Los medios de comunicación declaradamente enemigos del gobierno del presidente Santiago Peña –hay que decirlo– han dado pasos significativos en su incursión en la narrativa fantástica, el relato delirante y la ficción más absurda. Y sin previa transición. De hecho, si estuviéramos hablando de géneros literarios, todas estas características serían ampliamente admiradas y aplaudidas, pero estamos refiriéndonos a una rama de la escritura en que los protagonistas deben ser, ineludiblemente, la veracidad, la interpretación honrada de la realidad y la honestidad intelectual.
En esa combinación bastarda de dos estilos diferentes, los rumores más descabellados, los supuestos más inverosímiles y los planteamientos que se derrumban por sus propias incoherencias han pretendido suplantar a la verdad. Y lo hacen con el desparpajo de los mentirosos compulsivos. Son los que guardan en su gaveta bajo siete llaves los aspectos fidedignos de la información, aquellos que contradicen sus miserables intereses, y los rellenan con las afiebradas imágenes de su malévola imaginación. Ya han superado, incluso, la tonalidad amarilla hasta caer en la más ignominiosa degradación.
Tan miopes los vuelve el fanatismo cerril, así como el odio y la frustración, que se niegan a ver lo que realmente está ocurriendo, para dibujar un escenario esquizofrénico, donde la vocinglería de las turnas mediáticas pretende acallar las voces de la razón y la lógica más elemental. Aquella que en tiempos del colegio nos servía para demostrar que Sócrates –como todo hombre– era un simple mortal. Mas, estos enredadores de la lengua embustera manipulan hasta los signos del lenguaje, para que la naranja se convierta en pera, la luz en oscuridad y el árbol envenenado en generoso proveedor de apetecibles manzanas que se ofrecen al público lector para su contaminación mental.
De esta manera, tratan de dirigir las actitudes y comportamientos de las masas para la satisfacción de sus espurios intereses, sin importarles un ápice el bienestar colectivo ni mejorar la calidad de vida de la gente. Viven inmersos en la ceguera de sus inquinas personales, rencores e intolerancias para aceptar las opiniones contrarias.
Así van armando, como dijimos al principio, el perverso método de construir un mundo donde solo se escuchan sus arrogantes argumentos y sus deliberadas mentiras. Una suerte de alud que vaya arrollando todo a su paso. Sin embargo, para que tal avalancha se produzca, hay que situarse en la cúspide de los montes. Y estos simuladores del periodismo –que han desgarrado esta noble profesión a fuerza de patrañas– se encuentran en la depresión más profunda y angosta, donde apenas se mueven, prisioneros de una sociedad que aprendió a leer, ver y escuchar con criterios de racionalidad y que no se deja embaucar por las falsas noticias. Separa cuidadamente los hechos de la irrealidad montada desde los aludidos medios, donde el parecer y el tener ambicionan derrotar al ser, reduciendo toda acción humana a la práctica fenicia del comercio y a las indecorosas transacciones en que los valores carecen de valor, pero tienen precio.
Y ahora echan a rodar las más alevosas especulaciones de cómo votarían los senadores del movimiento Honor Colorado sobre el “pedido de desafuero” –es un decir– del expresidente Mario Abdo Benítez para enfrentar los cargos levantados por su homólogo Horacio Cartes por la filtración de un burdo informe orquestado por la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad) y, convenientemente, proporcionado a dos cadenas de comunicación. Con ello, pretenden instalar una presunta vacilación sobre el sentido de la votación de los que denominan “cartistas”, quienes, según los abdistas, ahora “dudan” para aprobar el desafuero, porque “Marito les metió en un brete”.
Sin embargo, aquí lo único que realmente cuenta es cómo actuarán los alineados a Fuerza Republicana, liderado por Abdo Benítez, y secundado por una frágil y servil oposición que, pomposamente, se autoproclama “Frente Democrático”, aunque es capaz de aliarse hasta con el mismísimo diablo por su inocultable tirria a Cartes.
Por ende, como suele decirse en la jerga del fútbol, el esférico está en un campo diferente al que quieren hacer creer estos medios enemigos acérrimos de la verdad y del actual gobierno. Y, hasta ahora, en esa bipolaridad que siempre los delata y caracteriza, están articulando una campaña para confundir a la ciudadanía sobre quiénes realmente quieren el desafuero de Marito. En fin, el próximo miércoles se develará el “gran” misterio. Ya veremos qué inventan para seguir alimentando su novela escrita con fraudulenta tinta