• POR BERNT ENTSCHEV
  • Presidente y fundador de The Bernt

Un estudio reciente publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que trabajar más de 55 horas a la semana puede ser peligroso e incluso provocar la muerte de los profesionales. El levantamiento está en línea con lo que sabemos en la práctica: el cuerpo y la mente no están hechos de hierro, todo tiene un límite y superar las ocho, nueve horas diarias en el trabajo puede ser el detonante de una vida poco saludable.

Sin embargo, en los últimos tiempos, con el advenimiento de la pandemia, la gente se ha estado quejando de que el trabajo remoto conduce a una rutina más elástica. Los datos estadísticos del Reino Unido muestran, por ejemplo, una media de 6 horas extra por semana trabajadas por los profesionales británicos en el home office, en el último año.

Estos estudios y encuestas activan una señal amarilla para el mercado: es hora de volver a mirar la esencialidad del equilibrio entre las actividades profesionales y personales. Uno de los puntos a tener en cuenta en este contexto debe provenir del propio empleado.

Concierne a los que están en casa definir una rutina diaria, separando al máximo las exigencias laborales y personales. Con ello, hay que buscar el equilibrar de uno y otro, asignando las horas exactas para el trabajo y los proyectos que uno debe entregar. Si es necesario ausentarse de las actividades para satisfacer una demanda personal, este tiempo debe ser compensado.

No es porque se realizará en horario de trabajo que esto se incorporó a su rutina profesional. Entonces, si tuvo que trabajar hasta más tarde ese día, no se trata de horas extra, sino reposición de horas. Debemos tener cuidado con este sentimiento.

Otro punto es que el liderazgo debe controlarse para no exigir que el equipo trabaje fuera de las horas de trabajo pactadas. Si las actividades no se están llevando a cabo de manera satisfactoria o dentro de una expectativa de productividad esperada, reconsidere la rutina, porque el problema está en la cantidad o en la forma de ejecución. Sobrecargar al equipo solo traerá problemas.

Además, tenemos que aprender a separar la rutina de trabajo de lo que es urgente y puntual. Hay ocasiones en las que se activará al colaborador fuera de horario. En estos casos excepcionales, debe ser atendido, por una cuestión de cooperación y ayuda mutua del equipo.

Sin embargo, se necesita madurez para comprender esta diferencia. Esto también es cierto para el liderazgo, que solo debe activar a los colaboradores fuera de horario cuando el asunto realmente no puede esperar.

El equilibrio es esencial en el mundo contemporáneo. Así, viviremos más y más felices.

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