POR MARTÍN VILLAGRA

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Libertad tuvo chances, momentos de esplen­dor y sufrimientos, que incluyeron buenas ata­jadas del arquero Martín Silva. En la última acción, Matías Espinoza remató un tiro libre a uno de los palos. En el recuento final, el Albi­negro paraguayo mereció mucho más que el empate en el juego de local, en la ida por los cuartos de final de la Copa Libertadores de América.

Palmeiras la sacó barata, pero logró el aliciente tras anotar el gol de visitante mediante el defensor para­guayo Gustavo Gómez, gran figura del encuentro. No obs­tante, la serie está igualada con una enorme interro­gante. Por actitud y de seguir así, Libertad puede tentar la clasificación a las semifina­les del torneo continental. Al cuarto de hora, el Gumarelo ejerció presión, inco­modó al rival, que sufrió los ataques y las buenas cone­xiones de Adrián Martínez, “Tacuara” Cardozo y Anto­nio Bareiro, quien rondó el gol con un remate que forzó al arquero, incluso su tiro devolvió uno de los palos en otra clara ocasión.

Palmeiras fue demasiado afortunado, tuvo méritos, pero casi sin merecerlo, se hizo con el gol de visitante cerca del final del primer periodo. Fue letal el cabe­zazo del paraguayo y ex Libertad, Gustavo Gómez. Centro perfecto, mejor definición para finalizar el córner cedido por un descuido. En el complemento, Libertad siguió marti­llando y llegó con justicia al empate gracias al cabe­zazo de Matías Espinoza tras un centrazo de Iván Ramírez, la figura el repo­llero. Libertad fue mejor, Palmeiras sufrió. El resul­tado, por lo que se vio en la cancha, no es definitorio y habrá que pelearlo hasta el final fuera de casa.

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