El ingreso y la comercialización de mercaderías y productos que se realizan fuera de las normas legales siguen siendo un capítulo importante de la acción delictiva en el país. El perjuicio económico que ocasiona al fisco y a los negocios legales es de gran nivel, aun­que en los últimos tiempos se ha frenado bas­tante. Pero, incluso con el progreso alcan­zado, el contrabando y sus consecuencias siguen siendo una de las principales enfer­medades económicas y fiscales del Para­guay. Y que requiere incrementar el esfuerzo en calidad y cantidad para obtener mayores logros en el plazo más corto posible.

Buscando incrementar los éxitos en la lucha, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) está adoptando nuevas estrategias e intensificando otras, conven­cida de que es una tarea que no puede parar.

Teniendo en cuenta las estadísticas de decomisos de mercaderías y otras opera­ciones represivas exitosas, se puede afir­mar que se avanzó mucho. Pero no basta, porque la ilegalidad está tan profunda­mente arraigada con sus conexiones en los más diversos sectores de la sociedad, que obliga a aumentar la lucha de manera cons­tante y con mejores estrategias.

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La guerra al contrabando y delitos cone­xos requiere siempre el trabajo conjunto de varias instituciones estatales que tienen diferentes estructuras organizativas. Y por constituir organismos muy diversos nece­sitan una entidad de coordinación ade­cuada con una dirigencia unificada.

El director de la DNIT, Óscar Orué, explicó que no es simple la contención del ilícito porque los delincuentes tienen sus cone­xiones y cómplices en diferentes entidades estatales. “No es fácil la tarea porque ante el esquema de contrabando, muchos fun­cionarios de cualquier institución pueden estar involucrados”, expresó a un programa periodístico del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media. “Yo no puedo entrar en otra institución a querer alinear, a hacer cambios, pero tenemos que tener el apoyo de los pares para todos juntos estirar el carro, y creo que por eso tenemos un nuevo comandante en la Armada”, manifestó.

La labor no resulta sencilla justamente porque dentro mismo de la estructura de algunas dependencias estatales están los elementos de la delincuencia desde mucho tiempo y forman parte del sistema opera­tivo. Esta es una realidad que no se puede desconocer porque constituye un hecho real y que abunda en ciertas instituciones. Por eso no es difícil encontrar la existen­cia de funcionarios de algunas entidades oficiales que tienen patrimonios multimi­llonarios cuyo origen no se puede justifi­car con los salarios legales que reciben. La coima y el pago de servicios ilegales a cier­tos empleados estatales son una realidad que existe en muchos organismos públicos.

Los directivos de la DNIT son conscientes de ese hecho que pone en peligro la efecti­vidad del trabajo que están realizando, por lo que tienen la intención de crear un orga­nismo especial que tenga el peso jurídico y el mandato legal para coordinar y dirigir la tarea.

Para enfrentar esta situación, se está pen­sando elaborar un proyecto de control anti­contrabando de mayor nivel. Se habla de crear un departamento de inteligencia que incluso incluya el polígrafo, el detector de mentiras, que ayude a averiguar la verdad, para la lucha efectiva contra los esquemas de corrupción que podrían existir en algu­nas entidades. Se cree que con este tipo de organismos especializados se podrá tener mayor efectividad en la lucha contra el delito, al desnudar los comportamientos de personas que actúan como cómplices de los delincuentes.

En los meses que está al frente del país, la administración actual ha cosechado enor­mes triunfos contra la ilegalidad del con­trabando y demás delitos. Que se deben al excelente trabajo que se ha realizado por parte de los organismos involucrados. Pero toda tarea humana siempre es perfecti­ble, más si se trata de combatir la piratería que se multiplica con la participación de miles de negocios del país, que se dedican a la venta de mercaderías ilegales. Por ello la batalla contra el contrabando, más allá de la vigía de los puntos fronterizos y cerca­nías, tiene que aplicarse también a las des­pensas, tiendas y demás lugares de comer­cialización en todo el territorio nacional.

Teniendo en cuenta el tamaño y la exten­sión del ilícito del contrabando y la pira­tería, combatirlo con éxito dependerá de las nuevas técnicas y armas que se utilicen para el efecto.

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