La lente de Celeste Montaner Benedetti a menudo es escogida por famosos y personalidades locales para retratar memorables momentos familiares. Su talento logró traspasar fronteras y, esta vez, llegó hasta París, Francia, donde la famosa fotógrafa local expone la muestra denominada “El Tereré” como parte de una colaboración con la Unesco.
La destacada profesional paraguaya y su obra “El Tereré” se hicieron sentir en la ciudad de la luz a través de una exposición denominada “Somos Patrimonio Vivo”, que se encuentra habilitada en el edificio exterior de la Unesco. Su conexión con la institución se dio a partir de la exposición para “Semana de América Latina y el Caribe”, donde la fotógrafa colaboró y presentó la obra “La Herencia”.
“Se trata de una fotografía muy especial que había tomado hace más de 10 años atrás para mi exposición ‘Made in Paraguay’”, contó Celeste a La Nación/Nación Media y explicó que este trabajo reflejó cómo el tereré va pasando de generación en generación. De ahí que fue nuevamente convocada para colaborar enviando nuevas fotografías de este patrimonio cultural, todas referentes al tereré, al pohã ñana, a la forma de preparación de la bebida tradicional guaraní.
Te puede interesar: Directora de “Barbie” presidirá jurado de Cannes
La muestra de la que participa la paraguaya se da en el marco del aniversario número 20 de la Convención de la Unesco para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. “El tema de la muestra es ‘Somos Patrimonio Vivo’ y creo que eso refleja mi obra: nuestra tradición, que es algo con lo que vivimos y nuestro vínculo con las generaciones pasadas y las venideras”, reflexionó.
Lea también: Capel confirma edición 27 de su libroferia en febrero
Gran carrera detrás de la lente
Antes de llegar a París con sus obras, Celeste forjó una gran carrera en el plano local, aunque sus inicios en el mundo de la fotografía se dieron casi por causalidad. “En el 2011 me invita una amiga a realizar un curso de fotografía. Siempre tuve interés en aprender, sobre todo la parte técnica, ya que lo que venía haciendo era de forma amateur. Desde ahí no paré”, recordó a La Nación/Nación Media.
Comentó que su trabajo detrás de la lente inició ya de grande, cuando tenía más de 18 años. Antes trabajó en otro rubro, muy distinto. “Un día decidí dedicarme de tiempo completo a lo que realmente me apasiona. Disfruté de cada parte del proceso para llegar hasta donde estoy hoy”, agregó.
Con dedicación, la profesional se especializó en muchos tipos de fotografía y ganó numerosos reconocimientos, pero su principal motivación fue la defensa de los derechos de la niñez.
“Fui una de las primeras fotógrafas paraguayas en ser disertante de un Congreso Internacional de Fotografía Infantil. Tuve varias exposiciones sobre lactancia materna y síndrome de Williams. Hoy me dedico de tiempo completo a la fotografía familiar y llevo fotografiando familias ya 10 años, me apasiona mi trabajo y creo que se nota”, resaltó.
Te puede interesar: Lanzan libro sobre migración de los otomanos en Paraguay
Dejanos tu comentario
Fiestas para madres ganan popularidad en Francia
- París, Francia. AFP.
“¡Nadie nos mira, me encanta, es la libertad!”, se exclama Nathalie, mientras olvida por unas horas sus obligaciones familiares y profesionales en una de las fiestas sólo para mujeres que, bajo el concepto “Mamá se va a bailar”, ganan popularidad en Francia. Son las 19:30 de un martes en París, pero la pista de baile de la sala Raspoutine, cerca de los Campos Elíseos, está repleta y seguirá así hasta las 22:00. Es “Fiesta de Divas” en el club, donde decenas de mujeres bailan al ritmo de viejos temas discotequeros.
Los únicos hombres en la sala son los camareros y un animador contratado para lanzar coreografías y “desacomplejar a aquellas que no se atreven a bailar”. “Vamos de fiesta de inmediato, es eficaz”, afirma Julie, una responsable de comunicación de 37 años que llegó directamente al salir del trabajo.
“Es un concepto ‘afterwork’, de siete a diez de la noche, exclusivamente femenino, destinado a las madres, aunque no únicamente. Es para aquellas que quieran desconectar después de la jornada laboral o al salir del túnel de escuela-deberes-baño-cena de los niños”, explica Constance d’Amécourt, que organiza estos eventos con dos amigas.
Lea más: Trump minimiza filtración de planes militares en chat de Signal
El concepto “Mamá se va a bailar” nació en Alemania y en los últimos meses han surgido versiones en varias ciudades de Francia por iniciativa de jóvenes mujeres. Las 260 entradas para la segunda “Fiesta de Divas” en la capital, celebrada en marzo, se vendieron en cinco días.
Las asistentes, en su mayoría entre 30 y 60 años, llegan después del trabajo y muchas van en grupo. “Nos conocimos haciendo kite surf y nos vemos dos veces por mes, en restaurantes o clases de danza. Esta es una actividad más”, explica una doctora.
Flore, que trabaja en recursos humanos y es madre de cuatro niños de entre 3 y 9 años, acude con cinco amigas. En casa “la atmósfera es complicada en este momento, es bueno distraerse, es una burbuja de alegría”, se regocija Martine, de 71 años, a cuyo marido “no le gusta bailar”.
Lea también: Argentina: inundación en ciudad rural deja un muerto y tres desaparecidos
“Nos sentimos seguras”
“Mi esposo me mostró un documental sobre estas fiestas en Alemania, llamé a personas en el mundo de los eventos, lo mencioné a mi alrededor y me dije ‘¡vale la pena intentarlo!’”, explica una de las organizadoras, Lucie de Gourcuff, que se propone celebrar dos “Fiestas de Divas” en París cada mes.
La tercera está prevista para el 8 de abril en un club que podrá recibir al doble de personas. ¿Por qué sin hombres? “Con la presencia de hombres, las mujeres prestan más atención a su aspecto, se preguntan qué van a pensar de ellas o están en el modo de seducción. Aquí nos liberamos”, confiesa Isaure, madre de dos niños de 5 y 7 años.
“Algunas aprecian no ser molestadas por el género masculino que puede ser un poco insistente en las fiestas. Cuando salgo, no suelto mi vaso por miedo a que le pongan algo. Aquí nos sentimos seguras”, explica Kelly Forêt, de 32 años, que trabaja en el sector inmobiliario y ha lanzado las fiestas “Mamá y sus amigas” en la ciudad de Nantes, en el oeste de Francia.
Los vasos se dejan sobre las mesas sin supervisión. En el bar, se sirve champán sin alcohol, vino rosado, sodas. La fórmula de las “Fiestas de Divas”, por 45 euros (casi 49 dólares), incluye bebidas y un bufet ligero compuesto por salmón, frutas, tomates cherry y pasteles.
Son las 22:00 y el club se dispone a cerrar. “Tengo la sensación de que ya son las dos de la madrugada”, se exclama Indre, madre de dos niños de uno y cinco años. “Pero no estamos ebrias, ni cansadas. A las once estaré en la cama y mañana lista a las siete para el desayuno de los niños”, afirma Elisabeth con una sonrisa.
Dejanos tu comentario
Estación de París queda parada tras hallazgo de una bomba de la II Guerra Mundial
El tráfico ferroviario quedó totalmente interrumpido el viernes en la estación del Norte de París, la más transitada de Francia, tras el hallazgo de una bomba de la Segunda Guerra Mundial en la periferia de la capital. Ningún tren de alta velocidad, ni Eurostar ni cualquier otro tipo de convoy circula en esta frecuentada estación del centro de París.
La estación del Norte es una de las más concurridas de Europa, con más de 226 millones de viajeros en 2023, y la más frecuentada del país, con unos 700.000 usuarios diarios, según cifras de la compañía ferroviaria SNCF.
El Eurostar, que cubre la conexión con Londres, Bélgica, Alemania y Países Bajos, fue desviado para que partiera de Marne-la-Vallée, al este de París. Varios trenes con destino a Lille, Dunkerque y Valenciennes, en el norte de Francia, fueron desviados para que partieran desde la estación de Lyon, en el sur de la capital.
El tráfico “sólo se reanudará al final de las operaciones de desminado que se están organizando por parte de los servicios especializados de la prefectura de policía de París”, precisó la compañía ferroviaria.
El artefacto “sin explotar” fue encontrado en la madrugada del viernes durante unas obras de mantenimiento a 2,5 kilómetros de la estación del Norte “en medio de las vías”, dijo la SNCF. Se trata de un “obús de la Segunda Guerra Mundial” que, según una fuente próxima al caso, pesaba “500 kilos”.
Lea también: El papa Francisco pasó “una noche tranquila”, informan desde la Santa Sede
“Ningún temor”
El ministro de Transportes, Philippe Tabarot, advirtió que el tráfico ferroviario se vería “fuertemente perturbado todo el día” y que, como muy pronto, podría reanudarse “parcialmente” a partir de las 16H00 (15H00 GMT).
“No hay ningún temor” en términos de seguridad, “pero hay un procedimiento y estamos obligados a cumplirlo” durante las operaciones de desminado, explicó el ministro. Tanto Tabarot como la compañía ferroviaria instaron a la población a “aplazar sus viajes”.
La decisión de interrumpir el tráfico se tomó “a instancias de la prefectura de policía de París” luego del descubrimiento del artefacto. Aún así, la bomba, que fue encontrada a unos 200 metros al norte del cinturón periférico, no requirió evacuar a ningún vecino de Saint-Denis, pues el artefacto se encontraba “bastante lejos” de las zonas habitadas, indicó el Ayuntamiento de esa localidad.
En el vestíbulo de la estación del Norte, en el sector de los trenes suburbanos RER, los viajeros parecían un tanto hartos, observó un periodista de AFP.
Lea también: El barrio natal del papa Francisco reza por su salud
“Llevo esperando desde las 06H00 un RER para Goussainville, he intentado tomar un autobús de reemplazo pero es imposible, demasiada gente, están abarrotados. Trabajo por cuenta ajena, tengo un cliente que me espera desde las 07H00 y no voy a poder facturar”, se quejó Corinne Schiavenato, una administrativa de 55 años.
No es la primera vez que el descubrimiento de una bomba de la Segunda Guerra Mundial paraliza el tráfico ferroviario en París. En 2019, un obús encontrado al noroeste de París interrumpió la circulación entre la estación de Saint-Lazare y la periferia oeste de la capital.
Fuente: AFP
Dejanos tu comentario
El rubab, un patrimonio cultural reprimido por los talibanes
- Por Susannah Walden y Qubad Wali.
En su taller en la ciudad afgana de Herat, Sakhi ha trabajado durante décadas fabricando rubabs, un instrumento musical de cuerdas emblemático de Asia Central. Y aunque los talibanes quieren silenciar la música, él se mantiene firme en su oficio. “Sólo conozco este trabajo y necesito obtener dinero de alguna forma”, comentó Sakhi, rodeado de rubabs en diferentes etapas de conclusión.
Pero lo que más aprecia es el “valor cultural”, dice el artesano de una cincuentena de años, cuyo nombre fue cambiado por motivos de seguridad, al igual que otros consultados por AFP. “El valor de este trabajo para mí es (...) la herencia que encierra. La herencia no debe perderse”, expresó.
La agencia cultural de la ONU, Unesco, reconoció en diciembre al arte de fabricar y tocar el rubab como patrimonio cultural intangible de Afganistán, Irán, Tayikistán y Uzbekistán. Fabricado con madera seca de morera y a veces incrustado de nácar, el rubab es uno de los instrumentos más antiguos de la región, y su sonido vibrante data de miles de años.
Lea más: “Necesitas ser feliz”, el grafiti que moviliza a la reflexión en La Habana
Pero esa herencia en Afganistán está amenazada por la prohibición casi total a la música impuesta por los talibanes, quienes consideran que contraviene su estricta interpretación de la ley islámica. Desde que llegaron al poder en 2021, los talibanes prohibieron la música en público, desde las presentaciones en vivo hasta las pistas grabadas en restaurantes, vehículos, radios o televisión.
Cerraron las escuelas de música y destruyeron instrumentos y equipos musicales. Numerosos músicos afganos huyeron por temor o por necesidad de trabajar. Los talibanes han instado a los músicos a orientar su talento a la poesía islámica y los cantos sin acompañamiento, la única forma musical que autorizan.
“Paz al alma”
Gull Agha, un aficionado al rubab, tiene los restos del instrumento que los talibanes quebraron. La policía talibana de la moralidad también destruyó uno de los rubabs de Gull Agha, quien fue obligado a jurar que no volvería a tocar. Pero a veces rasguea un rubab para los turistas que visitan Herat, un centro artístico y cultural en Afganistán.
“Lo que más me motiva a seguir tocando el rubab es contribuir con Afganistán, no debemos dejar que se olviden las habilidades de nuestro país”, manifestó. Pero teme que este arte se atrofie con la salida de los músicos al exterior y el abandono de sus exalumnos. “Es nuestro deber legarle nuestra música a las próximas generaciones, como nuestros ancestros nos la legaron a nosotros”, comentó Gull Agha, de 40 años. “El rubab es un arte... el arte le da paz al alma”.
Mohsen, quien fue miembro del sindicato de artistas, contuvo las lágrimas al recordar cómo los músicos eran “una presencia constante en los momentos alegres de la vida de la gente”. “Lamentablemente, la felicidad ha sido arrebatada del país y de los artistas”, dijo. Mohsen aún cree en el futuro del rubab en Afganistán, y asegura que músicos dentro y fuera del país buscan mantener viva la tradición musical. “La gente ya no toca por dinero, toca por llevar alegría a otros”, expresó. “Ninguna fuerza, ninguna persona, ningún sistema puede silenciar su sonido”.
Lea también: El conserje de Los Ángeles que desafió a los incendios con mangueras y baldes
Música eterna
Majid solía tocar el rubab en muchos sitios de la capital Kabul. Pero no ha tocado el instrumento en más de tres años por temor a que lo escuchen, hasta una tarde de diciembre en que tomó el rubab en el patio de su casa. Hizo sonar las cuerdas, pero se detuvo abruptamente cuando se abrió la puerta del patio, temeroso de que fueran los talibanes.
Parte de su rubab fue quebrado por los talibanes cuando llegaron al poder, pero lo reparó hasta donde pudo. “Mientras tenga vida, lo tendré conmigo, y espero que mis hijos lo mantengan (...) Pase lo que pase, la cultura del rubab no se perderá”, asegura este hombre de 46 años. “La música nunca se pierde. Como dicen, ‘no puede haber muerte sin lágrimas ni boda sin música’”.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Charlie Hebdo publica edición especial a diez años del atentado yihadista
Diez años después del ataque yihadista que devastó su redacción, la revista satírica francesa Charlie Hebdo publicó ayer lunes un número especial con caricaturas sobre Dios, para reafirmar que sus ganas de reír “no desaparecerán jamás”. Cerca de cuarenta viñetas provenientes de 28 países, aparecen en esta revista de 32 páginas, para demostrar que el estado de ánimo de sus creadores es “¡inquebrantable!”.
En la portada aparece un lector sentado sobre un rifle de asalto, sonriendo y leyendo la revista, a la que tuvo acceso la AFP anticipadamente. El autor de la caricatura es Riss, el actual director y uno de los supervivientes de la redacción. “La sátira posee una virtud que nos ha ayudado a atravesar estos años trágicos: el optimismo. Si uno tiene ganas de reír, es porque tiene ganas de vivir. La risa, la ironía y la caricatura son manifestaciones de optimismo. Pase lo que pase, sea dramático o feliz, las ganas de reír no desaparecerán jamás”, subraya Riss en el editorial.
El 7 de enero de 2015, doce personas, entre ellas ocho miembros de la redacción, perdieron la vida en el ataque al semanario perpetrado por los hermanos Kouachi, franceses de origen argelino que habían jurado lealtad a Al Qaeda. Entre las víctimas se encontraban el dibujante Charb, así como dos leyendas de la caricatura en Francia, Cabu y Wolinski. Charlie Hebdo, una revista irreverente y de espíritu ácrata fundada en 1970, con un público fiel pero reducido, pasó tras la tragedia a convertirse en uno de los símbolos mundiales de la libertad de expresión.
Lea más: El papa Francisco a los estudiantes: “Nunca acosen, ¿entendieron?”
“Los valores de Charlie Hebdo”
La revista ha asumido con decisión esa bandera, y se ha vuelto más que nunca un órgano de prensa, con largos artículos que comentan la actualidad. “¿Para qué editar un diario sino es con ese objetivo?” se pregunta Riss en ese editorial. “Hoy en día, los valores de Charlie Hebdo, como el humor, la sátira, la libertad de expresión, la ecología, la laicidad y el feminismo, por mencionar solo algunos, nunca habían sido tan cuestionados”, añade.
“Tal vez porque es la democracia misma la que se encuentra amenazada por fuerzas oscurantistas renovadas”, explica. Charlie Hebdo, cuyos redactores se encuentran ahora bajo medidas extraordinarias de seguridad, ha sido objetivo de amenazas yihadistas desde la publicación de caricaturas del profeta Mahoma en 2006.
Aunque su sede es ahora secreta, la revista sigue publicando decenas de miles de ejemplares cada semana. Este lunes se abrió en París un juicio contra un hombre que en septiembre de 2020 atacó con un machete a dos personas ante la antigua sede de la revista.
El atacante pensó erróneamente que esas personas trabajaban en Charlie Hebdo. En el juicio también están acusadas otras cinco personas, todas ellas proveniente de una misma región rural de Pakistán. El principal acusado pidió “perdón” ayer lunes a las víctimas. “Son incidentes muy graves. Pido perdón a las víctimas, a sus familias y a las personas a las que hice daño”, declaró Zaheer Mahmood.
“El control de todas las religiones”
En noviembre pasado los creadores de la revista anunciaron un concurso internacional con el tema #reirsedeDios, invitando a sus colegas del mundo entero a participar para expresar su “cólera contra el control de todas las religiones sobre sus libertades”. Entre las caricaturas, una de Jesucristo crucificado haciéndose un selfie, otra con hombres barbudos y con turbante con un cartel en el que se puede leer “la teocracia es cool”.
Charlie Hebdo publica igualmente los resultados de una encuesta realizada en junio de 2024 que muestra que el 76 % de los franceses considera que “la libertad de expresión es un derecho fundamental y que la libertad de caricaturizar forma parte de ello”. Además, el 62 % de los encuestados está a favor del “derecho a criticar de manera provocadora una creencia, un símbolo o un dogma religioso”, aunque el mismo porcentaje cree que no “se puede reír de todo”.
Los atentados del 7 de enero de 2015 causaron una conmoción mundial y dieron origen a un eslogan de apoyo que se hizo famoso: “Je suis Charlie”. El 11 de enero, cerca de 4 millones de personas se manifestaron en toda Francia, con la participación de numerosos jefes de Estado y de gobierno en el desfile de París. Diez años después, las conmemoraciones organizadas el martes contarán con la presencia del presidente Emmanuel Macron y varios ministros. La lucha contra el terrorismo debe continuar “sin descanso” pidió este lunes Macron. “El riesgo sigue siendo alto en nuestras sociedades”, añadió.
Lea también: Perú no reconoce la reelección de Maduro
Acto conmemorativo
Las autoridades francesas y la revista Charlie Hebdo recordaron este martes los atentados yihadistas que causaron una docena de muertos hace diez años, con un acto solemne en París y un número especial del semanario satírico con nuevas caricaturas sobre la religión. El presidente francés, Emmanuel Macron, y la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, depositaron juntos flores ante la antigua sede de la revista, antes de observar un minuto de silencio.
En la ceremonia se leyeron los nombres de las ocho personas de la redacción que murieron asesinadas el 7 de enero de 2015, cuando dos hermanos franceses de origen argelino, Chérif y Said Kouachi, que habían prestado juramento de fidelidad a Al Qaeda, penetraron con rifles de asalto en la sede de Charlie Hebdo.
Otras cuatro personas murieron en ese sangriento periplo de los hermanos Koauchi, hasta que la policía los localizó y abatió en las afueras de París, dos días después. Charlie Hebdo, símbolo desde entonces de la lucha por la libertad de expresión, optó por su parte por utilizar su conocido sentido del humor.
Sus actuales responsables publicaron un número especial de 32 páginas, bajo el lema “¡inquebrantable!”, con el dibujo de un lector alegre sentado sobre un fusil de asalto. Junto a la revista, en los quioscos, varios diarios dedicaron su portada al décimo aniversario del ataque: “¡Libertad, Libertad Charlie!”, tituló Libération, mientras que Le Figaro advertía que Francia sigue “bajo la amenaza islamista” diez años después. “La amenaza terrorista nunca ha sido tan presente”, afirmó el ministro del Interior Bruno Retailleau en la portada de Le Parisien.
Ciclo de violencia yihadista
En el ataque sin precedentes de 2015, que causó consternación mundial, murieron su emblemático director, el dibujante Charb, así como dos leyendas de la caricatura en Francia, Cabu y Wolinski. Durante nueve años, desde que Charlie Hebdo publicó caricaturas del profeta Mahoma en 2006, la revista de tono ácrata había vivido bajo la amenaza islamista.
La violencia iniciada por los hermanos Kouachi provocó otras muertes a lo largo de dos días de terror y persecución policial, entre el 7 y el 9 de enero de 2015. Una policía y cuatro clientes judíos de un supermercado kosher murieron en otro ataque separado, protagonizado por otro yihadista amigo de los hermanos.
Aunque Francia ya había sufrido atentados yihadistas durante décadas, la tragedia de Charlie Hebdo marcó simbólicamente el inicio de un ciclo especialmente mortífero, con los sangrientos ataques de noviembre de 2015 que causaron 130 muertos en París, principalmente en la sala de fiestas Bataclan.
Y desde entonces ha habido otros ataques esporádicos: en octubre de 2020 un profesor de secundaria que mostró la caricatura de Mahoma de Charlie Hebdo en clase, como parte de un ejercicio sobre la libertad de expresión, fue degollado por un checheno.
Un mes antes, en septiembre de 2020, un hombre de origen pakistaní había atacado con un machete a dos personas ante la antigua sede de la revista. El atacante pensó erróneamente que esas personas trabajaban en Charlie Hebdo. El juicio por ese ataque se inició el lunes, y también están acusadas otras cinco personas, todas ellas proveniente de una misma región rural de Pakistán.
Por otra parte, el ex responsable del sitio internet de Charlie Hebdo, Simon Fieschi, gravemente herido en el atentado, murió en octubre pasado, a los 40 años. Charlie Hebdo sigue publicando decenas de miles de ejemplares semanalmente, aunque su sede es secreta, y sus dibujantes y periodistas viven bajo extraordinarias medidas de seguridad.
Fuente: AFP.