POR MARCELO PEDROZA

COACH

mpedroza20@hotmail.com

De esa rosa surgió el pensamiento que creó el jardín. Una trajo a otra, así se encontraron entre todas. Son las herederas de la Tierra que siempre las ha cobijado. Parece que han acordado su propios colores, la aceptación vive en el ímpetu del florecer que transmiten. Han dado a luz un espacio en dónde vivir. Son esenciales en su misión. ¿Y cuál es la finalidad que las identifica?

Las rosas también existen en el mundo. Son por naturaleza libres, nacen para acompañar a quienes las quieran, están dispuestas a mantener su estampa en el momento que se las convoque. Son las rosas pura inspiración.

En la elección del camino, las rosas atraen el andar. Ahí donde una rosa aparece, las sensaciones lo agradecen. Son artífices de vínculos emocionales constructivos, reinas de la paz, emblemas de la inocencia y representantes de la pureza.

Sus lazos, con la alegría, la belleza y la amistad, las hacen portadoras de un conjunto de significados que vibran en el interior de aquellos que las comparten; múltiples expresiones de la condición humana se manifiestan a través de su memorable estampa. Es abundante la pluralidad de interpretaciones a las que su coloración puede aludir, en los tonos de sus pétalos hay eternidad, calma, amor, lealtad, confianza, armonía, agradecimiento, bondad y libertad.

Donde hay una rosa se deleita la vida. El reconocimiento de los aguijones que poseen requiere de atención, así se cuidan e invitan a cuidarlas. En el acercamiento hacia ellas se produce una conexión agradable, creando un contacto respetuoso, impregnando el ambiente de admiración.

Las rosas son milenarias. ¿Cuántas rosas habrán generado hermosas historias?, ¿cómo saber lo que le han regalado a la humanidad? Y si las rosas fueran multitud, ¿cómo serían los espacios privados y públicos?, ¿cómo impactarían en los corazones que las verían por doquier?

El jardín de la mente necesita de las rosas. Que las ideas tengan la gama valorativa que la tonalidad de las rosas infunden en las personas. Entonces, los rosales ideados se transformarán en acciones específicas de bienestar. Y las rosas seguirán creciendo.

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