- Por Luis Irala
- Nación Media
Nacional fue mucho más ambicioso en todo el partido y el 4 a 0 quedó corto.
El cuadro albo sometió a Guaraní a una presión pegajosa en casi todo el campo de juego y al recuperar el balón recurrió a rápidos contragolpes como principal fórmula. Ya al término del primer tiempo vencía por 2-0.
El mejor andar tricolor se cristalizó en la red adversaria a los 22 minutos. Una serie de rebotes encontró el pie del juvenil Tiago Caballero para poner en ventaja a la Academia. Y cerca del final de la etapa inicial, Nacional anotó el segundo tanto, en una jugada sacada del manual del contragolpe, elaborada y culminada por la gran figura de Mathías Martínez, quien a 100 km por hora superó a Luis Martínez y luego al golero Rodríguez marcando el segundo gol.
En la complementaria, el técnico De Muner puso toda la carne al asador con la realización de tres cambios masivos con afanes ofensivos; sin embargo, la defensa seguía otorgando ventajas y era una invitación para los rápidos ataques de los albos. Promediando la etapa prácticamente se selló la victoria local al marcar Aguilar el tercer tanto, luego de una jugada monumental de Feliciano Brizuela por la derecha y pasados los 30 minutos, el mismo Brizuela puso cifras definitivas a la gran goleada Tricolor. Así, la Academia dio lecciones de un gran fútbol ante un desconocido Guaraní, que luego de ocho cotejos invictos en la era del técnico De Muner, cayó sin pena ni gloria.
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Lecciones de una rueda baja
- Por Josefina Bauer
- Club de Ejecutivos del Paraguay
Tenía una reunión con un posible cliente a las 10 de la mañana. Era viernes y llovía. Sabía que el clima y el tráfico podían jugarme en contra, así que me preparé con tiempo. Salí con margen suficiente para llegar tranquila, sin estrés. Pero cuando me senté en el auto para arrancar, noté algo que cambió todos mis planes: la rueda estaba baja.
De un momento a otro, todo lo que había planificado con tanto cuidado se desmoronó. Mi organización, mi puntualidad y la sensación de control absoluto se esfumaron. Un pequeño detalle, aparentemente insignificante, fue suficiente para poner a prueba toda mi preparación.
¿Cuántas veces nos pasan cosas similares en nuestra vida laboral?
Pasamos horas armando análisis, diseñando presentaciones, pensando en cada detalle. Y “justito” en el momento crucial, nos hacen una pregunta que no previmos o nos consultan sobre un dato que no controlamos, que no está correcto y hace que el resultado sea erróneo. En un segundo, todo el esfuerzo que hicimos parece desmoronarse por algo que no anticipamos.
La rueda baja del auto, ese “pequeño detalle”, no solo me obligó a replantear toda mi logística, sino que también me recordó algo esencial: la importancia de los imprevistos. En nuestras vidas, los imprevistos no son la excepción, son la regla. Lo que realmente nos diferencia como profesionales es la manera en cómo los enfrentamos: ¿Nos frustramos? ¿Nos justificamos? ¿Nos desafiamos a mejorar? ¿Aprendemos?
Busqué una solución rápida a mi problema pidiendo el auto prestado a mi hija que estaba haciendo home office y cambié el enfoque de frustrarme o enojarme por hacerme cargo de la situación, avisando al cliente que llegaría tarde y mientras tanto pidiendo asistencia para que me solucionen la rueda pinchada.
Estos son los momentos donde la diferencia no se da por evitar los imprevistos, sino por la capacidad para enfrentarlos con soluciones prácticas y mantener la calma.
Lo mismo ocurre con nuestras presentaciones. Podemos preparar los análisis más minuciosos e incluso algo puede fallar. El dato que olvidamos controlar o consultar el motivo por el cual varió, la diapositiva que no cargó bien, un cargador de la computadora olvidado o una pregunta inesperada que no habíamos considerado.
No podemos eliminar los imprevistos, pero sí podemos minimizar su impacto con un plan de contingencia y con una actitud abierta al cambio. En vez de ponernos a la defensiva, podemos aprender y mejorar en cada presentación.
Llegué 10 minutos tarde a la reunión, pero me enfoqué en el cliente, en sus necesidades y en cómo podía agregarle valor, entregando mi mejor versión como profesional, dejando atrás el inconveniente para dar lo mejor de mí frente a los demás.
Esta situación me hizo aprender una lección importante: los pequeños detalles importan, pero nuestra capacidad de reaccionar ante ellos es lo que realmente marca la diferencia.
En cada reunión o presentación, la clave está en aceptar que no podemos controlar todo, pero sí podemos prepararnos para responder de manera efectiva. Lo importante no es evitar a toda costa los inconvenientes (que sería imposible), sino aprender de cada uno de ellos para evitar que se repitan. Cuando nos suceden siempre las mismas cosas, cuando cometemos los mismos errores, o cuando seguimos preparando los análisis sin tomarnos el tiempo de revisar esos datos clave sobre los que podrían consultarnos, estamos dejando pasar una oportunidad de mejorar. Dicho de otra forma, es como salir a la ruta sin tomarnos el tiempo de calibrar las cubiertas y revisar su estado.
Cada tropiezo nos presenta la oportunidad de ser resilientes, mantenernos enfocados y aprovechar la experiencia para crecer como profesionales. Pero eso requiere voluntad de cambio. Hacer siempre lo mismo esperando resultados diferentes, nos estanca en una zona de confort que a la larga resulta más peligrosa que cualquier error puntual.
Al final del día, lo que verdaderamente importa no es el error en sí, sino cómo lo manejamos, cómo lo utilizamos como trampolín para evolucionar y convertirnos en mejores profesionales. Porque el verdadero impacto no está en la perfección, sino en la capacidad de adaptarnos, corregir y avanzar.
Y ustedes, ¿están listos para enfrentar su próxima “rueda baja”? ¿O seguirán sin revisar sus cubiertas? La elección está en sus manos.
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5 lecciones de Ayrton Senna en la Fórmula 1 aplicables en los negocios
En la F1, al igual que en los negocios, la clave está en la combinación de liderazgo, innovación, estrategia y ejecución impecable.
La reciente serie televisiva sobre la vida del tres veces campeón del mundo de la Fórmula 1, Ayrton Senna, a 30 años de su muerte en el circuito de Imola, Italia, recordó la personalidad y el liderazgo del piloto brasileño que vivió dedicado a su pasión, el automovilismo.
El repaso de sus inicios en el karting, su paso por la Fórmula 3 Británica y su consolidación en la Fórmula 1 como uno de los mejores pilotos de la historia, evidencia lo que el mismo había señalado: “Si quieres ser exitoso, necesitas tener una dedicación total, buscar tu máximo límite y dar lo mejor de ti mismo”.
Tomando esta premisa, presentamos algunas lecciones que los empresarios pueden aprender de la Fórmula 1, donde no solamente se conjugan el talento y el liderazgo de los pilotos, sino también la innovación, la gestión y el trabajo en equipo, tal como se ve en la serie sobre la vida de Senna.
Estas son las lecciones que podemos tomar de la Fórmula 1:
1. Innovación constante: Durante la serie, Ayrton Senna busca constantemente el mejor auto, el mejor motor y ajustarlo a su cuerpo para ganar. Esto implica que el desarrollo continuo de tecnología para mejorar el rendimiento es esencial.
En la F1, cada equipo invierte en innovación para ganar milésimas de segundo. En los negocios, la innovación constante permite mantener la competitividad. Para lograrlo, es ideal invertir en I+D para mejorar productos, procesos y servicios.
2. Decisiones rápidas y fundamentadas: Al subir al auto y prácticamente integrarse al mismo, Senna y su equipo saben que tienen segundos o milésimas de segundos para tomar decisiones durante una carrera, y principalmente, que estas deben estar basadas en análisis de datos en tiempo real.
Lo mismo ocurre en las empresas, donde es fundamental utilizar análisis de datos y herramientas tecnológicas para tomar decisiones informadas, especialmente en entornos dinámicos.
3. Trabajo en equipo y sincronizado: El piloto, el director de equipo, los mecanicos, los ingenieros, tal como se ve en la serie, deben trabajar en equipo y de manera sincronizada para lograr el mejor resultado. Todos operan como una máquina perfectamente engranada, ya que cada segundo cuenta.
En las empresas, es importante fomentar la colaboración, asignar roles claros y practicar una comunicación eficaz dentro de la empresa.
4. Planificación estratégica y adaptabilidad: En la serie sobre Senna, se ve como antes de cada carrera, los equipos junto con el piloto diseñan estrategias, pero a sabiendas que las condiciones climáticas o accidentes en pista pueden requerir de ajustes rápidos.
Por ejemplo, Senna tenía una facilidad mayor para conducir durante la lluvia o sobre la pista mojada, por lo que este no era un problema para él ni para su equipo y si lo era para los demás pilotos. Para las empresas, es importante tener un plan claro y estar preparado para pivotar ante cambios en el mercado o imprevistos.
5. Importancia del liderazgo: El liderazgo de Senna era innato. Dominaba tanto el deporte que prácticamente era insuperable. Durante sus 10 años de carrera demostró un liderazgo claro y visionario como la clave para el éxito.
En toda empresa, es importante contar con un líder que sepa inspirar, motivar y dirigir al equipo hacia objetivos comunes, manejando presiones y desafíos. Dicho esto, no cabe duda de que la F1 es una competencia es intensa, al igual que el mundo de los negocios, donde el margen de error es mínimo y la clave está en la combinación de liderazgo, innovación, estrategia y ejecución impecable.
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Garnero dio sentencia
Daniel Garnero casi dio por sentado que Diego Gómez será convocado para la Copa América USA 2024 (y seguramente para el amistoso ante Rusia, el 25 de marzo), por lo que es un hecho que la mejor figura del seleccionado preolímpico Sub- 23, campeón en Venezuela, no estará en los Juegos Olímpicos de París 2024.
El estratega argentino de la Albirroja absoluta, que participó del congreso “Encuentro del Fútbol Sudamericano” en la Conmebol, habló con “Versus” GEN/Nación Media y fue claro al afirmar que lo verdaderamente importante es lograr que Paraguay clasifique al próximo mundial.
“Yo veo que hablan de Diego, como que es un desconocido para mí, lo conozco muy bien a Diego, le seguimos toda su evolución deportiva, queríamos que vaya al Preolímpico porque sabíamos que podía pasar esto. Hoy es un jugador distinto y nos pone muy contentos a todos”.
A continuación su veredicto sobre el caso del jugador de Inter Miami. “Después seguramente se van a tomar las determinaciones que correspondan (sobre Diego Gómez), acá lo importante es la selección, que la selección madure, crezca y logremos el objetivo que es ir al mundial. Entonces en función a todo eso vamos a tomar las mejores decisiones que podamos”, indicó.
En cuanto al amistoso ante Rusia, cuya convocatoria se dará a conocer el viernes, indicó que se optó por disputar un solo partido para que pueda tener un mayor tiempo de trabajo previo con los jugadores.
“Estamos siguiendo a todos, esperando que ya no haya más contratiempos (de lesiones) para hacer una lista acorde, buscando tener esa convivencia y que se vea una selección mucho más agresiva”, remarcó finalmente.
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Una carta de lecciones
- Por Marcelo Pedroza
- Psicólogo y magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
Salud, le dice Epicuro a Meneceo, en la eterna y famosa carta que le escribe. “Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso a filosofar, ni al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque para alcanzar la salud del alma, nunca se es ni demasiado viejo ni demasiado joven”.
“Carta a Meneceo” se constituye en una lección eterna de vida. Con su ejemplar pluma, Epicuro (341 a.C.- 270 a.C.) invita a reflexionar en todos los tiempos, más allá de las edades, y apela a asociaciones prácticas para hacerlo, alentando a vivir esa experiencia, como cuando dice: “Quien afirma que aún no le ha llegado la hora o que ya le pasó la edad, es como si dijera que para la felicidad no le ha llegado aún el momento, o que ya lo dejó atrás. Así pues, practiquen la filosofía tanto el joven como el viejo; uno, para que, aun envejeciendo, pueda mantenerse joven en su felicidad gracias a los recuerdos del pasado; otro, para que pueda ser joven y viejo a la vez monstrando su serenidad frente al porvenir”.
Los clásicos del pensar están vigentes en nuestros días. Son vitales, son elementales para vivir. Emocionan, hacen llorar y reír, generan un profundo contacto con uno mismo, estimulan el autoconocimiento, ayudan a activar el sentido de la admiración, permiten descubrir la belleza de las palabras, alientan a valorar las épocas y a las personas que las han vivido, en fin… llegan al alma.
“Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque, si disfrutamos de ellas, lo poseemos todo y, si nos faltan, hacemos todo lo posible para obtenerlas”', eso pensaba Epicuro.
El conocimiento en todas sus expresiones requiere de procesos constructivos basados en la conexión constante entre preguntas y respuestas, dando apertura a todos los tipos de pensamiento, impulsando el crecimiento y la influencia que el mismo ejerce en el entorno en donde impacta.
Entre sus tantos consejos, el maestro Epicuro pregonaba la práctica de lo que consideraba el bien máximo, el del juicio, al que le atribuía el origen de las demás virtudes, y argumentaba que una vida feliz es juiciosa, bella y justa.
Es necesario establecer un contacto directo y permanente con la abundante diversidad de mujeres y hombres que con sus enseñanzas han homenajeado la existencia humana.