Si bien todos los aceites están repletos de grasas y calorías, su composición química y sus efectos sobre la salud pueden ser muy diferentes. Con tantas clases disponibles en el mercado, ¿cómo saber cuál es el mejor a la hora de cocinar y si se debería evitar alguno?
En los últimos tiempos, se ha desplazado el aceite de girasol para introducir opciones supuestamente más “benévolas” como, por ejemplo, el aceite de coco. No obstante, lejos de lo que se cree, este ingrediente tiene un alto contenido en grasas saturadas y ningún estudio puede respaldar que se trata de un “superalimento” para la salud, según análisis de la Universidad de Harvard, replicados por la prensa internacional.
El aceite de coco también puede aumentar los niveles de colesterol perjudicial, que están relacionados con las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares. Tampoco está exento de convertirse en grasa mal acumulada dentro del organismo, por lo que no siempre es la mejor alternativa.
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Lo mismo sucede con el aceite de oliva, que tiene fama de ser el más saludable de los aceites vegetales. Si bien puede mejorar el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativa, solo es especialmente beneficioso cuando no se cocina, pero incluso bajo cocción tiene un porcentaje muy alto de ácidos grasos monosaturados.
De ahí que, entre la gran variedad, se recomienda optar por un aceite más bajo en grasas saturadas. Lo mejor siempre es consultar con un profesional de la nutrición para determinar cuál se adapta mejor a las necesidades y exigencias alimentarias particulares.
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Amenaza silenciosa: en apenas 8 años hallan 50 % más microplásticos en el cerebro humano
Si le preguntáramos a las personas quién es John Hyatt, el 99 % no sabría la respuesta, sin embargo su trabajo que en principio fue revolucionario, hoy día se convierte en una silenciosa amenaza a la salud de la población mundial y los ecosistemas. El fue quien en 1860 inventó el celuloide, lo que daría pie a que años más tarde, en 1907 apareciera el primer plástico sintético.
Desde el siglo pasado los científicos comenzaron a advertir sobre el peligro que representan los microplásticos, que con prisa y sin pausa se introducen en el cuerpo humano.
Según el medio RT, un estudio publicado en la revista Nature Medicine reveló altas concentraciones de microplásticos acumulados, particularmente en el cerebro. Los investigadores analizaron muestras de tejido hepático, renal y cerebral de 24 personas fallecidas en 2024 y las compararon con muestras de 28 personas fallecidas en 2016.
Los resultados revelaron que la cantidad de pequeños fragmentos de plástico en el cerebro aumentó un 50 % en comparación con muestras tomadas en 2016, de 3.420 microgramos a 4.763 microgramos por gramo de tejido. Mientras que, en el hígado la concentración media aumentó de 141,9 microgramos a 465,3 microgramos por gramo de tejido.
Diferentes tipos de plástico
Siguiendo con las preguntas, tampoco la mayoría de la población sabría reconocer el significado de esta fórmula química: (C2H4)n, sin embargo es la composición del polietileno, con los que se fabrican botellas de agua y vasitos desechables. Fue el plástico más común hallado en el cerebro, de entre otros 12 distintos tipos de plásticos encontrados en las muestras de la corteza frontal.
“Los microplásticos tienden a acumularse en las células grasas de la capa aislante de mielina del cerebro, que envuelve las neuronas y ayuda a regular la transmisión de señales, lo que podría explicar las mayores concentraciones en el cerebro”, indica el informe.
, utilizó microscopía electrónica e infrarroja especial para determinar con mayor precisión las cantidades de plástico, ya que métodos de microscopía convencionales, normalmente solo detectan partículas mayores de cinco milímetros.
Otros estudios han detectado también microplásticos en la sangre, los pulmones, los intestinos y la placenta.
Matthew Campen, quien dirige el equipo de investigadores de la Universidad de Nuevo México, aseguró que la tasa de acumulación en nuestros cuerpos refleja la creciente cantidad de desechos plásticos en el planeta. “Esto realmente cambia el panorama. Lo hace mucho más personal”, sostuvo.
“Empezamos a pensar que quizás estos plásticos obstruyen el flujo sanguíneo en los capilares”, opinó Campen, y agregó que probablemente “estos nanomateriales interfieran con las conexiones entre los axones [una parte de las células nerviosas] en el cerebro. También podrían ser una semilla para la agregación de proteínas involucradas en la demencia”, conjeturó.
Según el experto, la mayoría de los microplásticos en el cuerpo se ingieren a través de los alimentos, especialmente la carne, ya que su producción comercial tiende a concentrar los plásticos en la cadena alimentaria.
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¿Cómo se comportaron los precios globales de los principales alimentos?
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) compartió su último informe mensual, de diciembre de 2024, sobre el índice de precios de los alimentos a nivel mundial. Dicho índice se redujo un 2,1 % en el último año.
El índice de precios de los alimentos de la FAO, que hace un seguimiento mensual de los precios internacionales de un conjunto de productos alimenticios comercializados a escala mundial, se situó en diciembre en un promedio de 127,0 puntos, es decir, un 0,5 % menos que en noviembre y un 6,7 % más que en diciembre de 2023.
En términos generales, en 2024 el índice registró 122,0 puntos, un 2,1 % menos que el valor promedio de 2023. Esto se debió a importantes descensos en las cotizaciones de cereales y azúcar, compensados por aumentos en los precios de aceites vegetales, productos lácteos y carnes.
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Nivel de precio por rubros
Si bien los incrementos en el último grupo de alimentos fueron más reducidos, igualmente fueron significativos. Y haciendo el desglose por tipo de producto, indica que el índice de precios de los cereales alcanzó la segunda disminución anual respecto del nivel sin precedentes de 2022.
Aunque el indicador para todos los tipos de arroz subió un 0,8 % respecto del nivel promedio alcanzado en 2023, cifra que representa el nivel nominal máximo de los últimos 16 años. En tanto que los aceites vegetales registraron un promedio un 9,4 % más alto que en 2023 ante la mayor escasez de la oferta mundial.
Para el caso de la carne, el índice de la FAO lo situó un 2,7 % por encima del promedio de 2023, con un aumento de las cotizaciones de las carnes de vacuno, ovino y aves de corral, lo cual compensó el descenso de los precios internacionales de la carne de cerdo.
Los productos lácteos por su parte registraron un promedio un 4,7 % más alto que en 2023, debido principalmente a la repentina subida de los precios de la mantequilla. Mientras que el azúcar tuvo un promedio un 16,9 % inferior a 2023, debido a la mejora de las perspectivas para los cultivos de caña de azúcar en los principales países productores.
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Aceites, maníes y otros productos paraguayos conquistaron nuevos mercados en agosto
El octavo mes del año cerró con la conquista de seis nuevos mercados para los productos nacionales, desde aceite de soja hasta palanquillas de acero, diversificando las exportaciones paraguayas, según informó la Dirección de Inteligencia de la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), dependiente del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). Se logró así ingresos por USD 829.094.
De acuerdo con los datos oficiales, entre los productos destacados se encuentra el aceite de cocina, que se exportó a Colombia por primera vez en agosto pasado por un valor de USD 58.995, consolidando las exportaciones de insumos reciclables. A su vez, hasta República Dominicana ingresó el aceite de soja, con un total exportado de USD 415.990, fortaleciendo la industria agrícola paraguaya.
En cuanto a productos industriales, hasta Argentina se exportó “genamin”, un químico utilizado en productos de cuidado personal, por un monto de USD 81.819; además de palanquillas de acero valoradas en USD 107.200, que evidencia el crecimiento del sector metalúrgico y químico.
Igualmente, Letonia recibió maníes paraguayos por valor de USD 74.428, que reafirma la competitividad del sector agroalimentario nacional en Europa. Respecto al mercado de la carne, Bolivia importó tripas saladas bovinas por un valor de USD 90.662, fortaleciendo los lazos comerciales en productos cárnicos entre ambas naciones.
Fue así como desde el Ministerio de Industria y Comercio resaltaron que la conquista de nuevos mercados refuerza el protagonismo que ha venido ganando la producción local en el comercio global, posicionando al país como un actor relevante, con una oferta diversificada y competitiva que sigue conquistando nuevas fronteras.
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Cappro: Clave para el futuro del biocombustible y la industrialización en Paraguay
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), desde sus inicios (hace 18 años) hasta la fecha,ha tenido un desempeño destacado en la sustentabilidad ambiental, la logística fluvial, el combate al contrabando y coadyuvando con el esfuerzo de los productores de materias primas para la industria aceitera.
La Cappro es un gremio que agrupa a las 10 industrias aceiteras más importantes del Paraguay, cuyo volumen de producción representa el 95 por ciento de la cantidad de aceites y harinas oleaginosas producidas y exportadas por el país. Las firmas asociadas a Cappro son: ADM, BISA, BUNGE, CAIASA, CARGILL, CONTIPARAGUAY, COPAGRA, LDC, MERCANTIL COMERCIAL y OLEAGINOSA RAATZ; las mismas canalizaron aproximadamente más del 60 por ciento de la soja cosechada en el país en la última década. Algunos de los asociados realizan otros procesos industriales conexos, como envasado de aceites comestibles, producción de grasas y margarinas, balanceados y aceite de coco.
“Luego del gran flujo de inversiones en el sector, a inicios de la década pasada, la industria aceitera paraguaya se posicionó como la principal actividad industrial en términos de saldo de inversión directa, con 861 millones de dólares al cierre de la última actualización realizada por el Banco Central del Paraguay”, comenzó diciendo Sandra Noguera, gerente general de Cappro.
Explicó que en ese periodo surgieron nuevas industrias y otras fueron ampliadas y mejoradas, con lo que la capacidad para industrializar se triplicó. Sin embargo, los constantes cambios de reglas redujeron la competitividad del sector, modificando de manera significativa los planes iniciales.
“Esto puso freno a las inversiones, ya que el escenario se volvió incierto, con lo cual actualmente no existe la previsibilidad necesaria para los inversionistas y el año se está volviendo crítico para la agroindustria”, explicó.
Las agroindustrias en el Paraguay, además de los beneficios directos en generación de empleos formales y de calidad, la creación de polos de desarrollo, el mayor ingreso de divisas al exportar productos industrializados de mayor valor que las materias primas, aportes fiscales, entre otros, indirectamente a lo largo de los años han impactado positivamente en rubros conexos, propiciando y facilitando el crecimiento de la cría de cerdos y aves, ganado lechero, piscicultura y otros.
Entre los planes de Cappro está la consolidación de la industria aceitera dentro del territorio como eslabón fundamental para el desarrollo del resto de la cadena. Sobre este último punto, las industrias asociadas a Cappro, con las políticas públicas adecuadas, pueden colaborar con los planes del Gobierno de convertir al Paraguay en capital del biocombustible, ya que son las proveedoras naturales del aceite crudo necesario para la producción de este.
Agregó que el desafío para este segundo semestre del año, y para los próximos años, es encontrar mecanismos que permitan a la industria local aprovechar su capacidad instalada y recuperar rentabilidad que se ha ido erosionando sistemáticamente en estos últimos años.
“Las previsiones de industrialización para el cierre de este año no superan los 2,5 millones de toneladas, representando una capacidad ociosa de más de 1,8 millones de toneladas, lo que pone en evidencia cómo van profundizando aún más las condiciones de competitividad negativas para la subsistencia de las industrias aceiteras nacionales que apostaron por el país”, comentó.
Explicó que para enfrentar un nivel más competitivo es crucial robustecer la agroindustria con políticas públicas enfocadas en lograr una mayor industrialización de la materia prima agrícola dentro del territorio nacional. “Se requiere de una política industrial clara que nos ayude a concretar el potencial del sector”, sostuvo.
Como gremio, la mayor satisfacción es haber adquirido un desempeño destacado en la cooperación integral en las actividades de las industrias aceiteras, en ocupar un espacio cada vez mayor en la instalación del diálogo abierto con las autoridades del Gobierno y con los otros actores de la economía nacional, entre otros aspectos.
“Otro punto que enorgullece a Cappro es el haberse convertido en un ente de referencia a nivel local e internacional en la generación de estadísticas del sector agroindustrial”, comentó.
Asimismo, dijo que se debe reforzar el diálogo entre el Gobierno y los sectores que invirtieron o desean invertir en el país, con miras a transformar las ventajas comparativas del Paraguay en verdaderas ventajas competitivas.
“La Cámara tiene por misión impulsar la industrialización de oleaginosas y cereales en coordinación con el sector público, fomentando el crecimiento de la producción agrícola e industrial, generando mayores ingresos de divisas y puestos de trabajo, con responsabilidad social y medioambiental”, aseguró.