El gobierno británico anunció este domingo haber abandonado su proyecto de imponer un pase sanitario para poder acceder a discotecas y otros lugares muy frecuentados en Inglaterra, por considerarlo innecesario ante el éxito de la campaña de vacunación contra COVID-19.
“Nunca me gustó esta idea de pedirle a la gente que muestre sus papeles (...) que haga algo que sólo es un trámite corriente”, indicó a la BBC el ministro de Salud, Sajid Javid. “Lo hemos considerado como debe ser, y si bien lo mantendremos en reserva como una eventual opción, me congratulo en decirles que (por ahora) no continuaremos con nuestro proyecto de pase para vacunados”, añadió.
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Esta marcha atrás tiene lugar en tanto el ejecutivo había vuelto a mencionar durante la semana su intención de introducir tal pase para fines de septiembre, para ingresar a estadios o discotecas, provocando críticas de sectores empresariales, y tanto de miembros de la mayoría conservadora como de la oposición.
Javid consideró que, en última instancia, tal medida no es necesaria, pese a un número cotidiano de casos positivos de unos 40.000 en los últimos días. Casi el 81% de la población británica mayor de 16 años ha recibido dos dosis de la vacuna.
Cada país integrante del reino tiene jurisdicción sobre las restricciones anti-COVID. Escocia, por su parte, decidió introducir a partir del 1 de octubre, un certificado de vacunación para poder acceder a discotecas y ciertas actividades, con el objetivo de frenar el aumento de casos atribuidos al comienzo del año escolar. En los próximos días, el primer ministro Boris Johnson debe detallar su plan de lucha contra el coronavirus para el periodo invernal (boreal).
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Fuente: AFP.
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Carlos III canceló compromisos por efectos secundarios del cáncer
- Londres, Reino Unido. AFP.
El rey Carlos III abandonó ayer viernes su residencia de Londres en coche, sonriente, tras pasar el jueves un control en un hospital, afectado por “efectos secundarios” relacionados con el tratamiento contra el cáncer que padece. Tras este susto, que una fuente cercana a la realeza describió como “un pequeño bache en un camino que claramente va en la dirección correcta”, el monarca canceló todos sus compromisos del jueves por la tarde y también los actos programados el viernes.
Esto es lo que se sabe sobre el último problema de salud del rey de 76 años, anunciado a las 21:00 GMT del jueves por el Palacio de Buckingham. El rey estaba siendo sometido el jueves por la mañana a sus cuidados semanales contra el cáncer cuando se vio afectado por “efectos secundarios” relacionados con el tratamiento. El soberano fue puesto “brevemente en observación” en la London Clinic, donde recibe tratamiento desde que le fuera diagnosticada la enfermedad en febrero de 2024.
Tras su paso por el hospital, regresó a su residencia londinense de Clarence House y, siguiendo el consejo de sus médicos, canceló sus compromisos de la tarde del jueves “como medida de precaución”. Ese día debía recibir las credenciales de tres embajadores. También anuló sus cuatro actos programados el viernes en Birmingham, 200 kilómetros al norte de Londres.
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La reina Camila no estaba con él cuando acudió al hospital. El monarca apenas interrumpió sus tareas, trabajando en su despacho y realizando varias llamadas telefónicas desde Clarence House el jueves por la noche. Carlos III salió de Clarence House en coche el viernes por la mañana, sonriendo y saludando al público.
El viaje del rey y su esposa Camila a Italia, previsto del 7 al 10 de abril (que coincidirá con su vigésimo aniversario de boda) no se vería afectado en principio. Para priorizar su recuperación antes de este viaje, la agenda del rey podría verse ligeramente reducida en los próximos días.
El rey reanudó progresivamente sus actividades a finales de abril de 2024, dos meses y medio después de que se anunciara su cáncer, mientras continuaba con su tratamiento semanal. “Todavía estoy vivo”, bromeó antes de Navidad cuando le preguntaron por su salud en una recepción.
Tuvo una agenda cargada en marzo. Pasó tres días en Irlanda del Norte, recibió al presidente ucraniano Volodimir Zelenski, así como al primer ministro canadiense saliente Justin Trudeau y luego a su sucesor, Mark Carney. También dio la bienvenida a unos 400 miembros de la prensa en el Palacio de Buckingham el miércoles.
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Lo que no se sabe
El Palacio de Buckingham nunca especificó qué tipo de cáncer tenía el rey. El palacio defiende su falta de transparencia debido al derecho a la privacidad del monarca y al cargo que ocupa como jefe de Estado. Buckingham tampoco dio nunca detalles de su tratamiento, guardando también silencio el jueves sobre cuáles fueron los “efectos secundarios” que obligaron a su paso por el hospital.
Pat Price, una oncóloga entrevistada este viernes por AFP, afirma que estos efectos secundarios son habituales en los tratamientos médicos. La especialista considera, basándose en la comunicación real, que el monarca sufrió “efectos secundarios leves”, que podrían ser “escalofríos, fiebre, malestar o náuseas”. “Desaparecen después del tratamiento. Si todo va bien y no hay indicios de algo más grave, los pacientes pueden volver rápidamente a su vida normal”, explica Pat Price.
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Londres celebra los 25 años de su emblemática “London Eye”
- Londres, Reino Unido. AFP.
El “London Eye”, la gran noria de 135 metros de altura instalada desde el año 2000 a orillas del Támesis, en el sur de Londres, celebra este domingo su 25º aniversario, para sorpresa de la arquitecta que la diseñó. “Nunca hubiera imaginado que todavía estaría aquí 25 años después”, afirma a la AFP la arquitecta británica Julia Barfield, quien, junto con su difunto esposo y socio David Marks, impulsó la creación del London Eye.
Desde una de las cápsulas de cristal de la noria, con el Parlamento británico al fondo, Julia Barfield explica que el objetivo inicial era encontrar una forma impresionante de ver la ciudad. Pero la arquitecta expresa su sorpresa al comprobar que la gente sigue subiendo para disfrutar de la vista, “lo cual era fundamentalmente el objetivo del proyecto”.
Con un precio de 42 libras (unos 53 dólares), el London Eye sigue siendo una de las atracciones de pago más visitadas del país. Cada año, alrededor de 3,5 millones de turistas pagan la entrada para una excursión de media hora con vistas panorámicas.
“Fue impresionante”, afirma Leonardo Manuel, un turista peruano de 13 años que viaja con su familia por primera vez a Europa. “Venir a Londres era uno de mis sueños. Pudimos ver toda la ciudad, despacio, tomándonos el tiempo para admirarla”, añade.
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Concebida como algo temporal
Subida en su creación más famosa, Julia Barfield nunca imaginó que el London Eye se convertiría en un ícono del diseño. El London Eye fue concebido originalmente como una construcción temporal de cinco años para conmemorar la llegada del nuevo milenio. Hoy su silueta está estampada en objetos de recuerdo de Londres, dibujada por artistas callejeros y fotografiada por doquier en selfis. Pero su futuro no siempre estuvo asegurado.
Rechazada su idea durante una convocatoria de proyectos de un nuevo monumento en la ciudad para celebrar el inicio del año 2000, Julia Barfield y David Marks no se dieron por vencidos y trabajaron duro durante años para obtener financiación para esta ambiciosa idea, explica la arquitecta.
Los creadores querían concebir una sensación de emoción en los visitantes al ver la estructura “y que se preguntaran cómo lo habíamos diseñado”, explica Julia Barfield. Con 135 metros de alto, 120 de ancho y 32 cabinas, cada una de las cuales representa uno de los distritos de la ciudad de Londres y con capacidad para albergar hasta 25 personas, el London Eye es un gigante de acero.
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Izada dos veces
Esta inusual estructura requirió una serie de innovaciones tanto técnicas como materiales. Para las góndolas hubo que importar desde Venecia vidrios curvados especiales. Las distintas piezas fueron transportadas por vía fluvial a lo largo del Támesis. Los obreros tuvieron que trabajar sobre el agua para montar la noria.
Finalmente, inspirándose en las técnicas utilizadas para instalar plataformas petroleras en el Mar del Norte, la noria fue izada lentamente. Y se tuvo que levantar dos veces, porque los cables cedieron durante el primer intento. La estructura era demasiado pesada. Otros problemas técnicos obligaron al público a esperar varios meses antes de poder subir a la Noria del Milenio.
Pero el London Eye se ha unido a una serie de nuevos edificios en la capital británica para saludar la llegada de una nueva era, como el Millennium Dome, el Millennium Bridge y la Tate Modern Gallery. Así, en el momento del cambio de milenio, cuando los londinenses hablaban del problema informático Y2K y “Baby One More Time” de Britney Spears era el single más vendido del año, el London Eye se convirtió en la noria más grande del mundo.
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Enciso e Ipswich visitan al Liverpool
El ofensivo paraguayo Julio Enciso, decido a tener mayor oportunidad en la Premier League, se sumó esta semana al equipo de Ipswich inglés y hoy ya integra el plantel en su visita a Anfield Road ante el mismísimo líder, Liverpool, en donde ya puede tener sus primeros minutos.
Hasta el momento tuvo dos prácticas con sus nuevos compañeros, pero el entrenador Kieran McKenna ya lo tiene en cuenta. Enciso lleva 12 partidos jugados en la Premier League con el Brighton, su exequipo, pero solamente fue titular en dos encuentros y dejó la entidad para tener mayor continuidad.
El técnico McKenna elogió al futbolista albirrojo y dejó en claro que “todos los que lo vieron jugar, saben que es un jugador joven demasiado talentoso”. Por sobre todo, destacó el deseo y el hambre de Julio de llegar a Ipswich, lo que puede ser bueno para el jugador y para el club. “Es un jugador joven realmente con hambre. Tenía muchas ganas de venir, lo que siempre es un signo positivo. Está con hambre de que le vaya bien y está con hambre de venir aquí y tener un gran impacto en el club, lo que ojalá sea positivo para nosotros”, expresó. Mientras que el Brighton del albirrojo Diego Gómez visita hoy al Everton y el Bournemouth recibe al Nottingham Forest del paraguayo Ramón Sosa. Hay ver si los sudamericanos tienen minutos hoy.
En tanto que, el Manchester City de Pep Guardiola, después de su doloroso revés 4-2 del miércoles en París, evalúa su capacidad de reacción con un duro test ante el Chelsea.
OBLIGADO
El Barcelona se encomendará mañana a la euforia tras su épica victoria en la Liga de Campeones ante el Benfica (5-4) contra un mejorado Valencia (19.º), en la 21.ª jornada de la Liga, para poner fin a una mala racha y seguir la estela del líder, Real Madrid, y del segundo clasificado, el Atlético de Madrid.
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¿Por qué nunca encontraron los restos de la mayoría de fallecidos del Titanic?
Uno de los investigadores de siniestros de barcos en aguas marinas encontró los restos del Titanic y dio a conocer un dato que refuerza una principal teoría sobre lo que verdaderamente ocurrió con las víctimas mortales de la tragedia en el año 1912.
Según la publicación de El Cronista, uno de los medios económicos de Argentina más valorado, Robert Ballard, explorador de aguas profundas y quien descubrió los restos del barco por primera vez en 1985, explicó que por debajo de cierta profundidad, el agua disuelve los restos óseos.
En la actualidad, hay varias teorías sobre las causas del hundimiento que hasta hoy día se busca descifrar con la capacidad tecnológica y científica. El Titanic zarpó de Southampton, Inglaterra, con dirección a Nueva York, Estados Unidos, un 10 de abril de 1912, apenas 4 días después, la noche del 14 de abril empezó a hundirse al chocar con un iceberg y porque había fuego en una de las calderas, según una de las teorías. En la ocasión, el accidentado viaje de turismo costó la vida de 1.517 personas.
Al punto de chocar con el iceberg, llevaba una velocidad de ¡43 km, por hora! Aquello sucedió a las 23:40 en las Costas de Terranova en el Océano Atlántico, hundiéndose a las 2:20 de la mañana del 15 de abril y causaría un gran impacto psicológico hasta donde llegaron las noticias del naufragio. El naufragio del Titanic hace 112 años continúa siendo tema de conversación.
Iceberg
La investigación de este especialista esbozó el motivo por el que nunca se encontraron la mayoría de los cuerpos de las víctimas de aquel suceso. Sin embargo, tras la colisión del navío con un inmenso iceberg en el Océano Atlántico y pese a los distintos operativos de búsqueda, nunca se lograron encontrar los restos de la mayoría de los pasajeros y tripulantes que perdieron la vida, según el medio argentino.
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La historia rescata que se concretó la recuperación de 160 cadáveres identificados y no identificados de las víctimas del naufragio. Los fallecidos fueron trasladados hasta la ciudad canadiense de Halifax para su entierro en diferentes cementerios o entregados a sus familiares.
El medio publica que los rastros de los otros 1.388 muertos desaparecieron en el mar. A lo largo de los años se plantearon distintas teorías sobre qué pudo haber pasado con ellos.
Una de ellas indicaba que los cuerpos, que flotaron durante varias horas gracias a los chalecos salvavidas, fueron arrastrados mar adentro durante una gran tormenta y quedaron dispersos en un área de 50 millas de ancho, lejos de la estructura y de la zona en la que siempre se llevaron a cabo las exploraciones.
Otra teoría
Otra teoría explica que los propios animales marinos pudieron haber comido los cadáveres. Más allá de las distintas hipótesis, la opción por la que se inclinan la mayoría de los especialistas apunta a la salinidad corrosiva del agua marina, señala el medio.
“El agua en las profundidades del mar está saturada de carbonato de calcio, lo que compone principalmente los huesos. Barcos como el Titanic o el acorazado Bismarck quedaron por debajo de la profundidad de compensación de carbonato de calcio, por lo que una vez que las criaturas comen la carne de las víctimas atrapadas y exponen los huesos, estos se disuelven”, profundizó Ballard durante una entrevista con la editorial digital británica Ladbible.
Con esta explicación técnica y química, pareciera quedar completo uno de los más grandes misterios, en torno al naufragio que se registró entonces durante la noche del 14 y la madrugada del 15 de abril de 1912. La historia tomó cuerpo en un material audiovisual que llegó a la pantalla grande de la mano del director James Cameron, en la recordada película que protagonizaron Leonardo Di Caprio y Kate Winslet.