Mientras la ciudadanía llora la muerte de una joven vida segada por el fanatismo criminal del terrorismo en el norte, el oficialismo, a través de sus Abdo-luguistas como “Cachito” Salomón, sigue transando con los que promueven la invasión de propiedades y el reemplazo de la democracia representativa por la quema de instituciones.
Claramente el Presidente debe decir de qué lado está. Es hora que lo haga. Hace pocos días nada más el mismo empresario motelero Salomón había expresado que pretendían una unidad con la izquierda para las elecciones del 2023. Lamentablemente su modelo de izquierda es la peor, la que en la semana que se fue, por citar un ejemplo, volvió a amenazar con reciclar su proyecto de ley que promueve la invasión de propiedades.
Claramente el Gobierno debe decir de qué lado está. Por un lado entrega los principales ministerios al PDP y, por otro lado, el mismo PDP es responsable de un plan para confiscar el fruto de su honesto esfuerzo de años a las personas que contando con una propiedad puedan ser víctimas de una invasión.
Hoy, cuando el país llora una nueva muerte violenta cabe reflexionar sobre el modelo de país que buscamos de cara al futuro. Si vamos a eternizarnos con esta agenda de muerte y asesinatos criminales o vamos a empezar a construir un país distinto en el que el respeto por la vida sea una imposición legal que en verdad se cumpla, que sus autoridades hagan cumplir y con la cual no se negocie por apetencias políticas.
El norte llora una víctima más mientras el Gobierno sigue coqueteando con grupos políticos que promueven el fin de la propiedad privada y el inicio de un modelo político que vació de recursos a Venezuela y hoy arrincona a un país muy caro a nuestros afectos: la Argentina, en un nuevo desafío por tratar de sobrevivir a las malas políticas. Está demasiado claro que la brújula de los viejos tiempos de las reivindicaciones de la izquierda es la guerra fría (con la que transa el Gobierno) ya no tiene orientación y sus métodos solo provocan perjuicio a naciones y sus habitantes.
Es hora que el Gobierno diga de qué lado está. Será muy útil y constructivo que quede claro que se encuentra del lado de los que trabajan diariamente para construir una economía saludable, de los industriales y de los trabajadores rurales, de los albañiles y empresarios, de los que deben poner el sudor para recibir el sustento y no de los eternos camanduleros de la plata fácil que usan el poder solo para asaltar las arcas del Estado.
Lo peor aún puede suceder y sería que a consecuencia de la falta de carácter del liderazgo actual los violentos sigan acumulando poder y terminen siendo gobierno en el 2023. Ese día empezaremos a sentir lo que vemos en la televisión que ocurre en Venezuela: supermercados desabastecidos, hiperinflación, hogares sin el pan cotidiano y padres de familia desesperados por huir del país para encontrar sustento.
El Gobierno debe decidir de qué lado está.