Muchos rubros gastronómicos elaboran alimentos que llevan huevo, que con los altos precios tienden a incrementar también sus productos finales como la chipa o pasteles. Foto: Ilustrativa.
Escasez: chiperos y reposteros sufren incremento de 30% en precio de insumos
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La racha de suba de precios en muchos productos de la canasta básica, que ya empezó en el primer bimestre de este año debido a las consecuencias de la sequía, se ve agravada actualmente por el desabastecimiento de algunos insumos que comenzaron a escasear debido a una menor producción como resultado del contrabando, y ahora se le suman los cierres de rutas por parte de manifestantes.
Uno de los productos que más está escaseando en los últimos días es el huevo, un alimento muy consumido por la ciudadanía en general por su alto aporte de nutrientes y que hasta hace poco resultaba económico, pero la realidad actual es que ¡faltan huevos!
Ante esto, varios rubros dedicados a la gastronomía se ven afectados, como los chiperos y reposteros, que vienen experimentando incrementos en el precio del huevo desde hace un mes, en promedio. Es lo que manifestó a La Nación Arnaldo Peralta, encargado administrativo de la chipería Hijas de Feliciana de Fariña, quien aseguró que todavía no ven un desabastecimiento de huevo, pero sí experimentan un alto incremento en el precio.
Si la ola de precios altos sigue, chipería tendrá que subir G. 1.000 cada producto. Foto: Gentileza.
Posible especulación
“Lo que sentimos es una suba tremenda, no hay desabastecimiento porque nosotros hacemos el pedido, nos traen, pero ya con incrementos directos, y como precisamos para nuestra producción, no tenemos de otra que comprar al precio que nos ponen”, expresó.
En ese sentido, señaló que el aumento ya llegó a un 30% de forma progresiva en comparación a hace unas tres semanas, pues si antes compraban una plancha de huevos a G. 16 mil, que luego fue subiendo a G. 20 mil, G. 22 mil, G. 23 mil, ahora les llega en G. 25 mil, que es mucho, teniendo en cuenta que antes si subía era G. 1.000 a G. 1.800, según explicó Peralta.
Es así que lo que ellos perciben es que se está generando una especulación, pues los proveedores no les recortan cantidad de producto, no indican que hay faltante, sino directamente ya alzan los precios, lo que se suma a la vez a la temporada próxima de Semana Santa, en la que generalmente suele subir, pero nunca llegó a tanto, indicó el administrativo de Hijas de Feliciana de Fariña.
En cuanto a incrementar los precios de sus productos, mencionó que todavía lo están evaluando en la chipería y absorbiendo los costos, pero que de seguir así la situación tendrán que aumentar en al menos G. 1.000 cada producto. Hoy la chipa tradicional está en G. 6.000, la argolla grande en G. 8.000 y el chipa so’o a G. 9.000.
La suba de insumos podría derivar en que una torta cueste G. 70 mil el kilo. Foto: Archivo.
No quieren llegar a pasteles de oro
A su vez, María Lourdes Arca de Olmedo, quien es repostera y más conocida por sus trabajos de Ángeles Cocina, validó el mismo contexto que está atravesando el rubro, pues los pasteleros se ven perjudicados con el aumento masivo de los insumos que utilizan para sus trabajos y no quisieran llegar a los pasteles de oro.
“Es algo colectivo esto, a la mayoría nos afecta porque si suben los precios de los ingredientes, tenemos que incrementar también nuestros precios, y eso hace que perdamos clientes porque ya les cuesta adquirir un buen producto de calidad a mayor precio”, indicó.
En caso de tener que aumentar sus trabajos, tendrían que ofrecer una torta a G. 70 mil el kilo para seguir generando los márgenes ideales en el rubro, teniendo en cuenta que no solo el huevo subió, sino también la harina de 5 kilos que compraban, que subió al menos G. 2.000; la leche que antes conseguían a G. 3.000 pasó a costar G. 5.000; también el dulce de leche de 14 mil el kilo a G. 16.000; la manteca de repostería está G. 35 mil el kilo, así como el azúcar.
Lamentó la situación porque en los supermercados están restringiendo la cantidad de huevos a adquirir en solo una plancha, y eso es insuficiente para los reposteros que utilizan en mayores cantidades, a más de que el precio trepó a G. 30 mil en promedio como mínimo, sostuvo.
Por el momento no quieren elevar sus precios, ya que el objetivo siempre es ofrecer producto de calidad a los clientes, porque bien se pueden usar otros más baratos, el resultado ya no sería el mismo, que es a lo que no deben llegar, por lo que tendrían que aplicar reajustes para generar algo de ganancia, puntualizó.
El portal digital tasteatlas.com dio a conocer en los últimos días su nómina de los 100 mejores panes del mundo y ranquea en el puesto 46 a la típica comida paraguaya que, si bien es consumida durante todo el año, durante la Semana Santa adquiere un significado espiritual especial vinculado a la pasión y muerte de Jesús.
La lista del “Top 100 breads in the world” (Mejores 10 panes del mundo), del portal digital sobre gastronomía tasteatlas.com, fue publicada en los últimos días y destacó en ella a la chipa, que se ubicó en el puesto número 46 con una puntuación de 4,3 estrellas.
La chipa es un alimento que hunde sus raíces en los indígenas guaraníes amazónicos. Por ello, a pesar de las periódicas polémicas gastronómicas que surgen por publicaciones realizadas en países vecinos, es considerado patrimonio común de nuestro país, el Brasil y la Argentina. Sin embargo, no cabe lugar a dudas de que es en el suelo paraguayo donde su consumo está más arraigado.
Esta comida, que en general podría considerarse orbita centralmente en torno al almidón de mandioca, posee numerosas recetas, variantes y caracterizaciones, además de las más comunes.
El portal tasteatlas.com, el mismo que el año pasado destacó al típico vorivorí como el mejor caldo del mundo, esta vez puso al pan naan de mantequilla y ajo de la India en la cima de la lista, con una puntuación de 4,7 estrellas. En tanto, el primer pan de la lista hecho a base de almidón de mandioca es el pan de bono, de Colombia, que figura en el top 5 con 4,6 estrellas.
FAMILIA DE ALIMENTOS
El nombre chipa nombra a una serie de alimentos tradicionales de la cultura paraguaya vinculados con la religiosidad y la fusión de las culturas europeas y amerindias. Si bien es un símbolo de la Semana Santa vinculado al hondo significado teológico del pan sin levadura que se consume en la Pascua, la chipa está presente en el día a día de los paraguayos y es un clásico infaltable en los encuentros del fútbol.
El Gran Domingo de La Nación habló con el chef y empresario gastronómico Ignacio Fontclara sobre este pilar de la cultura alimentaria paraguaya, su origen, sus variantes y los desafíos que enfrenta su calidad de cara a la correcta reproducción y disponibilidad del principal ingrediente, el almidón de mandioca.
–¿La chipa podría ser considerada como un tipo de pan?
–La definición de pan que nosotros tenemos hoy en día se refiere a algo que leva, elaborado a partir de un cereal con alguna mezcla de algún líquido. Hasta ahí está todo bien, pero ese pan perfectamente podría ser un pan ácimo, que es un pan sin levadura, como la tortilla mexicana, que es el pan más comido en México. Desde ahí también podríamos ampliar la definición para incluir el almidón de mandioca, ingrediente fundamental de la chipa, hecho con nuestro tubérculo por excelencia, la mandioca. Desde otra idea, también podríamos incluir a la chipa en la definición de pan por el rol que cumple, que de alguna manera es ser el týra, el acompañamiento más de una comida. Entonces, yo diría que es un pan.
ORIGEN
–¿Cuál es el origen de la preparación y consumo de este alimento?
–La prehistoria de la chipa por antonomasia es el mbeju. Eso es indefectible. Eso no hay forma de rebatir, porque el mbeju es lo más básico que podríamos llegar a hacer, que mezcla mandioca con agua y de alguna manera transformada con alguna tecnología de control del fuego. A partir de ahí se le agregó queso y grasa, que nosotros tampoco teníamos. Pero la chipa no deja de ser la evolución del mbeju, que es como la tortilla nuestra.
–¿Entonces se trata de un mbeju evolucionado?
–La chipa es una tecnología un poco más evolucionada ya, es algo mestizo. Las primeras referencias de la incorporación de grasa en su elaboración no es ni siquiera grasa de vaca, sino la que se hace con mbokaja, con coco machacado, porque era la grasa que tenían y tenemos más disponible en los páramos del Paraguay. Si te vas hacia Villarrica, puedes llegar a encontrar en algún momento donde se hace la chipa kavure con coco pisado, que es deliciosa. Y a partir de ahí ya empezaba la incorporación del huevo, el queso, que es la última tecnología que cae dentro de la chipa.
–Con respecto a la forma de consumirla, ¿en qué se convirtió la chipa?
–La chipa se convierte en un avío y ahí sí hay una pequeña diferencia con el pan, porque vas a ver muy poca gente comiendo pan solo. El pan se come con los sándwiches, lo que sea, pero la chipa es un avío. Importantísima es esta definición, porque eso lo convierte en un alimento más completo que solo un pan. La chipa la llevás cuando salís de viaje, la comprás para comer en la cancha. Cuando estás en movimiento, vos comés la chipa. Es un producto que aguanta bien, que no se descompone. Esta característica sí le saca de la línea de la definición de panificado.
La chipa siempre está presente en el día a día y en los grandes eventos futbolísticos
NOMBRE GENÉRICO
–La palabra chipa nombra muchos tipos de comida también, como la chipa guasu, chipa so’o.
–Sí, ahí hay otra variación, ya son cosas distintas. Más bien la palabra chipa es un nombre genérico de un tipo de comida y creo que la palabra chipa es un nombre que ni siquiera es guaraní, es quechua. Y es como un genérico, es una especie de segmento, una familia. Es como decir pan, que permite bastante variedad, porque entre la chipa guasu, una chipa almidón y chipa piru no guardan ninguna relación.
–¿Antes era como una comida más para fechas especiales?
–Hasta hace unos 10 años, se comía chipa solamente si comprabas del chipero, estaba más restringido. Hoy no, porque se impuso que te vas al supermercado a comprar la masa de la chipa, envasada al vacío, y lo preparás en tu casa cuando querés, está más disponible. De igual forma, la chipa sigue inalterable en la lógica de cómo se consumía hace ya hace cientos de años, porque sigue siendo un alimento de avío. Eso no se transformó, aunque vos lo hagas en tu casa o lo compres de una chipera.
Si bien hoy el proceso de la chipa está muy industrializado, conserva su lugar en las tradiciones y costumbres de nuestro pueblo
RITUAL
–¿Se puede decir que hay cierto ritual en la elaboración de la chipa, al menos en los modos tradicionales?
–Cuando estaba haciendo una investigación, yo fui a convivir con un chipero de la familia Amarilla, tres generaciones ya de chiperos. Fui y vi el proceso que les lleva la elaboración de la chipa. Es un proceso que lleva por lo menos de 8 a 12 horas, sin contar las horas en las que cargan en la canasta, en su ajaka y se van a vender. La chipa originalmente se hacía en algo que se llamaba la caneca, una especie de batea, donde el que elabora prepara la mezcla, lo cubre con un lienzo antes de dormir, tipo las 8 de la noche, para después levantarse de madrugada y arrancar la otra parte del proceso, a las 2 de la mañana. Hace el fuego en el tatakua, ahí aparece el proceso de sobado, porque tenés que sobar la masa de la chipa para que quede así como avevo. Esa chipa tiene adentro una textura y afuera una capita, una pequeña costra, una cobertura. Después se arma sobre una hoja para que se seque un poco, para que quede como una costrita. Después se limpia el tatakua y ahí recién se mete la chipa por una hora y media. Después de eso, se sacaba y ahí se empezaba a cargar en el ajaka con todos esos lienzos, que eran casi 7 a 8 capas de lienzos para que eso no se enfríe. Después recuerdo que se alzaba y se salía a vender en la basílica. Hoy todo ese proceso está superindustrializado.
–¿Cuál es la receptividad que tiene la chipa en una mesa de gente no paraguaya?
–Mi local es un local muy cosmopolita, tengo muchísimos clientes extranjeros y es realmente sorprendente cómo consumen chipa. Una amiga que vino de Barcelona me dijo ‘es el pan más rico del mundo’. Tal vez está cerca de la arepa, que tiene otra condición, que la rellenan con todo. A eso nosotros todavía no llegamos con la chipa. Ese consumo y visión de la chipa desde la visión de alguien de fuera yo creo que es muy interesante, porque aparte es indefectiblemente una herramienta de identidad.
Fontclara sostiene que la chipa es una evolución del mbeju
VARIACIONES
–¿Hay diversas formas de chipas hechas de almidón en la actualidad?
–En los últimos años se hicieron muchas variaciones. Ahora, yo tengo mi reparo respecto a cómo va a sobrevivir la cultura de la chipa básicamente por dos motivos. Primero, porque hay un desinterés en el tema de la calidad de los ingredientes y tenemos que hablar en ese sentido del mundo de la mandioca que, como ingrediente central, no tiene una atención como tendría que ser. En un país como Brasil hay mucha tecnología dedicada a eso.
–¿Cuáles serían los ingredientes que definen la composición de la chipa?
–Para mí tiene que ver mucho con el almidón primero, que forma parte de lo esencial. Hay dos tipos de almidón, una de una tecnología superancestral que está perdida al día de hoy, el almidón agrio que se fermenta y lleva un proceso de tres meses, y después está el almidón común. Número dos sería la grasa y número tres sería el queso, después de eso ya es agregarle otras cosas si querés como jugo de apepu, leche, suero de leche. Pero ya tenés la base de una chipa. Con esas tres cosas tenés muchísimo para hablar, de almidones tenés mucho para hablar, de grasas tenés mucho de qué hablar, porque puede ser de coco, vacuna, porcina, aceite o, lo que se usa muchísimo hoy,
El Comité de Política Monetaria del BCP seguirá monitoreando los desarrollos internos y externos, con el fin de anticipar sus posibles implicancias en la trayectoria de la inflación y tomar las medidas oportunas. Foto: Archivo
BCP mantiene tasa de política monetaria en 6 % ante estabilidad económica
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El Comité de Política Monetaria (CPM) decidió, por unanimidad, mantener la tasa de interés de política monetaria (TPM) en 6 % anual. El comité destacó en su informe que los indicadores de actividad económica continúan mostrando una dinámica positiva y sin riesgos para la política monetaria.
El comité seguirá monitoreando los desarrollos internos y externos, con el fin de anticipar sus posibles implicancias en la trayectoria de la inflación y tomar las medidas oportunas para garantizar el cumplimiento de la meta del 3,5 % en el horizonte de política monetaria.
En la reunión desarrollada por el comité, se tomaron en cuenta aspectos tanto internacionales como nacionales para continuar con el mismo nivel de TPM. Así, se tomó en cuenta el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAEP) que mostró un crecimiento de 6,7 % interanual en enero, impulsado por manufacturas, construcción, servicios y ganadería en Paraguay.
Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se observó un aumento en la agrupación de alimentos, como lácteos y huevos.Foto: Cristóbal Núñez
En contrapartida, las caídas en agricultura y generación de energía eléctrica moderaron el crecimiento en nuestro país. Por otra parte, el Estimador Cifras de Negocios (ECN) registró un crecimiento interanual de 6,5 %, reflejando mayores ventas en varios sectores. Por su parte, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se mantuvo en zona de optimismo (50,5 en febrero).
Respecto a la inflación mensual medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de 0,4 % en febrero. Por otro lado, se observó un aumento en la agrupación de alimentos, como lácteos y huevos, pero reducciones en hortalizas y carne vacuna. La inflación interanual fue de 4,3 %, mientras que la inflación núcleo se ubicó en 3,6 %
A esto se suma que las expectativas de inflación que para los próximos 12 meses y el horizonte de política monetaria se mantuvieron estables en 3,7 % y 3,5 %, respectivamente.
Los precios internacionales del petróleo y de los principales commodities disminuyeron en el último mes. Foto: Frederic J. BROWN / AFP
Parámetros internacionales
En el ámbito externo, se mencionó que en Estados Unidos, la creación de empleos fue inferior a la esperada en febrero y la tasa de desempleo aumentó de 4,0 % a 4,1 %. En cuanto a la inflación interanual, se desaceleró a 2,8 % en febrero y la Reserva Federal mantuvo las tasas de interés de los fondos federales en el rango objetivo de 4,25 %-4,50 %.
En los mercados financieros internacionales, el valor del dólar y los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 y 30 años disminuyeron, en parte debido a la incertidumbre sobre el impacto de las políticas comerciales de EE. UU. en el crecimiento económico mundial. Los precios internacionales del petróleo y de los principales commodities disminuyeron en el último mes, debido a mejores perspectivas de oferta y una menor demanda mundial.
Con esta entrega, familias de Itá, Capiatá, Itauguá, Ypacaraí, Villeta, Nueva Italia y otras localidades fortalecerán sus cultivos y mejorarán su producción agrícola. Foto: Gentileza
Con la entrega de insumos y herramientas, renuevan esperanza de 360 familias de Central
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Unas 360 familias del departamento Central podrán cumplir el sueño de una mejor cosecha y un futuro más próspero, gracias a la entrega de implementos agrícolas, insumos y semillas por parte del Gobierno del Paraguay a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Con una inversión total de G. 1.229.269.060, el MAG entregó desde semillas de tomate, locote, zanahoria y zapallo hasta motocultores y sistemas de riego. Estos insumos permitirán que familias de las ciudades de Itá, Capiatá, Itauguá, Ypacaraí, Villeta, Nueva Italia y otras localidades fortalezcan sus cultivos y mejoren su producción.
El apoyo renueva la esperanza de cientos de productores que dependen de la agricultura para su sustento. “Soy de la tercera generación de pequeños productores, mi abuelo y mi padre lo eran, entonces me queda la responsabilidad de seguir trabajando la tierra y dando lo mejor de mí. Gracias al presidente Santiago Peña y al ministro por apostar a los jóvenes con la visita de los técnicos”, señaló Jorge González, productor de la zona.
El MAG entregó insumos y herramientas por valor de G. 1.229.269.060. Foto: Gentileza
Por su parte, el ministro de Agricultura, Carlos Giménez, destacó que los jóvenes se puedan involucrar en la agricultura y destacó el Sistema MAG como un valioso aporte en políticas públicas para valorar la riqueza de la tierra guaraní. “Cuando los jóvenes se involucran en un plan y en proyecto, hay esperanza, por eso les felicito por involucrarse en una profesión tan noble como es la agricultura”, expresó.
La entrega se realizó en el polideportivo del club Olimpia, de la ciudad de Itá. Con esto, el Gobierno del Paraguay, a través del MAG, reafirma su compromiso con el desarrollo del sector agrícola, apostando por el trabajo de las familias rurales que día a día trabajan la tierra con esfuerzo y dedicación para alimentar al país.
En la ciudad de San Juan del Paraná, departamento de Itapúa se encuentra una de las granjas avícolas más grandes de la zona, con más de 50 mil gallinas. Foto: Gentileza
Itapúa: quedan pocas granjas avícolas y la alta demanda no da abasto, dicen productores
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En la ciudad de San Juan del Paraná, departamento de Itapúa se encuentra una de las granjas avícolas más grandes de la zona, con más de 50 mil gallinas. Es una de las pocas que queda luego del cierre de casi 15 granjas de pequeños productores post pandemia.
Según explicó a GEN/Nación Media, Pedro Lisnichuk, dueño del lugar, cuando se reabrió el paso fronterizo con Argentina en plena pandemia, se dio un ingreso masivo de huevo en forma ilegal (contrabando). Esto perjudicó al rubro y muchas granjas cerraron por ese motivo.
Actualmente esta granja es la que más abastece al departamento, pero por la poca producción a raíz del calor, están intentando llegar a cubrir pedidos. Sumado a esto enfrentan altos costos de producción y precios no competitivos con los que simplemente “logran empatar”.
“Esta es una época en la que empieza a subir la demanda de huevos, y se sabe que este producto no aumenta en cantidad (producción) de un día para el otro. Depende del clima, de la época, lleva un proceso”, explicó Pedro Lisnichuk a GEN.
Mencionó que una polla crecimiento tarda mínimamente 18 semanas para empezar a producir huevos, además de que la pollita tiene un precio alto al igual que los insumos. Por eso, afirmó que para ellos es difícil sacar ventaja en el rubro hoy y que el margen de ganancias cada vez es menor.
“No es tanto como se dice que los productores ganamos G. 40.000 por plancha. Tal vez los huevos extra grandes tienen ese precio. Estamos tratando de llevar un precio parejo uno con otro, y cada comerciante es libre porque no existe regulación. Entonces algunos si pueden vender mejor, lo hacen; todos queremos ganar, todos trabajan para ganar, nadie quiere perder. Pero el más perjudicado siempre es el productor”, manifestó.
Precios
Dependiendo del tamaño de la proteína avícola, la comercialización en mercados y supermercados se encuentra entre G. 32.000 y G. 45.000. Las altas temperaturas, sequía e ingreso de huevos por contrabando, son algunas de las causas del precio actual.