La justicia haitiana imputó a unas 50 personas por su implicación en el asesinato del presidente Jovenel Moise en 2021, incluida su esposa, Martine Moise, un ex primer ministro y un ex alto mando policial, informó la prensa local. El medio haitiano AyiboPost publicó el lunes en internet un documento que presentó como una orden del juez encargado de investigar el caso, un texto de 122 páginas que sin embargo “no identifica claramente a los autores intelectuales del asesinato ni a los financiadores”.
Según el documento, el juez pidió que Martine Moise y otras 50 personas fueran remitidas al tribunal penal “para ser juzgadas por cargos de “conspiración criminal, robo a mano armada, terrorismo, asesinato y complicidad de asesinato, crímenes cometidos en prejuicio” de Moise.
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“Los cargos concordantes y las pruebas que implican a la exprimera dama en el asesinato del presidente Jovenel Moise son suficientes”, señala el documento. Agregó que “las declaraciones de la ex primera dama (...) están tan plagadas de contradicciones que dejan mucho que desear y la desacreditan”.
El ex primer ministro interino, Claude Joseph, y el exdirector de la policía nacional, Leon Charles, figuran entre los inculpados. El documento señala que hay “pruebas suficientes” de complicidad de ambos en el asesinato del jefe de Estado haitiano. Jovenel Moise fue asesinado a tiros en su residencia el 7 de julio de 2021 por un comando de más de 20 personas, en su mayoría mercenarios colombianos, sin que intervinieran sus guardaespaldas. Martine Moise resultó herida en el ataque.
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El haitiano-estadounidense Joseph Vincent fue condenado en febrero por un tribunal de Miami a cadena perpetua por su participación en el asesinato. La justicia estadounidense abrió diligencias contra 11 personas acusadas de participar en el asesinato, al señalar que el complot se urdió en Florida. Cuatro de ellas fueron condenadas a prisión perpetua, incluido Vincent.
Haití atraviesa una grave crisis política, humanitaria y de seguridad, con pandillas armadas que controlan zonas enteras del país, y el número de homicidios aumentó fuertemente en 2023. El asesinato de Moise agravó el caos en el país más pobre del continente americano.
Fuente: AFP.
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A 26 años del mayor crimen político en la era democrática, el magnicidio de Luis María Argaña
Por Lourdes Torres
La jornada del martes 23 de marzo de 1999 quedó marcada con sangre en la historia del Paraguay. A tempranas horas de la mañana, una noticia sacudió al país y especialmente al ámbito político, con repercusiones que alcanzaron la prensa internacional. Ese día, el vicepresidente de la República, Luis María Argaña, fue asesinado a balazos en un atentado, considerado el mayor crimen político de la naciente era democrática iniciada el 2 de febrero de 1989.
En esa incipiente democracia de diez años, existía una fuerte disputa de poder dentro del partido de gobierno, la Asociación Nacional Republicana (ANR). Así lo recuerda el historiador e investigador Eduardo Ortiz Mereles en comunicación con La Nación/Nación Media.
Al cumplirse 26 años del magnicidio, el historiador Ortiz recuerda la fuerte pugna entre el general Lino César Oviedo y el entonces presidente Juan Carlos Wasmosy. El primero, fue uno de los hacedores del derrocamiento de la dictadura de Alfredo Stroessner; el segundo, fue el primer mandatario civil electo en Paraguay desde 1950.
En abril de 1996, Oviedo lideró un levantamiento militar contra el gobierno de Wasmosy, lo que motivó su retiro forzoso de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, “el exmilitar se lanzó a la arena política, triunfando en las internas coloradas de 1997 con Raúl Cubas Grau como dupla, frente al movimiento oficialista encabezado por el presidente Wasmosy y la estructura partidaria manejada por Luis María Argaña”, señaló Ortiz.
El historiador agregó que las aspiraciones políticas de Oviedo se vieron truncadas cuando, el 9 de marzo de 1998, un Tribunal Militar Extraordinario lo condenó a diez años de cárcel por su intento de golpe de Estado en 1996. Esta sentencia fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia, lo que dejó a la ANR con una nueva dupla presidencial para las elecciones generales de 1998: Raúl Cubas Grau como candidato a la presidencia y Luis María Argaña como vicepresidente.
“Ambas fuerzas (Cubas y Argaña), enfrentadas en las internas coloradas, quedaron unidas en la nueva chapa. Aunque, siempre se sostuvo que la fuerza seguía siendo de Oviedo, por lo que la muerte de Argaña le interesaba para tener el control total del poder. Sin embargo, nunca se comprobó su supuesta autoría moral del atentado”, explicó el historiador.
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Antesala al magnicidio y a enfrentamientos
El actual ministro del Interior, Enrique Riera, quien en esa época ejercía el cargo de diputado por el Partido Colorado recordó a La Nación / Nación Media que las causas visibles del magnicidio y de los enfrentamientos ciudadanos fueron la intolerancia y la incapacidad de diálogo entre dos líderes partidarios muy fuertes, Argaña y Oviedo.
Riera citó también la suma de la oposición a las posiciones del vicepresidente Argaña y el incumplimiento de las promesas de campaña de Cubas, entre ellas, “liberar” a Oviedo. Con el mensaje “Tu voto vale doble”, Cubas prometió el indulto del exmilitar al asumir el Gobierno y así lo hizo, pero la Corte Suprema de Justicia tendría la última palabra.
A solo meses de asumir, se volvió ingobernable para Cubas. “La crisis institucional incluyó también a la Corte, que después de muchas presiones dictaminó como inconstitucional el decreto de Cubas y exigió que Oviedo vuelva a prisión (diciembre de 1998)”, narró el ministro.
Esta fue la antesala del magnicidio de Argaña, que terminó en “confrontaciones en la plaza, con un saldo de muertos y heridos lamentablemente”, recordó Riera.
Dos fallecidos, un sobreviviente
El magnicidio ocurrió alrededor de las 8:30 de la mañana, cuando la camioneta Nissan Patrol en la que viajaba Argaña fue interceptada por un Fiat Tempra sobre la calle Diagonal Molas, antes de llegar a la avenida Venezuela, rumbo al edificio de la Vicepresidencia. Además de Argaña, en el vehículo atacado se encontraban su guardaespaldas, el suboficial Francisco Barrios González, y su chofer, Víctor Barrios Rey, quien fue el único sobreviviente.
Los asesinos, identificados como Pablo Vera Esteche, Luis Rojas y Fidencio Vega, descendieron del Fiat Tempra y abrieron fuego contra el vehículo y sus ocupantes. “El chofer de Argaña reacciona y retrocede intentando huir del lugar, pero impacta la parte trasera del vehículo, que queda en llanta después de un tiempo”, agrega Ortiz.
El peritaje confirmó que los sicarios vestían uniformes militares y que huyeron en el mismo vehículo tras el crimen. También señala que portaban armas de distintos calibres, incluyendo pistolas .38, .380, granadas de mano y una escopeta calibre 12.
El ministro Riera, por su parte, recordó que ese día estaba en el Palacio de Justicia buscando datos estadísticos para un trabajo académico. Lamentó lo ocurrido e indicó que “la Justicia juzgó y condenó a los autores materiales”, pero aclaró que “hasta la fecha se discute quién o quiénes fueron los autores morales”.
El Marzo Paraguayo
El asesinato de Argaña provocó una crisis política sin precedentes a poco más de diez años de la caída de Stroessner. Miles de ciudadanos, entre ellos grupos campesinos y manifestantes autoconvocados, se concentraron en la Plaza del Cabildo en la jornada del viernes 26 de marzo, coincidentemente “un viernes de dolores”, exigiendo la renuncia de Cubas Grau.
Paralelamente, también se movilizaron seguidores del oficialismo y simpatizantes de Oviedo, quien era señalado como el autor moral del atentado de Argaña, recordó el historiador y reiteró que “nunca se pudo confirmar esta hipótesis”.
“Hubo una confrontación entre ciudadanos; por un lado, los que apoyaban al gobierno, y por otro, los conocidos luego como “Jóvenes por la democracia”. Lastimosamente, hubo siete jóvenes muertos y muchos heridos entre ambos bandos”, acotó Ortiz y calificó lo ocurrido como un punto de inflexión dentro de la política y de la historia contemporánea del Paraguay.
Legado y repercusiones políticas
El domingo 28 de marzo de 1999, Cubas Grau tomó la decisión de renunciar a la presidencia del Paraguay. Asumió el entonces presidente del Congreso Nacional, senador Luis Ángel González Macchi, atendiendo la doble acefalía dentro del Ejecutivo.
El ministro Riera señaló que con la renuncia de Cubas Grau se descomprimió la situación, pero aclaró que la herida abierta terminó con la caída del Partido Colorado en el 2008, cuando Fernando Lugo asumió la presidencia de la República.
Añadió que otro efecto fue la división dentro de la ANR, con la expulsión de un sector que luego fundó la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), liderada por Oviedo. Además, la crisis política dio paso a un gobierno de “unidad nacional”, con González Macchi (ANR) como presidente y Julio César Franco (PLRA), como vicepresidente.
De acuerdo a Riera, “se repartieron espacios en la función pública entre opositores, lo que dio pésimos resultados en lo económico y social, además de serios indicios de corrupción”, concluyó.
Hasta la fecha, el magnicidio de Argaña y el Marzo Paraguayo son recordados como un episodio crítico en la historia del Paraguay, que marcaron un antes y un después en la política nacional.
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A 26 años de un crimen histórico: el magnicidio de Luis María Argaña
- por Lourdes Torres
Transcurría la primera década de vida democrática del país cuando se dio uno de los sucesos más traumáticos de la historia política contemporánea.
La jornada del martes 23 de marzo de 1999 quedó marcada con sangre en la historia del Paraguay. A tempranas horas de la mañana, una noticia sacudió al país y especialmente al ámbito político, con repercusiones que alcanzaron la prensa internacional. Ese día, el vicepresidente de la República, Luis María Argaña, fue asesinado a balazos en un atentado, considerado el mayor crimen político de la naciente era democrática iniciada el 2 de febrero de 1989.
En esa incipiente democracia de diez años, existía una fuerte disputa de poder dentro del partido de gobierno, la Asociación Nacional Republicana (ANR). Así lo recuerda el historiador e investigador Eduardo Ortiz Mereles en comunicación con La Nación/Nación Media.
Al cumplirse 26 años del magnicidio, el historiador Ortiz recuerda la fuerte pugna entre el general Lino César Oviedo y el entonces presidente Juan Carlos Wasmosy. El primero, fue uno de los hacedores del derrocamiento de la dictadura de Alfredo Stroessner; el segundo, fue el primer mandatario civil electo en Paraguay desde 1950.
En abril de 1996, Oviedo lideró un levantamiento militar contra el gobierno de Wasmosy, lo que motivó su retiro forzoso de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, “el exmilitar se lanzó a la arena política, triunfando en las internas coloradas de 1997 con Raúl Cubas Grau como dupla, frente al movimiento oficialista encabezado por el presidente Wasmosy y la estructura partidaria manejada por Luis María Argaña”, señaló Ortiz.
OVIEDO
El historiador agregó que las aspiraciones políticas de Oviedo se vieron truncadas cuando, el 9 de marzo de 1998, un Tribunal Militar Extraordinario lo condenó a diez años de cárcel por su intento de golpe de Estado en 1996. Esta sentencia fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia, lo que dejó a la ANR con una nueva dupla presidencial para las elecciones generales de 1998: Raúl Cubas Grau como candidato a la Presidencia y Luis María Argaña como vicepresidente.
“Ambas fuerzas (Cubas y Argaña), enfrentadas en las internas coloradas, quedaron unidas en la nueva chapa. Aunque siempre se sostuvo que la fuerza seguía siendo de Oviedo, por lo que la muerte de Argaña le interesaba para tener el control total del poder. Sin embargo, nunca se comprobó su supuesta autoría moral del atentado”, explicó el historiador.
El actual ministro del Interior, Enrique Riera, quien en esa época ejercía el cargo de diputado por el Partido Colorado, recordó a La Nación/Nación Media que las causas visibles del magnicidio y de los enfrentamientos ciudadanos fueron la intolerancia y la incapacidad de diálogo entre dos líderes partidarios muy fuertes, Argaña y Oviedo.
Riera citó también la suma de la oposición a las posiciones del vicepresidente Argaña y el incumplimiento de las promesas de campaña de Cubas, entre ellas, “liberar” a Oviedo. Con el mensaje “Tu voto vale doble”, Cubas prometió el indulto del exmilitar al asumir el gobierno y así lo hizo, pero la Corte Suprema de Justicia tendría la última palabra.
A solo meses de asumir, se volvió ingobernable para Cubas. “La crisis institucional incluyó también a la Corte, que después de muchas presiones dictaminó como inconstitucional el decreto de Cubas y exigió que Oviedo vuelva a prisión (diciembre de 1998)”, narró el ministro. Esta fue la antesala del magnicidio de Argaña, que terminó en “confrontaciones en la plaza, con un saldo de muertos y heridos lamentablemente”, recordó Riera.
AUTORES MORALES
El magnicidio ocurrió alrededor de las 8:30 de la mañana, cuando la camioneta Nissan Patrol en la que viajaba Argaña fue interceptada por un Fiat Tempra sobre la calle Diagonal Molas, antes de llegar a la avenida Venezuela, rumbo al edificio de la Vicepresidencia. Además de Argaña, en el vehículo atacado se encontraban su guardaespaldas, el suboficial Francisco Barrios González, y su chofer, Víctor Barrios Rey, quien fue el único sobreviviente.
Los asesinos, identificados como Pablo Vera Esteche, Luis Rojas y Fidencio Vega, descendieron del Fiat Tempra y abrieron fuego contra el vehículo y sus ocupantes. “El chofer de Argaña reacciona y retrocede intentando huir del lugar, pero impacta la parte trasera del vehículo, que queda en llanta después de un tiempo”, agrega Ortiz.
El peritaje confirmó que los sicarios vestían uniformes militares y que huyeron en el mismo vehículo tras el crimen. También señala que portaban armas de distintos calibres, incluyendo pistolas .38, .380, granadas de mano y una escopeta calibre 12.
El ministro Riera, por su parte, recordó que ese día estaba en el Palacio de Justicia buscando datos estadísticos para un trabajo académico. Lamentó lo ocurrido e indicó que “la Justicia juzgó y condenó a los autores materiales”, pero aclaró que “hasta la fecha se discute quién o quiénes fueron los autores morales”.
MARZO PARAGUAYO
El asesinato de Argaña provocó una crisis política sin precedentes a poco más de diez años de la caída de Stroessner. Miles de ciudadanos, entre ellos grupos campesinos y manifestantes autoconvocados, se concentraron en la Plaza del Cabildo en la jornada del viernes 26 de marzo, coincidentemente “un viernes de dolores”, exigiendo la renuncia de Cubas Grau.
Paralelamente, también se movilizaron seguidores del oficialismo y simpatizantes de Oviedo, quien era señalado como el autor moral del atentado de Argaña, recordó el historiador y reiteró que “nunca se pudo confirmar esta hipótesis”.
“Hubo una confrontación entre ciudadanos; por un lado, los que apoyaban al Gobierno, y por otro, los conocidos luego como ‘Jóvenes por la democracia’. Lastimosamente, hubo siete jóvenes muertos y muchos heridos entre ambos bandos”, acotó Ortiz y calificó lo ocurrido como un punto de inflexión dentro de la política y de la historia contemporánea del Paraguay.
LEGADO Y REPERCUSIONES POLÍTICAS
El domingo 28 de marzo de 1999, Cubas Grau tomó la decisión de renunciar a la Presidencia del Paraguay. Asumió el entonces presidente del Congreso Nacional, senador Luis Ángel González Macchi, atendiendo la doble acefalía dentro del Ejecutivo.
Otro efecto fue la división dentro de la ANR, con la expulsión de un sector que luego fundó la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), liderada por Oviedo. Además, la crisis política dio paso a un gobierno de “unidad nacional”, con González Macchi (ANR) como presidente y Julio César Franco (PLRA), como vicepresidente.
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Detuvieron a supuesto implicado en asesinato de titular de comisión de seguridad
- Ciudad del Este. Agencia Regional.
Policías de la Comisaría 12 de Presidente Franco detuvieron a Jorge Bazán Gayoso (38), quien era buscado como uno de los supuestos autores del asesinato de un presidente de comisión de seguridad, del barrio San Miguel, del citado municipio, que habría sido un acto de supuesta represalia. El procedimiento fue ayer 20 de marzo, a las 18:35 en la vía pública del barrio San Miguel. La orden de captura es de fecha 13 de marzo del 2025, ordenada por el fiscal Édgar Benítez Delgado. El detenido fue derivado a la Dirección de Policía de Alto Paraná.
El hombre tiene antecedentes por hechos de robo agravado en los años 2008 y 2012, como también por hecho punible contra la Ley 1340/88 del año 2010. Estaba en compañía de Sergio Figueredo Jara, quien estaba al mando de un automóvil de la marca Toyota, modelo Ractis, color bordó, matrícula AAGD 438. Al mismo se le practicó el alcotest y resultó negativo.
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La detención de Bazán Gayoyo, según la Policía de Alto Paraná, tiene relación con el asesinato de varios tiros de Felipe Benítez Mareco (66), ocurrido el 5 de mayo de 2024. Fueron dos motociclistas que llegaron a la casa y efectuaron los disparos para matarlo, pero no hubo robo.
El mismo fue juez en Itapúa y en el momento del homicidio disponía de un local comercial “Autoservicio La Familia” y a la vez era el presidente de la comisión de seguridad del barrio. En ese carácter se dedicaba a perseguir y denunciar el negocio del microtráfico en su barrio.
A raíz de las acciones como comisión de seguridad fue detenido Águedo Bazán Lugo, padre del hoy detenido Jorge Bazán Gayoso. Investigadores policiales sospechan que los hijos habrían actuado en represalia.
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Trump informa que archivos de asesinato de John F. Kennedy serán desclasificados este martes
- Fuente: AFP
Los archivos restantes en manos del gobierno estadounidense sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy en 1963 serán publicados el martes, informó este lunes Donald Trump, que prometió en enero desclasificar estos documentos.
Trump hizo el anuncio mientras visitaba el centro cultural Kennedy Center de Washington, que lleva el nombre del mandatario asesinado.
“Estando aquí pensé que sería apropiado. Mañana (martes) estaremos anunciando y poniendo a disposición todos los archivos de Kennedy”, explicó el magnate republicano a reporteros.
El 23 de enero, Trump firmó un decreto para desclasificar los archivos sobre los asesinatos en la década de 1960 del presidente Kennedy y su hermano Bobby Kennedy, así como el del líder de los derechos civiles Martin Luther King Jr.
El caso de JFK, las siglas con las que es conocido el mandatario, todavía alimenta teorías conspirativas 60 años después de su muerte. “Tenemos un tremendo volumen de documentos, tendrán mucho para leer”, dijo Trump a los periodistas. “No creo que censuremos nada”, añadió.
Los Archivos Nacionales han desclasificado decenas de miles de archivos en los últimos años relacionados con este caso ocurrido el 22 de noviembre de 1963, pero miles de documentos fueron retenidos por razones de seguridad nacional.
En diciembre de 2022, cuando se produjo la última publicación, se indicó que 97 % del total de los materiales disponibles se habían hecho públicos.
La Comisión Warren que investigó el asesinato del carismático presidente de 46 años determinó que fue cometido por un exfrancotirador de los marines, Lee Harvey Oswald, y que actuó solo. Pero no ha conseguido apagar las teorías de la conspiración, que especulan con un complot. La lenta divulgación de los archivos gubernamentales las ha alimentado.
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Los expertos en Kennedy estiman que los documentos sin divulgar probablemente no contengan revelaciones impactantes ni pongan fin a las desenfrenadas hipótesis populares sobre el asesinato del 35º presidente de Estados Unidos.
Oswald fue asesinado a tiros dos días después de matar a Kennedy por el dueño de un club nocturno, Jack Ruby, durante un traslado de presos a la cárcel.
Cientos de libros y películas, como la de Oliver Stone de 1991 “JFK”, han avivado las conspiraciones. Apuntan el dedo acusador contra los rivales de la Guerra Fría, la Unión Soviética o Cuba, la mafia e incluso al vicepresidente de Kennedy, Lyndon Johnson.
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