El tejido tradicional de Piribebuy está entre los nuevos elementos propuestos este año para entrar en la lista del patrimonio inmaterial. Foto: @visitaparaguay
Poncho para’í, entre las 55 tradiciones propuestas a Unesco
Compartir en redes
La preparación y consumo del ceviche peruano, el bolero o el poncho para’í de Paraguay figuran entre las decenas de tradiciones que deben ser inscritas esta semana en el patrimonio inmaterial de la Unesco junto al canto lírico italiano o el taparrabos. También aspiran a este reconocimiento la fiesta de Ch’utillos de la ciudad boliviana de Potosí, el festival de la tortuga marina de Armila en Panamá o la tradición de los Bandos y Parrandas de los Santos Inocentes en la Caucagua.
El Comité Intergubernamental de Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial se reúne desde el lunes pasado en Kasane, en el norte de Botsuana. Del martes al viernes debe validar la inscripción de 55 nuevos elementos, presentados desde el punto de vista de tradiciones de la comunidad, explican en el seno de esta organización de la ONU.
De todas ellas, una de las más conocidas es el ceviche, el popular plato de pescado crudo marinado en limón, cuyas “prácticas y significados asociados a la preparación y consumo” constituyen una “expresión de la cocina tradicional peruana”. Cuba y México defienden conjuntamente la candidatura del bolero como “identidad, emoción y poesía hechas canción”, que supone “un elemento indispensable de la canción sentimental de América Latina”.
Paraguay propone la inclusión del poncho para’í de 60 listas, aprobado ayer martes, una vestimenta de confección artesanal con técnicas ancestrales de la población nativa que se han transmitido oralmente de madres a hijas. Los expertos también deben aprobar “la práctica del canto lírico” en Italia “transmitida oralmente entre un maestro y un alumno”, las “técnicas tradicionales relacionadas con el tejido de taparrabos” en Costa de Marfil o las “pinturas de los rickshaw”, los pequeños vehículos decorados de tres ruedas típicos que transitan por la capital de Bangladés, Daca.
Azerbaiyán, Irán, Uzbekistán y Turquía pugnan por inscribir en el patrimonio cultural inmaterial la tradición del iftar, la comida nocturna con la que se rompe el ayuno durante el mes musulmán del ramadán. Y Colombia, en una variada candidatura conjunta con Chipre, Alemania, Kirguistán, Luxemburgo, Nigeria, Eslovenia y Togo, quiere el reconocimiento de las habilidades y las prácticas de las comadronas que ayudan a las mujeres antes, durante y después del parto.
Entre las 55 nuevas candidaturas de este año, más de dos tercios proceden de países del Sur. No es casualidad, defiende la Unesco, ya que la convención del patrimonio cultural inmaterial proyecta “una representación geográfica homogénea” de los distintos continentes, según su subdirector general de cultura, Ernesto Ottone. Adoptado en 2003 y entrada en vigor en 2006 tras la ratificación de 30 Estados miembros, inicialmente el texto “no estaba respaldado por grandes países del Norte” que temían que algunos Estados intentaran acaparar las tradiciones culturales compartidos por otros, explica.
Pero “se produjo lo contrario” y actualmente hay 180 países firmantes del texto, celebra Ottone. En 2021, 16 países de cultura musulmana apoyaron la inscripción de la “caligrafía árabe” y otros 24, tanto del Norte como del Sur, respaldaron el reconocimiento de la cetrería, la cría de aves rapaces. De las 676 tradiciones reconocidas en esta lista, solo un 38 % proceden de países del Norte, contra un 47 % en la lista de patrimonio mundial (bienes o ecosistemas de valor excepcional cuyo reconocimiento es más largo y complicado), según Ottone. Algunos son muy conocidos como la pizza napolitana (2017), el tango rioplatense (2009), la capoeira brasileña (2014) o el flamenco español (2010).
Pero la Unesco prefiere destacar los bienes culturales salvados por la convención como el “noken”, una bolsa tradicional confeccionada por los papúes de Indonesia a partir de plantas y hojas trenzadas que, tras ser inscrita en 2012, experimentó un crecimiento del número de fabricantes. Lo mismo ocurrió con la tradición del “mapoyo”, el nombre de una etnia de Venezuela que transmite su historia oralmente de padres a hijos. Camino de la extinción, la tradición se reforzó cuando fue reconocida en 2014, afirma la Unesco.
La Feria Palmear 2024 congregó a alrededor de 500.000 personas y generó ingresos de G. 2.180 millones, según estimaciones de la Municipalidad de Asunción. Foto: Emilio Bazán
Feria Palmear 2025 prevé gran concurrencia e importante movimiento económico
Compartir en redes
La segunda edición de la Feria Palmear se realizará desde el sábado 26 de abril a fin de impulsar la revitalización del centro histórico de Asunción a través del comercio, la cultura y la participación de la gente. Destacan que en la primera edición, realizada en 2024, se generó un movimiento económico superior a los G. 2.180 millones.
La Feria Palmear busca congregar en el centro histórico a referentes de la cultura, el arte y a la ciudadanía para revitalizar la zona eimpulsar el comercio. A partir del 26 de abril se realizarán cada sábado, hasta diciembre, actividades de esparcimiento en la calle Palma. La directora general de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Asunción, Marcela Bacigalupo, sostuvo que la comuna brindará la seguridad, la logística y el aseo urbano.
“Ya hemos sido convocadas algunas instituciones que participamos el año pasado. Hemos visto buenos resultados en materia de empoderamiento local y sobre todo en números, no solo económicos, sino en cantidad de personas”, destacó en contacto con la 650 AM.
Bacigalupo señaló que cada sábado tendrá una temática específica, pero que se tendrá un énfasis en la guarania, género musical que en este 2025 cumple 100 años. Se espera la presencia de no solo el público y artistas asuncenos, sino de todas las gobernaciones para propiciar un espacio a representantes de todo el país. Comentó a La Nación/Nación Media que observaron en la edición anterior importantes cifras de concurrencia y de ingresos para no solo los frentistas de calle Palma, sino para gran parte del centro histórico.
En la edición 2024 de la Feria Palmear estuvieron presentes alrededor de 485 feriantes gastronómicos, 380 artesanos y 1.100 artistas, y se generó un movimiento económico superior a los G. 2.180 millones con la concurrencia de alrededor de 500.000 visitantes. “Hemos visto el resultado de los feriantes, artistas, artesanos y rentistas de cómo incrementaron sus ventas y también un aumento de la afluencia de jóvenes y familias”, señaló Bacigalupo a LN.
La embajadora Danniel Dunne aseguró que está lista para fortalecer los negocios y comercios que comparte el Reino Unido con Paraguay y explorar nuevos mercados. Foto: Gentileza
Nueva embajadora busca fortalecer lazos comerciales entre Paraguay y Reino Unido
Compartir en redes
La nueva embajadora de Reino Unido en Paraguay, Danielle Dunne, quien lleva ya unas cuantas semanas en Paraguay como representante oficial de su país, compartió en redes sociales de la representación diplomática sus primeras impresiones de Paraguay y su gente y las ganas de comenzar a trabajar sobre los intereses que competen a ambas naciones, como fortalecer los lazos comerciales.
En el video compartido muestra una charla telefónica amena con el exembajador Ramin Navai, quien culminó su misión diplomática en diciembre del año pasado. Una de las primeras consultas que le hace Navai fue sobre cómo está lidiando con el calor paraguayo. Danielle Dunne dijo que está acostumbrada a las altas temperaturas ya que tuvo un servicio diplomático en Nigeria.
“Estoy lista para trabajar en los temas importantes, para el Paraguay y el Reino Unido, como incrementar el comercio entre nuestros países. Trabajar juntos para luchar contra el cambio climático, y promover sociedades abiertas compartiendo la cultura británica y promoviendo la participación de todas las personas”, expresó.
La diplomática llegó al Paraguay en enero de este año, junto con su esposo y sus hijos; comentó que su familia se está adaptando muy bien al país y están muy felices en su nuevo hogar. “Ya conocimos lugares como Asunción, Areguá, y San Bernardino. Millie (su gato) está deseando comenzar su trabajo diplomático, y recibir a la gente en la residencia. Le manda saludos a Emmie (la gata paraguaya que llevó a su siguiente misión el embajador Ramin Navai)”, expresó en otro momento de la charla.
Asimismo, la embajadora remarcó que está desea explorar mucho más el Paraguay por dentro, viajar al Chaco, conocer la naturaleza, conocer los animales que habitan en ella y sobre todo experimentar la cultura como conocer a la gente que está haciendo un gran trabajo para combatir el cambio climático.
“Deseo ver como los negocios de nuestros países, están trabajando juntos. Además, quiero encontrar las mejores empanadas y aprender a hacer el asado. La comida acá es hetereí. Sí, ya estoy aprendiendo algunas palabras en guaraní. Me hallo mucho acá”, expresó Dunne.
Finalmente, el exembajador británico Ramin Navai, quien actualmente ha comenzado su misión diplomática en El Salvador, le deseo muchos éxitos en esta nueva misión.
El portal digital tasteatlas.com dio a conocer en los últimos días su nómina de los 100 mejores panes del mundo y ranquea en el puesto 46 a la típica comida paraguaya que, si bien es consumida durante todo el año, durante la Semana Santa adquiere un significado espiritual especial vinculado a la pasión y muerte de Jesús.
La lista del “Top 100 breads in the world” (Mejores 10 panes del mundo), del portal digital sobre gastronomía tasteatlas.com, fue publicada en los últimos días y destacó en ella a la chipa, que se ubicó en el puesto número 46 con una puntuación de 4,3 estrellas.
La chipa es un alimento que hunde sus raíces en los indígenas guaraníes amazónicos. Por ello, a pesar de las periódicas polémicas gastronómicas que surgen por publicaciones realizadas en países vecinos, es considerado patrimonio común de nuestro país, el Brasil y la Argentina. Sin embargo, no cabe lugar a dudas de que es en el suelo paraguayo donde su consumo está más arraigado.
Esta comida, que en general podría considerarse orbita centralmente en torno al almidón de mandioca, posee numerosas recetas, variantes y caracterizaciones, además de las más comunes.
El portal tasteatlas.com, el mismo que el año pasado destacó al típico vorivorí como el mejor caldo del mundo, esta vez puso al pan naan de mantequilla y ajo de la India en la cima de la lista, con una puntuación de 4,7 estrellas. En tanto, el primer pan de la lista hecho a base de almidón de mandioca es el pan de bono, de Colombia, que figura en el top 5 con 4,6 estrellas.
FAMILIA DE ALIMENTOS
El nombre chipa nombra a una serie de alimentos tradicionales de la cultura paraguaya vinculados con la religiosidad y la fusión de las culturas europeas y amerindias. Si bien es un símbolo de la Semana Santa vinculado al hondo significado teológico del pan sin levadura que se consume en la Pascua, la chipa está presente en el día a día de los paraguayos y es un clásico infaltable en los encuentros del fútbol.
El Gran Domingo de La Nación habló con el chef y empresario gastronómico Ignacio Fontclara sobre este pilar de la cultura alimentaria paraguaya, su origen, sus variantes y los desafíos que enfrenta su calidad de cara a la correcta reproducción y disponibilidad del principal ingrediente, el almidón de mandioca.
–¿La chipa podría ser considerada como un tipo de pan?
–La definición de pan que nosotros tenemos hoy en día se refiere a algo que leva, elaborado a partir de un cereal con alguna mezcla de algún líquido. Hasta ahí está todo bien, pero ese pan perfectamente podría ser un pan ácimo, que es un pan sin levadura, como la tortilla mexicana, que es el pan más comido en México. Desde ahí también podríamos ampliar la definición para incluir el almidón de mandioca, ingrediente fundamental de la chipa, hecho con nuestro tubérculo por excelencia, la mandioca. Desde otra idea, también podríamos incluir a la chipa en la definición de pan por el rol que cumple, que de alguna manera es ser el týra, el acompañamiento más de una comida. Entonces, yo diría que es un pan.
ORIGEN
–¿Cuál es el origen de la preparación y consumo de este alimento?
–La prehistoria de la chipa por antonomasia es el mbeju. Eso es indefectible. Eso no hay forma de rebatir, porque el mbeju es lo más básico que podríamos llegar a hacer, que mezcla mandioca con agua y de alguna manera transformada con alguna tecnología de control del fuego. A partir de ahí se le agregó queso y grasa, que nosotros tampoco teníamos. Pero la chipa no deja de ser la evolución del mbeju, que es como la tortilla nuestra.
–¿Entonces se trata de un mbeju evolucionado?
–La chipa es una tecnología un poco más evolucionada ya, es algo mestizo. Las primeras referencias de la incorporación de grasa en su elaboración no es ni siquiera grasa de vaca, sino la que se hace con mbokaja, con coco machacado, porque era la grasa que tenían y tenemos más disponible en los páramos del Paraguay. Si te vas hacia Villarrica, puedes llegar a encontrar en algún momento donde se hace la chipa kavure con coco pisado, que es deliciosa. Y a partir de ahí ya empezaba la incorporación del huevo, el queso, que es la última tecnología que cae dentro de la chipa.
–Con respecto a la forma de consumirla, ¿en qué se convirtió la chipa?
–La chipa se convierte en un avío y ahí sí hay una pequeña diferencia con el pan, porque vas a ver muy poca gente comiendo pan solo. El pan se come con los sándwiches, lo que sea, pero la chipa es un avío. Importantísima es esta definición, porque eso lo convierte en un alimento más completo que solo un pan. La chipa la llevás cuando salís de viaje, la comprás para comer en la cancha. Cuando estás en movimiento, vos comés la chipa. Es un producto que aguanta bien, que no se descompone. Esta característica sí le saca de la línea de la definición de panificado.
La chipa siempre está presente en el día a día y en los grandes eventos futbolísticos
NOMBRE GENÉRICO
–La palabra chipa nombra muchos tipos de comida también, como la chipa guasu, chipa so’o.
–Sí, ahí hay otra variación, ya son cosas distintas. Más bien la palabra chipa es un nombre genérico de un tipo de comida y creo que la palabra chipa es un nombre que ni siquiera es guaraní, es quechua. Y es como un genérico, es una especie de segmento, una familia. Es como decir pan, que permite bastante variedad, porque entre la chipa guasu, una chipa almidón y chipa piru no guardan ninguna relación.
–¿Antes era como una comida más para fechas especiales?
–Hasta hace unos 10 años, se comía chipa solamente si comprabas del chipero, estaba más restringido. Hoy no, porque se impuso que te vas al supermercado a comprar la masa de la chipa, envasada al vacío, y lo preparás en tu casa cuando querés, está más disponible. De igual forma, la chipa sigue inalterable en la lógica de cómo se consumía hace ya hace cientos de años, porque sigue siendo un alimento de avío. Eso no se transformó, aunque vos lo hagas en tu casa o lo compres de una chipera.
Si bien hoy el proceso de la chipa está muy industrializado, conserva su lugar en las tradiciones y costumbres de nuestro pueblo
RITUAL
–¿Se puede decir que hay cierto ritual en la elaboración de la chipa, al menos en los modos tradicionales?
–Cuando estaba haciendo una investigación, yo fui a convivir con un chipero de la familia Amarilla, tres generaciones ya de chiperos. Fui y vi el proceso que les lleva la elaboración de la chipa. Es un proceso que lleva por lo menos de 8 a 12 horas, sin contar las horas en las que cargan en la canasta, en su ajaka y se van a vender. La chipa originalmente se hacía en algo que se llamaba la caneca, una especie de batea, donde el que elabora prepara la mezcla, lo cubre con un lienzo antes de dormir, tipo las 8 de la noche, para después levantarse de madrugada y arrancar la otra parte del proceso, a las 2 de la mañana. Hace el fuego en el tatakua, ahí aparece el proceso de sobado, porque tenés que sobar la masa de la chipa para que quede así como avevo. Esa chipa tiene adentro una textura y afuera una capita, una pequeña costra, una cobertura. Después se arma sobre una hoja para que se seque un poco, para que quede como una costrita. Después se limpia el tatakua y ahí recién se mete la chipa por una hora y media. Después de eso, se sacaba y ahí se empezaba a cargar en el ajaka con todos esos lienzos, que eran casi 7 a 8 capas de lienzos para que eso no se enfríe. Después recuerdo que se alzaba y se salía a vender en la basílica. Hoy todo ese proceso está superindustrializado.
–¿Cuál es la receptividad que tiene la chipa en una mesa de gente no paraguaya?
–Mi local es un local muy cosmopolita, tengo muchísimos clientes extranjeros y es realmente sorprendente cómo consumen chipa. Una amiga que vino de Barcelona me dijo ‘es el pan más rico del mundo’. Tal vez está cerca de la arepa, que tiene otra condición, que la rellenan con todo. A eso nosotros todavía no llegamos con la chipa. Ese consumo y visión de la chipa desde la visión de alguien de fuera yo creo que es muy interesante, porque aparte es indefectiblemente una herramienta de identidad.
Fontclara sostiene que la chipa es una evolución del mbeju
VARIACIONES
–¿Hay diversas formas de chipas hechas de almidón en la actualidad?
–En los últimos años se hicieron muchas variaciones. Ahora, yo tengo mi reparo respecto a cómo va a sobrevivir la cultura de la chipa básicamente por dos motivos. Primero, porque hay un desinterés en el tema de la calidad de los ingredientes y tenemos que hablar en ese sentido del mundo de la mandioca que, como ingrediente central, no tiene una atención como tendría que ser. En un país como Brasil hay mucha tecnología dedicada a eso.
–¿Cuáles serían los ingredientes que definen la composición de la chipa?
–Para mí tiene que ver mucho con el almidón primero, que forma parte de lo esencial. Hay dos tipos de almidón, una de una tecnología superancestral que está perdida al día de hoy, el almidón agrio que se fermenta y lleva un proceso de tres meses, y después está el almidón común. Número dos sería la grasa y número tres sería el queso, después de eso ya es agregarle otras cosas si querés como jugo de apepu, leche, suero de leche. Pero ya tenés la base de una chipa. Con esas tres cosas tenés muchísimo para hablar, de almidones tenés mucho para hablar, de grasas tenés mucho de qué hablar, porque puede ser de coco, vacuna, porcina, aceite o, lo que se usa muchísimo hoy,
La Compañía Teatral Roque Sánchez - Graciela Pastor estrena la obra “Florania”, un tributo a José Asunción Flores en el año del centenario de la guarania, con texto y dirección de Erenia López; este viernes a las 21:00, en el teatro “Federico García Lorca” de la Manzana de la Rivera, ubicada en Ayolas 129 entre El Paraguayo Independiente y Benjamín Constant, en Asunción.
Con escenas frescas, coloridas, dinámicas e inspiradas, se irá contando el bagaje creativo que caracterizó a Flores, sin descuidar aspectos relevantes de su vida, desde su humilde rincón en la Chacarita, su paso por la Banda de Músicos de la Policía, su formación con grandes maestros y su exilio en Buenos Aires, desde donde rechazó en más de una ocasión ser condecorado por los gobiernos de turno.
No se va a dejar de lado la unión creativa de José Asunción Flores con el inmortal poeta Manuel Ortiz Guerrero, de cuya inspirada amalgama surgieron las legendarias guaranias: “India”, “Ne rendape aju”, “Panambi Vera”, “Paraguaype”, “Kerasy” y tantas otras. Se pretende lograr un montaje digno de estos dos grandes creadores, para dar origen a una obra teatral surgida con la intención de elevar el orgullo patriótico y de dar a conocer a dos pilares de la música y la creatividad nacional.
La puesta cuenta con las actuaciones de Alberto Sánchez Pastor, Pedro Maciel, Alicia Sánchez Noé, Marcelo Sánchez Garayo, Camilo Sánchez Pastor, Ángel David López, Manuel Coronel, Rodrigo Alcaraz, Ariel Ortega, Pablo Denis y Justine Salsamendi. La producción general del espectáculo está a cargo de Alberto Sánchez Pastor. Las entradas cuestan G. 80.000, dos por G. 120.000 y tres por G. 150.000, que pueden ser adquiridas comunicándose al 0981598127 o 0981454251.
Este montaje coincide con el centenario de la guarania, ritmo musical que se estrenó en enero de 1925 y que fue declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en diciembre de 2024. Además, esta primicia escénica se da en el marco de los 68 años de la compañía teatral, a partir del debut, la noche del lunes 13 de julio de 1957, en el Teatro Municipal “Ignacio A. Pane” con la obra argentina “Tan chiquitita y quiere casarse”.