El ministerio de Cultura italiano anunció la abolición de la censura al cine, una decisión histórica, que rompe con la herencia dejada por el fascismo y revisa la perspectiva con que se juzgaban a las películas con sus fanatismos morales y religiosos.

“Con la abolición de la censura del cine, se supera definitivamente el sistema de controles e intervenciones que permitía al Estado intervenir en la libertad de los artistas”, anunció en un comunicado el ministro de Cultura, Dario Franceschini.

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Con la nueva ley se introduce el sistema de clasificación y se excluye definitivamente la posibilidad de censurar obras cinematográficas. El ministro instituyó una comisión con la tarea de verificar la correcta clasificación de las obras cinematográficas por parte de los operadores, entre ellos productores y distribuidores.

De hecho, deja de existir la posibilidad de pedir recortes o modificaciones y se introduce un sistema de autoregulación, ya que los productores o distribuidores clasificarán la propia obra cinematográfica. “Es una forma de autoresponsabilidad. Estamos maduros”, aseguró a la AFP, el director de cine Pupi Avati, quien sufrió la censura en 1975 por su filme satírico “Bordella”.

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“Se pone en marcha una especie de autorreglamentación”, resumió por su parte Nicola Borrelli, responsable de la Dirección General de Cine y Audiovisual del ministerio de Cultura. La nueva comisión para verificar la propia reglamentación estará compuesta por cuarenta y nueve miembros que han sido elegidos entre expertos con probada profesionalidad y competencia en el sector cinematográfico.

“Nos queda la autocensura”, comenta con tono satírico el diario Il Manifesto. Se trata de “un paso importante e histórico para el cine italiano. Era hora”, comentó por su parte a la AFP Elena Boero, asesora cinematográfica, entre las encargadas de presentar la documentación necesaria a la extinguida comisión para evitar la censura.

Una larga lista de filmes censurados

Han sido muchas las películas y directores que han sufrido notables censuras en el curso de más de un siglo. Entre los casos más célebres figuran casi todos los filmes de Pier Paolo Pasolini, además del legendario filme “Último tango en París” (1972) de Bernardo Bertolucci, cuyas copias de la película fueron destruidas, con la excepción de tres que fueron archivadas en la Cineteca Nazionale como “prueba del crimen”.

Otros casos llamativos fueron “La playa” (1954) de Alberto Lattuada, “Totò y Carolina” de Mario Monicelli (1955), “Rocco y sus hermanos (1960)” de Luchino Visconti. Según el censo realizado con motivo de la exposición permanente virtual del Ministerio de Cultura, Cinecensura, 274 películas italianas, 130 estadounidenses y 321 de otros países fueron sometidas a censura desde 1944.

Mientras que las admitidas después de haber sido sufrido modificaciones fueron más de 10.000. “Era también un instrumento para que las películas fueran más seductoras, creaban curiosidad al público, sobre todo con el tema erótico. No censuraban películas por la violencia, como ocurre con las actuales series de televisión”, comentó Avati.

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La censura cinematográfica en Italia tiene una historia antigua: nació casi simultáneamente con la difusión del cine en mayo de 1914. A lo largo de más de un siglo las razones de la censura han cambiado, de control político, moral y religioso llegó a ser también una suerte de oportunismo para poder acceder a las subvenciones estatales sin correr el riesgo de censura.

Algunos autores independientes, como Fellini y Lattuada, fueron castigados en varias ocasiones con una negativa parcial o total por parte de las comisiones de censura, recuerda la exposición Cinecensura. El último caso importante de censura fue en 1998 con el filme “Totò che visse due volte” (Tottó que vivió dos veces) de Ciprí y Maresco, atacado por los ultracatólicos.

Ya hace más de un siglo, en 1898, una secuencia de 18 segundos del filme “El beso” de Thomas Edison, fue censurada por haber escandalizado a la sociedad puritana del momento. El cine fue desde sus inicios un poderoso transmisor de ideas y por ello los grupos de presión políticos, religiosos, funcionarios de los gobiernos, denunciaban y pedían la supresión de películas, cortes y hasta realizaban manifestaciones contra las salas que proyectaban ciertas obras.

Fuente: AFP.

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