DE PE A PA

  • Por Pepa Kostianovsky

Estoy convencida de que si el presidente Trump, que se ocupa de un país con cientos de millones de habitantes, además de los quilombos de casi todo el resto del mundo, en especial por ahora de frenar las perspectivas de una tercera guerra europea, con la bomba de tiempo de la guerra entre Rusia y Ucrania, y de solucionar los conflictos entre los terroristas e Israel, digo que si Trump, con toda esa agenda cotidiana, se hace de tiempo todos los días para aparecer y lanzar personalmente un mensaje de fortaleza y optimismo a sus ciudadanos, y al resto del mundo que quiera oírlo, ¿por qué no tendría el presidente Peña cinco minutos para lanzar a la teleaudiencia un mensajecito de aliento e información?

Santiago Peña no es el “hombre más poderoso del mundo”, y quizás, a pesar de su excelente presencia, no tiene el carisma de Donald Trump. Cada uno tiene sus dones, y la gracia no se aprende, ni se ensaya. Si sos argelito, sos nomás argelito. Y reconozcamos que Santi es medio insípido, anga. Pero eso no le impide usar su “poca de gracia” para estar en contacto diario con la gente.

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No se trata de contar un chiste todos los días, ni mucho menos. Sino de informar y reafirmar coloquial y muy sintéticamente los hechos o proyectos de su gestión.

Lo podría grabar e incluir en medio del noticiero de Carlitos Martini, sacarse un ratito la corbata y decir por ejemplo: “Hola, hoy estoy contento porque las obras de pavimentación de la ruta de péa a amóa han avanzado 12 km, un saludo especial a la gente de la zona. Y que tengan todos un buen día”.

“Hola, quiero contarles que me fue muy bien en el viaje a Chile, logramos un acuerdo de aranceles que va a permitirnos exportar un tercio más de lo que vendemos ahora. Son divisas que entran al país, y que se reparten entre todos los que trabajan en la ganadería. Y que tengamos un buen día”.

“Hola, como están. Voy a aclarar que la información sobre el xxxxxxxxxx que publicaron hoy algunos medios no son sino una sarta de disparates, que repiten como gansos, y de puro contreras. En fin, para todos, los gansos incluidos, que tengan un buen día”.

El brevísimo espacio, se podría llamar: “Palabra de Santi”. O algo así. Nadie correría el dial. Probablemente, al día siguiente, los “otros” responderían, con lo cual no harían más que difundir. Pero eso haría que Peña estuviera diciendo “su verdad” todos los días.

Si Santi Peña quiere ser popular, tiene que recuperar protagonismo. Tiene a su disposición un equipo de prensa que le puede preparar textos opcionales. Solo tiene que aprenderlos, nada de teleprónter, que se nota demasiado. Tiene que lucir espontaneo y, lo repito, cordial.

Al principio, le va a parecer difícil. Pero, enseguida se va a acostumbrar. Y le va a salir bien. Y le aseguro, por mi larga experiencia en esto de la comunicación y el periodista, que le va a dar muy buen rédito.

¡Suerte!

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