• Por Felipe Goroso S.
  • Columnista político

A 15 días de las elecciones municipales, estamos viendo una efervescencia por lo digital que no se había visto en Paraguay. Mucho de esto tiene que ver con la pandemia del covid-19, que vino a exigir al tope la creatividad en la forma de hacer campañas políticas.

Sin embargo, solo lo digital no sirve. Pero aguanten, no cascoteen. Una campaña tiene varias patas y ramificaciones. Lo digital es una pata y con la pandemia empezó a ser visto como una necesidad lo que antes era visto como una cuestión accesoria, exclusivamente dentro del ámbito de la estética, lo cual es evidentemente un error.

Otro error común que se comete y que se está evidenciando en esta campaña municipal es caer en una suerte de desesperación por estar en redes sociales, se parte de la base de que solo las redes sociales son lo digital. Estar por estar en las redes sociales, desconectado de la estrategia central de campaña, no sirve.

El contenido. El no tener estrategia, o peor, tenerla y no seguirla es el principio de la caída en un interminable barranco. La comunicación política pasa por tener un mismo mensaje y tener la capacidad de colocarlo y transmitirlo a diferentes segmentos, en diferentes plataformas e incluso con diferentes tonos y modos. La comunicación política no son diferentes mensajes para cada formato, con eso lo único que se logra es que se termine perdiendo en la infodemia (exceso de información y mensajes) la otra pandemia que nos azota y que hace que todo contenido que no sea pensado estratégicamente termine perdido en los estantes cubierto de polvo.

El síndrome del estante vacío digital. Tiempo atrás escribía en este mismo espacio sobre los políticos que se mueren por estar en los medios de comunicación, aquellos que cometen el consabido error de pedir estar en la tele, en la radio y en los diarios sin importar que a la hora de tener una cámara o un celular en frente lo que digan sea o no estratégicamente pensado. Con aparecer ya les alcanza. Lo mismo pasa con lo digital, solo tener una fanpage en Facebook y una cuenta en Instagram no sirve. Pero a esos políticos ya los pone felices. Lo digital, sin estrategia, también se convierte en estantes vacíos.

Si no se aplica una cuestión que es transversal a toda la campaña, lo digital no sirve más que para ser un medidor más del ego de los políticos. Estamos hablando de la estrategia. La estrategia debe ser aplicada en lo digital, no hay que inventar una estrategia nueva y paralela para esas plataformas.

Después de todo; la política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a, pasa por tener una estrategia y tener la suficiente disciplina para seguirla.

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