Maxi López y Daniela Christiansson se encuentran en la dulce espera
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Luego de ocho años de relación y tras haberse comprometido en 2021, el exfutbolista argentino Maxi López y su novia, la modelo sueca, Daniela Christiansson anunciaron que se encuentran en la dulce espera de su primer hijo. El empresario ya tiene tres hijos con otra modelo, Wanda Nara: Valentino, Constantino y Benedicto.
Por lo que fue Wanda la primera en reaccionar a la publicación hecha por Daniela, celebrando la noticia al compartir el posteo en sus historias de Instagram, donde escribió: “Felicidades, se agranda la familia”, al mismo tiempo de etiquetarle a Maxi, de acuerdo a lo publicado por medios argentinos.
Aunque López y Christiansson se conocieron en Italia, ya hace ocho años, no fue hasta el 2014 que blanquearon la relación. A pesar de que, desde su separación de Nara en el 2013, el deportista se encontraba constantemente en pleitos judiciales, por motivos varios.
Sin embargo, en la actualidad el relacionamiento entre Wanda y Maxi ha mejorado bastante, teniendo en cuenta que en mayo pasado decidieron llegar a un acuerdo judicial. El primogénito de la pareja llega precisamente en coincidencia con la separación entre Nara y el futbolista argentino Mauro Icardi, quienes luego de ocho años de matrimonio y dos hijas de por medio decidieron ponerle fin a la relación.
En este contexto, cabe destacar que fue la empresaria quien comunicó sobre su separación al manifestar: “Me resulta muy doloroso vivir este momento pero dada mi exposición y las cosas que están trascendiendo y las especulaciones mediáticas es preferible que lo sepan por mí. No tengo más nada que aclarar y no voy a dar ningún tipo de detalle sobre esta separación. Por favor pido puedan entender no solo por mí, también por nuestros hijos”.
El embarazo psicológico es una condición en la que una mujer presenta síntomas físicos y emocionales de embarazo sin estar realmente gestando. Foto: Ilustrativa
Embarazo psicológico: cuando la mente engaña al cuerpo
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En los últimos días, Paraguay ha sido testigo de varios casos de robos de bebés en hospitales, lo que ha generado una creciente preocupación en la sociedad. Estos incidentes han llevado a reflexionar sobre las motivaciones detrás de tales actos y han puesto en el foco condiciones psicológicas como el embarazo psicológico o pseudociesis.
El embarazo psicológico es una condición en la que una mujer presenta síntomas físicos y emocionales de embarazo sin estar realmente gestando. Según el psicólogo Renée Pereira, en una entrevista para 1020 AM, diversos factores en la vida de una mujer en edad reproductiva pueden provocar que el cerebro “engañe” al cuerpo, llevando a la simulación de un embarazo.
Este síndrome, también conocido como pseudociesis, se manifiesta con síntomas como ausencia de menstruación, náuseas, aumento del volumen abdominal, vómitos, incremento de peso, sensaciones de movimientos fetales, crecimiento del pecho, ansiedad, alteraciones del sueño y oscurecimiento de la piel. La mente tiene la capacidad de producir estos síntomas cuando la persona está convencida de que está embarazada.
Las causas del embarazo psicológico son multifactoriales. Factores neuroendocrinos, fisiológicos, sociales y culturales pueden intervenir en esta afección. Por ejemplo, un fuerte deseo de ser madre no satisfecho, asociado o no a trastornos depresivos relacionados, puede desencadenar esta condición. Además, situaciones de estrés, ansiedad por lograr un embarazo, experiencias previas de aborto o incluso el miedo a quedar embarazada tras una relación sin protección pueden contribuir a la aparición de un embarazo imaginario. La mente puede crear todo un escenario y fingir un embarazo, demostrando su poder para engañar al propio cuerpo.
Es fundamental que las mujeres que experimentan estos síntomas busquen atención médica y psicológica. Un diagnóstico adecuado, que incluya evaluaciones físicas y psicológicas, es esencial para abordar esta condición. El tratamiento puede involucrar terapia psicológica para abordar las causas subyacentes y, en algunos casos, intervenciones médicas para manejar los síntomas físicos.
La comprensión y el apoyo del entorno cercano son cruciales para la recuperación. Es importante no minimizar ni juzgar la experiencia de quien atraviesa un embarazo psicológico, sino ofrecer empatía y acompañamiento durante el proceso de tratamiento.
En conclusión, el embarazo psicológico es una manifestación clara de cómo la mente puede influir en el cuerpo, generando síntomas físicos reales ante situaciones emocionales y psicológicas complejas. La atención integral y el apoyo son fundamentales para ayudar a las mujeres que enfrentan esta condición.
El presidente de la República, Santiago Peña, promulgó la Ley n.° 7383 “que establece permisos especiales para trabajadoras en estado de gestación”. Esta iniciativa fue sancionada por el Congreso en noviembre pasado y tiene el objetivo de proteger y blindar a las mujeres trabajadoras en estado de gravidez. “Damos un paso importante en la protección de las futuras madres paraguayas, asegurando que puedan acceder a controles prenatales esenciales para su salud y la de sus hijos, sin poner en riesgo su estabilidad laboral”, expresó el mandatario a través de sus redes sociales al anunciar su decisión de promulgar esta ley.
Mediante este documento se contempla que las mujeres embarazadas tienen derecho a ausentarse de su lugar de trabajo, tanto del sector público como privado, durante el tiempo que tome concurrir a las consultas de control, rutina o estudios adicionales durante el embarazo. Estas ausencias se computarán como días trabajados a los efectos legales, no pudiendo ser descontados del salario o remuneración.
Esta legislación también establece aspectos de protección a las mujeres en caso de muerte gestacional o neonatal y establece periodos de duelo perinatal y neonatal, además como licencia parental compartida. Además se contempla la implementación del Código Mariposa como protocolo para el buen abordaje ante los casos de muerte gestacional. El Código Mariposa contempla en dar acompañamiento y atención a madres que tuvieron una muerte gestacional.
Clínicas implementa lenguaje de señas en escuela para padres
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En un capítulo muy especial de la escuela para padres y por primera vez, el Hospital de Clínicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA llevó adelante el desarrollo de las clases para una pareja con discapacidad auditiva (sordas).
La futura mamá es Mahia Flores de 30 años, con 29 semanas de embarazo. Ella junto a su pareja asisten a la escuela para padres, un programa educativo que se desarrolla gracias al esfuerzo conjunto entre la cátedra y servicio de Ginecología y Obstetricia de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCMUNA) y la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la UNA ( FENOB-UNA).
“Me encanta y estoy muy orgullosa del Hospital de Clínicas. Ojalá se animen y vengan más parejas de sordos”, manifestó Mahia.
La escuela para padres consiste en una preparación para el parto y la lactancia, tanto de la madre como de la persona de su confianza que elija la misma, idealmente el padre del bebé en camino, que debe asistir con ella durante el curso completo y así también podrá ser partícipe del nacimiento. El objetivo principal es que conozca correctamente el proceso del parto, la lactancia, algunos aspectos generales del embarazo y también lo que implica la planificación familiar.
Las madres acompañadas de sus respectivas parejas con los profesores en la escuela de padres del Hospital de Clínicas. Foto: Gentileza
Esta iniciativa no solo busca preparar a las futuras madres y padres para el parto, sino también fortalecer el vínculo familiar y proporcionar una experiencia positiva y educativa en uno de los momentos más importantes de sus vidas.
La ley 6530/20 otorga el reconocimiento oficial de la lengua de señas como lenguaje de comunicación, instrucción a favor de las personas con discapacidad auditiva, y de esa manera poder participar plenamente en la sociedad.
La Lic. Fanny Benítez, jefa de Obstetricia de la cátedra y servicio de Ginecología y Obstetricia de la FCMUNA, afirmó que la atención del servicio es completo e integrado. “Es un gran desafío, pero una magnifica oportunidad para aprender, no existen barreras ni para los asistentes ni para los profesionales”, señaló.
Por su parte, la traductora de lengua de señas, Lic. Vanessa Apodaca, funcionaria de la FCMUNA, dijo que se enteró de la escuela de padres a través de la jefa de prensa de la institución universitaria, Lic. Sara Núñez, quien le comentó sobre la necesidad de contar con una intérprete de lengua de señas para unos padres con discapacidad auditiva que estaban asistiendo a dicha escuela.
“Como hija de padres sordos, me sumé a esta iniciativa del Dpto. de Obstetricia para hacer de este curso uno inclusivo y de esa manera llegar a todos los futuros padres”, manifestó la traductora.
Estudios anteriores concluyeron que la reducción de la fertilidad después de una cesárea podría ser un efecto secundario de la operación quirúrgica. Foto: Archivo.
La cesárea podría llevar a problemas de fertilidad, según estudio
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Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Bergen en Noruegaconfirma que las mujeres que han tenido una cesárea tienden a tener más problemas para volver a concebir que las mujeres que han tenido un parto vaginal.
“Muchos de estos estudios han utilizado intervalos entre embarazos para medir la fertilidad de las mujeres. Sin embargo, una medida del intervalo entre embarazos no puede distinguir entre un retraso voluntario e involuntario en el embarazo”, explica la investigadora Yeneabeba Sima de la Universidad de Bergen.
Utilizando datos del Estudio de Cohorte de Madres, Padres e Hijos de Noruega (MoBa) vinculado al Registro Médico de Nacimientos de Noruega (MBRN), Sima y sus colegas evaluaron la fertilidad de las mujeres preguntando sobre la planificación del embarazo.
“Para aquellas que intentaron activamente tener un bebé, examinamos el tiempo que les llevó concebir. Si lo habían intentado durante un año o más antes de quedar embarazadas, se consideraba que tenían una fertilidad reducida”, dice Sima.
Los problemas de fertilidad pueden aparecer tras una cesárea. Foto: Archivo
Los investigadores examinaron las diferencias en el tiempo dedicado a intentar concebir entre 42.379 participantes de MoBa, todos los cuales tenían al menos un nacimiento registrado previamente en el MBRN.
Los hallazgos indicaron que las mujeres con una cesárea previa tenían un 10 por ciento menos de posibilidades de concebir su próximo embarazo durante un ciclo menstrual determinado en comparación con aquellas que tuvieron partos vaginales previos.
Los investigadores también exploraron la asociación en la otra dirección, entre la fertilidad reducida y una cesárea posterior. Entre 74.025 participantes de MoBa, el 11 por ciento informó haberlo intentado durante más de un año antes de quedar embarazada.
Descubrieron que las mujeres que tardaron un año o más en concebir tenían un 21 por ciento más de probabilidades de tener un parto por cesárea, en comparación con las mujeres que pasaron menos de 12 meses intentando concebir.
“En nuestro estudio, las mujeres con dificultad para concebir tienen una mayor prevalencia de complicaciones en el embarazo. También hay una mayor prevalencia de problemas de salud crónicos como diabetes mellitus y presión arterial alta entre estas mujeres. Sin embargo, el mayor riesgo de tener una cesárea todavía existía para las mujeres que no tenían estos problemas de salud”, señala Sima.
Según la OMS, casi cuatro de cada diez partos se realizan por cesárea (38,9%) en Latinoamérica, muy por encima de lo recomendado: entre 10% y 15%. Foto: Archivo
Estudios anteriores concluyeron que la reducción de la fertilidad después de una cesárea podría ser un efecto secundario de la operación quirúrgica. Sin embargo, Sima y sus colegas sugieren que factores de riesgo subyacentes comunes podrían contribuir tanto a la reducción de la fertilidad como a la cesárea.
“El estrés materno podría ser una explicación razonable que conecta los desafíos para concebir y un riesgo elevado de dificultades laborales, lo que en última instancia conduce a una mayor probabilidad de cesárea”, explica Sima, quien afirma que sus hallazgos sugieren que la capacidad reducida observada para concebir después de una cesárea puede estar relacionada con condiciones maternas subyacentes que no están registradas en los datos o que aún no han surgido clínicamente.