Los datos conocidos este fin de semana, sobre el comienzo a partir del lunes 28 de junio de la vacunación de perso­nas mayores de 50 años, representan una esperanza en medio de las noticias negativas que abundan en la actualidad. Según los datos emitidos por el Minis­terio de Salud, el 53% de las personas de 60 años y más ya se ha vacunado en el país, aún poca gente en relación con la población, pero si se avanza a un ritmo regular, se podría conseguir el objetivo de cubrir con los biológicos la mayor cantidad de personas de todas las eda­des. Por ejemplo, el número de perso­nas de 55 a 59 años tiene un crecimiento más vertiginoso, con un 37% de inocu­lados, con un impacto notable del fin de semana pasado con más 50.000 inmu­nizados.

Como en otras ocasiones, la convoca­toria a los vacunatorios se realiza de acuerdo al número de terminación de cédula de identidad, lo que ayuda a orde­nar, según la dirección del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), con mayor facilidad la afluencia de personas que creen será muy importante al des­cender hasta esa edad la autorización.

Hasta ayer, se habían registrado las vacunaciones de 645.111 ciudadanos, de los cuales 538.061 son adultos de 52 años y más. Fueron inmunizadas hasta ahora 10.802 embarazadas, y son 96.248 los trabajadores de salud que recibieron, en la mayoría de los casos, dos dosis de bio­lógicos.

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El grupo de 52 años, cuya vacunación se habilitó en esta semana, representa el 17% de las personas registradas de todas las edades y, según los responsables del PAI, son los dos grupos, el de esta semana y el de la semana que comienza, los que elevarán la tendencia, pues se inscriben y acuden a los vacunatorios en forma más masiva.

Hasta ahora, la apertura de inscripcio­nes y las vacunaciones se cumplen con pocos contratiempos, salvo los casos puntuales o problemas derivados de la información poco clara (una constante en este gobierno, pero que en Salud tiene gran importancia por su influencia en la vida diaria de las personas) sobre pun­tos, sitios y ahora sobre la fecha de las segundas dosis de los biológicos.

Salvando esos inconvenientes que, con abundante información correcta y sobre todo extendida a todos los trabajado­res de salud implicados en el tema de las vacunaciones, es muy importante que se cumpla con la responsabilidad de reci­bir las vacunas y se superen los esco­llos muchas veces creados por grupos de personas que son llamados común­mente “antivacunas”, que propagan informaciones falsas sobre supuestos efectos negativos de las dosis y supues­tas conspiraciones estrafalarias.

Más allá de la importancia de acudir a los vacunatorios, de apoyar a quienes por alguna causa no pueden acudir por sus propios medios o tienen dificulta­des, nos cabe a los ciudadanos en gene­ral seguir con las medidas de prevención que han demostrado ser muy seguras y efectivas en la vida diaria y no repre­sentan grandes erogaciones. Se trata del lavado frecuente de manos, de mantener la distancia entre personas evitando los contactos sociales innecesarios y reali­zar a diario una rutina de ventilación de las habitaciones; aunque haga frío, man­tener las ventas abiertas para renovar el aire es de vital importancia para evitar la presencia del virus en el aire.

Hasta ahora, las cifras de personas internadas en unidades de terapia inten­siva son más que elocuentes para que sepamos interpretarlas de forma ade­cuada: sin cuidado seguirán los con­tagios, y sin vacunas la enfermedad se presenta de manera más grave o compli­cada.

Por ello, el objetivo principal debe ser alcanzar la cantidad de biológicos sufi­cientes para cubrir la mayor cantidad de población, a fin de proteger a la misma contra las formas más graves de las con­secuencias del covid-19.

Todos sabemos lo difícil que es para las familias de los pacientes interna­dos en los distintos centros de referen­cia luchar contra una enfermedad que, además de grave, representa alto costo en medicamentos e insumos, no siem­pre disponibles en dichos centros y que causan más dolor a sus seres queridos y los despojan de sus pocos bienes. Enton­ces, a no bajar la guardia y a protegernos y proteger a los demás, manteniendo las medidas básicas de cuidado y no temer a las vacunas.

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