El 8 de marzo se recordó el día Internacional de la Mujer, y en Paraguay, como otros años hubo una multitudinaria marcha por el microcentro capitalino que congregó a mujeres del área urbana y rural. La movilización 8M se hizo bajo el lema: “¡Insistimos! Nuestro trabajo vale”.
Una vez más, el liderazgo femenino se movilizó para denunciar que si bien existen leyes de protección, promoción e igualdad de los derechos, la mayor parte del tiempo estas normativas no se cumplen, ya que continúan las desigualdades salariales y persiste la violencia, que cada año va sumando a las estadísticas decenas de mujeres asesinadas en manos de sus parejas, ex parejas o conocidos.
Es por eso que La Nación, en el sitio web www.vota.com.py/ preguntó a sus lectores qué tanto se respetan los derechos de las mujeres en el Paraguay. La percepción de un tercio de los votantes es que estos derechos se respetan, mientras que una gran mayoría (72%) estima que es muy poco o nada lo acatado realmente.
A la pregunta, ¿Qué tanto se respetan los derechos de las mujeres en Paraguay?, el 53% respondió Poco; el 21% votó por Se respeta, el 19% consideró que Nada se respetan los derechos de las féminas y solo el 8% creyó que los derechos de las mujeres en este país se respetan Mucho.
“Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en las caras de la gente”, exclamaban ayer miles de voces al paso unísono por el microcentro. Durante la movilización también se recordaron a las niñas y mujeres indígenas, víctimas de muerte violenta.
La Nación otorga un espacio a la opinión pública mediante el sitio www.vota.com.py, donde la ciudadanía deja sentada su postura. Las preguntas son divulgadas a diario, de lunes a viernes por las plataformas que conforman el Grupo Nación.
Los resultados de las votaciones se dan a conocer por canal GEN, en el espacio Info Más, y son publicadas en las páginas de La Nación. La consulta se lanza durante el programa “Tempranísimo”, emitido por canal GEN y radio Universo 970.
Las preguntas están relacionadas a los eventos más importantes del día o a temas de interés para la ciudadanía en todas las áreas. Las posturas se pueden emitir hasta las 18:30 horas de cada día.
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La silla vacía
DESDE MI MUNDO
- Por Carlos Mariano Nin
- Columnista
- marianonin@gmail.com
La casa estaba en silencio. Demasiado silencio para ser lunes. En la mesa quedaba una taza de café a medio tomar y una silla vacía.
Los chicos todavía dormían cuando todo pasó, o al menos eso fue lo que después le dijeron al vecino que llegó primero.
La historia podría ser la de Marta. O la de Ana. O la de cualquiera.
Da igual.
Porque en Paraguay, hasta este 7 de marzo, diez mujeres ya no volvieron a sentarse a su mesa.
Sí, diez.
A veces los números parecen fríos, pero detrás de cada número hay una casa que ya no va a volver a ser la misma, un cuarto que nadie se anima a ordenar, un cumpleaños que ya no se va a festejar igual.
Y, sobre todo, veintidós hijos que ahora crecerán con una pregunta que nadie sabe cómo responder.
Veintidós.
Los datos dicen que la mayoría de los casos ocurrió en el lugar donde una persona debería sentirse más segura: su propia casa.
Ocho de los diez feminicidios sucedieron ahí, entre paredes que habían escuchado promesas, discusiones, silencios. Historias que alguna vez empezaron con amor y terminaron como terminan a veces las flores cuando alguien las arranca solo para admirarlas un momento, y al rato se marchitan.
También dicen que muchas veces el agresor era alguien cercano. Parejas, exparejas, alguien de la familia. Alguien conocido. Como si la violencia se hubiera sentado durante años en el mismo sillón del living… esperando el momento de mostrarse.
Las cifras también cuentan que hubo ocho intentos de feminicidio más.
Mujeres que sobrevivieron.
Sobrevivieron… pero con una historia que seguramente también las cambió para siempre.
A veces creemos que estas cosas pasan lejos. En otra ciudad. En otro barrio. En otra vida.
Pero basta mirar el mapa: Central, Asunción, Concepción, Canindeyú. No es lejos. Es nuestro país.
Y lo más duro es que las edades cuentan otra historia todavía más triste: desde una niña menor de 12 años hasta una mujer de 80.
La violencia no distingue generaciones. Ni barrios. Ni horarios. A veces llega un lunes.
Otras veces un viernes.
O un sábado cualquiera, cuando el mundo parece seguir igual.
Hace apenas unos días el calendario marcó el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Un día de flores, de discursos, de mensajes en redes.
Pero mientras algunos celebraban, en alguna casa del país ya había una silla que empezaba a quedar vacía.
Tres de los agresores incluso decidieron quitarse la vida después, como si la violencia también terminara devorándolos a ellos.
Pero la tragedia no termina ahí, porque las consecuencias siguen caminando por la casa, por la escuela, por la vida.
Veintidós chicos. Veintidós historias que ahora tendrán que aprender a crecer sin esa voz que los llamaba desde la cocina.
La violencia contra las mujeres no es solo una estadística, es una herida social, y casi siempre no empieza el día del crimen. Empieza mucho antes.
Empieza cuando los gritos se vuelven normales. Cuando las puertas se cierran con un golpe. Cuando el silencio del barrio pesa más que la preocupación.
Hasta que un día… en alguna mesa del país queda una silla vacía.
Pero esa es otra historia.
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Cuatro mujeres que cambiaron las reglas del emprendimiento global
Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer invita a mirar más allá de las estadísticas y reconocer historias que transformaron industrias enteras. Desde cosmética, tecnología y energía verde, este apartado describe cuatro pioneras que cambiaron industrias.
En el mundo empresarial, muchas emprendedoras no solo crearon compañías exitosas: también cambiaron la forma de innovar, liderar y abrir oportunidades para otras mujeres. Un artículo del blog de BBVA recopiló las historias de mujeres emprendedoras que fueron referencias a nivel mundial, y compartimos la historia de cuatro de ellas.
Desde pioneras que rompieron barreras hace más de un siglo hasta fundadoras de startups tecnológicas globales, estas cuatro mujeres representan distintas generaciones del emprendimiento femenino.
Melanie Perkins: la australiana que fundó en 2013 la plataforma de diseño Canva, hoy utilizada por millones de personas en todo el mundo. Su idea nació mientras enseñaba programas de diseño a estudiantes y observaba lo difícil que resultaba para la mayoría utilizarlos.
Ella apostó por simplificar la creación de contenidos visuales y terminó construyendo uno de los grandes “unicornios” tecnológicos de la última década. “Solo empieza. Aprenderás todo lo que necesitas en el camino”, sostuvo Melanie.
Su historia se convirtió en un referente del ecosistema actual de las startups, especialmente para mujeres que buscan abrirse paso en la industria tecnológica.
Carlota Pi: la ingeniera española cofundadora de Holaluz, una empresa que irrumpió en el mercado energético apostando por electricidad 100 % renovable y nuevos modelos de consumo basados en tecnología y autoconsumo.
La compañía nació en 2010 con la ambición de transformar la relación entre los hogares y la energía. “En nuestro plan no está revolucionar el sector, sino cambiar el mundo”, compartió sobre su visión empresarial.
Su proyecto se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de emprendimiento ligado a la transición energética en Europa.
Mary Kay Ash: mucho antes del auge de las startups, Mary Kay Ash creó en 1963 Mary Kay, una compañía que transformó la industria de la venta directa de cosméticos y abrió oportunidades económicas para millones de mujeres en todo el mundo.
Su empresa nació con una inversión inicial de apenas 5.000 dólares y una filosofía clara: el talento femenino debía tener espacio en el mundo empresarial. “La única diferencia entre las personas exitosas y las que no lo son es la determinación extraordinaria”, había dicho.
Su legado no solo se mide en ventas globales, sino también en la red de emprendedoras que ayudó a formar.
Madam C. J. Walker: décadas antes, la estadounidense Madam C. J. Walker construyó uno de los casos más emblemáticos de emprendimiento en la historia. Nacida en 1867 en una familia de exesclavos, creó una línea de productos capilares que la convirtió en una de las primeras mujeres millonarias hechas a sí mismas en Estados Unidos.
Ella también fue una empresaria comprometida con el impacto social y el empleo femenino. “No esperes a que lleguen las oportunidades. Levántate y créalas”, sostuvo. Su historia sigue siendo uno de los ejemplos más poderosos de movilidad social a través del emprendimiento.
Es así que, de la cosmética a la tecnología, pasando por la energía y la innovación digital, estas historias muestran cómo el emprendimiento femenino amplió fronteras en cada generación.
Más que casos de éxito individuales, representan un cambio cultural: empresas creadas con propósito, innovación y la convicción de que el liderazgo también puede transformar oportunidades para otros.
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#8M: la violencia contra la mujer no termina el día de la agresión
La violencia sexual no termina con la agresión, sino cuando las víctimas encuentran puertas cerradas en el sistema de salud. Así lo advierte Karla Gutiérrez, gestora de Asuntos Humanitarios de Médicos Sin Fronteras (MSF) en México, quien sostiene que la falta de atención médica oportuna y libre de estigma prolonga el sufrimiento de las personas sobrevivientes. Desde su experiencia en proyectos de MSF en México, alerta que miles de víctimas enfrentan barreras para recibir asistencia dentro de las primeras 72 horas, un periodo clave para prevenir infecciones, embarazos no deseados y reducir el impacto del trauma. En el marco del Día Internacional de la Mujer, la especialista insiste en que garantizar atención digna y permanente es una responsabilidad urgente de los Estados.
Por años he escuchado historias que empiezan con una frase que se repite como un eco: “No sabía a dónde ir” o “tenía mucho miedo de decir lo que me hicieron”.
Como trabajadora humanitaria en Médicos Sin Fronteras (MSF), he acompañado a mujeres, niñas, adolescentes, hombres y personas LGBTQI+ que han sobrevivido a la violencia sexual. He aprendido que la violencia no termina cuando ocurre la agresión: continúa cuando el Estado no garantiza las condiciones y los recursos necesarios para asegurar una atención médica oportuna, integral, de calidad, confidencial y libre de estigma para todas las personas sobrevivientes a este tipo de violencia. Continúa cuando una puerta está cerrada, cuando un servicio no funciona de noche o cuando vives lejos y no tienes un lugar cercano para pedir ayuda. Pasa, a su vez, cuando un servidor público en una ventanilla duda del testimonio, juzga o cuestiona a la persona sobreviviente.
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En América Latina, sobrevivir a una agresión sexual no garantiza recibir atención médica inmediata. Lo vemos en nuestros proyectos en Ciudad de México, Tapachula, en Ciudad Juárez, entre otros. La violencia ocurre en el tránsito migratorio, pero también dentro de las relaciones de pareja, en el núcleo familiar, en espacios cotidianos que deberían ser seguros. No distingue edad, estatus migratorio o situación económica, pero sí hace que las vulnerabilidades de las víctimas sean más profundas y los efectos devastadores. Y cuando el sistema falla, la violencia se prolonga y se hace más intensa. En todos nuestros proyectos activos durante 2025, los equipos de MSF atendieron a mujeres horas, días o meses después de haber sido agredidas, temerosas de solicitar los servicios médicos por miedo a ser señaladas o juzgadas. Vimos a niñas y adolescentes violentadas en espacios donde deberían estar seguras; a mujeres que fueron agredidas una y otra vez por “el amor de su vida”. Hemos acompañado a mujeres que cruzaron fronteras huyendo de situaciones que ponían en riesgo sus vidas en sus lugares de origen y que, adicionalmente, tuvieron que enfrentar múltiples formas de violencia y contextos simultáneos de desprotección. Cada historia es distinta, pero todas comparten algo: la urgencia de ser atendidas.
La importancia de las 72 horas
Existe una ventana crítica de atención después de una agresión sexual. 72 horas que pueden marcar la diferencia entre prevenir o no una infección por VIH y hepatitis (accediendo a profilaxis posexposición), 120 horas que te permitirán acceder o no a anticoncepción de emergencia para evitar un embarazo no deseado, y hasta seis meses para evitar, diagnosticar y curar enfermedades de transmisión sexual como sífilis. Lamentablemente, solo una minoría logra llegar a las atenciones médicas dentro del plazo inicial de 72 horas.
En 2025, en las actividades de MSF que comprendían proyectos también en Reynosa, Matamoros y Coatzacoalcos, además del Centro de Atención Integral (CAI), Tapachula, CDMX y Ciudad Juárez, atendimos a 261 casos de personas sobrevivientes de violencia sexual. Sin embargo, solo 23 casos, es decir, el 8,8%, fueron atendidos durante las 72 horas posteriores a la agresión.
Perder esta ventana no es un descuido individual, es parte de una falla estructural que se demuestra cuando los servicios no están disponibles las 24 horas, cuando no hay personal capacitado, especializado y sensibilizado para atender este tipo de casos o cuando la atención está fragmentada entre salud, protección y justicia.
La violencia sexual es una urgencia médica. Y como toda urgencia, no puede esperar a que amanezca, no puede depender del turno de alguien más, no puede quedar sujeta a prejuicios. La atención oportuna no sólo previene infecciones, enfermedades o embarazos no deseados, sino también reduce el impacto del trauma, evita nuevas formas de violencia y salva vidas.
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Atención digna
Mi trabajo me ha permitido ser testigo de la importancia de una atención digna. Cuando una persona sobreviviente es recibida sin preguntas que juzgan, cuando se le explica cada procedimiento con respeto, cuando puede decidir sobre su propio cuerpo, algo cambia. En medio del dolor, recupera una parte de su autonomía, recupera un poco de poder.
Pero también he visto lo contrario, he visto cómo el estigma hiere por segunda vez, cómo la desconfianza institucional hace que muchas personas nunca regresen a solicitar servicios públicos, cómo el silencio se convierte en la única opción cuando el sistema no escucha, cuando no te quedan alternativas. Los 261 casos detectados por MSF, por supuesto, son tan sólo una fracción de una realidad más amplia, pero revela las fallas que deben ser atendidas con urgencia: acceso tardío a una respuesta médica y brechas en la respuesta institucional.
Este 8 de marzo no quiero hablar solo de cifras, quiero hablar de responsabilidad. Necesitamos que ese garantice una atención médica oportuna en casos de violencia sexual, con servicios disponibles las 24 horas, insumos médicos esenciales asegurados y personal capacitado en protocolos clínicos sensibles, con enfoque centrado en la persona sobreviviente, con una oferta de servicios que responda a las distintas necesidades, realidades y contextos de las personas que se enfrentan a la violencia sexual.
No garantizar una atención eficaz, integral y de calidad también constituye la cadena de violencia que viven las personas sobrevivientes.
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Uniones tempranas, violencia y exclusión educativa, el panorama de niñas y adolescentes en Paraguay
En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se celebrará este domingo, la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA), a través de su observatorio, presentó un Boletín Estadístico Sobre la Situación de Niñas y Adolescentes mujeres en Paraguay.
El informe, elaborado por el Observatorio de CDIA, señala que la violencia intrafamiliar continúa en aumento. Solo en 2025 se registraron 37.825 víctimas, según datos del Ministerio Público, una cifra que refleja que en los últimos diez años los casos denunciados casi se cuadruplicaron.
La mayoría de las víctimas son mujeres, y la violencia también impacta en niñas, niños y adolescentes que viven en entornos familiares violentos.
El boletín también advierte sobre la persistencia de la forma más extrema de violencia de género: el feminicidio. Durante 2025 se registraron 37 casos, entre ellos 7 adolescentes.
Como consecuencia de estos crímenes, 69 niñas, niños y adolescentes quedaron en situación de orfandad materna, mientras que desde 2020 la cifra acumulada asciende a 404.
Uniones temprans
Entre otras problemáticas, el informe destaca la magnitud de las uniones tempranas. Según el último Censo Nacional (realizado en 2022) 10.055 niñas y adolescentes viven en Matrimonios y Uniones Infantiles Tempranas y Forzadas (MUITF), situaciones que las exponen a embarazos tempranos, abandono escolar y mayores riesgos de violencia.
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El boletín también evidencia desigualdades en educación y trabajo. Entre las niñas y adolescentes fuera del sistema educativo, el principal motivo registrado es “motivos familiares”, seguido por la falta de recursos en el hogar y la ausencia de instituciones cercanas.
Además, se identificaron 10.136 niñas y adolescentes trabajando como empleadas domésticas, pese a que la ley prohíbe este tipo de trabajo antes de los 18 años.
El boletín expresa además que “los datos reflejan el preocupante contexto de violencias que viven mujeres, niñas y adolescentes, expresadas en denuncias por maltrato intrafamiliar, abusos y feminicidios.
Para la CDIA, estas cifras dejan en evidencia que las desigualdades de género se reproducen desde la niñez y adolescencia, por lo que resulta urgente fortalecer políticas públicas que prevengan las violencias, erradiquen las uniones tempranas y garanticen el acceso a la educación y a condiciones de vida dignas para niñas y adolescentes.
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