- POR BERNT ENTSCHEV
- Presidente y fundador de The Bernt
¿Usted ya paró para pensar en cuántas decisiones toma diariamente en su vida? Sí, a todo momento estamos decidiendo por algo. Sean ellas pequeñas o no, estamos siempre optando por una cosa u otra. Del simple acto de cepillarnos los dientes por la mañana, o no. De escoger un camino alternativo para el trabajo o hacer lo de siempre, de comer carne bovina o un pescado en el almuerzo y por ahí va.
Sin embargo, la vida también va a exigirnos, de tiempo en tiempo, que tomemos decisiones difíciles que pueden cambiar el curso de nuestras vidas o incluso de otras personas: como la venta de un inmueble, el cierre de una empresa, hacer un pedido de casamiento, cambiar de empleo, pedir demisión, alejar a alguien del equipo, entre otros.
Independientemente del grado, las decisiones forman parte de nuestras vidas. No hay cómo huir de ellas. No decidir por algo, también es una decisión.
En el mundo corporativo, veo que el éxito de profesionales tiene mucha relación con las decisiones asertivas las cuales esas personas toman en su día a día de trabajo, sumado al aprendizaje que consiguen extraer cuando se equivocan.
No debemos tener miedo de decidir por algo. Lo que debemos intentar ejercitar es mirar para el escenario y para las consecuencias de corto, medio y a veces a largo plazos. Lo bueno del mundo del trabajo, por ejemplo, es que en muchos casos podemos ser más asertivos a medida que planificamos nuestras acciones.
El planificar, sumado a experiencia técnica y a conocimientos generales, nos hace profesionales más aptos a tomar decisiones que mejores se encajan en determinados escenarios. Cuando en los posicionamientos, maduramos. Decidir nos deja más leves.
Luego, piense en esto: cuáles fueron en los últimos tiempos las decisiones en su vida profesional que lo llevaron para el punto actual de su carrera, sea ella de éxito, sea ella de turbulencia. Haga ese ejercicio. Si la respuesta fuera la de que usted está más acertando de que errando, siga en la línea y aproveche ese su punto fuerte.
Si identifica más errores de que aciertos, pare, respire y analice cuáles puntos están llevándolo a usted a tomar decisiones equivocadas y cambie el curso y/o la estrategia. Haga ese análisis, es valiosa porque siempre tendremos una repuesta por más dura que pueda parecer, pues en toda decisión que tomamos en nuestras vidas, siempre quedará un rastro de consecuencias.
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Extraordinarios universos
- por Marcelo Pedroza
- mpedroza20@hotmail.com
Socializamos, crecemos, construimos, hacemos y honramos la vida. Es silencioso el camino de las realizaciones, surge desde el sonido indescriptible que traen las noches, como también nace en los recorridos de los amaneceres, que avizoran la puesta de los sueños. En esas corrientes, que develan la proximidad entre uno y el universo, se constituyen los descubrimientos que impulsan a ahondar por los senderos de lo cotidiano.
Santiago Montserrat-Esteve (1910-1994), psiquiatra catalán, a la hora de abordar la estructuración de la personalidad sana, expuso, en 1969, que la egostasis o equilibrio del yo personal está en función de la interacción dinámica equilibrada de la sensorio o perceptastasis (función reguladora del equilibrio entre yo y el mundo exterior) y la homeostasis (función reguladora del equilibrio del medio interno), configurando las dos el yo psicológico y el yo corporal, respectivamente.
En la sociabilidad fluyen los vínculos, se destacan los dones personales, se multiplican las acciones que tienen como destino el crecimiento del otro. Es en esa tarea en donde el concepto del equilibrio se aproxima a su punto ideal, ese que solo puede percibirlo, sentirlo y vivirlo el que lo experimenta a través de sus propias conductas, en ellas la otredad, es la máxima expresión, aunque paradójicamente sea la fuente sustancial de la autorrealización.
Es contundente la manifestación recíproca entre la estima personal y la valoración del prójimo. Aquello identificado como el medio interno y el mundo externo. Hay silencios que unen esos extraordinarios universos. Incluso puede haber temporales que profundizan las convicciones personales, que develan las auténticas misiones y al paso de las tormentas, enseñan a disfrutar de las lloviznas de la vida.
Ambos caminos, tanto íntimo como público, desde los pensamientos hasta lo conductual, están impregnados por los aprendizajes transitados, por las lecciones recibidas, por las pérdidas vividas, por los sucesos acontecidos, además de las cimas alcanzadas y los anhelos logrados; es alucinante entender la vida como una maravilla natural, por lo tanto, su cuidado integral es trascendental.
En lo sensorial fluye la capacidad de representar lo que se vive, sonidos especiales, imágenes singulares, sensaciones inspiradoras, un abanico de vitales recursos se encuentran en el conjunto de la humanidad. De lo innato y lo aprendido se retroalimenta el pasaje terrenal.
Es admirable la manifestación de lo auténtico, la naturaleza es por excelencia una fuente ejemplar. En ella puede inspirarse la vida, y al contemplarla, iniciar el acceso hacia la enorme composición de las particularidades que nutren la existencia de cada ser.
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Sueños… siempre los sueños
- Ricardo Rivas
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: Gentileza
El Día Mundial del Sueño se celebra el viernes anterior al equinoccio de otoño, en el hemisferio sur, para concienciar sobre la importancia de un sueño saludable para mejorar la calidad de vida. No obstante, todo indica que crece el número de hombres y mujeres que dicen tener problemas para dormir.
“I have a dream...” (Yo tengo un sueño). Esas cuatro palabras resonaron con la fuerza de millones de personas que forzaron sus gargantas para hacerse oír en aquel mundo de entonces que era mundial y para nada global. Washington era el lugar desde donde Martin Luther King Jr. se hizo escuchar en el nombre de todas y todos aquel 28 de agosto de 1963.
El sol caía a plomo. El verano sofocaba. Entre 200 y 300 mil personas rodeaban el monumento a Abraham Lincoln. Los derechos civiles era el sueño. El reverendo King lo sabía y lo dijo, pero era lo que cada oprimido y oprimida soñaba para poner fin a la histórica violación masiva de los derechos humanos en los Estados Unidos, donde negros y blancos no eran sujetos sociales en condiciones de igualdad ante la ley.
Los supremacistas blancos padecían y padecen aquellas palabras como pesadilla. “Sueño”, para la Real Academia Española (RAE), es una “cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, (es un) proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse”.
¿Será así? Claramente, definir, significar o, más aún, producir sentido son cosas bien diferentes. Pero sueño también es el “acto o la gana de dormir”... o acaso son aquellos “sucesos o imágenes que se representan en la fantasía de alguien mientras duerme”. La palabra siempre presenta y (re)presenta. Por ello, sueño también puede ser “proyecto, anhelo, deseo, aspiración, ensueño”. Los sueños son una suerte de constante en la historia de la humanidad que, pese a todo, no deja de soñar ni de soñarse. No existe “ensueño angustioso y tenaz” alguno que pueda con los sueños. Que pueda derribarlos.
PESADILLAS
Si se llama pesadilla a la “presión del corazón y dificultad de respirar durante el sueño”, sin miramiento alguno me animo a significar el sueño como una forma de hiperoxia vinculante con el buen dormir que en modo alguno tiene sinonimia con la idea de dormir bien. Los sueños atraviesan las civilizaciones. Casi veinte años atrás, en el Museo de Antropología de Ciudad de México, un guía explicó que “para los mayas soñar era la apertura de un portal para llegar a otros mundos, donde estar más cerca de los dioses y de los ancestros”.
Aquel experto, mientras que con un grupo de colegas periodistas que en América Latina trabajábamos para la agencia de noticias Xinhua, recorríamos ese centro cultural y educativo, detalladamente, sobre la maqueta de una vivienda familiar como las que eran comunes en aquella civilización originaria, explicó que antes de dormir hombres y mujeres “limpiaban exhaustivamente el lugar donde habrían de descansar. Inmediatamente después esparcían incienso de copal para que la recámara se purificara. Luego, en el punto exacto donde apoyarían la cabeza al acostarse –siempre orientada hacia el este, hacia la renovación que llega con cada amanecer– colocaban trozos de jade o de cuarzo para protegerse. Finalmente, en algún lugar de ese recinto, ofrendaban a los dioses con alimentos y/o bebidas”.
En la cultura maya, siempre según aquel experto cuyas palabras atesoro en la memoria, “el sueño es el momento preciso en que el cuerpo se separa del espíritu para vivir una vida completa, mantenerse vivos y ver con el alma aquello que no es posible de entender con la mente”.
PRÁCTICA SOCIAL
En ese contexto, describió como una práctica social milenaria en los pueblos mayas el “preguntar cada mañana si soñaste”. Explicó también que “a niñas y niños se los alentaba para que soñaran y, más aún, para que contaran sus sueños porque pueden traer anuncios que el pixán (espíritu en maya yucateco) desentrañará para saber sobre el futuro cercano”.
¿Tenían pesadillas?, pregunté. “Sí, y las interpretaban como una llamada de atención para limpiar el pixán, para sanar, para alejarse de lo malo que hubo, que hay o podría haber en el entorno familiar o personal”.
Sueños… siempre los sueños. Alguna vez, durante una sobremesa en Oslo después de compartir un exquisito estofado de reno con colegas periodistas y luego de repetidos skål (expresión tal vez equivalente a salud en el instante de un brindis) cuando el descanso ya era una demanda física inevitable, un viejo y hospitalario mesonero explicó que en la cultura nórdica la creencia es que con algunos sueños se puede predecir el futuro y saber sobre el destino.
“Entre los vikingos –explicó también– el futuro se presenta como una especie de tapiz que en cada caso es tejido artesanalmente por las Nornas que, según la mitología, marcan el destino de hombres y dioses”.
Se cuenta por aquellas alejadísimas tierras para quienes habitamos en el sur del sur que culturalmente los sueños se asumen como vías de comunicación con otros mundos, con deidades, con antepasados, con espíritus diversos que, en algunos casos y situaciones particulares, bendicen a quienes sueñan.
REVELACIÓN ONÍRICA
“Desde siempre se cuenta que Bjorn, uno de los pioneros en Islandia, obviamente campesino y colono, durante un sueño recibió el mensaje de un espíritu que le aseguró prosperidad para él y su pueblo. Inmediatamente, decidió quedarse allí con su rebaño de cabras y, desde entonces, es conocido como Goat-Bjorn”, explicó el mesonero.
Sueños... siempre los sueños. Entre los griegos Hýpnos (sueño), es hijo de Nix (noche) que lo concibió sin intervención humana junto con su hermano gemelo, Tanatos (muerte). Los que se conocen como poetas latinos aseguran que Sueño vive en una profunda caverna al interior de una montaña donde jamás llegan ni habrán de llegar los rayos del sol. De Nix también se asegura que engendró una multitud de Ensueños (óniros) –”a los que dio a luz sin acostarse con nadie”– y conforman una “tribu alada de mil hermanos que duermen plácidamente en una caverna ubicada en el inframundo”. Sueños… siempre los sueños.
No fue un día más el viernes que pasó. Definitivamente, no. Desde su inicio. Exactamente a las 6:48 de esa mañana, salió el sol. Un par de calandrias, sin embargo, cantaban desde unas dos horas antes desde las ramas de un enorme cedro azul que reina en el parque de Posta Tachuela, en el barrio La Florida de Mar del Plata, unos 1.725 kilómetros al sur de mi querida Asunción. Por ellas estaba bien despierto. Un rato después, Alexa me confirmó, como lo hace cada día, que la llegada del otoño parece adelantarse. Unos segundos después me recordó que cada 14 de marzo –desde 2008– es el Día Mundial del Sueño.
Desde la pantalla del teléfono inteligente Constanza Cilley, directora ejecutiva de la consultora Voices, después de contarme y aportar información sobre los resultados de una encuesta de alcance global para saber cómo duermen los que duermen en nuestra insomne aldea global, me dice que “los datos (recolectados en este país) reflejan una realidad preocupante (porque) el 66 % de la población (argentina) admite que ha sacrificado horas de sueño por el uso de pantallas” y puntualiza que ese dato “nos ubica entre los países más afectados por este fenómeno en el nivel global”.
Dejé de escuchar a las calandrias que, a pesar de mi desatención, continuaban con el gorjeo porque, como lo aseguraba doña Juanita, nuestra querida abuela, “nos avisan que pronto cambiará el tiempo y hará frío”. La ciencia la desmiente, pero, así y todo, el viernes último, junto con el canto del sinsonte, la temperatura se desplomó.
INTERFERENCIA EN EL DESCANSO
Cilley precisa en su reporte que la afectación en el sueño “es particularmente alarmante entre las mujeres y los jóvenes de entre 18 a 24 años, ya que son quienes presentan los mayores niveles de impacto” y enfatiza que con “urgencia (es necesario) generar mayor conciencia sobre los efectos (que el) uso excesivo de la tecnología (afecta en) el descanso y (por ello es preciso) promover hábitos más saludables para mejorar la calidad del sueño”.
El #DiaInternacionalDelSueño fue impulsado por la Asociación Mundial del Sueño (WASM) para, justamente, concienciar sobre la relevancia que tiene un sueño saludable para mejorar la calidad de vida.
“El sueño es fundamental para el bienestar general, pero nuestros hallazgos muestran que cada año más personas están teniendo dificultades para dormir”, sostiene Richard Colwell, presidente de Worldwide Independent Network (WIN), quien además en tono de advertencia precisó que “el aumento de los problemas de sueño es una señal de alerta que no debe ser ignorada” porque, después de entrevistar a 34.946 personas en 39 países, asegura que “la calidad del sueño está en declive” y que esa situación es “una preocupante tendencia global”. Todo indica que crece el número de hombres y mujeres que dicen tener problemas para dormir. Voices y WIN reportan que “el 62 % de las personas afirman que duermen bien en la edición 2025 de la encuesta global. Esto quiere decir que lo hacen “siempre/ con mucha frecuencia o regularmente”.
Por su parte, quienes dicen tener problemas para dormir “aumenta constantemente” y detalla que “en los últimos cuatro años la secuencia es desde el 35 % en 2021 hasta el 38 % en 2025 entre entrevistados que manifiestan que rara vez, casi nunca o nunca duermen bien”.
TENDENCIA PREOCUPANTE
Las y los analistas consideran que se trata de una tendencia “especialmente preocupante” porque “en 35 de los 39 países analizados, más de una cuarta parte de la población dice tener problemas de sueño”.
En ese contexto, destacan que “Hong Kong registra el indicador más alto con un alarmante 59 % de personas con mala calidad de sueño, seguido de Chile (56 %), Brasil (52 %) y Turquía (51 %)”.
Por el contrario, resaltan que “solo cuatro países presentan menos de un cuarto de su población con dificultades para dormir” y detallan que son ellos “Indonesia (23 %), Paraguay (19 %); Vietnam (15 %) e India (15 %)”.
A la hora de buscar las causas de esos indicadores sociales, las y los pesquisantes coinciden en que “el mal descanso es un problema que afecta a todos los segmentos sociodemográficos en todos los países”, aunque “ciertos grupos (aparecen como) más vulnerables” porque “los factores sociales y personales influyen en la calidad del sueño” por múltiples causales. la hora de buscar las causas de esos indicadores sociales, las y los pesquisantes coinciden en que “el mal descanso es un problema que afecta a todos los segmentos sociodemográficos en todos los países”, aunque “ciertos grupos (aparecen como) más vulnerables” porque “los factores sociales y personales influyen en la calidad del sueño” por múltiples causales.
“El desempleo –se ejemplifica en el reporte al que tuvo acceso #ElGranDomingo– tiene un impacto significativo” porque “el 47 % de las personas sin trabajo responden que tienen problemas para dormir bien”.
La información además da cuenta de que son “las mujeres, las personas de entre 35 y 64 años y aquellas con menor nivel educativo las que responden que tienen un descanso más deficiente”.
COMBINACIÓN COMPLEJA
Por todo ello, el informe de Voices y WIN sugiere que “la calidad del sueño está determinada por una combinación compleja de factores sociales, económicos y personales”, por lo que “se hace necesario analizar más profundamente sus causas”. Pero, más allá de tal sugerencia, entre los motivos del problema puntualizan que se encuentra “el tiempo frente a las pantallas (que señalan como) un factor clave en la falta de sueño” porque “la mitad de la población mundial (52 %) reconoce que se ha quedado despierta hasta tarde usando el teléfono o la computadora siempre/con mucha frecuencia, regularmente o a veces”.
Asimismo, destacan que en el segmento social que se constituye “entre los jóvenes de 18 a 24 años, las cifras se disparan (porque) siete de cada diez consultados admiten que se desvelan por el uso de la tecnología siempre, con mucha frecuencia, regularmente o a veces”.
Consignan como dato “curioso” que “este comportamiento se incrementa con el nivel educativo”. La pesquisa global concluye que “en 28 de los 39 países analizados, no menos de la mitad de la población consultada declara que su calidad de sueño se ve afectada por la tecnología” y detalla que los más afectados son Marruecos (78 %), Chile (77 %), Malasia (72 %), México e India (69 %), Grecia (68 %) y Argentina (66 %)”, por lo que sugieren como “urgente necesidad” desarrollar políticas públicas para “monitorear la relación entre el uso de la tecnología y la salud del sueño, especialmente en las generaciones más jóvenes”.
Sueños… siempre, desde siempre, los sueños. Aunque con algunas novedosas interpretaciones que, en ciertos casos, procuran ser motivacionales. John Baldoni, educador y entrenador ejecutivo que interviene en el desarrollo de los liderazgos, habla y diferencia entre sueños y visiones. Explica que “si bien las visiones se componen de sueños, los sueños no son visiones (porque) son fantasías (en tanto que) las visiones son directrices”. Y va por más. Define que “los sueños son divagaciones de la imaginación”; los describe como “nubes imaginarias en el cielo” y, desde esa percepción, sostiene que “las visiones son esfuerzos planificados para lograr el cambio (que) ocurren (tanto) a nivel personal (como) organizacional”.
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Tomando decisiones sabias
- Pastor Emilio Aguero Esgaib
Un primer error que podemos cometer a la hora de tomar una decisión es enfocarnos en el momento y no mirar el panorama completo.
Respóndeme con sinceridad: ¿te enfocas en sucesos o miras las consecuencias de tus actos más allá del momento que estás viviendo? Tu respuesta sincera te dirá si actúas sabiamente o neciamente, si eres un inmaduro o maduro, si eres o no un egoísta.
Un ejemplo de enfocarse en el suceso, y no en el panorama completo, lo podemos ver en el matrimonio. Nos peleamos por nimiedades que no son resueltas y, a la larga, la bola de nieve va creciendo hasta terminar en un divorcio. O nos divorciamos por un acontecimiento puntual, sin mirar el panorama completo, que es: el pacto, la historia que tienen juntos como pareja, los hijos, los bienes, el impacto que tendrá en los hijos un divorcio, la soledad que nos espera (o en otros casos una vida de pareja en pareja), el no pensar que la siguiente pareja tendrá también defectos, el llamado de Dios que tenían juntos, etc.
Pocas cosas son tan costosas como las malas decisiones.
¿Tomas tus decisiones con base en tus emociones o en lo que Dios te pide que hagas? ¿Te preguntas antes de tomar una decisión qué debes hacer, cómo debes hacer y cuándo lo debes hacer, según lo que Dios te pide en su Palabra?
Muchas veces, tomamos decisiones en ira. Aclaro que la Biblia nos da permiso de enojarnos, pero no de pecar. Son cosas distintas. El enojo es una emoción humana normal y cumple una función, pero si nuestro enojo nos lleva a dañar a otros o hacer una cosa injusta, a vengarnos, matar u ofender, eso es un pecado y siempre nos acarreará mucho dolor.
¿Quieres andar en armonía con el plan de Dios o vivir tu vida sin tener en cuenta a Dios? Si tu respuesta es que quieres andar en armonía con Dios, tienes que saber que Él suplirá todas tus necesidades y que Él tiene el control de todo y sabe todo, y todo lo que hagamos debe de ser conforme a su Palabra para andar en su voluntad y no sufrir consecuencias de malas decisiones.
La mayoría de las decisiones que tomamos son personales, no de grupo, no tenemos excusas, pero siempre afectan para bien o mal a nosotros y a otros.
Dios quiere darnos instrucciones específicas. Todas nuestras necesidades encuentran respuestas en su Palabra. No podemos hacer ninguna pregunta de esta vida para la cual no haya respuesta en este libro, la Biblia.
Es imposible vivir la voluntad de Dios o hacer lo que Dios quiera que hagamos con la Biblia cerrada.
Por ejemplo, si me encuentro afanoso y ansioso, busco en la Biblia todo lo que ella dice del afán y la ansiedad, leo los versículos, las promesas, estudio los pasajes y medito en ellos para encontrar sabiduría y fortaleza.
Si me quiero casar, miro en la Biblia qué tipo de persona es la que necesito para mi vida: que sea una persona verdaderamente cristiana, que no sea rencillosa, que sea trabajadora, fiel, etc., y sigo los consejos divinos por encima de mis caprichos. Eso es madurez.
Si me siento triste, solo, iracundo, feliz, entusiasmado o cualquier otra emoción que está dominando mi vida, voy a la Biblia, busco esas palabras y pasajes, medito en ellas y oro a Dios pidiéndole poder estar a la altura de esos consejos. ORO A DIOS PIDIÉNDOLE AMAR A CRISTO PARA CUMPLIR SU PALABRA, porque Jesús dijo: “SI ME AMÁIS, guardad mis mandamientos” (Jn 14.15). Es más fácil obedecer a Cristo cuando lo amamos y lo amamos cuando lo conocemos y lo conocemos cuando leemos lo que la Biblia dice de Él.
Todos en la vida tendremos que tomar decisiones, y no tomar una decisión ya es una decisión.
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No hay mal momento para tomar la decisión de invertir
- Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
Robert Kiyosaki solía mencionar que su “padre rico” le solía aconsejar que entre mejor fuera su educación sobre inversiones, siempre iba a tener chances de recibir buenos consejos.
Se dan ocasiones en que nos encontramos con dinero en mano derivado de algún negocio o de honorarios profesionales que cobramos por trabajos específicos y nos preguntamos: ¿en qué me convendría invertirlo?
Resulta razonable si no tenemos un conocimiento acabado de lo que rodea “al mundo de las inversiones”, que no sea sencillo respondernos a nosotros mismos dicha pregunta.
Cada uno tenemos diferentes formas de pensar y de actuar ante un momento dado. Lo mismo acontece ante este escenario, pues es probable que a mí me pueda gustar concretar con dicho dinero una inversión que me reditúen ingresos pasivos a futuro, como también otro que podría tener objetivos diferentes acerca del destino que desea darlo.
No existe una respuesta absoluta, pues como lo decía Einstein: “Todo es relativo”.
No todos los consejos serían adecuados a nuestras necesidades. Cuantas veces decidimos escuchar a expertos en finanzas que nos permitan tomar la decisión más racional posible, pero no siempre “dan en el clavo”, pues por el camino se podrían dar factores incontrolables que lo que hoy parecería ser bueno, mañana podría dar un giro de 180 grados.
Warren Buffet, uno de los hombres más renombrados y respetados por la agudeza de conocimientos en finanzas, sigue siendo un importante referente en lo que atañe a alternativas de inversión de la forma más inteligente posible.
A pesar de su gran experiencia y longevidad, también ha cometido errores en más de una ocasión pues los mercados hoy día son muy dinámicos, en donde las volatilidades y coyunturas desfavorables nunca faltan.
Las inversiones que podamos realizar en el mercado de capitales, también conllevan riesgos implícitos, pues nivel de riesgo cero NO EXISTE.
De allí la importancia de sopesar previamente todos los pros y contras y de tratar de informarnos lo mejor posible antes de tomar nuestras decisiones como inversionistas.
En países de primer mundo es normal que las acciones suban y bajen.
Muchos entran en pánico porque tenían el temor de poder perder todo o gran parte del capital invertido, pero otros mejor asesorados deciden no apresurarse y malvenderlo, sino por el contrario, esperan una recuperación.
De allí que lo recomendable es tratar de mantenerse diversificado y de ser posible apostar por una inversión a largo plazo, pues los ciclos no son eternos y en algún momento el mercado podrá volver a retomar su nivel de equilibrio.
Cuando contamos con disponibilidades, es aconsejable la atomización de las inversiones por más pequeñas que sean. Lo ideal sería dejar que nuestro dinero vaya creciendo.
Tratemos de ser lo suficientemente pragmáticos y prudentes, no poniendo todos los huevos en una misma canasta.
En la medida en que vayamos adentrándonos en los aspectos que atañen a los beneficios de una buena Educación Financiera, es probable que adquiramos con mayor fortaleza, el buen hábito del ahorro, los que en función a nuestra persistencia, en pocos años iría creciendo y acumulando intereses que les darán valor actualizado a nuestro dinero.
No hay mal momento para tomar la decisión de invertir, si bien en algunos casos cuando se retrasa en demasía podría resultar a destiempo, o en el peor de los casos haber gastado nuestro dinero en cosas triviales e irrecuperables por lo que lo recomendable es pensar a futuro para que el “invierno” no nos tome desprevenido, pues se constituye en la estación más dura y complicada y no todos tienen la posibilidad de disfrutar de ingresos jubilatorios.