Contra los pronósticos pesimistas y pese al continuo intento de desgaste de la gestión del presidente de la República, su gabinete se posicionó muy por arriba con el logro de la generación de casi 100 mil nuevas ocupaciones desde la asunción de la administración de Santiago Peña. Este es el camino que interesa a la ciudadanía, el avance en las cosas que afectan a su realidad cotidiana y no la discordia premeditada con el solo objetivo de arruinar a un Gobierno no doblegado a los intereses de ciertos sectores políticos ni mediáticos/corporativos.
El compromiso es con la ciudadanía y el desafío propuesto por el Gobierno al arribar al poder es ambicioso, requiere de dedicación, constancia y estrategias. Se trata de mejorar la calidad de vida de quienes habitan este país y siguen apostando al mismo.
Recordemos que el objetivo trazado se orienta a la creación de 500.000 puestos de trabajo. Un propósito que llama al esfuerzo de todos los sectores y que lastimosamente desde sus inicios fue subestimado por quienes se oponen por oponer, por el solo hecho de que no se alinea a sus expectativas político-pecuniarias.
Esa sola actitud contra un proyecto social de alto impacto como es la generación de empleo para los aislados demuestra que la oposición y sus medios amigos no tienen asidero en su propia existencia política, no sirven para nada. Buscan pleitos antes que enfocarse en proyectos de envergadura que beneficien a la gente.
Los 97 mil nuevos ocupados que se mencionó corresponden a datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y muestran que la población ocupada ha aumentado de 2.899.993 –en el tercer trimestre de 2023– a 2.996.550 en el cuarto trimestre de 2024.
Según los informes oficiales el crecimiento experimentado se ha visto impulsado principalmente por la reactivación del sector terciario y un notable aumento en el empleo femenino asalariado privado. En este contexto, los reportes subrayan que la tasa de desocupación ha alcanzado niveles históricamente bajos, con una disminución intertrimestral y anual de aproximadamente 20.000 personas.
El jefe de Estado expresó días pasados su satisfacción al afirmar que cerca de 100.000 familias paraguayas ahora cuentan con mejores ingresos gracias a estos empleos. Sin embargo, enfatizó que esto es solo el comienzo y que su gobierno no descansará hasta que cada paraguayo que desee trabajar tenga la oportunidad de hacerlo.
Las palabras del mandatario refuerzan su compromiso asumido al tomar la conducción del país de abocarse a la generación de empleo y como sociedad tenemos que sumarnos a que esto sea posible, sea exigiendo mejores planes de gobierno o acompañando para que las iniciativas prosperen de manera dinámica.
Pero, “mi felicidad será completa cuando cada compatriota tenga un empleo digno”, enfatizó el jefe del Ejecutivo, trascendental para los años de subempleo que se arrastra en el Paraguay. Mencionó que la tasa de formalización del empleo privado ha alcanzado su nivel más alto desde 2022, con un 42,3 %, lo que indica un progreso en la calidad del empleo generado.
De hecho, los recientes registros socializados por el Ministerio de Trabajo indican que 30 mil trabajadores, de la mano de 10 mil patronales se dieron de alta en el sistema del seguro social. Un derecho fundamental en el acceso a empleos de calidad y digno de seguir fortaleciendo para disminuir la mano de obra en condiciones de informalidad.
Los resultados mencionados señalan que el presidente y su equipo deben seguir mirando para el norte que eligieron. Las campañas en contra, vacías por dentro, sin propuestas concretas para el bien colectivo, sucumben solas, no son sostenibles en el tiempo.
La ciudadanía ya no puede conformarse con menos. Si este gobierno avanzó con prósperos resultados, es un indicativo de que se puede seguir mejorando la situación del empleo en nuestro país y así debe ser.