El número de personas vacunadas contra el COVID en Francia con al menos una dosis superó los 10 millones, anunció este jueves el primer ministro Jean Castex. El país “acaba de superar los 10 millones de personas que recibieron una primera vacuna, es decir que estamos adelantados de una semana al objetivo que nos habíamos fijado”, declaró Castex.

“Es un resultado muy bueno. Francia está vacunando mucho”, añadió el premier francés tras visitar un centro de inoculación al este de París. Francia, que en un primer tiempo se quedó rezagada respecto a sus vecinos europeos, ahora está vacunando a una media de entre 200.000 y 300.000 personas al día.

El gobierno espera vacunar a 20 millones de sus habitantes hasta mediados de mayo y a 30 millones hasta mediados de junio (de una población total de casi 67 millones).

Ley para legalizar la eutanasia

Por otra parte, los diputados franceses examinaban este jueves un nuevo proyecto de ley para legalizar la eutanasia, pero la bancada conservadora planea torpedear la votación con una batería de enmiendas que haría imposible su aprobación en el plazo previsto.

De ratificarse este proyecto de ley, Francia se convertiría en el quinto país de la Unión Europea en despenalizar la eutanasia, tras Holanda, Bélgica, Luxemburgo y España.

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Para el diputado Olivier Falorni, promotor del texto, autorizar la eutanasia permitiría poner fin a la “hipocresía” de dejar que los franceses se “exilien” en Bélgica o Suiza para recurrir a ella, o hacer la vista gorda ante los “2.000 a 4.000” procedimientos de eutanasia clandestinos que se llevarían a cabo cada año en Francia.

Esta ley es “más necesaria que nunca”, declaró Falorni, un ex socialista integrado ahora en una pequeña brigada parlamentaria que agrupa legisladores de centroizquierda y centroderecha. “Debemos dar una respuesta aquí y ahora”, agregó, detrás de un pupitre en el que colocó la pila de enmiendas presentadas por los conservadores.

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Su proyecto de ley establece que “toda persona capaz, mayor de edad, en estado avanzado o terminal de una enfermedad grave e incurable, cualquiera que sea su causa, que le produzca sufrimientos físicos o psíquicos que no puedan ser aliviados o que considere insoportables”, podrá solicitar “asistencia médica” para morir “con ayuda activa”.

El texto pretende dar una nueva respuesta al doloroso y delicado debate sobre el final de la vida y la eutanasia, cinco años después de la ley Claeys-Leonetti, que autorizó la sedación profunda y continua de pacientes terminales, pero cerró la puerta a la eutanasia activa.

Para el sociólogo Philippe Bataille, defensor de la eutanasia, los franceses “llevan 20 o 25 años reclamando mayoritariamente una ley sobre esta cuestión (...) pero el Parlamento se mantiene sordo”. Según un sondeo de 2019, el 96% de los franceses está a favor de que la ley autorice al cuerpo médico a poner fin, sin sufrimiento, a la vida de enfermos en fase terminal.

3.000 enmiendas

El debate sobre la eutanasia está presente desde hace más de cuatro décadas en el panorama político francés. Pero el tema, aunque cuenta con cierto consenso, muestra distintas posiciones en función del partido político. El proyecto de ley goza de un amplio apoyo de los diputados comunistas, socialistas y de la izquierda radical. En la bancada del partido gubernamental (LREM, centrista) de Emmanuel Macron, muchos diputados han anunciado ya su apoyo al texto, pese a que no cuenta con el aval del ejecutivo.

Macron, cuyo mandato termina en un año, no asumió ningún compromiso al respecto durante su campaña electoral en 2017. Se limitó a pedir que “primero se aplique plenamente la ley Claeys-Leonetti”. Sin embargo, añadió: “A mí me gustaría elegir mi final de vida”.

Los que se oponen a la propuesta creen que es prematuro plantearse ir más allá cuando la ley “Claeys-Leonetti” no se aplica aún en todo el país. Una quinta parte de los departamentos franceses aún no dispone de un centro de cuidados paliativos.

Los diputados hostiles a la eutanasia han presentado 3.000 enmiendas de cara al debate, lo que ralentizará los trámites hasta hacer prácticamente imposible cualquier votación en el plazo previsto, es decir el jueves a medianoche. Del total, 2.300 enmiendas han sido presentadas por diputados del partido conservador Los Republicanos. Falorni dijo a la AFP que las enmiendas equivalían a una “obstrucción”.

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“Queremos debatir. Queremos votar. Ha llegado la hora del Parlamento. Respetémoslo”, urgieron 270 diputados de todas las bancadas, es decir, la casi mayoría, en un artículo de opinión publicado el domingo en el Journal du Dimanche (JDD) contra la “guerra de guerrillas” que se va a librar a través de las enmiendas.

Entrevistado por la AFP antes del voto, Alain Cocq, un hombre de 58 años que padece desde hace 35 años una enfermedad incurable y dolorosa, urgió a los diputados a adoptar el derecho a la eutanasia en Francia, sin el cual se vería “obligado” a “morir exiliado” en Suiza.

En 2020, Cocq fue portada de todos los diarios al intentar dejarse morir, dejando de alimentarse y de hidratarse, y transmitiendo su agonía en directo por Facebook. “Los médicos me han salvado nueve veces in extremis. Lo lamento porque no es mi vida: es una vida impuesta por la enfermedad”, señaló.

Fuente: AFP.

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