Los pacientes COVID-19 recuperados de esta temible enfermedad pueden presentar varias secuelas tanto físicas como psicológicas, tanto los que padecieron la enfermedad de forma leve (que no requirieron internación) o moderada (que recibieron asistencia médica, pero no estuvieron intubados), así como los que tuvieron complicaciones y fueron derivados a terapia intensiva.

Entre las secuelas que ya están manifestando muchos de los pacientes que se han curado del coronavirus están la dificultad para respirar, sensación de mucho cansancio, mucha tos, alteraciones en la voz y dificultad para tragar, dolor en el pecho, ritmos cardíacos anormales, dolor muscular de hombros y espalda, miedo y ansiedad, dificultad para manejar tu estado de ánimo, falta de memoria y concentración, y limitación para realizar esfuerzos.

La tos, la dificultad para respirar, el miedo y la ansiedad son solo algunas secuelas que deja el COVID-19 en los pacientes recuperados. Foto: Archivo.

Según el profesor Dr. Sergio Aquino, especialista en Neumología del Hospital de Clínicas dependiente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM-UNA), las secuelas son variables y heterogéneas y que los controles y tratamientos dependen de cada paciente.

“Las secuelas respiratorias en los recuperados de COVID-19 son variables y heterogéneas, pueden ser patologías obstructivas, posibles restrictivas, o combinación de ambas. El tratamiento depende de cada paciente en particular. El seguimiento también depende de cada paciente, ya que los controles se deben adecuar a la evolución de cada uno”, dijo Aquino en comunicación con La Nación, al ser consultado sobre las secuelas que puede dejar la enfermedad.

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Igualmente, agregó que como toda infección –como lo es el ingreso del virus SARS-CoV2 al organismo humano– uno podría tener recaídas. Es decir, luego de sentirse bien nuevamente puede volver a bajar los decibeles anímicos, también la infección puede ser recidivas o repetir la enfermedad poco después de terminar la convalecencia, así como también pueden presentarse reinfecciones.

El miedo, la ansiedad, las dificultades para manejar el estado de ánimo, la falta de memoria y la concentración, así como la limitación para realizar esfuerzos, son sensaciones que pueden llevar a los pacientes recuperados del COVID-19 a necesitar de atención psicológica o psiquiátrica. Sin embargo, el profesional aseguró que “durante la pandemia todos necesitamos de apoyo psicológico-psiquiátrico”, por lo que su expresión normaliza que las personas soliciten asistencia psicológica-psiquiátrica en estos tiempos difíciles.

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