En total, 28 oficinas de la red de cobranzas de la Ande están operativas desde este lunes para la atención presencial a los clientes. El ingreso a los locales se realiza bajo estricto cumplimiento del protocolo sanitario que busca evitar el contagio del coronavirus.
En coincidencia con el plan de levantamiento gradual del aislamiento preventivo impuesto por el Gobierno, la Ande reanuda sus servicios y la atención a partir de la fecha será de 8:00 a 13:00, de lunes a viernes.
La institución estableció estrictas medidas de bioseguridad y salubridad con base en las recomendaciones del Ministerio de Salud Pública. Es así que para entrar al recinto, los usuarios deben someterse al control de temperatura corporal, además del uso obligatorio de tapabocas. Asimismo, se debe respetar el distanciamiento físico y se prohíbe el acceso de personas acompañadas de niños y adultos mayores de 60 años.
También continúan operativos los medios electrónicos habilitados para la atención a distancia a través del Contact Center (160, opción 2, de 7:00 a 18:00).
Igualmente, sigue vigente el pago de facturas a través de la banca electrónica y la extensa red de cobros. En tanto, para la presentación de solicitudes para nuevas conexiones en baja tensión, aumento o disminución de potencia reservada, así como para consulta de facturas, está disponible la página web institucional www.ande.gov.py.
Por otro lado, la Adne comunica que se han suspendido los cortes por falta de pago a los clientes conectados en baja tensión a fin de evitar trámites presenciales y así la aglomeración de personas.
Los locales habilitados son: la sede central ubicada en España y Padre Cardozo, las oficinas de cobranzas de Capiatá, Caacupé, Paraguarí, Coronel Oviedo, Villarrica, J. Eulogio Estigarribia, Ciudad del Este y Encarnación. Asimismo, operan desde hoy las sucursales de Santa Rita, Curuguaty, Salto del Guairá, San Ignacio Misiones, Pilar, Ayolas y San Juan Bautista.
La nómina sigue con las agencias de María Auxiliadora, Coronel Bogado, San Pedro del Paraná, Colonias Unidas, Pedro Juan Caballero, Concepción, Horqueta, San Pedro, San Estanislao, Villa Mariscal Estigarribia y Hayes (este último local está ubicado en Mariscal López entre Mujer Paraguaya y 14 de Mayo).
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Tras la tormenta, Ande recibió al menos cuatro mil reclamos en CDE por falta de energía
Ciudad del Este. Agencia Regional.
Una fuerte tormenta se registró en el Este del país generando un apagón casi general en la capital de Alto Paraná, a raíz de la caída de árboles, postes del tendido eléctrico y cables sueltos. Según el reporte de la Ande, se vieron afectados 51 alimentadores de 23.000 voltios del sistema Este, de los cuales, 40 corresponden a Alto Paraná y 11 a Canindeyú.
La Administración Nacional de Electricidad (Ande) recibió al menos cuatro mil reclamos por falta de suministro, según dijo a La Nación/Nación Media, el ingeniero Daniel Candia, del sector reclamos.
Diferentes comisarías reportaron sobre los daños causados por el fuerte viento que se registró alrededor de las 21:00 de este jueves, afectando, sobre todo, a las poblaciones ubicadas a las márgenes de la Ruta PY02, desde el barrio Ciudad de Nueva en el Km 7, hasta la zona de Minga Guazú.
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En Alto Paraná, 35 alimentadores ya han sido restituidos, quedando 1 fuera de servicio y 4 en servicio parcial, lo que afecta a sectores de Minga Guazú y Ciudad del Este. En el microcentro de Ciudad del Este, en la zona afectada por el incendio de un edificio, permanece sin energía una cuadra, con el fin de facilitar los trabajos en la zona para el control total del siniestro.
En Canindeyú
En Canindeyú, 10 alimentadores de distribución continúan fuera de servicio, afectando a las localidades de Katueté, Nueva Esperanza, Yby Pyta, Yvyra Rovana, Corpus Christi, Puente Kyha, La Paloma y Puerto Adela.
“Ante esta situación, la Ande reforzó sus cuadrillas, desplegando más de 80 funcionarios distribuidos en 20 grupos, pertenecientes a la institución y a empresas contratistas, para agilizar la atención de los reclamos y restablecer el servicio en el menor tiempo posible”, indica el informe.
La Ande enfatizó en la magnitud de los daños a la infraestructura eléctrica, que “incluyen postes rotos, cables sueltos, árboles caídos sobre el tendido eléctrico”.
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BID financia con más de USD 450 millones para el desarrollo energético nacional
El presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Félix Sosa y ejecutivos de la institución, recibieron a Alonso Chaverri, autoridad del Banco Interamericano de Desarrollo en Paraguay (BID), y otros representantes para dialogar sobre los planes energéticos futuros y el avance de los proyectos de infraestructura eléctrica, actualmente en ejecución que cuentan con financiamiento de la multilateral.
Algunos de los proyectos que están siendo realizados con apoyo del BID son el programa de rehabilitación y modernización de la central hidroeléctrica Acaray por un valor de USD 125 millones, que tiene como objetivo apoyar a la ANDE para la extensión de su vida útil, mejorar su disponibilidad y confiabilidad e incrementar su capacidad de generación.
Seguido, incluye el programa de inversiones de energía sostenible en Paraguay por USD 70 millones, el cual contempla la ejecución de las obras de construcción de la línea de transmisión 500 kv Yguazú -Valenzuela y las subestaciones Yguazú -Valenzuela.
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Otra obra es la expansión del sistema de transmisión en alta tensión que transita su fase 2 por un valor de USD 260 millones y contempla la construcción del segundo circuito de la línea de transmisión 500 kv margen derecha -Villa Hayes, la ampliación de las subestaciones margen derecha y Villa Hayes,.
Así también, la construcción de las líneas de transmisión en 220 kv doble terna Guarambaré - Valenzuela y obras conexas en San Lorenzo - Villa Aurelia y Barrio Molino -Villa Aurelia, modernización del compensador estático de Limpio y la Ampliación del Esquema de Corte ante Contingencias de la ANDE.
Al respecto, el presidente de Félix Sosa expresó: “Estas inversiones son fundamentales para continuar fortaleciendo el sistema eléctrico del país. Es importante seguir trabajando en alianzas estratégicas que permitan consolidar un sistema eléctrico confiable, eficiente y sostenible para beneficio de toda la ciudadanía”.
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Cuarentena por covid: hace 5 años se paralizó el país
- Por Sara Valenzuela.
El martes 10 de marzo del 2020, la forma de vida de todos los paraguayos sufriría una alteración imborrable, ya que solo tres días después de confirmarse el primer caso de covid en nuestro país, el Gobierno instauraba una inédita cuarentena sanitaria por un periodo inicial de 15 días.
El primer periodo de cuarentena se instauró por decreto presidencial y se estipuló la suspensión de todos los eventos públicos o privados de concurrencia masiva, así como conciertos, prácticas deportivas, reuniones religiosas o de carácter político, actividades en lugares cerrados que incluían a cines, teatros y convenciones. Esta medida también alcanzó a las instituciones educativas de todos los niveles.
Los primeros 15 días posteriormente fueron extendidos a semanas y meses. Luego, con la evolución de los contagios y el avance de la enfermedad en el mundo, fue sufriendo modificaciones, abriendo paso a la llamada “cuarentena inteligente” y luego a la “cuarentena por fases”, que se activaban según los territorios con mayor o menor afectación por el virus.
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Analizando en retrospectiva, el médico epidemiólogo Guillermo Sequera, quien en el momento de la pandemia se desempeñaba como titular de la Dirección de Vigilancia de la Salud, resaltó que haber tomado la medida de cuarentena de una manera casi inmediata a la confirmación de los casos en nuestro país le dio al sistema sanitario nacional una brecha para prepararse ante lo que se avecinaba.
“Cuando empezó la pandemia, nuestra capacidad de analizar muestras era de 16 o 17 por día, y así era imposible determinar si existía o no ya una circulación comunitaria, por lo que tras hablar con colegas que estábamos todos con este tema alrededor del mundo y viendo la situación de diferentes países, determinamos que la cuarentena era necesaria en Paraguay para frenar los brotes que posiblemente ya se habían iniciado”, recordó el doctor Sequera en conversación con La Nación/Nación Media.
El reconocido profesional aseguró que el solicitar a todo un país que frene sus actividades, las cuales necesariamente afectarían a la economía nacional, era un enorme desafío que finalmente se logró conquistar, dando tiempo a los médicos a analizar los siguientes pasos teniendo en cuenta que la situación ante el avance de la enfermedad era sumamente fluctuante.
“Nueva normalidad”
“Cuando empezó la pandemia, se creía que el virus iba a llegar a nuestro país proveniente de China, Europa o Estados Unidos y no fue así; los primeros contagiados viajaron y regresaron de países de la región en los que ni siquiera se había confirmado la presencia comunitaria del virus, entonces nosotros supimos que el camino correcto era extremar las medidas de salubridad y, sobre todo, llamar a la conciencia de la población”, indicó el doctor Sequera a LN.
La vida de los paraguayos había cambiado de la noche a la mañana; los planes que en muchos casos se habían hecho con meses de antelación ahora simplemente quedaban en pausa indefinida; las multitudinarias reuniones familiares que eran una actividad casi religiosa para muchos quedaron relegadas ante el encuentro a través de videollamadas o un saludo a metros de distancia; los encuentros recreativos y los bulliciosos quedaron coartados a las salas de estar, los balcones y ver repeticiones de eventos deportivos.
Si bien esa “nueva normalidad” golpeó con fuerza a todos los paraguayos, muy acostumbrados al roce social, los médicos también se enfrentaban a una realidad que los paralizaba, el aumento de los casos, los tratamientos que conforme se conocía a la enfermedad se iban implementando y la dura realidad de que nadie estaba preparado para lidiar con un nuevo virus.
Experiencia abrumadora
“Fue muy difícil; uno salía, iba, hablaba con los colegas y tratábamos de marcar un protocolo de atención, pero después debíamos de modificar eso y cambiar tratamientos conforme obteníamos la información, porque estábamos lidiando con un virus que no conocía nadie, que nadie sabía exactamente cómo tratar y, lo peor, que no sabíamos cómo evolucionaba para al menos tener un parámetro de tiempos”, expresó el epidemiólogo a La Nación.
En carácter personal, asumió que si bien se capacitó y estudió para este tipo de situaciones, son muy pocos los médicos que tienen la experiencia con epidemias o pandemias, ya que la aparición de este tipo de fenómenos a lo largo de la historia son distantes uno del otro, por lo que ciertamente los médicos y especialistas contaban con las herramientas teóricas, la práctica era abrumadora.
“Yo sabía lo que se tenía que hacer, y con los colegas a nivel internacional hablábamos de los planes de acción, pero uno muchas veces se veía sobrepasado por lo que ocurría, por el conteo de infectados y por sobre todo el de fallecidos; a esto había que sumarle el hecho de que nadie te enseña como comunicarte en estos casos. Yo tenía que salir a hablar y demostrar calma cuando en realidad la situación me dolía mucho”, recordó el doctor Sequera.
Fortalecimiento sanitario
Admitió, además, que esta crisis sanitaria por la que atravesó el mundo y, en particular, Paraguay, dejó en el sistema sanitario nacional precedentes importantes, como el hecho de la extensión de la capacidad de las unidades de terapia intensiva a nivel nacional, la provisión de oxígeno que ahora cada centro asistencial cuenta y las instalaciones y adecuaciones de infraestructura que se dieron en hospitales de referencia para hacer frente a la crisis.
A cinco años del inicio de la pandemia, recordar los contagios, la cuarentena, las medidas de seguridad y, por sobre todo, a los fallecidos a causa del covid, resulta aún difícil porque en la memoria quedaron impregnados momentos que generaciones enteras nunca habían imaginado siquiera vivir, la incertidumbre de contraer el virus, el miedo ante la enfermedad, la impotencia por la cantidad de vidas cobradas y la certeza de que nada volvería a ser igual.
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Itaipú transfirió más de USD 93 millones al Estado paraguayo en los primeros dos meses del año
En los dos primeros meses de este año, Itaipú Binacional transfirió al Estado paraguayo un total de USD 93,6 millones por royalties, compensación por cesión de energía y resarcimientos a la Administración Nacional de Electricidad (Ande), contemplados en el Anexo C del tratado. Estos recursos son fundamentales para que gobernaciones, municipios y la estatal eléctrica puedan llevar adelante sus correspondientes obras en beneficio de la población.
De acuerdo con el reporte de la Dirección Financiera de la entidad, en los primeros dos meses del presente año fueron remesados USD 47,6 millones en concepto de royalties al Ministerio de Economía y Finanzas; mientras que, en compensación por cesión de energía fueron transferidos USD 42,3 millones. A su vez, la Ande recibió un total de USD 3,7 millones en carácter de resarcimiento de las cargas de administración y supervisión relacionadas con la Itaipú.
La inyección de la Binacional en el mes de febrero de 2025 alcanzó un total de USD 24,8 millones en concepto de royalties; en tanto que, USD 23 millones fueron transferidos por compensación de cesión de energía y USD 1,9 millones fueron remitidos a la Ande por resarcimiento de las cargas de administración y supervisión, totalizando USD 47,7 millones.
Una parte de los royalties se destina para el financiamiento de los gastos del Presupuesto General de la Nación (PGN) y otra importante porción el Tesoro Nacional la transfiere a los gobiernos departamentales y municipales. Los aportes de Itaipú por Anexo C ayudan a los gobiernos departamentales y municipios para el desarrollo de programas, inversiones y obras esenciales; tales como merienda escolar, refacción de escuelas, centros de salud, infraestructura vial, entre otros.
En el caso específico de la compensación por cesión de energía, los recursos se incorporan al Fondo Nacional de Alimentación Escolar (Fonae) y un porcentaje también es distribuido a municipios y gobernaciones, según establecen las legislaciones nacionales.