- Por Lidia Núñez
- Sociafundadora de Esperanza para el Autismo
En el corazón de Asunción, Paraguay, dos instituciones se erigen como pilares fundamentales en la atención y el apoyo a personas con autismo y sus familias: la organización Esperanza para el Autismo y su programa Centro Terapéutico Especializado en Autismo (Cetea). Su labor conjunta, silenciosa, pero incansable, impacta positivamente la vida de cientos de usuarios cada mes, ofreciendo un abanico de servicios multidisciplinarios que marcan una diferencia significativa.
Esperanza para el Autismo, como organización paraguaya sin fines de lucro, ha sido un motor impulsor en la concienciación y la defensa de los derechos de las personas con autismo. Desde su creación, se ha dedicado a brindar información, orientación y apoyo a las familias, así como a promover la capacitación de profesionales y la creación de políticas públicas inclusivas. Su trabajo ha sido fundamental para visibilizar el autismo en la sociedad paraguaya y derribar barreras que limitan el desarrollo y la participación de las personas con esta condición.
El Centro Terapéutico Especializado en Autismo (Cetea), por su parte, es el brazo operativo de Esperanza para el Autismo. Este centro ofrece una atención integral y especializada a unos 100 usuarios por mes, abarcando diversas disciplinas como estimulación temprana, psicopedagogía, fonoaudiología, terapia ocupacional y psicología. Su equipo de profesionales, altamente capacitados, trabaja en estrecha colaboración con las familias para diseñar planes de intervención personalizados que respondan a las necesidades específicas de cada persona con autismo.
La labor de EPA y Cetea trasciende la atención individualizada. Ambas instituciones se han convertido en referentes a nivel nacional en la promoción de la inclusión social y educativa de las personas con autismo. A través de campañas de sensibilización, talleres y programas de capacitación, buscan generar conciencia en la sociedad sobre la importancia de respetar la diversidad y crear entornos accesibles y acogedores para todos.
Es innegable que aún queda mucho camino por recorrer en la atención y el apoyo a las personas con autismo en Paraguay. Sin embargo, la labor de Esperanza para el Autismo representa un faro de esperanza en este camino. Su compromiso, profesionalismo y dedicación son un ejemplo a seguir y una muestra de que, con esfuerzo y trabajo en equipo, es posible construir una sociedad más justa e inclusiva para todos.