- Por Ricardo Rivas
- Corresponsal en Argentina
- X: @RtrivasRivas
En la Argentina comienza el año electoral. El venidero 13 de abril en la provincia de Santa Fe –con el segundo padrón electoral del país en orden a cantidad de electores residentes allí– se elegirán convencionales constituyentes para reformar la Constitución provincial y se desarrollarán las primarias abiertas simultaneas y obligatorias (PASO) con las que se definirán quienes representantes de los concejos municipales, intendentes y presidentes comunales. El gobernador Maximiliano Pullaro encabezará la lista del oficialismo santafecino para integrarse a la convención constituyente sin abandonar sus obligaciones con el jefe del Ejecutivo.
Días después en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el jefe de gobierno Jorge Macri procurará defender su gestión en los comicios que allí se realizarán para la renovación legislativa parcial en la capital de este país donde el partido Propuesta Republicana (PRO), que fundara y lidera el expresidente Mauricio Macri (2015-2019), tiene su principal bastión. Esa elección, a no dudarlo, tiene una particular importancia por cuanto la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei –hermana del presidente Javier Milei– tiene cifradas esperanzas de arrebatarle al macrismo ese privilegio que podría otorgarle a La Libertad Avanza (LLA), el partido de gobierno, un éxito de considerable por cuanto, no gobierno ningún distrito en todo el país.
Mientras estos sucede, en el orden nacional, el ministro de Economía Luis Caputo, reveló en la semana que pasó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgará a la Argentina un crédito de USD 20 mil millones, lo que fue considerado por los analistas económicos como la divulgación táctica de una información que hasta ese momento se mantenía en reserva para despejar algunas incertidumbres que tensionan especialmente el mercado cambiario que hicieron que el dólar informal, blue, negro, ilegal o como quieran llamarlo, se transara a $1.300 por unidad de la divisa estadounidense, lo que implicó un leve crecimiento que estiró la brecha con la cotización oficial ubicada en torno de los $1.050.
El señor Caputo que solo precisó que aquel monto será entregado “en tramos” a través de quienes se presentan como voceros informales de la cartera a su cargo que exigen mantener en reserva sus identidades, dejaron trascender que el primer tramo de las transferencias alcanzará a unos USD 5 mil millones. Horas más tarde, en Washington, el FMI –por indicación de la directora gerente de ese organismo multilateral, Kristalina Georgieva– confirmó parcialmente la información revelada por Luis Caputo e informó que aquel monto USD 20 mil millones en lo que la Argentina “había pedido” durante las múltiples reuniones de trabajo que desde poco más de un año se desarrollan entre los técnicos del Fondo y los funcionarios argentinos.
Aquellos informantes precisaron también que el staff del FMI en los próximos días producirá un “borrador” del eventual acuerdo a firmar con la Argentina que será evaluado por el directorio del organismo que “podrá aprobarlo o sugerir en el texto algunas modificaciones”. Luego de ello el staff trabajará nuevamente sobre el documento que, “con su redacción final será analizado formalmente” por aquel comité. Por esa razón, las fuentes consultadas estiman que “tal vez, la aprobación final se produzca un poco más allá de la finalización del mes de abril o, en la primera quincena de mayo”.
Fuentes diplomáticas destinadas en Buenos Aires, también en reserva, confirmaron a La Nación que el presidente Javier Milei “mantuvo en la semana que pasó una reunión a distancia con Emmanuel Macron (su homólogo francés) para comprometer el apoyo de Francia al nuevo acuerdo con el Fondo” y, en ese contexto, también “habrían dialogado sobre un siempre presente en el plano de lo posible de un acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur” cuya titularidad temporal en el semestre que correo la tiene la Argentina.
Portavoces del Ministerio de Economía argentino, por su parte, aseguraron “no” entender algunas inquietudes que se verifican en los mercados –”especialmente el cambiario”– y que, en algunos casos “demoran que los exportadores liquiden divisas y que por parte de los importadores se aceleren algunas compras al exterior para cubrirse de una evaluación del peso frente al dólar que el presidente Milei descartó y desmintió enfáticamente”.