El senador por el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) Blas Llano asegura que las elecciones municipales del próximo 10 de octubre pueden ser un buen parámetro y marcarán un poco el tipo de país que se quiere elegir, además de que dejarán secuelas importantes en el Partido Liberal. En esta charla con Augusto dos Santos para el programa “Expresso”, del canal GEN, Llano afirma que ve a Norman Harrison como el candidato del PLRA para el 2023. Hace un repaso por la historia de su partido, las luchas internas y, por supuesto, su amor por el automovilismo.

Fotos Pánfilo Leguizamón

–ADS: ¿Qué vir­tud le enseña­ría Blas Llano político a Antonio Ramos corredor y viceversa?

–Buena pregunta. Porque vos sabés Augusto que la política y la carrera de autos, en su moda­lidad rally, tienen, aunque la gente no crea, muchas coinci­dencias. Pero sí puedo resumir en algo. Te diría que cuando uno maneja un auto de carrera y su copiloto le canta la hoja de ruta, lo que uno debe saber es que no siempre se puede ir a fondo. Y creo que la política es así. No se puede venir siempre a fondo.

–ADS: ¿Hay más curvas en la política que en el rally?

–No, te diría que es casi idéntico. Hay lugares donde se debe ace­lerar y yo digo siempre que en la política, cuando uno aspira por ejemplo a llegar a un obje­tivo de carácter electoral, hay que ver si la puerta está total­mente cerrada, hermética­mente cerrada, totalmente abierta, que casi nunca es así, o hay una ranurita por donde entrar. Si la puerta está her­méticamente sellada, enton­ces probablemente es que te estrelles.

–ADS: Mirando desde la transición hasta hoy, no te parece una especie de cons­tante alejamiento del PLRA del liberalismo, doctrinaria­mente, digo.

–El Partido Liberal Radical Auténtico se ha caracterizado siempre por tener dentro de su seno a movimientos inter­nos reconocidos incluso por los propios estatutos partidarios y siempre ha habido posiciones ideológicas dispares. Pero creo que hoy día hay una corriente de opinión, me atrevería a decir mayoritaria, que entiende que el liberalismo paraguayo debe recuperar sus raíces identifica­das con el liberalismo univer­sal, verdad.

–ADS: Entonces no te puedo preguntar en este contexto histórico reciente, ¿si Laíno es más liberal que Jaeggli o Jaeggli que Laíno?

–Y no realmente porque desde el punto de vista ideológico está claro que Alfredo es más libe­ral que Laíno, pero Laíno tiene una tradición de lucha dentro del mismo partido que nadie puede desconocer. Y ha sido un poco el símbolo de la resistencia en la época de la dictadura sobre todo del PLRA y de los demó­cratas en general, que también hace a un elemento muy impor­tante que es la esencia del libe­ralismo universal. La lucha por la libertad.

–ADS: En el Partido Colo­rado siempre está el debate, del congreso ideológico, ¿es una materia pendiente en el PLRA?

–Se hizo y en más de una oca­sión. Varios dirigentes del par­tido entendieron que era una necesidad. Todos entendieron que era una necesidad. Pero al hacer ese debate, aún se marcan más las diferencias, entonces el tema ahora es coexistir diga­mos dentro de ciertas reglas democráticas y que sea el pue­blo liberal en sus elecciones el que pueda escoger un modelo.

–ADS: ¿Tres liberales que considerás imprescindibles en la historia?

–No podemos soslayar a Eligio Ayala, a Eusebio Ayala y desde el punto de vista de la rebeldía, de la juventud, de la sana rebeldía, de la lucha por reivindicaciones de carácter social a José de la Cruz Ayala “Alón”, que también era periodista.

–ADS: ¿Qué cosas cambia­rías de la Constituyente si tendríamos un nuevo evento parecido?

–Tendríamos que analizar bien una profunda reforma del Poder Judicial, que no funciona y evidentemente tiene que exis­tir causales y encontrarlas. Se tiene que cambiar el sistema de selección de magistrados, empezando por la Corte, tri­bunales, los jueces. También en el sistema de juzgamiento de magistrados que incurren en fallos al margen de la ley. El Poder Judicial y su reforma es una materia pendiente.

–ADS: ¿Seguís creyendo en la reelección como un asunto a trabajar?

–Absolutamente. Es más, el 10 de octubre tenemos eleccio­nes municipales, que la única diferencia con las departa­mentales y nacionales es que son elecciones en municipios, y en las municipales existe la reelección. Es más, muchos de los intendentes que estaban en esos cargos, renunciaron para volver a candidatarse. Y el pue­blo de cada comunidad tiene en sus manos para volver a elegir. Si hizo bien su trabajo, pro­bablemente tendrá un voto de confianza; y si hizo mal, el pueblo va a tener la gran opor­tunidad de buscar otra alter­nativa. Es decir, la reelección no te asegura de que por sí vas a ser reelecto.

–ADS: ¿Y por qué la clase política no tiene la madurez de debatir el tema de reelec­ción, en tiempos oportunos?

–Correcto, y esa es una posi­ción que hemos asumido desde un principio en un manifiesto político que lo habíamos lan­zado hace ya más o menos 10 años, de que ya corresponde, me preguntaste lo de cambiar la Constitución. Y entonces te digo que debe ser el sistema electoral. Se tiene que incluir la figura de la reelección. Y se debe dar la Constituyente a los 180 días de asumir la Pre­sidencia de la República el que fuere electo para presidente. Es más, los candidatos para presi­dente de las elecciones del 2023 deberían incluir dentro de su programa de gobierno. Es el momento en el que fue elegido presidente de la República tiene la mayor cuota, no solamente de legalidad, sino de legitimidad.

–ADS: Y de poder.

–Exacto.

–ADS: ¿El Marzo Para­guayo fue un acto heroico o una forma de desembara­zarse de Oviedo de cualquier manera?

–Creo que fue una reacción ante lo que la gente conside­raba un peligro de regreso al autoritarismo de carácter mili­tar que habíamos superado no hace mucho tiempo, y por las formas que se dieron ciertas cir­cunstancias. Pero hay que reco­nocer que después de años de haber pasado por lo del Marzo Paraguayo, que muchas cosas que se quedaron en la nebu­losa. Hay puntos claros, pero yo te diría a estas alturas que hay más puntos oscuros tam­bién. Que no sé si ya vamos a tener la oportunidad de acla­rarlos todos. Pero esa es la per­cepción que yo tengo ahora, en ese momento tenía otra, y me pude haber equivocado.

–ADS: ¿En qué falló Lugo para perderle a Federico Franco, Efraín Alegre y Blas Llano en un sólo año?

–A Federico Franco nunca lo tuvo, nunca lo ganó. Y en la convención en la cual nosotros decidimos el apoyo a Fer­nando Lugo, tanto Federico como Efraín mocionaron la opción de postergar el tema de la Alianza, lo cual si salía triun­fante no iba a ver Alianza, y por lo tanto probablemente no íba­mos a tener un gobierno de la Alianza. Y los que digamos, pusimos la cara por el proyecto de la Alianza, fue el grupo nues­tro. Creo que faltó más diálogo, sinceridad. Se cometieron erro­res propios de algo nuevo. De algo que nunca se había expe­rimentado, no se establecieron ciertas reglas de juego. De todas maneras siempre sostuve que valía la pena seguir con el pro­yecto. Lamentablemente ocu­rrió lo que ocurrió y perdimos toda la oposición la brillante oportunidad de dar un inicio de cambio, con el juicio polí­tico de Fernando Lugo y la asunción de Federico Franco.

–ADS: ¿En qué columna de oposición te ubicás ante la unidad colorada; ataque de nervios, estímulo o indife­rencia?

–Creo que nosotros tenemos nuestros problemas propios. El PLRA es un partido grande, tradicional, que tiene una pro­blemática interna intensa desde hace mucho tiempo. En qué puede influir que a mí me guste o no me guste la unidad del Partido Colorado. En nada. En qué puede influir que yo diga que esos abrazos republicanos sean solamente para las fotos, o que si son realmente cohe­rentes. Lo que yo tendría que hacer es fortalecer mi organi­zación política y en todo caso si presentamos una candidatura en estas municipales en donde hay un gobierno ejercido por el Partido Colorado y ese gobierno no satisfizo a la ciudadanía, en ese momento entonces criticar.

–ADS: ¿Cómo hace el PLRA para recomponer su futuro?

–Creo que estas municipa­les van a marcar un antes y un después dentro del PLRA. Lo escuché y lo leí al presidente del partido, cada día más ausente de estas elecciones, de estas municipales, con un aban­dono absoluto a los candida­tos a intendentes y concejales. Lo escuché decir al presidente como que realmente estas elec­ciones municipales no van a ser el reflejo de lo que ocurra des­pués a nivel nacional. Y yo no creo tanto así. Creo que estas elecciones municipales nos gusten o no, van a ser un ter­mómetro en cual nos va a decir si estamos haciendo bien o mal las cosas. Claro, el condimento es que son candidaturas loca­les, pero uno no puede dejar de lado el vínculo de los partidos tradicionales con la política nacional. Es lo que ocurrió en Argentina con las PASO, donde el actual gobierno tuvo un retro­ceso nacional muy importante y las consecuencias fueron cam­bios de ministros del gabinete de Alberto Fernández. Unas elecciones si salen mal, tienen consecuencias.

–ADS: A propósito de Argentina ¿Qué sensación te genera el derrumbe eco­nómico y político de países insignia como Venezuela, Cuba, Nicaragua, de alguna manera Argentina?

–Mucha preocupación, sobre todo por las consecuencias que están pagando el pueblo nicara­güense, el venezolano, el cubano y últimamente también el pue­blo argentino. Y esto demuestra que la política intervencionista a ultranza no sirve. Mientras Venezuela poseía petróleo y era un elemento muy requerido y el precio estaba bien, todo bien porque podían subsidiar todo lo que hacía falta. Pero empieza a desmoronarse eso, los subsidios ya no llegan, ya no son suficien­tes. Un país no puede pensar en progresar y desarrollarse real­mente solamente con los subsi­dios. Hay que entender que los subsidios son parches, para con­tener ciertas situaciones. Pero no son la solución final.

-ADS: Un empleo formal siempre será más digno..

Bueno, hoy en día ese pensa­miento por suerte está entrando con fuerza en los países. Vimos recién que un candidato en Bue­nos Aires, Milei, con un dis­curso liberal, Avanza Libertad se llama su proyecto político, tuvo un resultado importante. Los argentinos decían que sola­mente iba a tener votos en los barrios chuchis como Reco­leta y otros, pero tuvo votos en la Villa 31 por ejemplo. Enton­ces hasta la gente que supues­tamente es la principal recep­tora de los subsidios, es la que dice, esto ya no sirve.

–ADS: Pero Milei no gana­ría las elecciones internas del PLRA, por más liberal que sea…

–Mirá, hay un giro dentro del liberalismo paraguayo. Eviden­temente estas ideas tienen más fuerzas en los centros urbanos. En el interior todavía hay una cultura que venimos arras­trando desde hace rato de ser un partido más progresista, creyendo que eso es realmente estar más cerca del campesino. Pero en la práctica eso no es así. La pregunta es sencilla: ¿Qué ha cambiado en la vida de la gente que vive en niveles de pobreza o extrema pobreza el hecho de venir arrastrando esta política de subsidio, ha mejorado ese sector? ¿sus condiciones de vida mejoraron? Y la respuesta es no.

–ADS: ¿Quién es un can­didato de etiqueta liberal para las elecciones 2023, Harrison?

–Norman, Norman Harrison.

–ADS: ¿Por qué el Congreso es tan mediocre?

–Mirá, no, no quiero culparle a nadie. Pero los congresistas surgen de la elección que hace la gente. Sobre todo los dipu­tados son electos, son electos en sus departamentos. Y no son muchos. Vamos al caso de Misiones, en Misiones son tres diputados. El que va a votar sabe a quién va a votar. Ahora se sabe. Ñeembucú tiene dos diputados. Hay departamentos que tienen dos y otros cinco. Y la gente los elige. Primero en las internas de los partidos tradicionales y luego en las elecciones genera­les.

–ADS: Tenés que armar un equipo de fútbol de salón con los mejores congresistas que conociste. Con tres del PLRA y tres de otros partidos.

–Bueno, del PLRA estuvimos mucho y otros partidos tam­bién, verdad. Un muy buen congresista fue, a pesar de que su carácter no fue de los mejo­res (risas), Marcelo Duarte, por ejemplo. El amigo Bernardino Cano Radil que hace poco falle­ció en Cuba. Te hablo de ellos porque fueron colegas míos. Y dentro del Partido Colorado hubo muchos congresistas. Para mí que Enrique Riera es un buen senador. En el PLRA también hubo muchos que se dedicaron mucho, y fueron muy buenos, como el doctor Ramírez Montalbeti, el doctor Carlos Mateo Balmelli, hay muchos. Tanto del PLRA como de otros partidos.

–ADS: ¿La política de futuro te parece que tiene que estar asentada en estas polarida­des actuales como izquierda vs derecha, o las mayorías se deben construir con otras perspectivas?

–Creo que el enfrentamiento colorado-liberal o liberal-colo­rado o Cerro Porteño-Olimpia cada vez le importa menos a la gente. A la gente le importa la gestión. Si el gobernante tiene una buena gestión, a la gente le importa poco de qué partido sea. El tema ideológico sí creo que necesariamente vamos a bajar a eso porque el proyecto país tiene que ver mucho con la forma en que pensás. Si soy una persona que cree que los subsi­dios son la solución, evidente­mente tengo una posición ideo­lógica de izquierda. Respetable pero no la comparto. Y el que cree que se debe dar las condi­ciones económicas y jurídicas para generar fuentes de tra­bajo y con eso atraer el capital nacional o extranjero a los efec­tos de instalación de fábricas, de industrias, porque el sector privado es el que debe ofertar y solicitar la mano de obra. Y el Estado lo que debe hacer es garantizar al capital, extranjero y local, básicamente tres cosas: el respeto a las leyes tributarias. Se debe pagar los impuestos. El respeto a las leyes ambientales, que es un tema supervigente. Ya no se puede hoy en día no cumplir con los requisitos de preservación del ambiente. Ya no podés tirar la porquería de tus empresas al río. Y tercero, el respeto a las leyes laborales. Hay que respetar los derechos del trabajo, porque en la rela­ción de la generación de mano de obra, tiene igual importan­cia el empleador y el trabajador.

–ADS: ¿Hamilton, Schuma­cher, Ayrton Sena, Lauda o Fangio?

–Es difícil elegir. Pero le elijo a Sena.

–ADS: ¿Por qué?

–Era un tipo agresivo en su manejo. Manejaba como los dioses bajo la lluvia. Hay que tener un coraje especial para manejar muy fuerte en la lluvia, aparte vecino nuestro, ídolo, es un ídolo. Todos son muy buenos pero me quedaría con él.

–ADS: ¿Calvo, el negro Riso o Galanti?

–Todos son muy buenos y ami­gos, no puedo… en su momento la lucha era entre Calvo y el Negro Riso. Bueno, y los Galanti que sabemos ganaron todo también.

–ADS: ¿Si no fueras liberal, tendrías otro partido?

–Yo creo que sí. Nadie sabe esto, pero cuando ingresé a la Facul­tad de Derecho en la Universi­dad Católica, en plena época de Stroessner, el movimiento estudiantil se dividía en dos, los que respondían al régimen –sobre todo después de la insta­lación del cuatrinomio de oro, verdad– y los que estábamos todos de este lado que éramos la oposición estudiantil. Y ahí éramos de todo, había febreris­tas, colorados, liberales, con­testatarios, comunistas, mar­xistas, ere erea. Y entonces yo aprendí a convivir con ellos y a respetar sus creencias e ideolo­gías. Y cuando eso me tentaron a participar de un movimiento de izquierda y realmente milité un tiempito, en el Movimiento Democrático Popular. Un par­tido con Hugo Richer y otra gente de Filosofía que siempre era de izquierda. Pero era una corriente muy fuerte en la facul­tad cuando eso. Recordarás los festivales en Clínicas, los de Inge­niería, en fin. Quien más quien menos estaba en esa movida.

–ADS: ¿El hecho de que el presidente del Congreso sea un empresario motelero no es suficiente para definir la política paraguaya?

–(Risas) Yo la verdad no sé desde cuándo está en ese nego­cio. Pero si cumple con todas las reglas, no veo por qué haya obstáculos.

–ADS: ¿Te retirás de la polí­tica o del automovilismo pri­mero?

–Y de ambos ya me retiré diez veces por ahí pero sigo en esto… Hoy te diría que sí, pero todo es muy cambiante. La gente te busca, te pregunta y bueno, acá estamos aún.

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