A pesar de que la Navidad se vive anticipadamente, hay que reconocer que no todos tuvieron el tiempo de decorar toda la casa más allá del árbol y algunos detalles. Por eso, si hoy o mañana recibiremos gente en casa, unos arreglos “rápidos”, pero muy bellos ayudarán mucho.
1- Tradición:
Una cena familiar o un almuerzo navideño en el quincho. La idea es la sencillez sin perder el apego a los colores típicos. Un sencillo camino de mesa de tela rústica que se puede usar todo el año en todo momento, se convierte en guía para tres grandes velas ubicadas en floreros o contenedores de vidrio en cuya base se han usado piñas de pino. Apenas una guirnalda artificial sin mucho brillo, recorre el centro de la mesa marcando un camino con curvas. Piñas de pino y servilletas rojas para definir la Navidad.
2- Detalles:
Cuando ya es tarde para pensar en grandes arreglos y antes de que lleguen los invitados, la idea es lograr un rincón que “hable” de la Navidad. Y nada más navideño que las velas con sus luces. De todos los tamaños, en los portavelas que encontremos y podamos dar nueva vida. Y, una sencilla copa sirve como improvisado pero muy bello detalle, gracias a que se le ha incorporado un piso de sal o bicarbonato sobre el que se “para” un muñequito y se cubre la boca con pino artificial y bolas navideñas que se reciclan, tal vez que hayan quedado olvidadas en una caja. ¡Hay que ingeniarse!
3-Follaje:
¿No te gustan los centros de mesa rebuscados? Bueno, es hora de salir al jardín en busca de ramas de árboles y plantas, inclusive de las menos pensadas que, colocadas en un recipiente con ayuda de alambre o esponja de floristería (o arcilla) rodeando una gran vela blanca y sencilla, forman un fresco y aromático centro de mesa. Ramas de laurel, ramas de pino, ramas de otras plantas hacen un todo delicado y fresco. El verde que abraza otra vela blanca un poco más pequeña, logra repetir el estilo en otras partes de la mesa. Una cinta para adornar y ¡listo!
Una muy buena idea es usar ramas de árboles o plantas de nuestro jardín para realizar coronas de bienvenida o para decorar la mesa del quincho o el patio.
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¿Cada cuánto se deben lavar los platos de las mascotas?
- Madrid. Europa Press.
Las mascotas suelen tener su propio cuenco tanto para la comida como para el agua. Sin embargo, en muchos casos, sobre todo cuando consumen pienso seco, sus dueños apenas prestan atención a la limpieza de estos recipientes. Lo que muchos desconocen es que, al igual que los platos de los humanos, estos platos acumulan microorganismos que pueden representar un riesgo tanto para los animales como para las personas.
En sintonía con esta idea, un estudio de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) analizó los hábitos de limpieza de los dueños de mascotas. En el estudio, que incluyó a 417 personas, los participantes fueron divididos en tres grupos: el primero siguió las recomendaciones de la FDA para lavar los platos de sus mascotas; el segundo aplicó las mismas normas de higiene utilizadas para la vajilla humana; y el tercero continuó con su rutina habitual.
Los resultados mostraron que los dos primeros grupos lograron eliminar al menos el 99 % de las bacterias presentes en los recipientes, mientras que en el tercer grupo los niveles de contaminación se mantuvieron elevados.
El ingeniero bioquímico especializado en alimentos y divulgador científico Rafa Carbajal ha explicado en un vídeo de Instagram que, según un informe del Departamento de Salud de Canadá, los recipientes de comida y agua de las mascotas deben lavarse al menos cada ocho días. No hacerlo con esta frecuencia aumenta el riesgo de que los animales, e incluso sus dueños, se expongan a microorganismos dañinos.
Sin embargo, los expertos recomiendan una limpieza aún más frecuente, sobre todo en el caso de los bebederos, ya que el agua estancada puede favorecer la proliferación de bacterias.
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¿Cómo lavar correctamente?
Según la FDA, los recipientes deben lavarse de la misma forma que los platos de los humanos. Carbajal detalla los pasos clave para una limpieza adecuada:
1. Antes de servir la comida: es recomendable lavarse las manos y evitar usar el mismo plato de la mascota para sacar el pienso del envase. Se sugiere emplear un envase exclusivo o verter el alimento directamente desde la bolsa.
2. Después de cada comida: retirar los restos de comida y lavar el recipiente en el área designada para ello. Se debe utilizar una esponja o cepillo exclusivo para este propósito.
3. Uso de agua caliente: de preferencia, se recomienda lavar con agua a unos 70°C para una desinfección más efectiva.
4. Secado adecuado: tras el lavado, el cuenco debe secarse con una toalla limpia para evitar la acumulación de humedad y bacterias.
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Evitar este riesgo
Uno de los errores más comunes es limpiar los platos de las mascotas en la misma área donde se lavan los utensilios de los humanos. Carbajal advierte que esto puede provocar una contaminación cruzada, ya que los restos de comida y bacterias presentes en los recipientes de los animales pueden transferirse a los platos y cubiertos de las personas. Para evitar este riesgo, se recomienda designar un espacio exclusivo para la limpieza de los cuencos de las mascotas y utilizar utensilios de limpieza separados.
Además del lavado habitual, el experto sugiere aplicar un desinfectante diseñado específicamente para mascotas. Estos productos, elaborados con ingredientes no agresivos, ayudan a mantener la seguridad de los animales y previenen los malos olores. En caso de no poder lavar el cuenco en algún momento, Carbajal recomienda retirar los restos de comida y rociar un desinfectante especial para minimizar la proliferación de bacterias hasta la siguiente limpieza.
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La parte poco llamativa del microondas que es esencial limpiar
- Madrid. Europa Press.
El microondas es un electrodoméstico indispensable en muchas cocinas por su rapidez y comodidad. Sin embargo, pocos prestan atención a una pieza clave para su funcionamiento: una pequeña placa que muchos confunden con cartón, pero que en realidad cumple una función esencial en la distribución del calor y la protección del aparato.
Esa “tapita de cartón” que se encuentra en el lateral o parte superior del microondas no es un simple adorno. Se trata de la placa mica o waveguide, una lámina protectora compuesta por un mineral con alta resistencia al calor y la electricidad. Su función principal es evitar que grasa, restos de comida o vapores entren en la cavidad de salida de ondas, protegiendo el magnetrón, la pieza que genera las microondas.
Además, esta placa permite que las microondas se distribuyan uniformemente en el interior del electrodoméstico, garantizando un calentamiento adecuado de los alimentos y evitando que el aparato sufra daños por acumulación de residuos o humedad.
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Importancia de la placa mica
Mantener la placa mica en buen estado es fundamental para garantizar el correcto funcionamiento del microondas y prolongar su vida útil. Un deterioro en esta pieza puede provocar chispazos, sobrecalentamientos e incluso cortocircuitos, afectando tanto la seguridad como la eficiencia del aparato.
Por ello, la limpieza del microondas no debe centrarse únicamente en el plato giratorio o las paredes internas, sino que también es crucial prestar atención a la placa mica, asegurándose de que esté libre de grasa y residuos que puedan comprometer su rendimiento.
Para limpiarla correctamente, se recomienda: - Pasar un paño húmedo con agua y jabón neutro tras cada uso para evitar acumulación de grasa. - Evitar productos abrasivos que puedan dañar su superficie.
En caso de que la suciedad esté incrustada, se puede preparar una mezcla de agua caliente con bicarbonato de sodio y aplicarla con un paño suave. Otra alternativa efectiva es calentar en el microondas un recipiente con agua y unas gotas de vinagre durante diez minutos, permitiendo que el vapor afloje la suciedad antes de limpiarlo con una esponja húmeda y bicarbonato.
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¿Por qué se estropea la placa mica?
El deterioro de la placa mica suele estar relacionado con el uso inadecuado del microondas. Según la web Electricidad Gómez, entre los factores que pueden dañar la placa mica se encuentran:
Objetos metálicos: Introducir utensilios metálicos, papel de aluminio o vajillas con detalles metálicos puede generar chispas y afectar la placa.
Alimentos explosivos: Huevos crudos, uvas o zanahorias pueden explotar dentro del microondas y dañar la placa con las salpicaduras.
Líquidos inflamables: Calentar alcohol o líquidos con alto contenido alcohólico puede generar llamas y afectar los componentes internos.
Falta de limpieza: Las salpicaduras de grasa y restos de comida acumulados con el tiempo pueden carbonizarse y deteriorar la placa.
Cuándo cambiar la placa mica
Si la placa mica presenta quemaduras, decoloración o perforaciones, es imprescindible reemplazarla antes de seguir usando el microondas. Una placa deteriorada deja de cumplir su función aislante, lo que puede provocar chispas y un sobrecalentamiento peligroso.
Sustituirla es un proceso sencillo y económico. Se pueden encontrar repuestos compatibles en tiendas especializadas y en algunos supermercados. Solo es necesario asegurarse de que la nueva placa sea del tamaño adecuado y seguir las instrucciones del fabricante para su instalación.
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Tres alimentos que no sabías que se podían congelar
- Madrid. Europa Press.
Congelar alimentos es una práctica habitual en muchos hogares ya que permite prolongar su vida útil y garantizar su seguridad alimentaria. Sin embargo, no todos saben que ciertos productos pueden congelarse sin perder sus propiedades, lo que ofrece más opciones para aprovechar al máximo los ingredientes disponibles en casa y reducir el desperdicio de comida.
La ingeniera de alimentos Mariana Zapién ha compartido a través de un vídeo de Tiktok (@ingdetusalimentos) tres alimentos comunes que pueden congelarse sin perder sus propiedades ni su sabor y que, probablemente, muchos desconocen. Entre estos alimentos se encuentran el pan, el arroz y la pasta, que, si se almacenan correctamente, no solo mantienen su calidad, sino que también pueden aportar beneficios para la salud.
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Cómo congelar pan, pasta y arroz
El pan es, quizás, uno de los que más sorprende al ser congelado, ya que puede conservarse en buenas condiciones hasta seis meses. Durante este tiempo, el almidón que contiene sufre un proceso de reorganización que lo convierte en almidón resistente, un tipo de fibra que no se digiere fácilmente y actúa como prebiótico, favoreciendo la salud intestinal. Para descongelarlo, la ingeniera recomienda tostarlo durante dos minutos por cada lado, lo que permite recuperar su textura original.
El arroz cocido se puede congelar en porciones individuales y conservarse en buen estado hasta dos meses. Este proceso además de preservar el arroz, reduce el riesgo de intoxicación por Bacillus cereus, una bacteria que puede proliferar en alimentos cocidos mal conservados. Para su descongelación, la recomendación es hacerlo en cocción con un poco de agua por 5 minutos.
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La pasta cocida sigue una pauta similar al arroz, y su duración en el congelador es también de dos meses, lo que reduce el riesgo de proliferación de bacterias. Para descongelarla, se debe hervir en agua durante aproximadamente 3 minutos.
Al igual que con el pan, la congelación del arroz y la pasta también favorece la formación de almidón resistente, según explica la experta. Para que la congelación sea efectiva y los alimentos mantengan su calidad, la ingeniera advierte que los alimentos “hay que almacenarlos en recipientes herméticos o en bolsas con poco aire para preservar su calidad”.
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Lo que la mayoría hace mal con la fecha de caducidad
- Madrid. Europa Press.
La seguridad alimentaria es un aspecto fundamental en el día a día de cualquier hogar. Desde la compra hasta el consumo, seguir buenas prácticas es clave para garantizar que los alimentos sean seguros y estén en óptimas condiciones. En este sentido, la ingeniera de alimentos Mariana Zapién ha señalado en una publicación de Instagram (@ingdetusalimentos) un error común que muchas personas cometen al interpretar la fecha de caducidad de los productos.
La fecha de caducidad marca el límite hasta el cual un producto conserva todas sus características de calidad y seguridad alimentaria. Según esta premisa, una vez superada la fecha indicada, el alimento no debería comercializarse ni consumirse, ya que podría representar un riesgo sanitario.
Sin embargo, Zapién advierte que este plazo deja de ser válido una vez que el envase ha sido abierto, ya que pierde su ambiente sellado y controlado. Esto lo expone a la entrada de contaminantes externos como bacterias, levaduras u hongos, que encuentran en los alimentos un entorno propicio para su desarrollo debido a la presencia de nutrientes esenciales.
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Una vez abiertos
En el vídeo, la experta subraya la importancia de seguir las indicaciones de almacenamiento y consumo especificadas por el fabricante. En el caso de la leche, por ejemplo, se recomienda consumirla dentro de los tres días posteriores a su apertura.
La experta advierte que algunos microorganismos pueden contaminar los alimentos sin modificar su sabor, color o aroma, lo que dificulta su detección a simple vista. Por ello, insiste en la importancia de respetar los tiempos de conservación recomendados una vez que los productos han sido abiertos y almacenados en el refrigerador.
Cómo conservar los embutidos
La experta recomienda que, una vez abierto un envase de embutido envasado al vacío, se traslade a un recipiente hermético en lugar de mantenerlo en su empaque original. Esto ayuda a preservar mejor su frescura, evita la exposición a contaminantes y prolonga su vida útil en el refrigerador.
Sobre la congelación, Zapién explica que este método es efectivo para prolongar la vida útil de los alimentos, siempre que se realice antes de la fecha de caducidad. En este sentido, señala que es seguro descongelar y consumir el embutido después de su fecha de caducidad, pero recomienda hacerlo dentro de los días siguientes para garantizar su calidad y seguridad alimentaria.
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