El arroz es uno de los alimentos más básicos y, a la vez, esenciales de la dieta. No obstante, no siempre es tan sano como se piensa. La Universidad de Harvard realizó un estudio donde comprobó que, pese a sus nutrientes, este alimento no es el más recomendable para quienes padecen ciertas enfermedades como la diabetes.
El arroz que más se consume generalmente es el blanco, muy producido, procesado, blanqueado y pulido que, a diferencia del arroz integral, pierde en el camino muchas de sus proteínas y vitaminas. De ahí que la Universidad de Harvard hizo énfasis en que hay ciertas personas que debería limitar su consumo.
Una porción de arroz blanco tiene casi el mismo efecto que comer azúcar de mesa pura, de acuerdo con la investigación. El organismo transforma rápidamente el almidón del arroz blanco en glucosa, por lo que se podrían generar peligrosos picos de azúcar en sangre. No es recomendable que las personas diagnosticadas con diabetes lo consuman. También deben controlar su ingesta quienes tengan inclinación a desarrollar esa condición.
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En lugar de la versión blanca, se recomienda consumir el arroz integral por su alto contenido en fibras, vitaminas y minerales. Además, este tipo de arroz no afecta tanto a los niveles de glucosa en sangre y se puede incluir sin problemas en diferentes clases de dieta. Su consumo está relacionado con un microbioma intestinal saludable.
Más allá del análisis y las recomendaciones, siempre es importante consultar con un profesional médico o de nutrición antes de realizar variaciones a la dieta a fin de encontrar un plan nutricional que se ajuste a las necesidades específicas de cada caso.
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Exposición a microplásticos se asocia a una mayor prevalencia de enfermedades crónicas
La exposición a los microplásticos, presentes en alimentos, cosméticos o incluso suspendidos en el aire, se asocia a una mayor prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles, como hipertensión, diabetes o accidentes cerebrovasculares, según un estudio del Colegio Americano de Cardiología.
Los investigadores han afirmado que estos nuevos hallazgos se suman a un pequeño pero creciente conjunto de evidencias que indican que la contaminación por microplásticos representa una amenaza emergente para la salud.
“Al incluir 154 características socioeconómicas y ambientales diferentes en nuestro análisis, no esperábamos que los microplásticos se ubicaran entre los 10 principales factores que predicen la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles”, ha señalado el autor principal del estudio, Sai Rahul Ponnana, científico de datos de investigación de la Facultad de Medicina Case Western Reserve en Ohio (Estados Unidos).
Para el trabajo, los expertos examinaron el vínculo entre la concentración de microplásticos en masas de agua y la prevalencia de diversas afecciones de salud en comunidades a lo largo de las costas este, oeste y del Golfo de México, así como en algunas zonas costeras de Estados Unidos, entre 2015 y 2019.
Para obtener las tasas de hipertensión arterial, diabetes, accidentes cerebrovasculares y cáncer en estas mismas áreas consultaron datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). También emplearon un modelo de aprendizaje automático para predecir la prevalencia de estas afecciones y comparar las asociaciones observadas con otros 154 factores sociales y ambientales, como la mediana de ingresos por hogar, la tasa de empleo y la contaminación atmosférica por partículas en suspensión en las mismas áreas.
En este punto, cabe destacar que la relación entre la concentración de microplásticos y el riesgo de accidente cerebrovascular fue comparable a factores como la pertenencia a una minoría racial y la falta de seguro médico, según los resultados.
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CORRELACIÓN POSITIVA, PERO NO CAUSAL
Así, el estudio reveló una correlación positiva entre la concentración de microplásticos y la hipertensión arterial, la diabetes y los accidentes cerebrovasculares, mientras que el cáncer no se vinculó de forma consistente con la contaminación por microplásticos. Los resultados también sugirieron una relación con la cantidad de exposición, según la cual las concentraciones más altas de contaminación por microplásticos se asocian con una mayor prevalencia de enfermedades.
No obstante, los investigadores han señalado que la evidencia de una asociación “no implica necesariamente” que los microplásticos sean la causa de estos problemas de salud. Para determinar la existencia o no de relación causal, han apuntado que son necesarios más estudios.
Del mismo modo, disponer de más investigaciones también ayudaría a determinar la cantidad de exposición o el tiempo que hay que estar en su presencia para que esta afecte a la salud, en caso de que exista una relación causal entre ambos factores.
“Sin embargo, con base en la evidencia disponible, es razonable creer que los microplásticos podrían tener algún efecto en la salud y debemos tomar medidas para reducir la exposición”, ha afirmado Ponanna, quien ha aconsejado reducir la cantidad de plástico producido y utilizado, y garantizar su eliminación adecuada para minimizar la exposición a microplásticos.
Fuente: Europa Press
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Amenaza silenciosa: en apenas 8 años hallan 50 % más microplásticos en el cerebro humano
Si le preguntáramos a las personas quién es John Hyatt, el 99 % no sabría la respuesta, sin embargo su trabajo que en principio fue revolucionario, hoy día se convierte en una silenciosa amenaza a la salud de la población mundial y los ecosistemas. El fue quien en 1860 inventó el celuloide, lo que daría pie a que años más tarde, en 1907 apareciera el primer plástico sintético.
Desde el siglo pasado los científicos comenzaron a advertir sobre el peligro que representan los microplásticos, que con prisa y sin pausa se introducen en el cuerpo humano.
Según el medio RT, un estudio publicado en la revista Nature Medicine reveló altas concentraciones de microplásticos acumulados, particularmente en el cerebro. Los investigadores analizaron muestras de tejido hepático, renal y cerebral de 24 personas fallecidas en 2024 y las compararon con muestras de 28 personas fallecidas en 2016.
Los resultados revelaron que la cantidad de pequeños fragmentos de plástico en el cerebro aumentó un 50 % en comparación con muestras tomadas en 2016, de 3.420 microgramos a 4.763 microgramos por gramo de tejido. Mientras que, en el hígado la concentración media aumentó de 141,9 microgramos a 465,3 microgramos por gramo de tejido.
Diferentes tipos de plástico
Siguiendo con las preguntas, tampoco la mayoría de la población sabría reconocer el significado de esta fórmula química: (C2H4)n, sin embargo es la composición del polietileno, con los que se fabrican botellas de agua y vasitos desechables. Fue el plástico más común hallado en el cerebro, de entre otros 12 distintos tipos de plásticos encontrados en las muestras de la corteza frontal.
“Los microplásticos tienden a acumularse en las células grasas de la capa aislante de mielina del cerebro, que envuelve las neuronas y ayuda a regular la transmisión de señales, lo que podría explicar las mayores concentraciones en el cerebro”, indica el informe.
, utilizó microscopía electrónica e infrarroja especial para determinar con mayor precisión las cantidades de plástico, ya que métodos de microscopía convencionales, normalmente solo detectan partículas mayores de cinco milímetros.
Otros estudios han detectado también microplásticos en la sangre, los pulmones, los intestinos y la placenta.
Matthew Campen, quien dirige el equipo de investigadores de la Universidad de Nuevo México, aseguró que la tasa de acumulación en nuestros cuerpos refleja la creciente cantidad de desechos plásticos en el planeta. “Esto realmente cambia el panorama. Lo hace mucho más personal”, sostuvo.
“Empezamos a pensar que quizás estos plásticos obstruyen el flujo sanguíneo en los capilares”, opinó Campen, y agregó que probablemente “estos nanomateriales interfieran con las conexiones entre los axones [una parte de las células nerviosas] en el cerebro. También podrían ser una semilla para la agregación de proteínas involucradas en la demencia”, conjeturó.
Según el experto, la mayoría de los microplásticos en el cuerpo se ingieren a través de los alimentos, especialmente la carne, ya que su producción comercial tiende a concentrar los plásticos en la cadena alimentaria.
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Tratamiento con larvas necrófagas evitó amputación en mujer con diabetes, afirman
Este viernes, desde el pabellón Quirúrgico Central del Hospital de Clínicas realizaron la última etapa de tratamiento con larvas en una paciente con pie diabético, que estaba gangrenado e infectado. Los profesionales explicaron que las larvas comieron todo el tejido dejando limpia la herida que presentaba la mujer.
El doctor Jorge Flores, jefe de la unidad de Pie de Diabético, explicó que a la paciente debían amputarle el miembro afectado que presentaba gangrena y una infección severa, pero luego de ser evaluada por el equipo de profesionales se determinó que era una candidata apta para el tratamiento con larvas de mosca, Lucilia Sericata.
“Las larvas consumieron todo el tejido gangrenado e infectado, limpiando totalmente la herida de la paciente. Ella estaba con un proceso infeccioso avanzado o una sepsis. Merced a este tratamiento se logró resecar todo el tejido muerto de sus heridas en el pie”, resaltó el profesional.
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Agregó que para acelerar el proceso de cicatrización en el dorso y en la planta de su pie derecho, se realizó la implantación de un parche biológico tridimensional elaborado a partir de material obtenido de los propios tejidos de la paciente. Se trata de una parte que tiene el mismo molde de la úlcera a ser cubierta, que luego es injertada en la herida para la reconstrucción.
“Este procedimiento lo habíamos realizado anteriormente a otros dos pacientes, consiste básicamente en aspirar el tejido celular subcutáneo, que es inyectado dentro de una computadora. Se obtiene una foto de la úlcera del pie de la paciente y la computadora realiza una reconstrucción tridimensional formando un parche exacto”, refirió.
Se trata de un procedimiento innovador realizado por cirujanos de la Sala 10 del Hospital de Clínicas. “Hasta el momento no se ha registrado un tratamiento combinado como el que realizamos, de pacientes con pie diabético gangrenado infectado, al cual primero se aplicó el tratamiento con larvas de mosca para remover todo el tejido muerto infectado y una vez que la herida estuvo limpia y desinfectada, se implantó un parche biológico tridimensional”, aclaró.
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Año Nuevo: ¿puedo consumir alcohol si tengo diabetes?
En general, beber alcohol no es recomendable, pero, eventualmente si su médico lo autoriza y el paciente que se encuentra metabólicamente controlado, puede beber con moderación y responsabilidad. En Paraguay, el sobrepeso y la obesidad afecta casi al 70 % de la población en adultos (6 de cada 10 personas); según la última encuesta del Ministerio de Salud, así como al 34.6 % en niños y adolescentes.
La especialista en Medicina Interna y Diabetología del IPS Ingavi, la doctora Raquel Torres, recomienda en los pacientes con diabetes tomar alcohol puede reducir o aumentar el nivel de azúcar en la sangre, además de interferir con los medicamentos para la diabetes y posiblemente causar otros problemas.
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¿Qué puede pasar si tomo alcohol? Hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en sangre); Hiperglucemia (nivel alto de azúcar en sangre); hipertensión arterial; daños neurológicos, que son más comunes en las personas que beben más de la cantidad diaria recomendada. La mejor bebida para el cuerpo no tiene alcohol y es el agua, pero también puede tomarse té frío y algún jugo verde o limonada, todas sin azúcar.
Los cuidados a tener en cuenta: realizarse los controles de glicemia capilar prepandiales (antes de las comidas); estar metabólicamente controlado (glicemia en ayunas menos de 120, HbA1c o hemoglobina glicosilada: 7); no beba sin haber comido o si tiene la glucemia baja; sólo beba un vaso; evite las bebidas alcohólicas calóricas, como las cervezas negras o bebidas con mucho azúcar.
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