Unos ocho millones de habitantes de Bogotá quedarán bajo un confinamiento estricto a partir de este sábado y al menos hasta el lunes siguiente para frenar los contagios de COVID-19 en la ciudad, anunció este lunes la alcaldesa, Claudia López.
“Este fin de semana, el sábado, el domingo y el lunes todos nos vamos a quedar en casa (...) En todo Bogotá solamente estarán habilitadas las actividades estrictamente indispensables”, adelantó López en un video publicado en Twitter.
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“La tercera ola de contagio ya empezó, un tercer pico va a haber, pero depende de nuestro comportamiento (...) que podamos controlar sus efectos muy negativos”, advirtió la alcaldesa en una declaración a medios, agregando que las medidas podrían extenderse en la siguiente semana.
La restricción se suma a los toques de queda nocturnos impuestos por el gobierno nacional el día anterior en las ciudades de Medellín, Cali, Barranquilla y Santa Marta, donde habitan unos siete millones de personas y el sistema de salud se encuentra agobiado por el virus.
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Desde finales de marzo autoridades colombianas han impuesto y endurecido restricciones nocturnas en un esfuerzo por atajar un nuevo brote de coronavirus. Sin embargo, los contagios y muertes por COVID-19 han seguido aumentando y preocupa el efecto que pueda tener el reciente feriado religioso de Semana Santa, fecha de importante actividad turística en Colombia.
Hasta ahora, el país sudamericano ha administrado al menos una dosis de vacunas contra el COVID-19 a 2,4 millones de sus 50 millones de habitantes. Colombia es el segundo país que ha registrado más casos de coronavirus en Latinoamérica (2.456.409), por detrás de Brasil, y el tercero con más fallecimientos (64.293), tras el gigante sudamericano y México.
Fuente: AFP.
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Bogotá: explosión de granada provoca tres muertos y nueve heridos
- Bogotá, Colombia. AFP.
La explosión de una granada en pleno centro de Bogotá dejó la noche del miércoles tres muertos y otros nueve heridos, informó el alcalde de la capital colombiana, escenario hace unas semanas de un ataque similar en la misma zona.
“Esta noche, un nuevo artefacto explosivo fue lanzado contra una aglomeración de personas en la Calle 3 con Carrera 10, dejando, lamentablemente, 3 muertos y, al menos, 9 heridos”, aseguró el alcalde Carlos Fernando Galán, en una publicación en X el miércoles poco antes de medianoche (05:00 GMT).
La explosión, registrada en el barrio de San Bernardo, fue causada por una granada, confirmó el general Giovanni Cristancho, comandante de la policía de Bogotá, en declaraciones a medios cerca del lugar de los hechos. El ataque responde a “una confrontación que existe entre dos grupos delincuenciales organizados” locales que se disputan la zona conocidos como “Los Venecos” y “Los Costeños”, agregó el general.
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Este céntrico barrio de la capital, que todavía es conocido por ser una tradicional zona de fabricantes de muebles, se ha convertido en los últimos años en un punto de microtráfico y consumo de drogas en el que se concentran masivas aglomeraciones de habitantes de calle y adictos.
Para el alcalde Galán, que busca la “recuperación” del sector, la detonación es una “reacción de bandas criminales que buscan sobrevivir al asedio” de la policía, a la que solicitó “intensificar la presión sobre las bandas que allí operan (...) para lograr la captura de sus cabecillas”. Hace apenas tres semanas, un habitante de calle murió y otras siete personas quedaron heridas por otra explosión de granada en el mismo barrio.
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Otra muerte sacude a La Picota tras la de Correa Galeano
Dos días después del fallecimiento de Francisco Luis Correa Galeano, el sicario que contrató a los criminales que mataron al fiscal paraguayo Marcelo Pecci en 2022; otra muerte sacudió la cárcel conocida como La Picota en Bogotá (Colombia). Ayer domingo apareció sin vida en su celda un feminicida cuyo caso generó el año pasado una gran indignación y reavivó el debate sobre la violencia de género.
Este 5 de enero se reportó la muerte de Iván José de la Rosa en la misma cárcel, donde permanecía recluido hace 7 meses por el asesinato de su expareja y madre de sus hijos, Stefanny Barranco, a la que apuñaló varias veces en mayo de 2024 en un centro comercial de la capital colombiana. El cuerpo fue encontrado a las 15:40 en el pabellón 27 con signos de asfixia, y se maneja la hipótesis de que se quitó la vida.
Correa Galeano murió apuñalado por la madrugada del viernes 3 de enero, aparentemente durante una riña al interior de la celda 25, que no era la suya, del pabellón 32. la Procuraduría de Colombia pidió un informe al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), y el expresidente Andrés Pastrana reclamó explicaciones al actual mandatario Gustavo Petro por descuidar la seguridad de este testigo.
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Ambas muertes en la primera semana del 2025 vuelven a poner en cuestionamiento la seguridad de uno de los centros penitenciarios más grandes de Colombia, que alberga a unos 7.200 internos en pabellones de mediana y alta seguridad, así como en celdas para extraditables y funcionarios de alto perfil.
La cárcel, al mando del mayor Jaider Ospina Castillo desde setiembre pasado, había reportado 154 muertes y 51 fugas del 1 de marzo del 2020 al 28 de mayo del 2021; en marzo de 2022 se había fugado Juan Larinson Castro Estupiñán, alias “Matamba”, uno de los narcos más peligrosos del sur del país, con ayuda de miembros de la Policía y el Inpec.
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Mientras que, el 11 de diciembre de 2024, fueron capturadas 15 personas, siete funcionarios del Inpec y ocho familiares, en el desarrollo de la operación Rancho Picota, ante hechos de corrupción al interior de la cárcel, como las extorsiones telefónicas.
La prisión, cuyo nombre oficial es Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta Media y Mínima Seguridad de Bogotá, se habilitó en 1946 tras una década de construcción en los predios de la antigua hacienda “La Picota”. La Procuraduría emitió un documento de 90 páginas en el 2022, en que aseguró que la cárcel tiene “deficientes condiciones de seguridad”.
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Cumple 50 años la Ciclovía de Bogotá, una revolución que inspiró al mundo
Jaime Ortiz Marino, un barbudo aficionado a la bicicleta, lideró una revolución hace 50 años a punta de pedal. Es el inventor en Bogotá de la Ciclovía, una contracultura al uso del automóvil que ha inspirado al mundo. El 15 de diciembre de 1974, este arquitecto obtuvo un permiso para hacer una singular protesta contra la masificación de los autos: cerrar una zona de la capital colombiana a los coches y transitar en “bici” por el centro de la vía con otras 5.000 personas.
El primer evento importante de este tipo en el mundo se convirtió rápidamente en una tradición muy popular de todos los domingos. La Ciclovía que abarcaba la mayor parte de la ciudad ha sido imitada con modelos similares por unas 200 ciudades del planeta, según la alcaldía.
“Es el aula cívica al aire libre más grande del mundo”, dice a la AFP Ortiz, que ahora tiene 78 años, y una barba blanca bien delineada, mientras observaba su creación con satisfacción. Cada domingo alrededor 1,7 millones de bogotanos caminan, montan en bicicleta, patinan o realizan otras actividades físicas a lo largo de 127 kilómetros de calles sin autos, de acuerdo con cifras oficiales.
Los paseos dominicales son un respiro profundo para los habitantes de una de las mayores metrópolis de América Latina, con uno de los peores tráficos de la región y afectada por la contaminación del aire. “La Ciclovía es parte del alma de Bogotá”, asegura Camilo Ramírez, un especialista en migración que trotaba junto a su esposa detrás de sus hijos de 5 y 12 años, ambos en bicicleta.
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“Válvula de escape”
Desde Ciudad de México hasta Santiago y Sao Paulo, varias urbes latinoamericanas han puesto en marcha programas semanales de calles abiertas a la bicicleta en los últimos 20 años. En Bogotá, a 2.600 metros sobre el nivel del mar, casi todos los domingos las nubes grises de contaminación se reducen.
En 2024 la Ciclovía ha ayudado a reducir el equivalente a 444 toneladas de CO2, según cifras entregadas a la AFP. Los deportistas disfrutan de la jornada soleada con paradas para refrescarse con diferentes bebidas y frutas, y comer con empanadas y otros bocadillos. Los más entusiastas recorren desde el norte, en los barrios más acomodados, hasta el sur, más pobre, o viceversa.
“¡Esto es lo que me da vida!”, dice Jhon Lozano, un fanático del ciclismo de 89 años, que sale de casa a las 4:30 de la mañana cada domingo en su bicicleta de carreras para reunirse con amigos a lo largo de la ruta. Ortiz describe la Ciclovía como una “válvula de escape” para la cuarta ciudad más grande de América Latina, cuya población se ha multiplicado por diez en los últimos 50 años, pasando de 800.000 habitantes a ocho millones.
El crecimiento demográfico y mala planificación urbanística hacen de Bogotá una ciudad con cada vez más autos, pero menos espacio para que transiten. De las grandes urbes de la región es la única que aún no tiene metro, cuya construcción apenas está iniciando. El Índice TomTom de Tráfico Urbano sitúa a Bogotá como la segunda área metropolitana más congestionada del mundo en 2023, después de Manila.
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Locos por la “bici”
La tercera ciudad capital más alta del mundo, después de La Paz y Quito, podría parecer un lugar poco amable para iniciar una revolución a bordo de una “bici”. Pero la pasión de los colombianos por el ciclismo se remonta a varias generaciones atrás, alimentada por las hazañas de leyendas de las bielas como Luis “Lucho” Herrera, ganador de la Vuelta a España en 1987, y Egan Bernal, primer latinoamericano en ganar el Tour de Francia, en 2019.
Como los padres de varios de esos ídolos, en Colombia los campesinos y la clase trabajadora usan la bicicleta para llegar a sus trabajos. Antes de la Ciclovía, “sabíamos que (...) en la mayor parte de las casas había una bicicleta”, pero no espacios dónde montar, recuerda Ortiz.
Hoy Bogotá tiene cerca de 600 km de carriles construidos solo para ciclistas. Las dos ruedas se convirtieron en un símbolo de emancipación, “permitiendo a todo el mundo desplazarse de forma accesible”, analiza el psicólogo y urbanista Carlos Efe Pardo.
Además de su aporte para el ejercicio físico y el medio ambiente, la Ciclovía se convirtió también en fuente de empleo, en un país cuya informalidad alcanza al 55 % de los trabajadores. “Aquí he ganado lo que necesito para pagar la educación de mi hija, mi propio bienestar y mi casa”, afirma Eladio Gustavo Atis, mecánico de 56 años que lleva 32 arreglando pinchazos e inflando neumáticos para los ciclistas.
Fuente: AFP.
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Sequía: oso junto a embalse seco prende las alarmas en Bogotá
El video de un oso andino que se pasea desorientado por un terreno árido donde antes abundaba el agua que abastece a Bogotá, la capital colombiana sumida en una severa crisis por la intensa sequía, prendió ayer viernes las alarmas de autoridades. El inusual registro publicado por el acueducto de la ciudad muestra al también conocido como “oso de anteojos” (Tremarctos ornatus) elevarse en dos patas para avistar mejor su hogar convertido en un desierto.
“¡Él también necesita agua! Y necesita que sigamos juntos por un consumo responsable”, anotó en la red X la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAB). De pelaje negro y antifaz blanco, el oso fue grabado cuando un equipo de la entidad documentaba con un dron las consecuencias del cambio climático en el páramo de Chingaza, una zona de reserva natural ubicada a unos 30 kilómetros de la ciudad.
Claves para enfrentar el calentamiento global, los páramos son ecosistemas de alta montaña en zonas ecuatoriales, de vegetación robusta, apta para retener agua y resistir variaciones de temperatura. “Del buen funcionamiento del páramo depende su bienestar”, anotó la entidad en referencia a esta especie -endémica en las regiones andinas montañosas de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia- y en estado vulnerable de conservación, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
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Bogotá está bajo un racionamiento de agua por zonas desde abril debido al muy bajo nivel de los embalses que surten a sus ocho millones de habitantes. Los de la zona de Chingaza están en un 43 %. La temporada seca ha desatado incendios forestales en los alrededores de la capital y otras regiones del país.
El río Amazonas, uno de los más largos y caudalosos del mundo que atraviesa buena parte de Sudamérica, se redujo hasta en un 90 % en los últimos tres meses en Colombia. El país, con una de las mayores riquezas naturales del mundo, acogerá la COP16 sobre biodiversidad que se celebrará del 21 de octubre al 1 de noviembre en Cali (suroeste).
Fuente: AFP.
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