por covid: hace 5 años se paralizó el país
- Por Sara Valenzuela.
El martes 10 de marzo del 2020, la forma de vida de todos los paraguayos sufriría una alteración imborrable, ya que solo tres días después de confirmarse el primer caso de covid en nuestro país, el Gobierno instauraba una inédita cuarentena sanitaria por un periodo inicial de 15 días.
El primer periodo de cuarentena se instauró por decreto presidencial y se estipuló la suspensión de todos los eventos públicos o privados de concurrencia masiva, así como conciertos, prácticas deportivas, reuniones religiosas o de carácter político, actividades en lugares cerrados que incluían a cines, teatros y convenciones. Esta medida también alcanzó a las instituciones educativas de todos los niveles.
Los primeros 15 días posteriormente fueron extendidos a semanas y meses. Luego, con la evolución de los contagios y el avance de la enfermedad en el mundo, fue sufriendo modificaciones, abriendo paso a la llamada “cuarentena inteligente” y luego a la “cuarentena por fases”, que se activaban según los territorios con mayor o menor afectación por el virus.
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Analizando en retrospectiva, el médico epidemiólogo Guillermo Sequera, quien en el momento de la pandemia se desempeñaba como titular de la Dirección de Vigilancia de la Salud, resaltó que haber tomado la medida de cuarentena de una manera casi inmediata a la confirmación de los casos en nuestro país le dio al sistema sanitario nacional una brecha para prepararse ante lo que se avecinaba.
“Cuando empezó la pandemia, nuestra capacidad de analizar muestras era de 16 o 17 por día, y así era imposible determinar si existía o no ya una circulación comunitaria, por lo que tras hablar con colegas que estábamos todos con este tema alrededor del mundo y viendo la situación de diferentes países, determinamos que la cuarentena era necesaria en Paraguay para frenar los brotes que posiblemente ya se habían iniciado”, recordó el doctor Sequera en conversación con La Nación/Nación Media.
El reconocido profesional aseguró que el solicitar a todo un país que frene sus actividades, las cuales necesariamente afectarían a la economía nacional, era un enorme desafío que finalmente se logró conquistar, dando tiempo a los médicos a analizar los siguientes pasos teniendo en cuenta que la situación ante el avance de la enfermedad era sumamente fluctuante.
“Nueva normalidad”
“Cuando empezó la pandemia, se creía que el virus iba a llegar a nuestro país proveniente de China, Europa o Estados Unidos y no fue así; los primeros contagiados viajaron y regresaron de países de la región en los que ni siquiera se había confirmado la presencia comunitaria del virus, entonces nosotros supimos que el camino correcto era extremar las medidas de salubridad y, sobre todo, llamar a la conciencia de la población”, indicó el doctor Sequera a LN.
La vida de los paraguayos había cambiado de la noche a la mañana; los planes que en muchos casos se habían hecho con meses de antelación ahora simplemente quedaban en pausa indefinida; las multitudinarias reuniones familiares que eran una actividad casi religiosa para muchos quedaron relegadas ante el encuentro a través de videollamadas o un saludo a metros de distancia; los encuentros recreativos y los bulliciosos quedaron coartados a las salas de estar, los balcones y ver repeticiones de eventos deportivos.
Si bien esa “nueva normalidad” golpeó con fuerza a todos los paraguayos, muy acostumbrados al roce social, los médicos también se enfrentaban a una realidad que los paralizaba, el aumento de los casos, los tratamientos que conforme se conocía a la enfermedad se iban implementando y la dura realidad de que nadie estaba preparado para lidiar con un nuevo virus.
Experiencia abrumadora
“Fue muy difícil; uno salía, iba, hablaba con los colegas y tratábamos de marcar un protocolo de atención, pero después debíamos de modificar eso y cambiar tratamientos conforme obteníamos la información, porque estábamos lidiando con un virus que no conocía nadie, que nadie sabía exactamente cómo tratar y, lo peor, que no sabíamos cómo evolucionaba para al menos tener un parámetro de tiempos”, expresó el epidemiólogo a La Nación.
En carácter personal, asumió que si bien se capacitó y estudió para este tipo de situaciones, son muy pocos los médicos que tienen la experiencia con epidemias o pandemias, ya que la aparición de este tipo de fenómenos a lo largo de la historia son distantes uno del otro, por lo que ciertamente los médicos y especialistas contaban con las herramientas teóricas, la práctica era abrumadora.
“Yo sabía lo que se tenía que hacer, y con los colegas a nivel internacional hablábamos de los planes de acción, pero uno muchas veces se veía sobrepasado por lo que ocurría, por el conteo de infectados y por sobre todo el de fallecidos; a esto había que sumarle el hecho de que nadie te enseña como comunicarte en estos casos. Yo tenía que salir a hablar y demostrar calma cuando en realidad la situación me dolía mucho”, recordó el doctor Sequera.
Fortalecimiento sanitario
Admitió, además, que esta crisis sanitaria por la que atravesó el mundo y, en particular, Paraguay, dejó en el sistema sanitario nacional precedentes importantes, como el hecho de la extensión de la capacidad de las unidades de terapia intensiva a nivel nacional, la provisión de oxígeno que ahora cada centro asistencial cuenta y las instalaciones y adecuaciones de infraestructura que se dieron en hospitales de referencia para hacer frente a la crisis.
A cinco años del inicio de la pandemia, recordar los contagios, la cuarentena, las medidas de seguridad y, por sobre todo, a los fallecidos a causa del covid, resulta aún difícil porque en la memoria quedaron impregnados momentos que generaciones enteras nunca habían imaginado siquiera vivir, la incertidumbre de contraer el virus, el miedo ante la enfermedad, la impotencia por la cantidad de vidas cobradas y la certeza de que nada volvería a ser igual.
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