Por años considerado el hombre fuerte del nacionalismo en Italia, Matteo Salvini es superado en las encuestas para las elecciones del próximo domingo por su rival dentro de la coalición de derecha, Giorgia Meloni, quien probablemente le arrebatará el sillón de primer ministro si se confirma en las urnas lo que auguran los sondeos.

Según las últimas cifras que se pueden divulgar, el partido posfascista de Meloni, Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), obtendría el 24%, casi dos veces más que la Liga de Salvini. Un resultado que le permite a Meloni aspirar al cargo de primer ministro y también a liderar la coalición de derechas, que incluye a Forza Italia (derecha liberal) del ex magnate Silvio Berlusconi.

Para Salvini, que obtuvo el 17% de los votos en las elecciones legislativas de 2018 y el 34% en las elecciones europeas del año siguiente, el trago será amargo. Los dos líderes están destinados a entenderse, aunque muchos se preguntan si Salvini evitará enfrentarse sobre temas delicados, como la guerra en Ucrania, sobre los que están en desacuerdo.

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Arrogancia

Conocido por sus violentas críticas a la Unión Europea, Salvini, de 49 años, trata de seguir el esquema que le permitió en el 2020 crecer en los sondeos, presentándose con una cruz colgada del cuello, dando entrevistas rodeado de imágenes religiosas, de manera de cultivar su imagen de hombre del pueblo.

También se las ha arreglado para convertir a su otrora partido separatista, conocido como la Liga del Norte, en una fuerza nacionalista, contraria a la “invasión” de miles de inmigrantes. En los últimos años ha sido eclipsado por Meloni, quien comparte su euroescepticismo y el mismo credo a favor de “los italianos primero”.

Pese a su pasado neofascista, la política de 45 años, convence como madre que defiende las propias raíces cristianas. “Salvini cometió graves errores, que empañaron su imagen”, explicó a la AFP Lorenzo De Sio, profesor de ciencias políticas de la Universidad Luiss de Roma.

Su “arrogancia” al intentar derrocar al gobierno de coalición en 2019, con la esperanza de forzar nuevas elecciones después de su gran victoria en las elecciones europeas, lo dejó en la oposición. Desde hace un tiempo, le calculan una caída proporcional al auge que registra Hermanos de Italia, el partido que le disputa el espacio de la extrema derecha. Un factor clave para el ascenso de Meloni fue mantenerse por fuera de la coalición nacional liderada por el primer ministro Mario Draghi formada en febrero de 2021, lo que le permitió seducir a los descontentos.

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Grietas en la alianza

Las diferencias entre las dos fuerzas no faltan. Mientras Meloni apoyó las sanciones contra Rusia tras la invasión de Ucrania, Salvini, cercano al presidente ruso Vladimir Putin, criticó la medida convencido de que afectan más a Europa que a Rusia porque provocan el aumento de los precios.

El líder de la Liga propuso un fondo especial para los hogares y las empresas de manera de mitigar los altos costos de electricidad y gas, Meloni prefiere una política presupuestaria responsable y no aumentar la deuda pública. Esas peleas -con Berlusconi mediador al representar con cerca el 8% una fuerza europeísta, moderada y conservadora-, se incrementarán en base al equilibrio de poder tras los resultados electorales.

“Salvini y Silvio Berlusconi serán unos socios difíciles, desesperados por recuperar la visibilidad después de la (probable) derrota el día de las elecciones, destacando las diferencias políticas”, pronosticó Wolfango Piccoli, de la consultora Teneo. “Prevalecerá un enfoque pragmático, en el que cada uno va a mantener su posición dentro del gobierno, con todas las ventajas que ello derive”, sostiene De Sio.

Fuente: AFP.

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