Los países del G20 alcanzaron un acuerdo sobre limitar el calentamiento del planeta a 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales, según un proyecto de declaración negociado durante la cumbre en Roma y consultado por la AFP.
El G20 reafirma el objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de las temperaturas por debajo de los 2ºC “y continuar los esfuerzos para limitar a 1,5ºC, un objetivo que necesita “acciones y compromisos significativos y eficaces de todos los países”.
Este es un “lenguaje más fuerte” que el del Acuerdo de París, indicaron a la AFP dos fuentes que participaron en las negociaciones.
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Los países del G20, responsables del 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero, también se pusieron de acuerdo en poner fin a partir de finales de 2021 a la financiación de centrales eléctricas de carbón en el extranjero.
“Pondremos fin a la concesión de financiación pública internacional para nuevas centrales eléctricas de carbón para finales de 2021″, indica el proyecto de declaración, que en cambio no precisa ningún objetivo del abandono del carbón a nivel nacional.
Sobre la neutralidad carbono, el proyecto no fija en cambio una fecha precisa, sino que asegura que debería conseguirse “hacia mediados de siglo”. Italia, que acoge la cumbre, había presionado por incluir la fecha de 2050.
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Las 20 naciones más desarrolladas, entre las que se encuentran México, Brasil y Argentina, reafirman además el compromiso, hasta ahora incumplido, de movilizar 100.000 millones de dólares para los costes de adaptación al cambio climático en los países en desarrollo.
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Senave participó de reuniones preparatorias del COP 2025
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal (Senave) participó de una reunión preparatoria de las reuniones de Conferencia de las Partes - COP 2025 a fin de discutir e identificar prioridades, desafíos y preparar posiciones regionales. Las Conferencias de las Partes (COP) son reuniones anuales que organizan las Naciones Unidas para tratar el cambio climático, que está programado del 28 de abril al 9 de mayo de 2025, en Ginebra (Suiza).
La misma es referente a los Convenios de Basilea, Róterdam y Estocolmo para la región de América Latina y el Caribe, desarrollado del 18 al 20 de marzo en la ciudad de Puerto España, en Trinidad y Tobago. “El objetivo es brindar a las partes de la región de América Latina y el Caribe la posibilidad de consultarse entre sí, antes de las reuniones de las COP 2025 y considerar documentos de la reunión”, según explicaron.
La delegación paraguaya estuvo compuesta por el titular de la cartera, Pastor Soria, técnicos de la dirección de agroquímicos e insumos agrícolas del Senave y funcionarios del Ministerio del Ambiente, así como del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE).
Los programas de las reuniones se elaboraron en estrecha consulta con los miembros de las mesas de las regiones correspondientes. La participación de observadores en las sesiones abiertas de las reuniones estuvo sujeta a la aprobación de los miembros de las mesas de la región respectiva y a la capacidad del lugar de la reunión.
Las reuniones principales se tienen previstas a realizarse en Ginebra del 28 de abril al 9 de mayo de 2025. Las reuniones incluirán el tema de las reuniones “Hacer visible lo invisible: gestión racional de los productos químicos y los desechos”, en ellas se verificarán proyectos entre los países, avances, y se contará con la participación de observadores internacionales, a fin de aportar a la crisis de la contaminación, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.
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Créditos de carbono prometen ingresos adicionales al productor agropecuario
Los créditos de carbono ofrecen una alternativa para obtener recursos adicionales para el sector agropecuario, según el titular del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Javier Giménez. El ministro señaló que recientemente el Poder Ejecutivo reglamentó esta ley a fin de garantizar condiciones para que estas inversiones sean más rentables y generen más empleos.
La reglamentación de la ley de créditos de carbono pretende establecer un régimen de titularidad de los créditos derivados de los beneficios del carbono reducido y a la vez posicionar al Paraguay como un país atractivo para invertir en proyectos que busquen combatir el cambio climático.
El ministro de Industria y Comercio ve en esta iniciativa una oportunidad para los productores locales de obtener recursos adicionales, pero a la vez, que se generen las condiciones para atraer inversiones al país y generar empleos. “Existe una demanda muy grande de proyectos de captura de dióxido de carbono”, dijo a la 1080 AM.
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Ejemplificó que una firma local dedicada a la fabricación de celulosa plantó 100.000 hectáreas de eucalipto para obtención de su materia prima, pero adicionalmente, pueden presentar un proyecto de captura de dióxido de carbono y vender los bonos a industrias de todo el mundo que están obligadas a adquirirlas.
Bonos
“Estas industrias que contaminan a nivel mundial buscan proyectos de captura de dióxido de carbono, y pagan el bono y así se genera una transacción en la que se paga al proyecto verde de Paraguay y con eso las empresas se vuelven mucho más rentables, pueden ampliar sus fábricas, etcétera”, explicó Giménez.
Reiteró que la intención de la reglamentación de la ley de créditos de carbono es asegurar al mercado internacional que los bonos emitidos desde Paraguay cuentan con respaldo legislado y brindar confiabilidad a los inversores. “Parte del decreto crea un registro donde los proyectos se validan, si no, no existe esa confianza de que lo que estás comprando es algo real”, sostuvo.
Durante la presentación de la reglamentación de esta normativa, el ministro Giménez había indicado que se busca que para los próximos 10 años esta modalidad genere 150.000 puestos de trabajo y USD 20.000 millones de inversión en el sector forestal. Asimismo estiman que el crecimiento de las hectáreas de producción, en el mismo plazo, pasen de 250.000 a 3.000.000 de hectáreas, sin afectar a la producción ganadera y agrícola.
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La peor temporada de incendios en Sudamérica arrasa con más de 79 millones de hectáreas
Sudamérica vive su peor temporada de incendios forestales, ya que más de 79 millones de hectáreas fueron arrasadas, registrándose el mayor daño en al menos una década, de acuerdo a un informe publicado en Nature, denominado Communications Earth & Environment.
Medios informativos de la región revelan que el 2024 marcó un punto crítico para Sudamérica con fenómenos climáticos extremos que dejaron una huella devastadora. El resultado es preocupante: cientos de muertos y miles de viviendas destruidas, con un patrón alarmante, ya que se evidenciaron temporadas secas más largas, temperaturas más altas y condiciones propicias para incendios descontrolados.
Según el medio británico científico Nature, Chile acusó el incendio más mortal del mundo con 383 víctimas fatales en la región de Valparaíso. En Bolivia, las llamas arrasaron el 15 % del territorio nacional, una proporción sin precedentes, mientras que Brasil y Venezuela enfrentaron sequías más severas y prolongadas de lo habitual. Estas condiciones, exacerbadas por el cambio climático y fenómenos como El Niño, han convertido a Sudamérica en un epicentro de crisis climáticas, señala el medio Infobae.
El estudio destaca que las condiciones extremas de calor, sequía y riesgo de incendios se han triplicado o incluso cuadruplicado en algunas regiones de Sudamérica desde 1970. Conocidas como “compuestos secos”, han aumentado en áreas clave como el norte del Amazonas, la cuenca de Maracaibo en Venezuela y el Gran Chaco, una vasta región de bosque tropical seco que abarca partes de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.
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El Amazonas, la selva tropical más grande del mundo, y el Gran Chaco, el segundo bosque más extenso de Sudamérica, enfrentan amenazas críticas debido al aumento de incendios y la deforestación. Según el estudio citado por Nature, el número de días con condiciones extremas en el Amazonas se ha triplicado desde 1971, mientras que en el Gran Chaco, las precipitaciones han disminuido drásticamente, con una pérdida de hasta 100 mm anuales en las últimas dos décadas.
Bolivia y Brasil
Los datos del Sistema Mundial de Información sobre Incendios Forestales (GWIS), en Bolivia más de 16 millones de hectáreas fueron arrasadas por las llamas, nivel tres veces superior al promedio anual registrado entre 2012 y 2023.
En Brasil, más de 59,2 millones de hectáreas fueron consumidas por incendios, la cifra más alta registrada en el siglo XXI, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE). La mayoría de estos incendios ocurrieron en el Amazonas, donde la deforestación y las prácticas agrícolas intensivas, como la quema de bosques para crear tierras de cultivo, exacerban el problema.
El Niño y el cambio climático
El fenómeno climático El Niño, que alcanzó su punto máximo a principios de 2024, jugó un papel crucial en la intensificación de las sequías y las altas temperaturas en Sudamérica. Según la NASA, este evento natural, combinado con el calentamiento global, creó un “cóctel explosivo” de condiciones climáticas extremas. Durante más de la mitad del año, las temperaturas promedio en el continente superaron en 1,5 °C los niveles preindustriales (1850-1900), lo que convirtió a 2024 en el año más cálido desde que se tienen registros.
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Lula presiona a favor de un megaproyecto petrolero marino cerca de la Amazonía
Pese a las críticas de ambientalistas, el gobierno de Brasil presiona a favor de un megaproyecto petrolero marino cerca de la Amazonía, mientras prepara la cumbre climática COP30 que se celebrará en noviembre en una ciudad amazónica.
“Queremos el petróleo porque aún existirá por mucho tiempo”, dijo esta semana el presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva. Los combustibles fósiles deben usarse para “hacer la transición energética, que costará mucho dinero”, agregó.
Las declaraciones de Lula redoblaron la presión sobre el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama), un organismo público autónomo que está evaluando si otorga una licencia ambiental para la eventual explotación del Margen Ecuatorial.
El gobierno quiere iniciar perforaciones exploratorias en una zona marina de unos 350.000 kilómetros cuadrados, ubicada a unos 500 kilómetros de la desembocadura del río Amazonas, en el norte de Brasil.
Sus reservas potenciales se estiman en 10.000 millones de barriles de petróleo, cuando el país alcanzó 15.900 millones en reservas probadas en 2023. A la vez que defiende la explotación petrolera, Lula, de 79 años, aspira a que Brasil lidere la lucha contra el calentamiento global.
Su gobierno logró una caída de la deforestación en la Amazonía -la mayor selva tropical del planeta- durante sus dos primeros años en el poder, y aumentó su meta para reducir la emisión de gases de efecto invernadero.
Las ambiciones de liderazgo climático de Lula deben plasmarse en noviembre en la COP30 de las Naciones Unidas en la ciudad amazónica de Belém, donde se discutirán los compromisos de los distintos países ante el calentamiento global.
Pero organizaciones ambientalistas independientes cuestionan a Lula por apoyar el proyecto de explotación en el Margen Ecuatorial para extraer combustibles fósiles, principal origen de la emisión de gases.
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“Contra el propio discurso”
“No se puede ser un líder climático y, al mismo tiempo, pretender multiplicar la producción de combustibles fósiles”, dijo a la AFP Suely Araújo, miembro de la red de ONG ambientalistas Observatorio del Clima.
Según Araújo, la idea de financiar la transición energética con recursos de la explotación petrolera “es como empezar una guerra bajo el argumento de que se quiere alcanzar la paz”.
“Abrir la Amazonía para la exploración de combustibles fósiles (...) va contra el propio discurso de preservar la Amazonía para ayudar a regular el clima”, opinó por su parte Ilan Zugman, director regional de la ONG 350.org.
Fuente: AFP