Luego de que el MOPC dejara morir su sistema de control de combustible en el 2018, el ente aumentó en más de 4 millones de litros el consumo de combustible en comparación con el promedio de la última década; esto representa la escandalosa cifra de más de US$ 3,2 millones. Con este incremento, el ministro Arnoldo Wiens podría dar la vuelta al mundo más de mil veces o se podrían haber construido dos pabellones de contingencia covid-19.

El Ministerio de Obras Públicas y Comuni­caciones (MOPC), durante la administración de Arnoldo Wiens, aumentó considerablemente el con­sumo de combustible, que pasó de 9,6 millones de litros en el 2018 a 12,6 millones de litros en el 2019, según datos proveídos por Petro­par a través de un pedido de acceso a la informa­ción pública. El escanda­loso aumento se dio preci­samente después de que el ente dejara morir su sistema de control de combustible.

El volumen como el sideral monto podrían pasar des­apercibidos, pero si tene­mos en cuenta que en la misma institución el con­sumo promedio durante los otros años, entre el 2016 y el 2018, se mantuvo en 9,4 millones de litros, se puede presumir que se trata de un nuevo escándalo que se podría denominar la “gran tragada”, que se suma a la “pasarela de oro” y las “reparaciones de oro”.

Este aumento en el gasto del gasoil dentro del MOPC representa una ampliación del consumo de 4.065.933 litros en el 2019 con respecto al consumo promedio de los últimos 10 años, que es de 8.537.157 litros, lo cual es más del 47% del pro­medio anual de la última década. Además, esto constituye un aumento del gasto en este rubro de más de US$ 3,2 millones.

Para entender los alcances de estas cifras, la tremenda adquisición de hidrocar­buros podría ser usada para dar la vuelta al mundo unas 1.421 veces, teniendo en cuenta que, para reco­rrer todo el planeta, que tiene una distancia de 40 mil kilómetros se requie­ren 2.860 litros, según estiman entendidos en la materia, tomando como referencia un promedio de consumo de combustible de 1 litro por cada 14 km.

Además de la comparación de la vuelta al mundo, con los más de US$ 3,2 millones que representa el consumo adicional de combustible del 2019, se pudieron haber construido dos pabellones de contingencia como los de San Pedro, con 16 camas para atención de compa­triotas en esta pandemia. Algo más que necesario teniendo en cuenta la cri­sis sanitaria actual.

El tema compromete aún más al ministro Wiens con­siderando que su propio viceministro de Adminis­tración y Finanzas, Carlino Velázquez, reconoció a este medio que en el 2018 la ins­titución contaba con un sis­tema de control de combus­tible que no fue renovado ni vuelto a licitar durante el 2019 debido a que no con­taban con un presupuesto asignado para el efecto.

Es decir que contar con un sistema de control de un rubro tan sensible como el combustible no era impor­tante y menos prioridad para la actual adminis­tración. Contradictoria­mente, durante la pan­demia sí encontraron el presupuesto para licitar y envolver al Estado con un contrato de software de control de combustible por US$ 3,7 millones, que aún no está operativo.

Entre el problema y la “solución” que encontró el MOPC, la administración de Wiens comprometió su presupuesto por US$ 7 millones en solamente dos años de gestión y ambos se dan en el ámbito de gestión de la Dirección de Bienes y Suministros, dependen­cia a cargo de Darío Morán. Este nuevo caso, al igual que la burla de la pasarela de oro, podría implicar un nuevo daño patrimonial contra las arcas del Estado o por lo bajo implica una desidia, mal desempeño en funciones.

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