El Ejecutivo ha lanzado un programa para la protección de los bebés a fin de asegurarles un cuidado más completo y solidario. Será en los primeros 1.000 días de su existencia para los chicos que nazcan y comiencen su historia en nuestra sociedad. Ya no estarán descuidados ni olvidados, sino que se buscará que sean el centro del afecto y la protección completa en cien lugares de atención a la primera infancia que se construirán de aquí al 2028 en los más diversos puntos geográficos.
El propósito del programa es tan simple como significativo ya que representa un compromiso en el presente de los niños. Para ello se ha establecido una hoja de ruta a fin de hacer que la sociedad ofrezca a cada pequeño que viene a la vida la oportunidad de un comienzo sólido de su existencia y un futuro lleno de oportunidades que le permitan realizarse como persona.
El plan de gran proyección humanista se denomina Programa Nacional de Atención Integral para la Primera Infancia y se pondrá en marcha con la construcción de 100 centros de atención en los 17 departamentos del país y en Asunción. Demandará una inversión de más de 100 millones de dólares que se obtendrán de los recursos del Tesoro Público y la ayuda de la Itaipú Binacional. Para ello se contratarán 1.900 profesionales especializados en el cuidado y la formación de los primeros 1.000 días de vida de los bebés de todo el país para que sean atendidos hasta casi los tres años.
El propósito del Gobierno es asegurarles a los niños más chicos no solo la salud física, sino también la protección adecuada en todos sus requerimientos para que comiencen su existencia con el cuidado que requieren para poder crecer y desarrollarse con todas las garantías y atenciones especiales que se merecen. Porque solo un chico bien cuidado desde el principio de sus días puede llegar a ser una persona completa, equilibrada y capaz de cumplir sus sueños y aportar lo mejor a la sociedad a la que pertenece. Las autoridades han asumido el compromiso para que el Estado y sus instituciones cobijen, alimenten y acompañen el desarrollo de los pequeños mediante políticas públicas serias y de gran impacto.
La filosofía del programa es muy simple y significativa, teniendo en cuenta que “un niño que aprende es simplemente un Paraguay que avanza, que un niño bien alimentado es un Paraguay que crece fuerte, que un niño bien cuidado es un Paraguay que asegura su futuro”, como ha señalado el presidente Santiago Peña en la presentación del proyecto.
El plan contempla que entre octubre de este año y noviembre de 2026 se habiliten los 100 centros de atención integral para la primera infancia. Y para ello ya están trabajando varios organismos estatales que tendrán la responsabilidad de cuidar a los infantes.
El novedoso programa es muy ambicioso y pretende que los niños más menudos puedan recibir todos los beneficios posibles, en especial los de familias humildes, para asegurar su salud, su alimentación, su educación y sobre todo para que sean protegidos como corresponde a fin de que se conviertan posteriormente en personas útiles a sus familias y a la sociedad.
Teniendo en cuenta el gran alcance que tiene, Semillas del Futuro es uno de los emprendimientos de mayor relevancia social y proyección humanitaria en la vida de las personas. Y constituye una muestra más de la sensibilidad que tiene el Gobierno hacia las necesidades y requerimientos de la sociedad paraguaya. Cuántos chicos casi abandonados, mal cuidados, con escaso cariño y sin suficiente alimentación existen en la sociedad nacional por desidia de sus padres, carencias económicas y falta de suficiente formación humana de sus progenitores. Son piltrafas humanas que si no reciben la adecuada protección pueden continuar en la miseria y con un futuro nada favorable, que nadie puede aceptar para nuestra sociedad.
Al igual que los programas Hambre Cero en las Escuelas, Tekoporä Mbarete y la pensión de adultos mayores, esta nueva iniciativa del Ejecutivo ayudará a elevar la situación de los pobres cuya mejor condición de vida es uno de los principales objetivos del Gobierno. En este caso con una atención preferencial hacia los más indefensos de nuestra sociedad que son los niños menores de tres años.