Los incendios forestales están causando estragos, consumiendo todo lo que está a su paso. Pero el desastre medioambiental no solo se limita con la destrucción de los ecosistemas que son arrasados por el fuego, también sufren las consecuencias las personas que viven a miles de kilómetros de donde ocurren estos desastres naturales.
El humo causado por los incendios, sumados a la contaminación de las grandes urbes, llevan a que la calidad del aire en ciertas ciudades sea insalubre y perjudique la salud de las personas. Algunas ciudades registran más partículas en el aire que otras, haciendo que el aire esté sumamente cargado y denso, afectando inclusive a la salud debido a que se torna perjudicial.
Desde el domingo hasta ayer martes, la ciudad de San Pablo, Brasil, registró la peor calidad de aire en todo el mundo. Según el sitio AQAir, desde el domingo 8 hasta ayer, martes 10 de setiembre, el índice de calidad de aire (AQI) superó ampliamente los 150, registrando una altísima concentración de PM2.5. Estos índices resultan sumamente perjudiciales para la salud humana, según la OMS.
Se estima que en un momento dado la puntuación inclusive llegó a 184, lo que significa que la concentración de partículas contaminantes en la atmósfera llegó a superar inclusive 20 veces a lo Organización Mundial de la Salud. Tras esta alarmante cifra, el departamento de Salud dio a conocer las cifras de personas que consultaron por problemas respiratorios, lo que solo en la primera semana superó los 1.500 casos. Además, se dio a conocer que al menos 76 personas fallecieron a causa de enfermedades relacionadas.
Hoy miércoles, el AQI es de 95, lo que representa que la concentración de PM2,5 es 6.5 veces superior al valor guía anual de calidad del aire de la OMS. Debido a la crítica situación de la calidad del aire, suman miles de casos de enfermedades respiratorias e incluso a se registraron varios muertos a causa de la grave contaminación.
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OMS: contaminación del aire mata a 7 millones de personas al año
- Cartagena, Colombia. AFP.
La contaminación del aire, uno de los principales riesgos ambientales para la salud, es responsable de siete millones de muertes anuales en el mundo, informó el jueves pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Colombia. Reunidos en la ciudad de Cartagena, representantes de la agencia de Naciones Unidas, la organización Panamericana de la Salud, la Unión Europea, expertos y autoridades locales discutieron soluciones para prevenir enfermedades relacionadas con la polución y medidas para mitigar la crisis climática.
Esta Segunda Conferencia Mundial sobre Contaminación del Aire y Salud es “para decir ¡basta!, queremos respirar aire que no nos mate, tan sencillo como eso”, dijo María Neira, directora de medio ambiente, cambio climático y salud de la OMS. Según la organización, en Latinoamérica fallecen 367.000 personas al año por enfermedades relacionadas con la polución del aire.
Estas enfermedades son la segunda causa de muertes en el mundo después de la hipertensión arterial, explicó Neira. “Consideramos que la polución es una pandemia invisible, es una pandemia a cámara lenta”, dijo Javier López, vicepresidente del Parlamento Europeo.
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Unas 750 personas participan de este congreso en la ciudad caribeña desde el 25 al 27 de marzo. Según los delegados, los niveles de contaminación han mejorado en el mundo, pero persisten grandes desafíos, como reducir el uso de combustibles contaminantes para cocinar y detener la creciente urbanización.
Los grupos más golpeados por la mala calidad del aire son las poblaciones pobres y las comunidades indígenas. Combatir la contaminación disminuye la desigualdad, protege ecosistemas y conlleva un beneficio económico en el presupuesto de las naciones, pues es dinero que no debe invertirse después en atención de enfermedades relacionadas, precisó López.
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Corea del Sur: incendios forestales causan 27 muertos y destruyen templos
- Andong, Corea del Sur. AFP.
Los trabajadores del milenario Templo Gounsa envuelven delicadamente una estatua gigante de Buda con una manta ignífuga. Horas después, gran parte del templo arde en uno de los incendios forestales más mortales que ha azotado a Corea del Sur y amenaza su patrimonio. En todo el sureste del país, monjes y funcionarios se apresuran a reubicar objetos históricos invaluables y a proteger los sitios clasificados por la Unesco de unos incendios que ya destruidos miles de hectáreas de bosque y causado 27 muertes.
En la muy turística aldea de Hahoe, protegida por la Unesco, los bomberos y los empleados del patrimonio cultural rocían agua y productos protectores contra el fuego sobre los edificios de techo de paja. “Es muy desgarrador y doloroso ver que se pierden templos que tienen más de mil años”, dice a AFP Deung-woon, un monje de 65 años. Cuando uno de sus compañeros, Joung-ou, de 68 años, supo que el Templo Gounsa había sido destruido por las llamas se sintió “tan devastado que no podía volver en sí”.
“Fue un sentimiento extremadamente doloroso y me pregunté por qué puede ocurrir algo así”, asegura. Los reporteros de AFP que regresaron al templo tras el incendio encontraron el lado norte del edificio convertido en escombros carbonizados. El gigantesco Buda dorado que presidía el centro del edificio sobrevivió gracias a la manta ignífuga. Una pesada campana que colgaba de una vieja estructura de madera yacía rota sobre los escombros. “Haremos todo lo posible para restaurar el templo,” promete el monje Joung-ou.
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“Intrínsicamente vulnerable”
Gran parte del patrimonio cultural de la zona es “intrínsecamente vulnerable a los incendios”, explica Lee Sang-hyun, profesor de estudios del patrimonio cultural en la Universidad Nacional de Gyeongkuk. La Unesco define la distribución y ubicación de Hahoe, “entre montañas boscosas y con vista a un río y campos agrícolas abiertos”, como “reflejo de la distintiva cultura aristocrática confuciana de la primera parte de la dinastía Joseon (1392-1910)”.
Pero precisamente esta ubicación hace al lugar más vulnerable, explica el experto. “Es difícil aplicar medidas de protección contra un incendio forestal”, subraya. “Los incendios forestales representan una amenaza significativa para la preservación de estos tesoros culturales. El uso predominante de madera en estas estructuras las hace aún más vulnerables a los fuegos”, agrega.
El cercano Byeongsan Seowon también está incluido en la lista de patrimonio de la Unesco. Salvar ambos lugares es una prioridad para las autoridades surcoreanas, dijo a AFP un funcionario del Servicio de Patrimonio. “Es imposible predecir la situación actual debido al viento y los cambios en otras condiciones, pero actualmente no hay daños en la aldea de Hahoe”, afirmó.
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“Si Hahoe fuera destruida por el fuego, su valor como patrimonio mundial podría verse significativamente comprometido”, explica Byun Ji-hyun, especialista de programas de la Unesco. Además de decenas de bomberos, el Servicio de Patrimonio coreano ha desplegado a 750 personas para trasladar o proteger urgentemente los tesoros antiguos en caso de no poder moverlos.
Hasta ahora, al menos 15 lugares u objetos considerados importante patrimonio nacional han resultado dañados y dos designados como “tesoros nacionales” fueron completamente destruidos. Cientos de artículos fueron trasladados a lugares seguros, incluidos libros y otros elementos del Templo Bongjeongsa de Andong.
La agencia ha “realizado inspecciones sobre el terreno para evaluar si los sitios de patrimonio nacional están en riesgo”, dijo en un comunicado. “Está en marcha la reubicación urgente de bienes culturales custodiados por templos y otras instituciones”, afirmó, agregando que están “movilizando a todo el personal disponible de la Administración de Patrimonio Cultural y sus agencias afiliadas”.
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Tipuani, un pueblo de Bolivia hundido por la fiebre del oro y el clima
Muebles y autos hundidos asoman sobre las aguas verdes que inundan desde hace dos meses Tipuani, un poblado minero boliviano a doce horas de La Paz. Cada día, la balsa improvisada de Rafal Quispe navega en este paisaje de abandono y desolación.
Debido a la intensa extracción de oro cerca del cauce y lluvias fuera de lo común que científicos asocian al cambio climático, esta localidad de Bolivia de 7.500 habitantes queda sumergida por sectores por el desborde del río Tipuani. Son hasta 500 viviendas bajo el agua desde que empezaron las riadas a mediados de enero, de acuerdo con el municipio, que no ha reportado heridos ni víctimas mortales.
“Este pueblo, tan lindo que era, ahora es un desastre”, dice Quispe, un minero de 54 años. Con la ayuda de un largo palo, el hombre atraviesa todos los días las aguas con la esperanza de ver resurgir por completo su hogar de dos plantas. La primera, donde tenía un bar, lleva un tiempo sumergida.
Hay calles que incluso llevan más de un año empantanadas en un líquido verdoso, una mezcla de aguas de río, lluvia y desagües colapsados. Es el tercer verano consecutivo que el pueblo queda inundado.
Sin alternativa al oro
La fiebre del oro -cuyo precio ha aumentado 260 % en los últimos 10 años- está desfigurando la zona que incluye varios centro poblados dispersos. Tipuani y Chima son los más afectados. Las cooperativas mineras remueven “terreno que no tendría que removerse” y ocasionan “que en períodos de lluvia el río busque su cauce y que derive en inundaciones de las poblaciones”, explica Alfredo Zaconeta, investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla).
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El 92 % de la población se dedica a labores relacionadas con la minería, según datos del municipio. “Puede desaparecer el pueblo, porque nosotros tenemos que seguir trabajando. ¿De qué vamos a vivir si no trabajamos?”, sostiene Manuel Barahona, un hombre canoso de 63 años cuya casa de dos pisos quedó bajo el agua en Chima.
Allí, mineros afectados como Marco Anibarro debieron alquilar habitaciones en las zonas más altas, mientras familiares migraron a otras ciudades. “Es una incomodidad tremenda. Mi casa está hace un año dentro del agua y nadie dice nada”, se queja este hombre de 54 años.
En Chima, los niños chapotean y montan en bicicleta entre las aguas contaminadas sin advertir los riesgos. El colegio de la localidad no está en condiciones de abrir. Con una señal de internet débil, los alumnos que aún están en el pueblo tratan de tener clases virtuales.
Hay al menos 14 cooperativas en todo Tipuani que trabajan sobre el cauce del río. “Esto no es de ahora, sino de muchos años atrás. Todos los desmontes han ido al río”, reconoció Rolando Vargas, presidente de la Cooperativa Chima.
Aseguró que su organización dejó esa práctica desde hace dos años. ¿Se sienten responsables? “Una mínima parte, pero tampoco tanto”, sostiene. Tras la entrevista con la AFP, Vargas fue reportado como desaparecido. Su camioneta fue encontrada arrastrada por el río, según dijo su familia en redes sociales.
“Pecado”
En Tipuani, cerca de donde antes vivía Sinforiano Checa, un exminero de 67 años, se puede ver a los cerdos que se revuelcan en calles empantanadas. Afectado por una grave silicosis, un mal pulmonar derivado de sus años de trabajo, Checa vive ahora a pocos metros del desastre, en una carpa que hasta el momento resiste las lluvias. Nunca trabajó cerca del río, dice, sino en los cerros.
Las cooperativas “no van a decir nada, porque lo que han hecho es un pecado”, afirma. Pero “algún día llegará su castigo”, asegura, con dificultad para respirar. A la extracción de oro, se suman los efectos del cambio climático.
Las lluvias de enero pasado en Tipuani fueron muy atípicas. Han sido las más intensas en ese mes al menos desde 2012, según el estatal Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi). “Es totalmente anómalo”, pues el país atraviesa el fenómeno de la Niña, que debería significar menos precipitaciones, indica Lucía Walper, jefa de la unidad de pronósticos de esa institución.
La especialista asegura que los incendios forestales del año pasado en el oriente, los más devastadores registrados en Bolivia y que afectaron más de 10 millones de hectáreas, “han repercutido directamente en el altiplano”. A raíz de la menor vegetación por los fuegos, las zonas boscosas ya no retienen las nubes que viajan por la Amazonía y pasan con mucha facilidad al altiplano, escenario ahora de lluvias anormales.
Fuente: AFP
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Ecuador: derrame de petróleo afecta a 500.000 personas
Un derrame de petróleo no cuantificado que contaminó ríos en la provincia costera de Esmeraldas, en el noroeste de Ecuador y fronteriza con Colombia, deja al menos unas 500.000 personas afectadas por causas como la falta de agua, indicó este martes el alcalde Vicko Villacís.
“Hablamos de 500.000 personas (afectadas) porque tenemos una mancomunidad de agua” que agrupa a varias localidades que comparten el suministro de la misma planta potabilizadora, dijo al canal Teleamazonas la autoridad municipal de la capital de esa provincia, que lleva el mismo nombre.
El jueves se produjo la rotura de un oleoducto a causa de un derrumbe, y se fugaron decenas de miles de barriles de crudo que contaminaron al menos cinco ríos como el Esmeraldas, que desemboca en el Pacífico.
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El biólogo marino Eduardo Rebolledo, de la Universidad Católica en la ciudad de Esmeraldas, indicó al canal Ecuavisa que debido a la polución “no hay formas de vida en el agua” de los ríos Caple y Viche, en los que “fluye una mezcla de petróleo emulsionado con agua”.
“En el mundo rural de Esmeraldas, el servicio de agua potable es limitado, la gente depende mucho de los ríos, la gente ocupa el agua de los ríos”, enfatizó. Villacís reportó que solo en la capital provincial, a unos 100 km del sitio donde se registró el derrame, hay “213.000 personas afectadas” y que el crudo se extendió a través de afluentes hasta el río Esmeraldas, manchando aguas del Pacífico y riberas como el balneario de Atacames.
Emergencia ambiental
El gobierno declaró una emergencia ambiental en la provincia, donde hay un refugio de vida silvestre. La estatal Petroecuador, a cargo del oleoducto, emplea carros tanqueros para recuperar el crudo derramado en el sector de El Vergel, en el poblado de Quinindé, donde su alcalde Ronald Moreno reportó que unas 4.500 familias (alrededor de 15.000 personas) están afectadas.
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Unas 2.000 familias están asentadas en las riberas de varios ríos y viven esencialmente de la pesca. Petroecuador, que lleva 90 tanqueros de crudo recuperado, no ha cuantificado la cantidad derramada, pero Villacís estimó que fueron unos 200.000 barriles.
Este martes llegarán tres buques con agua potable al puerto de Esmeraldas, según Petroecuador. Ecuador explotó en 2024 unos 475.000 barriles por día de petróleo, uno de sus principales productos de exportación. Ese año vendió un 73 % de la producción, que le generó unos 8.647 millones de dólares.
Fuente: AFP