La vejez biológica es una realidad que empieza a aparecer progresivamente. El paso del tiempo comienza a hacerse notar cuando las proteínas del cuerpo cambian, el colágeno disminuye y se ve afectado el sistema musculoesquelético. Nuevos estudios revelaron ahora cuál es la edad exacta en que el organismo empieza a mostrar los primeros signos de envejecimiento.
El Departamento de Neurología de la Universidad de Stanford en Estados Unidos realizó un análisis del plasma sanguíneo de casi 4.300 personas de entre 18 y 95 años, para determinar a qué edad una persona es realmente “vieja”. Según los resultados, los primeros síntomas de envejecimiento aparecen a los 34 años.
Esta sería la edad cuando el ser humano comienza a tener cambios en sus proteínas. Según los resultados, los niveles de proteínas sufren cambios relacionados con la edad en tres momentos de la vida: a los 34, a los 60 y a los 78 años. Los niveles de proteína son constantes, pero en estos puntos comienzan a experimentar los cambios llamados edad adulta, madurez tardía y vejez.
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La edad adulta se da a los 34 años, donde comienza la etapa de envejecimiento, de acuerdo con la investigación. A los 60 comienza la madurez tardía, donde se manifiesta el deterioro físico, cognitivo y enfermedades relacionadas con la edad. En esta etapa se disminuye la masa ósea y los tejidos se atrofian. La vejez, como tal, comienza a los 78, cuando los órganos comienzan a fallar.
A la par de las transformaciones en el organismo, es necesario acompañar los cambios biológicos con hábitos saludables como, por ejemplo, llevar una dieta equilibrada y realizar actividad física, además de hidratarse correctamente y descansar las horas necesarias.
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La ciencia detrás de una belleza más natural
El Dr. Rubén Viveros explica cómo la medicina regenerativa está transformando la forma de entender el envejecimiento, con procedimientos que buscan mejorar la calidad de los tejidos sin perder la esencia individual.
Hubo un tiempo en que la medicina estética parecía competir por rostros cada vez más uniformes. Labios sobredimensionados, pómulos exagerados y facciones que perdían cualquier rasgo distintivo se convirtieron en una tendencia que cruzó fronteras y también llegó a Paraguay. Sin embargo, esa etapa comienza a quedar atrás. Hoy, una revolución científica está cambiando las reglas del juego y propone un objetivo completamente diferente: regenerar antes que transformar.
Para el cirujano y especialista en cirugía y estética maxilofacial, Dr. Rubén Viveros, la innovación más importante de la medicina estética no está en un nuevo producto ni en una técnica milagrosa, sino en un cambio de paradigma. “La estética facial está atravesando una de sus transformaciones más profundas y -paradójicamente-, no viene de un nuevo tratamiento, sino de una nueva forma de entender el envejecimiento”, relató.
La diferencia parece sutil, pero modifica por completo el abordaje médico. Durante décadas, la especialidad concentró sus esfuerzos en corregir los signos visibles del paso del tiempo mediante rellenos, tensados o procedimientos destinados a ocultar las huellas del envejecimiento. Hoy, el enfoque apunta a intervenir mucho antes, estimulando los propios mecanismos biológicos del organismo.
“Las preguntas ya no son únicamente: qué podemos rellenar, levantar, corregir, o sacar. Ahora nos preguntamos: Qué podemos preservar antes de que el tiempo lo deteriore, qué podemos estimular antes de que los años causen estragos. Y en última instancia, qué es lo que todavía se puede recuperar”, reveló el especialista.
La era de la medicina regenerativa. La innovación que está transformando la especialidad tiene un nombre. Se llama medicina regenerativa y su objetivo consiste en optimizar la calidad de los tejidos mediante la activación de procesos naturales de reparación celular.
Según explicó el Dr. Viveros, el foco ya no está únicamente en conseguir una piel visualmente más atractiva, sino en mejorar su funcionamiento biológico. “Ya no buscamos únicamente que la piel luzca bien; buscamos que funcione mejor. Hoy estimulamos la producción de colágeno, recuperamos volúmenes perdidos y, sobre todo, impulsamos la regeneración celular donde más se necesita, alcanzando un nivel de recuperación que hasta hace muy poco creíamos imposible”, sostuvo.
Esta manera de proceder representa uno de los mayores avances científicos de los últimos años dentro de la medicina estética, porque deja de actuar únicamente sobre las consecuencias del envejecimiento para intervenir directamente sobre sus procesos biológicos.
La ciencia devuelve protagonismo a la identidad. La evolución tecnológica también está modificando el comportamiento de los pacientes. Si hace algunos años predominaban quienes llegaban al consultorio con fotografías de celebridades para reproducir determinados rasgos faciales, hoy la tendencia apunta hacia la autenticidad.
Cada vez más personas buscan verse saludables sin dejar de parecer ellas mismas. Como resume el propio galeno, la nueva aspiración es mucho más sofisticada: “quiero seguir pareciéndome a mí, pero en mi mejor versión”.
Detrás de esa frase hay un cambio cultural profundo. La belleza deja de medirse por estándares artificiales y vuelve a poner en valor la identidad individual. En ese contexto, el especialista sostiene que “el verdadero lujo es la naturalidad. Un rostro puede tener historia, carácter y personalidad, y aun así, irradiar una salud impecable”, aseguró.
Una estrategia que acompaña la biología. El futuro de la medicina estética también será más preventivo y personalizado. En lugar de tratamientos aislados, la tendencia se orienta hacia planes diseñados según las características biológicas de cada paciente, con resultados progresivos y sostenibles.
“La regeneración no busca transformaciones drásticas de un día para otro. Su valor reside en algo mucho más elegante: cambios progresivos y armónicos. Son resultados sutiles en el procedimiento puntual, pero innegablemente evidentes a lo largo de los años”, puntualizó.
Esta visión conecta además con un concepto cada vez más presente en la medicina moderna: la longevidad saludable. Ya no se trata únicamente de verse mejor, sino de mantener la calidad estructural de los tejidos y preservar la funcionalidad del organismo durante más tiempo.
Una nueva generación de estética. Para Viveros, el envejecimiento dejó de ser un enemigo al que combatir y pasó a convertirse en un proceso biológico que puede ser acompañado mediante la ciencia.
“Envejecer no es una enfermedad, es un proceso natural. Nuestra promesa como especialistas no es detener el reloj, sino brindar la ciencia necesaria para transitar el tiempo de manera extraordinaria”, concluyó el especialista.
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Miedo a envejecer mueve fortunas y logra captar USD 435 millones para desafiar el reloj biológico
La búsqueda de una fórmula para retrasar los efectos del envejecimiento sigue atrayendo inversiones millonarias. Este miércoles, el portal RT, citando información de Quartz, informó que la empresa biotecnológica NewLimit consiguió recaudar 435 millones de dólares para avanzar en el desarrollo de una terapia experimental destinada a combatir enfermedades asociadas al deterioro del organismo con el paso de los años.
La magnitud de la inversión refleja el creciente interés global por las tecnologías que prometen prolongar la vida saludable. Con esta nueva ronda de financiación, la compañía alcanzó una valoración estimada de 3.100 millones de dólares, más de tres veces superior a la registrada apenas un año atrás.
La firma fue cofundada por Brian Armstrong, conocido por liderar la plataforma de criptomonedas Coinbase, y apuesta por una innovadora técnica de reprogramación epigenética. El objetivo es rejuvenecer determinadas células sin alterar su identidad, con la esperanza de mejorar la capacidad de los órganos para recuperarse de daños y resistir mejor los efectos del envejecimiento.
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Ensayos en humanos
Según los datos divulgados, la empresa planea iniciar en 2027 sus primeros ensayos clínicos en seres humanos. La investigación estará enfocada inicialmente en pacientes con enfermedad de hígado graso, mientras que una etapa posterior buscará evaluar el tratamiento en personas con afecciones hepáticas vinculadas al consumo de alcohol.
NewLimit sostiene que los resultados obtenidos hasta ahora en estudios preclínicos son alentadores. Entre los efectos observados figuran una recuperación más rápida del hígado tras lesiones y una mejor respuesta frente al estrés provocado por factores como dietas poco saludables o la exposición al alcohol.
El anuncio vuelve a poner sobre la mesa una tendencia cada vez más visible: la carrera científica y financiera por encontrar tratamientos capaces de ralentizar el envejecimiento. Mientras algunos expertos consideran que estas investigaciones podrían transformar la medicina del futuro, otros recuerdan que aún queda un largo camino para demostrar su eficacia y seguridad en personas.
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Informe de Cepal indica que Paraguay aún tiene una población relativamente joven, pero el envejecimiento avanza
Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), difundido este martes por el medio RT, Paraguay figura entre los países de la región que atraviesan una etapa de envejecimiento moderado.
La información revela que, aunque la población paraguaya sigue siendo comparativamente más joven que la de otras naciones latinoamericanas, las tendencias demográficas indican que el país también deberá prepararse para una sociedad con una proporción cada vez mayor de adultos mayores.
El estudio advierte que América Latina y el Caribe experimentan una transformación demográfica acelerada. En apenas unas décadas, la región alcanzó niveles de envejecimiento que en Europa demandaron cerca de dos siglos.
“La combinación de una mayor esperanza de vida y una sostenida reducción de la natalidad está modificando la estructura poblacional y obligando a replantear los sistemas de salud, protección social y cuidados”, refiere el medio.
Proyecciones
Las proyecciones indican que para 2050 una de cada cuatro personas en América Latina y el Caribe tendrá 60 años o más. Esto representará alrededor de 200 millones de habitantes dentro de ese grupo etario. Paralelamente, la esperanza de vida regional pasó de menos de 50 años a mediados del siglo pasado a unos 76 años en la actualidad, y continuará aumentando en las próximas décadas.
La CEPAL señala que, a partir de la década de 2040, las personas de entre 60 y 79 años superarán en número a los menores de 14 años. Además, el segmento de mayores de 80 años será el que registre el crecimiento más acelerado, generando una mayor demanda de servicios sanitarios, asistencia y cuidados de largo plazo.
Etapas de envejecimiento
En cuanto a las diferencias entre países, el organismo distingue varias etapas de envejecimiento.
- Paraguay integra el grupo de naciones con envejecimiento moderado, junto con Belice, Guatemala, Guyana, Honduras y Nicaragua.
- En contraste, países como Uruguay, Chile, Argentina, Costa Rica y Cuba ya enfrentan procesos mucho más avanzados y una creciente proporción de adultos mayores.
El informe concluye que el envejecimiento poblacional constituye uno de los mayores retos para América Latina y el Caribe. Sin embargo, también representa una oportunidad para impulsar políticas de envejecimiento saludable, fortalecer los sistemas de protección social y aprovechar la experiencia y participación activa de las personas mayores en la economía y la sociedad.
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El mundo envejece, es preciso hablar del costo económico de vivir más
Las Reuniones Anuales del Grupo BID en Asunción están marcando la agenda del debate económico regional con temas que definirán el futuro de las economías. Entre ellos, uno emerge con fuerza: el envejecimiento poblacional, una transformación demográfica que avanza silenciosamente en todo el mundo y que obligará a repensar sistemas previsionales, mercados laborales y modelos de crecimiento.
El envejecimiento de la población ya no es un fenómeno aislado de los países desarrollados. Se ha convertido en una de las transformaciones demográficas más profundas del siglo XXI y un tema que empieza a ocupar un lugar central en la agenda económica global. Gobiernos, organismos multilaterales y sistemas financieros coinciden en un diagnóstico: el mundo envejece y los países que no se preparen enfrentarán desafíos fiscales, sociales y productivos de gran magnitud.
Durante el seminario “Envejecer y crecer: transformando los cambios demográficos en oportunidades” realizado en el marco de las Asambleas del Grupo BID en Asunción, expertos advirtieron que América Latina, incluido Paraguay, debe comenzar a abordar desde ahora el impacto del cambio demográfico.
Aunque Paraguay sigue siendo uno de los países más jóvenes de la región, la tendencia regional hacia el envejecimiento ya está en marcha y obligará a repensar políticas públicas, ahorro previsional e inversión en sistemas de pensiones.
Un mundo cada vez más longevo. Las cifras globales muestran la magnitud del cambio. En apenas tres décadas, la proporción de personas mayores de 60 años en el mundo pasará de alrededor del 12 % a más del 22% de la población.
En términos absolutos, el número de personas mayores de 65 años crecerá desde unos 700 millones actuales hasta cerca de 1.500 millones hacia 2050.
Este fenómeno responde a dos tendencias simultáneas: el aumento de la esperanza de vida y la caída de la natalidad. El resultado es una transformación profunda de la pirámide poblacional, con menos jóvenes y más adultos mayores en casi todos los países del planeta.
Incluso economías emergentes que tradicionalmente se caracterizaron por tener poblaciones jóvenes comienzan a transitar este proceso.
Paraguay: joven hoy, pero no por mucho tiempo. Paraguay todavía mantiene una ventaja demográfica en comparación con muchos países de la región. Sin embargo, las proyecciones indican que el país también experimentará un cambio significativo en las próximas décadas.
Actualmente, más del 12 % de la población paraguaya tiene más de 60 años y la tendencia continuará creciendo de forma sostenida. Para 2050, la proporción de personas mayores de 65 años podría pasar de alrededor del 8 % a cerca del 20 % del total de la población.
En términos absolutos, el número de adultos mayores podría aumentar más de 110 % hacia mediados de siglo. Este cambio tendrá impactos directos en varios frentes: Sistemas de pensiones, gasto en salud, mercado laboral, productividad económica, políticas sociales
El envejecimiento poblacional plantea una ecuación compleja para las economías. A medida que aumenta la cantidad de personas jubiladas, también crece la presión sobre los sistemas de seguridad social y los presupuestos públicos.
Al mismo tiempo, una población más longeva puede reducir el crecimiento de la fuerza laboral activa, afectando la productividad y el potencial de expansión económica si no se implementan reformas adecuadas.
Por eso, especialistas advierten que el momento para actuar es ahora. Las decisiones que se tomen hoy en materia de ahorro previsional, educación financiera, mercado laboral y salud pública definirán la sostenibilidad económica de las próximas décadas.
Economía plateada. El envejecimiento no necesariamente debe verse como una crisis inevitable. Diversos estudios destacan que una población más longeva también puede abrir oportunidades económicas.
La llamada “silver economy” -la economía asociada a las personas mayores- incluye sectores como servicios de salud, tecnología médica, turismo especializado, vivienda adaptada, innovación financiera y educación continua.
A medida que las personas viven más años y mantienen mejores condiciones de salud, aumenta su participación en la economía, tanto como consumidores como en el mercado laboral.
Prepararse para una nueva sociedad. El envejecimiento poblacional obligará a replantear modelos tradicionales de trabajo, jubilación y bienestar social. Las políticas públicas deberán adaptarse a una sociedad donde vivir más de 80 o 90 años será cada vez más común.
Para países como Paraguay, el desafío es doble: aprovechar su actual bono demográfico -una población todavía joven- mientras construye desde ahora las bases para una sociedad más longeva.
Hablar del envejecimiento ya no es un tema del futuro. Es una realidad demográfica que está redefiniendo la economía global y que requerirá inversiones estratégicas en sistemas de pensiones, salud, innovación y productividad.
Porque, en definitiva, el verdadero desafío no es solo vivir más años, sino construir economías capaces de sostener y aprovechar esa nueva longevidad.