- Por Víctor Pavón (*)
El pensamiento mainstream que prevalece hoy día en el área de las ideas y políticas económicas, insiste en que este es un buen momento para algunos “retoques” a la economía mediante políticas neokeynesianas. El objetivo, dicen, es llegar mejor a fin de año y en el transcurso del siguiente mediante una mayor circulación de dinero.
Afirman sus cultores que de hacerse esos retoques el gobierno llegará con mejor imagen tomando en cuenta la época electoral que se avecina en ocasión de las elecciones municipales. El retoque consiste en un torrente de dinero artificial desde el Estado hacia el mercado privado.
Para ello sugieren bajar inmediatamente las tasas de interés monetaria de la banca central, expandir el gasto público con un presupuesto más “social” hasta incluso contar con una “pequeña variable” en la inflación. ¡Una trampa!
Si el gobierno hiciera estas medidas al comienzo no le irá mal porque se provocará un auge que, sin embargo, luego terminará en una tormenta de calamidades para el bolsillo de la población, en particular para los sectores más vulnerables.
La realidad es muy diferente. Para contar con más circulación de dinero y salir de cualquier de una ralentización de la economía es necesario aumentar la producción de bienes y servicios en todos los sectores. Cualquier expansión de la moneda y el crédito sin contrapartida del crecimiento de la economía desde el sector privado será artificial, un espejismo que seduce, encandila y daña.
Para aumentar los recursos disponibles, por tanto, se deben aumentar la producción y la productividad como resultado del ahorro y la inversión privada. Este es el único camino hacia la prosperidad. Dinamizar todavía más la economía en el campo, por ejemplo, requiere de elevar la producción y la productividad con más y mejores tecnologías para crear puestos laborales no solo en este sector sino también en los servicios y en la industria y, por supuesto, que el gobierno garantice la seguridad.
Para que el dinero circule o lo que es lo mismo que los ahorros se muevan en nuevos emprendimientos se hace necesario un canal de comunicación. Este canal está en la intermediación de los agentes bancarios y financieros de modo a que los ahorros y la inversión se conviertan en proyectos. Si el sistema financiero representado por los bancos, financieras, cooperativas y otros es eficiente, el ahorro llegará con menos costo para la gente y no solo para el consumo sino también en proyectos empresariales.
Pese a los agoreros del pasado en complicidad con los estatistas del pensamiento mainstrean, serán el gobierno junto con el esfuerzo y la creatividad del sector privado los que ofrecerán al país un importante crecimiento de casi el 5 por ciento del PBI este fin de año que debe incrementarse al 7 y 8 por ciento anual. La expansión de la moneda y el crédito por el Estado además de artificial es una peligrosa trampa que se tragará al mismo gobierno y desde ahí a toda la población.
(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”: “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.
Para aumentar los recursos disponibles, por tanto, se deben aumentar la producción y la productividad como resultado del ahorro y la inversión privada. Este es el único camino hacia la prosperidad.
Para que el dinero circule o lo que es lo mismo que los ahorros se muevan en nuevos emprendimientos se hace necesario un canal de comunicación. Este canal está en la intermediación de los agentes bancarios y financieros de modo a que los ahorros y la inversión se conviertan en proyectos.