Un terremoto de magnitud 7,0 sacudió la costa de la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, en la madrugada del domingo, según el servicio regional de seguimiento de terremotos. El Ministerio de Emergencias local dijo que los temblores se sintieron a lo largo de la costa, incluida la capital de la región, Petropávlovsk-Kamchatski.
“Equipos operativos de rescatistas y bomberos están inspeccionando los edificios”, dijo en Telegram la rama regional del Ministerio de Emergencias de Rusia en la región de Kamchatka. El sismo se produjo a una profundidad de casi 50 kilómetros en las aguas frente a la península de Kamchatka poco después de las 07H00 locales, a unos 90 kilómetros al este de la ciudad de Petropávlovsk-Kamchatski, según el servicio geológico de Estados Unidos (USGS).
El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos había emitido inicialmente una amenaza de tsunami, pero luego dijo que la amenaza había pasado. Las autoridades locales nunca emitieron una alerta similar. Después del terremoto inicial se registraron varias réplicas, pero de menor intensidad, informó en su sitio web la filial en Kamchatka del Servicio Geofísico Unificado de Rusia. La península se encuentra en un cinturón sísmicamente activo que rodea la mayor parte del Océano Pacífico, conocido como el “Anillo de Fuego”, y alberga más de dos decenas de volcanes activos.
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Fuente: AFP.
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Grupo de rock realiza gira en Ucrania bajo bombardeos rusos
- Vinnytsya, Ukraine. AFP.
En plena guerra, Nadia Kukla dirige la gira de un grupo de rock. Se encarga de los desplazamientos, los boletos, las comidas... pero “el principal desafío”, cuenta la joven ucraniana, son las alarmas aéreas que saltan cada día por los bombardeos rusos. Los Susidy Sterpliat (“Los vecinos tolerarán”), un dúo pop-punk, tienen doce actuaciones previstas en Ucrania en esta primavera boreal.
“Si una alerta aérea dura más de una hora, cancelamos y lo reprogramamos”, explica con voz ronca Nadia Kukla, una ucraniana de 30 años. Los cortes de electricidad son otro problema. Este día, el grupo se prepara para tocar en Vinnytsia, en el centro de Ucrania, en un pub situado no muy lejos de donde el 14 de julio de 2022 hubo un terrible bombardeo ruso contra una sala de conciertos perteneciente al ejército. El ataque dejó 27 muertos, incluyendo tres niños, y 202 heridos. Han pasado casi tres años, pero el edificio sigue ahí, destrozado.
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“Renacimiento”
Frente a esta violencia, en un país lleno de heridas, la resistencia cultural asesta un golpe a ojos y oídos. El espectáculo continúa. En el camerino, poco antes del concierto, el baterista Oleksander Pavlov, de 28 años, y el guitarra Artur Zubarev, de 27, están de muy buen humor. Ambos se juntaron en 2017 en Mikolaiv, en el sur, y desde entonces producen una música “alegre” con letras que “no tienen sentido necesariamente” pero que “dan fuerza” a quien las escucha, según Oleksander.
Desde 2022, según varios actores del sector, la cultura en la Ucrania no ocupada vive un “renacimiento”. El público ha dejado de lado las producciones rusas y rusófonas y tiene verdadera sed por obras nacionales, y las ganancias de los músicos ucranianos en las plataformas de streaming han ido en aumento.
Los Susidy Sterpliat, que al principio cantaban en ruso, se pasaron al ucraniano y, según dice, ahora tienen más seguidores. Aunque rechazan cualquier comparación con los militares que arriesgan su vida en el frente, ambos consideran que su trabajo también se opone a la agresión rusa. “Hay un combate para apoderarse de nuestras tierras, pero también de nuestras cabezas”, subraya Artur. Esta noche, el guitarrista desea “abrazar” a la sala. En el escenario, llevará una camiseta negra transparente, mientras que Oleksander actuará sin camisa y con la cara llena de purpurina.
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Punk anti-Kremlin
Al concierto han venido unas 260 personas, muchas de ellas adolescentes. Como teloneros actúan los Krash Test, un trío punk de Sumy, una región del noreste muy devastada por las bombas rusas. Uno de sus temas trata sobre “una neonazi”, una “ucraniana típica” que “bebe sangre de bebés rusos”; una burla al Kremlin, que asegura que en Ucrania está luchando contra los herederos de Hitler.
Varias veces, la multitud exclama: “Nakhouï soussidiv!” (“¡Que se jodan los vecinos!”), un lema contra Rusia que, al tiempo, hace alusión al dúo cabeza de cartel. Y entonces llegan los Susidy Sterpliat, que ofrecen más de hora y cuarto de furia, gritos y saltos de alegría. En un momento dado, unas bragas, sin que se sepa de quién son, caen en el escenario.
El dúo toca una oda a la borrachera, una balada nostálgica sobre el verano de 2021, meses antes de que empezara la invasión rusa; un tema sobre “la dependencia” que corea toda la sala... Antes de terminar, se celebra una subasta cuyos beneficios irán destinados a los médicos de la brigada Azov, una unidad formada en 2014 por ultranacionalistas que se han granjeado fama de héroes desde que comenzó la invasión.
Calzoncillos en venta
La primera oferta: entradas gratuitas y el derecho a tomar unas copas con los Susidy Sterpliat, por los que dos personas acaban pagando 15.000 grivnas (362 dólares) y 11.000 grivnas (265 dólares) respectivamente, unas sumas importantes en Ucrania. Al final, el baterista Oleksander se quita sus calzoncillos de golpe, delante de todos (aunque lleva otros puestos) y también los subasta.
La prenda se vende por 3.000 grivnas (unos 72 dólares) y se la lleva Anastassia, de 17 años, que asegura haber sentido “las mejores emociones posibles” durante el concierto. A Nazar, de 19 años, la música le ayuda a olvidar “la locura del ambiente”. “La situación es muy estresante, muchos familiares combaten. Esto permite alejarse de eso y volver a la época de antes de la guerra”, cuenta. En unas horas, el grupo volverá a echarse a la carretera. Próxima parada: Odesa.
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Birmania: el balance del terremoto sube a 2.719 muertos
- Rangún, Birmania. AFP.
El balance del potente terremoto que azotó Birmania la semana pasada subió a 2.700 fallecidos, informó este martes el jefe de la junta militar de gobierno, que agregó que las autoridades contabilizaron 4.500 heridos. El general Min Aung Hlaing afirmó que hay 2.719 muertos y 441 personas están desaparecidas desde que el viernes un terremoto de magnitud 7,7 golpeara el país.
Una mujer de unos sesenta años fue rescatada el martes en Birmania después de estar atrapada durante 91 horas entre los escombros tras el terremoto del viernes, informaron los bomberos. La mujer “fue encontrada viva” el martes por la mañana en la capital, Naipyidó, “rescatada con éxito” y trasladada al hospital una hora después, indicó el servicio de bomberos en Facebook.
Birmania guardó este martes un minuto de silencio en recuerdo de las más de las víctimas del fuerte terremoto del viernes que incluso derribó edificios en Bangkok, a mil kilómetros de distancia. Cuatro días después del sismo de magnitud 7,7 y de poca profundidad, mucha gente en este país desgarrado por cuatro años de guerra civil vive a la intemperie porque sus casas están destruidas o porque tienen miedo de posibles réplicas.
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A instancias de la junta militar, las sirenas para avisar del minuto de silencio sonaron exactamente a las 12:51 (6:21 GMT), la hora exacta a la que comenzó el terremoto. Su epicentro se situó en el centro del país, cerca de Mandalay, la segunda ciudad poblada con 1,7 millones de habitantes, que quedó muy destruida.
Enfrente del complejo de apartamentos Sky Villa, uno de los más dañados de la ciudad, los operarios de rescate pararon su trabajo y se colocaron en línea con las manos en la espalda. Junto a una tienda de campaña de los equipos de rescate, una bandera de Birmania ondeaba a media asta atada a una caña de bambú. Este homenaje forma parte de la semana de luto nacional declarada hasta el 6 de abril por los militares “por la pérdida de vidas y los daños”.
En el anterior balance de la junta el lunes, la cifra de muertos se elevaba a 2.056 personas, con más de 3.900 heridos y 270 desaparecidos. Se espera que el balance aumente significativamente cuando los equipos de rescate lleguen a pueblos y aldeas que quedaron incomunicadas por el terremoto. Sin embargo, una mujer fue rescatada milagrosamente este martes en la capital birmana, Naipyidó, tras permanecer 91 horas atrapada entre los escombros.
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La mujer, de unos sesenta años, “fue encontrada viva”, “rescatada con éxito” y trasladada al hospital una hora después, indicó el servicio de bomberos en Facebook. En la vecina Tailandia, al menos 20 personas murieron por la sacudida, que hizo colapsar un rascacielos de 30 plantas en construcción en Bangkok en el que se estima quedaron atrapados decenas de obreros.
El gobernador de la capital tailandesa, Chadchart Sittipunt, declaró ante la prensa el martes que las labores de búsqueda entraron en una “segunda fase” que implica “levantar todos los materiales pesados, como las columnas”. “Tenemos la esperanza de que haya supervivientes” y “seguiremos trabajando”, agregó.
Durmiendo al raso
En Mandalay, edificios de viviendas y templos quedaron reducidos a escombros. Por cuarta noche seguida, cientos de residentes durmieron al raso, en tiendas de campaña o simplemente cubiertos por mantas en medio de calles y carreteras. “No me siento seguro. Hay edificios de seis o siete plantas inclinados junto a mi casa y pueden colapsar en cualquier momento”, dijo a AFP Soe Tint, un relojero.
En una sala de exámenes, donde parte del edificio se derrumbó sobre cientos de monjes que realizaban una prueba, las bolsas repletas de libros de las víctimas seguían sobre una mesa en su exterior. Camiones de bomberos y maquinaria pesada estaban aparcados frente al pabellón, en el que trabajaba un equipo de rescate llegado de India.
El hedor es “muy intenso”, dijo un oficial indio. En varios lugares de la ciudad, el olor a putrefacción de cadáveres empieza a ser acusado. Un crematorio en las afueras de la ciudad ha recibido ya cientos de cuerpos y esperan muchos más a medida que los equipos de rescate los saquen de entre los escombros.
Asistencia internacional
Antes del sismo, Birmania llevaba cuatro años de guerra civil provocada por el golpe militar de 2021 contra el gobierno civil de la nobel de la paz Aung San Suu Kyi. La ONU calcula que al menos 3,5 de sus 50 millones de habitantes fueron desplazados por el conflicto, muchos de ellos en peligro de hambruna.
Aunque la junta asegura que intenta responder al desastre lo mejor posible, en los últimos días emergieron reportes de bombardeos de los militares contra grupos armados rivales. La enviada especial de la ONU para Birmania, Julie Bishop, pidió el lunes el cese de hostilidades a todas las partes para centrarse en proteger y suministrar ayuda a los civiles.
En un gesto muy inusual, el jefe de la junta, Min Aung Hlaing, lanzó pedido de ayuda internacional, rompiendo la costumbre de otros dirigentes militares birmanos de rechazar la asistencia exterior ante este tipo de desastres. Más de 1.000 socorristas de países como China, Rusia e India volaron al país y, según los medios estatales locales, casi 650 personas fueron sacadas con vida de entre los escombros.
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Birmania, un país poco preparado para un sismo
- Bangkok, Tailandia. AFP.
Birmania, un país devastado por cuatro años de guerra civil que dejaron por los suelos sus infraestructuras, su sistema de salud y su red eléctrica, estaba mal preparado para hacer frente a las consecuencias del violento sismo. El terremoto de magnitud 7,7 que golpeó el viernes el centro del país ha dejado por el momento más de 1.700 muertos y destruido miles de viviendas.
La junta birmana declaró el lunes una semana de luto nacional tras el terremoto del viernes pasado. El período de duelo se extenderá hasta el domingo, afirmó la junta militar en un comunicado, y anunció que las banderas birmanas ondearán a media asta. AFP analiza las dificultades que tiene que encarar Birmania, donde el golpe de Estado militar de 2021 debilitó la capacidad del país para actuar ante las catástrofes.
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Crisis humanitaria
Las agencias humanitarias advirtieron que Birmania no estaba preparada para un desastre de esta magnitud, con unos 3,5 millones de personas desplazadas debido al conflicto actual, iniciado en 2021. Apenas dos días después del sismo, la ONU declaró que la escasez de suministros médicos ponía en jaque la ayuda necesaria, mientras los rescatistas pedían recursos adicionales para rastrear los escombros en busca de supervivientes.
“Estimamos que 19,9 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, y esto fue justo antes de sismo”, dijo Marcoluigi Corsi, coordinador humanitario de la ONU. “La situación se agravará aún más”, advirtió.
Antes del temblor, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU señaló que más de 15 millones de habitantes de los 51 millones del país no podían satisfacer sus necesidades de alimentación diarias. El PMA indicó a mediados de marzo que suprimía su ayuda a más de un millón de personas debido a los recortes en la financiación internacional anunciados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El mandatario republicano dijo el viernes que Estados Unidos iba finalmente a “ayudar” a Birmania. Otros países, como China, India, Corea del Sur, Tailandia, el Reino Unido, entre otros, también propusieron enviar ayuda. Pero las sanciones occidentales, que aíslan al país, dificultarán todavía más el envío de suministros médicos y equipos de rescate.
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Junta en dificultades
Birmania está controlada por un mosaico de fuerzas, compuesto por los militares de la junta, grupos étnicos armados y los partidarios de la democracia. La junta de Min Aung Hlaing controla principalmente el centro del país, donde se sitúa la ciudad de Mandalay, cerca del epicentro del sismo. Los militares han sufrido varios reveses en menos de un año tras perder la ciudad clave de Lashio, en el norte, y zonas enteras del estado de Rakáin, en el oeste. Las finanzas de la junta están prácticamente vacías, por la guerra y las sanciones occidentales.
Tras el golpe de Estado de 2021, muchos funcionarios, entre ellos personal médico, decidieron cambiar de bando y unirse a la resistencia al régimen de la junta. Esta pérdida de personal debilitó aún más una administración civil ya anticuada, lo que complicará la gestión y distribución de la ayuda.
En un gesto poco común que refleja la magnitud de la catástrofe, Min Aung Hlaing hizo el viernes un llamado a la ayuda exterior. Esto supone un importante cambio con respecto a los anteriores dirigentes militares, que rechazaron toda asistencia internacional.
Las Fuerzas de Defensa Popular (FDP), los rebeldes birmanos, decretaron un alto el fuego parcial de dos semanas a partir de domingo para facilitar las operaciones de rescate. La junta, confrontada a las FDP, también lucha contra grupos étnicos armados, muchos de los cuales estás activos desde hace décadas.
Infraestructuras precarias
Los militares en el poder bombardean hospitales en las zonas bajo control rebelde. El último ataque tuvo lugar el lunes, contra una clínica en la región occidental de Magway, en el que murieron 11 personas, entre ellas un médico y su mujer. La ONU reportó que los hospitales de Mandalay, Magway y la capital, Naipyidó, “luchan para hacer frente al flujo de heridos”.
El sismo del viernes empeoró todavía más las comunicaciones y la capacidad de distribuir la ayuda hasta lo más vulnerables. También hay temores de que las diferentes facciones rivalicen para recuperar la ayuda internacional.
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Trump fustigó a Putin y Zelenski por el estancamiento en las negociaciones de paz
- Washington, Estados Unidos. AFP.
El presidente estadounidense, Donald Trump, fustigó ayer domingo a sus homólogos de Rusia y Ucrania y expresó su frustración por el estancamiento en las negociaciones para un alto el fuego. Trump impulsa el fin de la guerra de más de tres años entre Rusia y Ucrania, pero no ha logrado pactar un cese el fuego pese a las conversaciones con ambos bandos.
En un cambio de tono radical con Rusia, Trump dijo a la periodista de NBC Kristen Welker que se puso “muy enojado” y “furioso” cuando Vladimir Putin empezó a atacar la credibilidad del presidente ucraniano Volodimir Zelenski. Horas más tarde, Trump suavizó su tono con Putin y en su lugar arremetió contra Zelenski, a quien le advirtió que estará en “grandes problemas” si se arrepiente del acuerdo sobre derechos de explotación de minerales entre ambos países.
Trump presiona a Zelenzki para que empresas estadounidenses participen de la explotación de minerales ucranianos, en el marco de las negociaciones de un alto el fuego. “Veo que está tratando de salirse del acuerdo sobre minerales y tierras raras. Y si lo hace va a tener algunos problemas, muy grandes problemas”, dijo Trump a reporteros en el Air Force One.
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Trump moderó su tono respecto a los dichos sobre Putin a la presentadora de NBC. “Estaba decepcionado de cierta manera” por declaraciones recientes del mandatario ruso, afirmó. Putin “considera que Zelenski no tiene credibilidad. Se supone que debería hacer un acuerdo con él, sin importar si le gusta o no”, afirmó.
“Así que no estaba contento con eso, pero creo que va estar bien y ciertamente no me gustaría poner aranceles secundarios a Rusia”, añadió. El mandatario estadounidense explicó a NBC que los “aranceles secundarios” implicarían que “si compras petróleo a Rusia, no puedes hacer negocios en Estados Unidos”. Putin rechazó un plan de Estados Unidos y Ucrania para un alto el fuego por 30 días, y el viernes insinuó que Zelenski debería dejar su cargo como parte de un proceso de paz.
Ucrania acusa a Rusia de dilatar las negociaciones mientras continua con su ofensiva militar. Este fin de semana hubo nuevos ataques en la ciudad fronteriza de Járkov, en el noreste ucraniano. Trump dijo a la NBC que Putin sabe que él está enojado, pero aseguró que “tiene una muy buena relación” con el mandatario ruso y que “el enojo se disipa rápidamente... si él (Putin) hace lo correcto”.
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Aliento a Rusia
La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su acercamiento a Moscú preocupan a Kiev y a sus aliados europeos, que temen un acuerdo de paz con condiciones beneficiosas para Moscú. Las amenazas de Estados Unidos de cortar su ayuda militar a Ucrania han alentado la ofensiva rusa. Putin, que lleva 25 años en el poder y ha sido electo repetidas veces sin verdadera oposición, propuso el viernes establecer una “administración de transición” en Ucrania bajo la égida de la ONU y sin Zelenski.
Desde el inicio de la ofensiva rusa en febrero de 2022, Putin justifica la operación en Ucrania como una forma de derrocar al gobierno de ese país, que considera a las órdenes de Occidente, pese a que Zelenski fue elegido en comicios legítimos en 2019. La ley marcial que rige desde el inicio de la ofensiva en Ucrania impide la celebración de elecciones, en un país azotado por bombardeos diarios, con muchos ciudadanos desplegados en el frente y otros que huyeron al exterior.
El propio Trump ha mantenido relaciones complicadas con Zelenski, a quien ha llamado “dictador” y con quien se peleó en vivo durante una visita del presidente ucraniano a la Casa Blanca el mes pasado. Estados Unidos anunció el martes que Rusia y Ucrania acordaron detener los ataques en el Mar Negro, pero Moscú señaló que la tregua no entrará en vigencia hasta que los aliados de Kiev no levanten ciertas sanciones.